sábado, 25 de junio de 2011

EDITORIAL

Ante tanta violencia: Haz el amor y no la guerra
 
Ante tanta imagen de violencia difundida por los medios de comunicación, esta vale para contrarrestar a todas. Ocurrió en  Vancouver  (Canadá), la derrota de un equipo de la Liga Profesional de hockey sobre hielo (NHL) terminó en una serie de violentos disturbios y con más de 100 personas detenidas. En medio del escándalo, una muchacha y un muchacho se hicieron famosos al ser retratados por el fotógrafo Rich Lam de la agencia de noticias Getty. Lam ni siquiera había notado la escena del beso al entregar la foto a sus editores. Minutos después varios diarios la reprodujeron en primera plana.
La dulce imagen de Scott Jones, de 29 años, tirado en el suelo, besando a su novia Alexandra Thomas, al parecer indiferentes a los disturbios que los rodeaban, despertó toda clase de especulaciones en los medios y las redes sociales
El padre del joven, Brett Jones, resolvió el misterio. Jones explicó a los medios de comunicación canadienses que había reconocido la imagen de su hijo mientras ayudaba a su novia luego de que fuera golpeada con un escudo por la policía antidisturbios.
De cómo la aparición de un salteador de caminos que robaba a los aldeanos pobres para darles a los ricos, puso en alerta al señor feudal y a los nobles de palacio


 Ángel Juárez Masares

Para comprender a cabalidad la historia que hoy deseo referiros, deberéis ubicaros un día cualquiera en la aldea de una pequeña y lejana comarca. Los carruajes del feudo corriendo por las callejuelas atropellando burros, viejas, y gatos, sin que al Caballero Tito Tivio se le mueva un pelo bajo su yelmo color cielo.
Los servidores del Señor -cuyo número ha aumentado de tal suerte que no caben todos en Palacio- deambulan junto al gran lago negro recogiendo las hojas caídas de los árboles (de a una para que alcancen para todos). Algunos han tenido la suerte de permanecer en los aposentos reales, donde llenan grandes folios con prolijas cursivas en los que puede leerse una y mil veces: “devo benser la tentación de ser nioqui”… (téngase en cuenta que no es español antiguo). Y los que no tenían nada para hacer se entretenían en la contemplación de voluminosas grupas femeninas que solían deambular por pasillos y scriptoriums.
Fue por ese tiempo en que los privilegiados disfrutaban del trabajo de los habitantes de la aldea, cuando apareció.
Dicen que surgió de los bosques de  Sherwoodaká montado en un corcel blanco, empuñando un arco, y con un carcaj repleto de flechas de aguzada punta. Se llamaba Hood Robe.
Si bien su primera víctima se pierde en la noche de los tiempos (valga la frase hecha), algunos poetas aseguran que se trataba de un menesteroso al que el cruel forajido le quitó la única moneda que había conseguido tras una semana de mendigar.
Otros bardos aseguran que fue un vendedor de hierbas, pero de cualquier manera uno u otro no hace la diferencia.
Pronto los asaltos del arquero se hicieron tan frecuentes que los aldeanos no los podían evitar (ni poniéndose offside), y entonces acudieron en busca de la ayuda del Señor.
-¡Tu condición de feudal te obliga a protegernos! Gritó un aldeano envalentonado a las puertas de palacio.
-¡No te hagas el sota! Vociferó otro cansado del ninguneo.
-¡Como siempre!...coreó la multitud.
-¡Calmaos!...por las colas de mis caballitos os prometo que encontraré a ese malhechor y pagará por sus crímenes- dijo el Señor, erguido ante la turbamulta (mejor ante la turba, porque si oye multa aparecerá presto Tito Tivio “El recaudador”).
Pero los días pasaron; y las semanas, y los meses, sin que las incursiones que hacía la Guardia Feudal en los intrincados bosques comarcanos lograran resultado alguno (tampoco las búsquedas abajo del agua que solía hacer un caballero afecto a encontrar antiguas naves sumergidas).
Las argucias del arquero invencible superaban todo lo imaginable, y no hubo en más de veinte años cazador que encontrara su huella.
La habilidad de Hood Robe había superado todos los escollos, y la leyenda de sus fechorías se contarían junto al fuego aún siglos después. Los más viejos aseguraban que había sido asesor de Gustav “El Terco”, un Señor feudal que fuera famoso por su mala memoria y su habilidad para trepar cuanto escollo le pusieran por delante (para lo cual dicen utilizaba como peldaños las cabezas de sus amigos).
Sin embargo siglos después, y tras un arduo y paciente trabajo de viejos escribas e investigadores de la historia (como Lord Sanctis Míriz) , se sabría su verdadera identidad:
Se trataba de Sir Ferdinand Oiro, Señor de las Colinas de Sad-Am y Maestro en las Artes de la Alquimia.
Tampoco es lejana la presunción que su mayor acto de magia –más que transformar el plomo en oro- centrábanse en hacer desaparecer fortunas a la vista de todos. Lo que nunca se supo es si trabajaba con el “abracadabra”, o con el “Charanchán…chán…chán”, del conocido Bufón Kacho of the Cross.


