sábado, 30 de junio de 2012

Apuntes de Pintura
     “DE LAS CIENCIAS IMITABLES Y DE CÓMO LA PINTURA, SIENDO INIMITABLE, ES CIENCIA”
                                                                                                                                      Leonardo Da Vinci
Aquellas  ciencias que son imitables tienen la característica de que en ellas el discípulo se hace semejante al autor, y de la misma manera obtiene su fruto; éstas son útiles al imitador, pero no tienen la excelsitud de aquellas que, a diferencia de otras materias, no pueden dejarse en herencia. Y de entre ellas la pintura es la primera; ésta no se le puede enseñar a aquel a quien la naturaleza no se le otorga, como sucede con las matemáticas, en las cuales el discípulo aprovecha tanto como el maestro le lega. Ésta no se copia, a la manera de las letras, en tanto vale la copia como el original. Ésta no se reproduce, como la escultura, en la que es igual la reproducción al original, en cuanto al mérito de la obra. Ésta no produce infinitos hijos, como sucede con los libros impresos; solo ella permanece noble, solo ella honra al autor y perdura preciosa y única, sin dar nunca a luz hijos semejantes a ella. Y esta singularidad es la que la hace descollar sobre las que son divulgadas por todas partes. ¿No vemos a los magníficos reyes de Oriente velados y cubiertos, creyendo disminuir su gloria al pregonar y divulgar su presencia? ¿No vemos siempre las pinturas que representan imágenes divinas, tapadas con coberturas de grandísimo valor? Y cuando se descubren, esto se hace en grandes solemnidades eclesiásticas, con cantos diversos, y en diversos tonos. Y al develarlas, la gran multitud de pueblos que acude se arroja a tierra, adorando y rogando por la devolución de la salud perdida y la salvación eterna a quien está representado en tal pintura, de igual manera que si estuviera realmente presente y en vida. Esto no sucede respecto a ninguna otra ciencia u obra humana, y si dice que esto no es por mérito del pintor, sino mérito propio de lo que está representado, se te contestará que en este caso la imaginación de los hombres es capaz de bastarse desde el lecho, sin ir a lugares fatigosos y peligrosos en peregrinaciones, como constantemente se ve. ¿Pero si también estas peregrinaciones se mantienen de modo continuo, qué las hace moverse sin necesidad? Habrás de confesar que es el simulacro mismo, lo cual no pueden realizar todas las escrituras que pudieran representar, en efigie y en mérito, tal idea. Parece, en la creencia de los que concurren a tal lugar, como ese ser amase aquella pintura, y amase al que la ama y reverencia, y prefiriera ser adorado en aquélla y no en otra representación suya y que por ella otorgue gracias y dones de salud.
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