sábado, 17 de mayo de 2014

Mafalda condecorada con la Legión de Honor en París



Mafalda recibió en París (Francia) la consagración de la Legión de Honor, máxima condecoración francesa, pero su autor Quino asegura que, aún cubierta de homenajes, la heroína de su tira cómica seguiría criticando sin piedad, a los 50 años, "la estupidez humana".

El historietista argentino de 82 años fue homenajeado este sábado en el Salón del Libro de París, donde participó en un encuentro con el público, seguido de una sesión de preguntas y re

spuestas que el padre de Mafalda contestó directamente en francés.

Joaquín Lavado -su verdadero nombre- recibió la Legión de Honor de manos del embajador de Francia en Argentina, Jean Michel Casa. Un dibujo mostró a Mafalda con la famosa medalla de la cinta roja creada por Napoleón.

Admirador de la cultura francesa, Quino admitió que cuando era joven alguna vez había soñado con recibir la Legión de Honor, pero bromeó a la hora de hacer un balance de su vida: "Yo quería ser Picasso, estoy contento del resultado con Mafalda, pero no del todo".

El autor evocó sus principios como dibujante de historietas, hacia 1964, etapa en la que como muchos creadores "uno tiene que soportar que le digan que la tira tiene algunas ideas buenas pero que los dibujos dejan que desear".

“Argentina era y sigue siéndolo -aclara-, un país complicado”. Sobre todo una década después de sus inicios, cuando se acercaba la dictadura, comenzaban a actuar los escuadrones de la muerte y a correr la sangre.

A pesar de todo, Mafalda se siguió publicando: "Como era una niña pequeña, le dejaban decir lo que quería", comentó. Sin embargo el artista tuvo que exiliarse a Europa en 1976: "Mafalda ya no podía hablar de todo", dijo.

Traducido en el mundo entero, adorado especialmente en América Latina y Europa, sobre todo en los países del sur, Quino no parece tomarse demasiado en serio la fama e ironiza sobre el papel que la sociedad confiere a veces a los humoristas. "En Argentina, es sumamente curioso cómo los periodistas nos llaman para consultarnos sobre los temas más variados, como a sabios, sobre el estado del mundo, o tal o cual guerra", señaló.

Quino cita entre las lecturas que lo marcaron en su juventud al novelista francés Romain Rolland. Pero la fuente permanente de su inspiración es otra: el Antiguo Testamento, inagotable, que lo sigue nutriendo. "Allí está todo: la corrupción, el amor, los celos, todas las actitudes humanas están allí".



Extraído de: http://www.telesurtv.net/


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