Moraleja:
Cuando el pueblo no quiere ver lo que tiene delante de sus ojos, cualquier Hood Robe de cuarta le dejará rascándose los  piojos.

Entrevista

WASHINGTON    “VASCO” BARRENECHEA




* Cuando poner en práctica lo que se predica se transforma en un hecho extraordinario


Ángel Juárez Masares


Cuando su enorme figura aparecía en la esquina de la cuadra,  el que tenía la “de trapo” la apretaba contra la calle de tierra y el partido se suspendía hasta que pasara. Iba por el medio de la calle con los diarios abajo del brazo y voceando: ¡El Popular, diario!...El Popular con el suplemento Nuestra Tierra!

El “Vasco” Barrenechea fue, es, y será una de las personas más respetadas del departamento de Soriano y aún más allá de sus fronteras geográficas.
Esta semana quisimos conversar con él sobre su vida, y fuimos a su casa donde nos recibió con su amabilidad característica. Sus 91 años no le impidieron recordar anécdotas de la juventud, signada por dos grandes pasiones: la política, y el deporte.
En honor a la verdad, bueno es reconocer que la experiencia en estos asuntos de entrevistar gente se diluye cuando tenemos frente a nosotros un hombre de la talla de Barrenechea, y no nos referimos precisamente a su estatura física –que aún conserva- sino a su tamaño humano.
“Nosotros recibíamos los diarios en la ONDA a media mañana, y a Villa Soriano iban de tarde”, comenzó diciendo fluidamente y sin aparente esfuerzo de memoria. “Fundamentalmente lo traíamos por el mundial, y las grandes actuaciones de Mazurkiewics. Fueron épocas muy lindas, un poco complejas políticamente. No gustaba mucho que vendiéramos el diario como lo hacíamos nosotros, pero en la Villa teníamos muchos conocidos. Me acuerdo que le dejábamos el diario a una señora que era descendiente de Galarza; una viejita. Ibamos hasta Cardona con el diario”.

¿Qué fue lo que le impulsó a salir usted mismo con el diario abajo del brazo?
“Te puedo decir que era convicción política, pero lo que aprendí vendiendo el diario no lo aprendo ni con profesores. Eso fue espectacular. Lo repartía yo puerta por puerta, porque los muchachos –que eran buenísimos- tenían un poco de miedo. El diario enseñaba. Recuerdo que una vez en Cardona llego a una casa de un escribano y pensé: acá va a ser difícil. Entonces sale una chica -empleada de la casa- y me dice: no, ese diario ni verlo. Entonces yo me disculpo y cruzo a la vereda de enfrente, pero la chica me llama y me dice: yo no se, esta señora está enferma…quiere el diario la señora. Después me enteré que el escribano era Socialista, y pensé: qué fenómeno, esa gente está con la cabeza abierta a cosas nuevas, y la pobrecita chica, la empleada nos miraba como a bichos raros”.

Consultado acerca de sus primeros pasos como activista político del Partido Comunista, y sobre todo en el interior del país, donde la exposición pública en ese sentido podría tener consecuencias sociales insospechadas por la misma bipolaridad partidaria de esos años, Barrenechea dijo: “mi padre se llamaba José Gervasio, y era un hombre de gran temperamento y principios muy sólidos. El había ido solo hasta tercero de escuela, pero en casa había una biblioteca importante. Allí estaban las obras de Marx, Engels, Bakunin, pero no para adorno, estaban para consulta y aprendizaje, y nuestro padre nos enseñó a conocer los textos y los procesos del capital; el trabajo, la familia, y los principios que deben regir un Estado. Pero creo que mas que nada aprendimos como cosa natural a poner en práctica los principios que empezábamos a adoptar para caminar en la vida”.

