sábado, 27 de julio de 2013


Una estatua erótica del dios Pan alborota una muestra en Londres



CARRIE VOUT



Es una exposición sobre Pompeya. Se incluyó una advertencia “para padres” sobre la fuerte figura de Pan.



Nada más tentador para ir a ver algo que un aviso que prevenga sobre los efectos de lo que se verá. Piensen en el interés de los medios este mes cuando se reveló que la muestra del Museo Británico, Vida y muerte en Pompeya y Herculano, tiene que incluir un aviso instructivo “para padres”. ¿Razones? Se hace para que una antigua escultura de mármol del dios Pan practicando el coito con una hembra-cabra no sea segregada como lo estuvo desde su descubrimiento en 1752, sino que se la exhiba abiertamente junto a las otras obras expuestas.
La estatua de la polémica del dios Pan practicando el coito con una hembra-cabra.
Pero las noticias también exageran esto de la censura. Lejos de ser olvidada en su primer hogar moderno –el palacio real de Portici en la bahía de Nápoles– la escultura, parte de una colección prohibida que habitaba el sótano, rápidamente se convirtió en celebridad.
El historiador del arte Johann Joachim Winckelmann, que visitó el palacio cuatro veces entre 1758 y 1767, pensó que era él quien había solicitado primero la licencia de observador y a los ingleses que decían que habían visto la obra los llamaba mentirosos. Pero en 1794, otro inglés insiste: escribe que vio la escultura, pero que es demasiado indecente como para describirla y merece ser arrojada al volcán. Por suerte nadie lo escuchó y en el siglo XIX la escultura fue transferida a su nuevo hogar, el Museo Arqueológico Nacional de Nápoles, donde nuevamente pasó a formar parte de una colección reservada.
Para los que son muy tímidos como para pedir el permiso o sobornar al guardia se publicaron grabados y fotos. En 2000 el museo abrió el “gabinete secreto” a la prensa: el gabinete de Pan y la cabra estaba marcado “pornográfico”.
¿Qué hubieran pensado los habitantes de las antiguas ciudades de Herculano y Pompeya si supieran que de los 250 objetos que los representan en la muestra Pan y la cabra son la obra emblema? ¿Era acaso una escultura común entre las esculturas que se veían cotidianamente?
Más común de lo que es para nosotros hoy en día, eso es seguro. La escultura sexualmente explícita, en parte violenta, era moneda común en la cultura romana. Atravesaba todos los sectore
s de la sociedad y además era decididamente de acceso abierto.
Más allá de la escultura, escenas de sexo
Familia de Pompeya. Las figuras se obtuvieron volcando yeso en el vacío que dejaron sus cuerpos. /AP
adornaban las copas de vino, las lámparas de aceite y las paredes de los comedores y campanillas con formas fálicas se suspendían en las puertas de entrada.
Algunas de las escenas de sexo de las casas más lujosas de Pompeya son demasiado bellas para ser inquietantes, su exquisita pintura y los pigmentos caros más que obscenidad señalan seducción.
Las campanillas, en cambio, estaban diseñadas no para atraer la vista sino para espantar a los demonios, a veces lanzando risas estrepitosas pero a veces algo más siniestro aún. Que un pene erecto pudiera considerarse como un órgano sexual, un indicador de masculinidad, un símbolo de fertilidad o un arma, dependía del contexto.
Si hay que entender a Pan y la cabra, tenemos que comprender que Pan es un dios. El límite entre lo sagrado y lo secular era bastante más permeable en la antigüedad clásica que en el presente. De manera que en una habitación de una casa de Pompeya, dos paneles que muestran cada uno un hombre y una mujer disfrutando su relación sexual comparten el espacio con una pintura del semidiós Hércules. Los dioses eran notoriamente incontinentes en cuanto a sus vidas sexuales.

Nunca podremos ver lo que vieron los romanos. Aunque con la instrucción para padres, en el acto de mirar podemos aprender un poco más sobre qué significa ser humanos.
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