sábado, 18 de mayo de 2013

EDITORIAL doble


Chau sorete




Fermín Méndez
(Mintxo )


Un veterano, con el cual compartíamos - mostrador mediante - el bar donde trabajé en Euskadi, me contó en más de una ocasión de sus vivencias en Australia. Vivió muchos años, de niño-joven, producto del exilio de sus padres. Historia conocida. Muchos fueron los que debieron volar producto del clima hostil que imponía un dictador enano y compadrón. La divina providencia lo puso ahí, al mando de España, según el mismísimo Franco. (me pareció escuchar esa oxidada declaración por estos lares, no hace tanto...) Sabido es, vascos, catalanes, asturianos, sevillanos, madrileños, gallegos, valencianos, del pueblo más pequeño e inofensivo que fueran, no tenían opción: emigrar o paredón.

Lo cierto es que mi buen amigo, el "bigotes", aprendió y convivió en el lejano país australiano de costumbres, dichos, formas, maneras, sentimientos, asados, vinos, Nacional, Peñarol, River, Boca, Estudiantes, Independiente. En Australia también había una gran cantidad de exiliados uruguayos y argentinos. Mas jóvenes, pero por las mismas decisiones de verdes uniformados: te mataban, secuestraban, violaban, te robaban tus hijos, te golpeaban tu vieja, te desaparecían.

Hablábamos mucho. Siempre contra un costado de la barra, junto a la puerta principal. Ahí estacionaban con sus compadres, porque ese era su lugar. "Haber tú! camarero! pon una ronda de vinos aquí!"
Todas las noches caían por el bar Libano, a última hora, pidiendo un tinto per cápita. Eran los encargados del cierre, - salvo alguna que otra ocasión donde la cuadrilla "de los cubatas", con mi amigo el "frutas", seguía larga y tendida la noche. Y los viernes cantaban. Pero cantaban bien eh! Muy bien. Con voz impostada, con coros uniformes, a grito pelado. Algunas canciones en castellano y otras en euskera, daba igual. La intención era cantar bien, alto y fuerte. Y si alguien invitaba otra ronda "por los servicios prestados", mejor.

Antes, mucho antes de conocerlos, llegaron una noche cualquiera. Ocupado, les dije que sha iba en un perfecto español uruguayo. Escuché cuchiceos, hablaban de mí; obviamente. A los segundos salta uno, con un idioma uruguayo que daba pena: "haber tú! sorete póne unos vinos acá, a los amigos. Boludo.!" . Miré incrédulo, inmediatamente.

Como en toda experiencia con otro idioma siempre, pero siempre, se aprenden más rápido las malas palabras que las otras. Pero sorete se la enseñaron en relación a los malos milicos de la época. Hubo buenos milicos, pero son como el árbitro de fútbol: cuando juzgan bien no se habla de ellos.

Milicos soretes para él fue internacional, lo sintió suyo; de sus padres, de sus amigos.

Lo imagino hoy, viernes, en el bar Líbano, reflexivo sobre un milico sorete que se fue. Chau sorete, dirá. Recordando a todos los que dejó de ver en el exilio, y a todos los que la vida le presentó en la isla. Y después cantará, fuerte, alto; pero bien.



   


COLUMNA DESDE LO PISADO
Los Dinosaurios van a desaparecer


Esta columna se escribe en el apuro de la noticia y es tal vez más corta que las anteriores. Es, como siempre sobre una obra literaria, aunque se basa en una canción: “Los Dinosaurios” de Charly García lo anunció.


Por Маттиас Rotulovic*


Hubo 30 mil desaparecidos.
 “Los amigos del barrio pueden desaparecer”
La censura silenció no sólo la opinión. Tampoco se informó sobre los muertos y lágrimas de las madres, hijos, abuelas, hermanos que caían como cuerpos desde los aviones.
“Los cantores de radio pueden desaparecer”
Hubo medios de comunicación que acompañaron la Dictadura, publicando listas de perseguidos y censurados. Diarios como El País en Uruguay, viven y luchan en Argentina con los sonidos del Clarín, y haciéndose eco de una Nación enferma.
“Los que están

en los diarios pueden desaparecer
Las madres… Las abuelas… Los hijos…
“La persona que amas puede desaparecer”
Algunos “demócratas” posteriores quisieron olvidar y perdonar.
“Los que están en el aire pueden desaparecer”


Quedaron pasos perdidos en las aceras
“Los que están en la calle pueden desaparecer en la calle”.
Como  canta Fito Páez: “Madres muy desesperadas cocinaban y planchaban. Hoy sus hijos son caníbales fantasmas”.
“No estoy tranquilo mi amor, 

hoy es sábado a la noche, 
un amigo está en cana”
Oh mi amor 
desaparece el mundo”.

Y el dolor de antes y el dolor de ahora y la culpa que nos arrastra:
Si los pesados mi amor llevan todo
ese montón de equipajes en la mano 

oh mi amor yo quiero estar liviano
Cuando el mundo tira para abajo 
yo no quiero estar atado a nada”.

Murió Videla:
imaginen a los dinosaurios en la cama
Murió Videla pero los amigos del barrio pueden desaparecer 

Murió Videla pero los cantores de radio pueden desaparecer 
Murió Videla pero los que están en los diarios pueden desaparecer 
Murió Videla pero la
persona que amas puede desaparecer
Murió Videla pero los que están en el aire pueden desaparecer en el aire 
Murió Videla pero los que están en la calle pueden desaparecer en la calle 
Murió Videla pero los amigos del barrio pueden desaparecer. 
Murió Videla pero los dinosaurios van a desaparecer. Murió Videla.




(*) Por Matías Rótulo


Nota: en negrita, el texto de la canción Los Dinosaurios de Charly García, 1983.

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