¿Tiene eso que ver con repartir gratuitamente y casa por casa parte de la producción de papas de sus propias tierras, como solía hacerlo, allá por los años sesenta?
El hombre se sonríe y me mira como si yo le hubiera hecho trampas. Seguramente se sorprende porque un “gurí” que lo veía pasar calle abajo vendiendo diarios, también lo recuerde con aquellas cajas de papas rigurosamente iguales que sus brazos enormes repartían en aquel barrio de obreros.
“Para nosotros esa actitud hacia los que estaban menos favorecidos era normal. Jamás le preguntamos a nadie de qué Partido era, y nunca le pedimos un voto. Tal vez después, con los años, uno se fue dando cuenta que lamentablemente ser solidario no era todo lo normal que debía ser”.

Usted también tuvo una carrera deportiva interesante. Cuénteme de sus inicios.
“En aquellos tiempos el fútbol era el deporte más común. Nosotros siempre nos hacíamos tiempo para practicar, y como además no había otra cosa, no teníamos más remedio que salir buenos”.
El “Vasco” sonríe y hace un ademán como para cambiar de tema, pero no lo dejamos.

¿Comenzó en Independiente?
“No. Fue en Bristol. Independiente no existía. Entonces era un cuadro de barrio que se llamaba “Once Diablos”, pero cuando fueron a afiliarse, la Liga no les aceptó ese nombre y ahí le pusieron Independiente.
Yo jugaba de nueve en Bristol, pero la gente de los rojos quería que jugara con ellos. Un día –yo estaba libre porque había pasado el año sin jugar- me llama Francisco Aguerre y me dice: tenés que “atajar” con nosotros. Yo le dije que estaba loco porque nunca había jugado de arquero. Pero él insistió porque pensaba que si yo jugaba al basquet tenía que ser buen arquero.
Lo que pasó es que “Pancho” se había lastimado la nariz en un partido; él trabajaba en la fábrica Pamer, y era quien llevaba el sustento a la casa, así que no quiso jugar más por temor a perder el trabajo”.

Cuénteme la historia “del gol de la red”, para la gente que no la conoce, y del cual usted fue protagonista.
“!Ah!...eso fue en el año 47 en el Parque Liebig´s de Fray Bentos. Era la final del campeonato del litoral de selecciones departamentales, y nosotros íbamos ganando. Pero cuando prácticamente estaba la hora cumplida, un tiro cruzado viene fuerte y arriba, pero yo veo que se va desviado un metro afuera por lo menos y me quedo “cerrando” el ángulo. La pelota pega en la red, la rompe y cae en el fondo del arco. Entonces todos gritan gol y empiezan a festejar, y cuando miro al árbitro lo veo corriendo para el medio de la cancha… ¡había dado el gol!...  me acuerdo que se armó un lío tremendo. Al final se decidió que un terceto de veedores –o algo así- iban a laudar la validez o no del ese gol unos días después. Por supuesto lo dieron como bueno a pesar que –ya te digo. La pelota se había ido afuera y entró por el costado de la red.
Muchos años después, yo estaba en Fray Bentos en una reunión política, y había gente en la calle tomando mate. Entonces un hombre que estaba en la vereda de enfrente se cruza y me habla –mirá que esto que te voy a contar nunca lo dije- era Corazza, que había sido arquero en su juventud, y cuando el episodio del “gol de la red” era el “canchero” del Liebig´s. Entonces el hombre me contó que siempre se había sentido culpable porque perdiéramos aquella final injustamente, porque él le había puesto un producto a las redes para que estuvieran tensas* y resultó que se debilitaron. Por eso entró la pelota aquella por el costado. El hombre me abrazó en medio de la calle, y nunca me olvidé de ese abrazo.”

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*Cabe señalar que en la época del relato de nuestro entrevistado, las redes eran de hilo de algodón trenzado, conocido como “chaura”, puesto que aún no se había adoptado el nylon para esos menesteres. No es extraño entonces que las mismas se mojaran en busca de algún grado de rigidez



Carlos Gardel

Los juegos con el misterio

Aldo Roque Difilippo

La vida de Carlos Gardel parece signada por el misterio. Origen y final se unen en una serie de interrogantes, que aún hoy despiertan la polémica.     

Entre los restos calcinados de las aeronaves, el pasaporte de "El Mago" denunciaba que había nacido en Tacuarembó, pero eso no alcanzó para quienes sostienen lo contrario. Es que Gardel había jugado con el misterio, eludiendo toda referencia personal en cuanto reportaje público se le realizara, aunque algunas "infidencias" ya habían delatado su origen oriental.
Para muchos "El Mago canta cada vez mejor", para otros es solo un referente histórico, lo cierto es que su record de grabaciones difícilmente pueda ser alcanzado: se podría escuchar dos temas de Gardel durante todo un año sin repetirlos.
Hace 76 años dos aviones chocaban en Medellín. Era el  24 de junio de 1935. De aquella tragedia pocas personas lograron sobrevivir. Entre los restos de las aeronaves calcinadas, el cuerpo de un hombre tendido boca abajo, conmovería al mundo entero: Carlos Gardel había muerto. El ídolo indiscutido del momento, el hombre que enamoraba mujeres desde la pantalla o el escenario. El empecinado carrerista, de sonrisa seductora bajo el gacho gris, el codiciado solterón de 44 años (aunque muchos le asignan tres años más); el hombre que se empecinó en cubrir de misterio sus origen, pretendiendo ocultar su turbulento nacimiento, o simplemente para aumentar su aureola de ídolo indiscutido, inalcanzable, que despertó devociones como pocos, incluso hasta nuestros días.

INTERESES ENCONTRADOS
 Gardel pretendió surgir en el firmamento artístico, eludiendo su origen, quizá  angustiado por una identidad que lo hizo nacer, negando al poderoso caudillo de Tacuarembó, al muchachito, quizá con un pasado delictivo, y al ambiente entre rufianes en que se formó. En gran medida lo consiguió, eludiendo toda referencia concreta a su pasado; y ese halo de misterio cerró su existencia en Medellín. Sobre el trágico día colombiano existen diferentes versiones que propiciaron a que su nombre se repitiera por todos los rincones, y que sus admiradores lo catapultaran a un sitial aun más inalcanzable.
Una de las versiones de la tragedia habla de cierta enemistad entre dos pilotos que buscaban imponer sus respectivas compañías, una colombiana y otra alemana. Ernesto Samper Mendoza, propietario y piloto de la compañía colombiana Saco, intentaba imponerse a la poderosa compañía alemana Scadta, cuyo piloto era Hans Ulrich Thom. En una gira anterior por Colombia, Carlos Gardel utilizó los servicios de la compañía alemana, pero posteriormente decide cambiarse a la colombiana. Esto habría acentuado la rivalidad entre los pilotos. Cuatro días antes de la tragedia, en el aeropuerto de Bogotá  el piloto alemán, dando muestra de su pericia, enfrenta con su aeronave a la de Samper Mendoza, levantando vuelo para pasar apenas cinco metros por encima del  avión colombiano. Hans Ulrich Thom le había advertido: "Te voy a hacer una pasada que te vas a emocionar".
Un día después, los pilotos se encuentran en Medellín, y la enemistad casi  llega a los puños, de no ser por un grupo de personas que logró impedirlo. El piloto alemán estaba furioso porque Samper Mendoza le había quitado el cliente de lujo, que prestigiaba a la compañía colombiana.
El 24 de junio los pilotos vuelven a encontrarse en Medellín, y como el avión de Samper Mendoza tiene prioridad de despegue, por estar en tránsito, con el prestigioso pasajero a bordo y sus músicos. Se ubica en la pista 36 al Norte, mientras el alemán comienza a buscar su ubicación en la pista.  Según esta versión Samper Mendoza decide vengarse del alemán, y en plena carrera hace virar sorpresivamente la aeronave hacia la derecha, metiéndose en la calle de carreteo del avión alemán. En su insólita y descabellada maniobra Samper pretendía "cruzar" a su oponente a 120 metros de distancia. Pese a lo arriesgado todo parece indicar que la maniobra resultar exitosa. La aeronave colombiana se eleva, pero cuando está a 50 metros, corta el ascenso para precipitarse directamente sobre  el avión alemán que está  parado en la pista.
El impacto es tremendo, muriendo todos los ocupantes del "Manizales" piloteado por el alemán. En tanto del avión colombiano logran salvarse cinco personas, entre ellos los guitarristas Aguilar y Riverol. Grant Fllynn, que viajaba en el mismo avión que Gardel,  resultó prácticamente ileso porque se arrojó por la portezuela cuando advirtió que las máquinas iban a chocar. Después del accidente desapareció misteriosamente sin dejar rastros. Nadie pudo ubicarlo para que prestara declaración, aumentando la seguidilla de misterios que rodearon el hecho.

DESDE EL MAS ALLA
 Los peritos pudieron establecer que el  ángulo de vuelo del avión colombiano era perfecto y que habría pasado diez metros por sobre del "Manizales". Alguno de los sobrevivientes expresaron que se escuchó un disparo, y un grito. Otros indican de una disputa a bordo del avión que transportaba a Gardel, que  habría culminado con un disparo que impacto en el piloto.
El curioso accidente suscitó incluso una sesión privada de magnetismo e hipnosis, realizada años después, en una casa del Boulevar Artigas, Parque Rodó, en 1958. Manuel Rapallo Ronco, español que se atribuía poderes sobrenaturales, como atravesar el tiempo y el espacio, encabezó la sesión que contó con diez testigos, incluyendo a tres periodistas. Solamente uno de los presenten podía preveer el tema de aquella sesión, porque llevaba una foto de Gardel. Rampallo hipnotizó a su medium LG, llevándolo a un trance de sueño y monólogo. El medium llevaba la foto de Gardel junto a su cuerpo, pero en ningún momento la miró, ni tampoco Rampallo. Tras algunos  minutos, LG comenzó con un dramático monólogo, donde podía adivinarse al "morocho del abasto", por el timbre de la voz, y el lenguaje. Hacía  referencia a la trágica jornada del 24 de junio, donde surgió que Gardel presenciaba una discusión entre dos de sus guitarristas. Tras eso uno de ellos saca un revólver, disparando con tan mala suerte que  termina acertando en la nuca del piloto. Los que participaron de aquella sesión no pudieron explicar el ruido del aparente balazo que se escuchó en el momento preciso que el medium relataba el desenlace.

PROPICIANDO EL MISTERIO
  Pero si otro elemento faltaba para cubrir de misterio el hecho, es que la autopsia realizada a Samper Mendoza indicó que el balazo penetró por el maxilar, de abajo hacia arriba, alojándose en la cabeza. Esto destruye la versión de la disputa interna en el avión colombiano. Entonces el disparo habría provenido del avión alemán, ya que Thom tenía la ventanilla abierta, por la cual podía sacar el brazo y disparar. Pero en el avión alemán solo se encontró una pistola de señales, con dos cartuchos detonados, en la mano del ayudante del piloto, y los informes de los expertos indicaron que con este tipo de arma, difícilmente se  puede acertar sobre un blanco en movimiento.
Hay quienes indican que existieron pruebas que fueron ocultadas, porque estaban en juego intereses muy importantes. Lo cierto es que Samper Mendoza se convirtió en héroe nacional, en tanto el  velatorio del piloto alemán se volvió en un acto de propaganda nazi. Algo que revela que había muchos intereses en juego y que no se pretendía aclarar el hecho.
El reloj de Carlos Gardel se detuvo a las 15.07 horas, y su cadáver fue encontrado boca abajo, aplastado por uno de los motores, siendo reconocido por la dentadura y una cadena de donde colgaba una chapa con su nombre y dirección en Buenos Aires. Además el cantor llevaba puesto un chaleco, forrado de plumas que permitió que sobreviviera a las llamas su pasaporte donde puede leerse que Carlos Gardel había nacido en Tacuarembó. Solo después del terrible desenlace surgieron las teorías sobre su posible origen francés.
El guitarrista Ángel Riverol murió, tras una terrible agonía, en tanto José María Aguilar logró sobrevivir, aunque siempre eludió referirse a la tragedia. Años después, en 1954, ciego a consecuencia del accidente, muere atropellado por un automóvil.

LA INVENCION CREADORA
  Al margen de todas las zonas oscuras que rodearon el nacimiento y la muerte de Carlos Gardel, su voz sigue cantando, para algunos "cada vez mejor", y es el referente de varias generaciones. Sus grabaciones se multiplican, llegando con cierta frescura desde registros digitalizados, algo que quizá a "el mago" le hubiera gustado, ya que fue un precursor de muchas disciplinas, pese a haberse iniciado rudimentariamente con su guitarra. Fue de los primeros en esmerarse en el cuidado de la voz y su figura, que pasó de un muchachito regordete, peinado a la gomina, a la de un hombre estilizado que con cuarenta y tantos años enamoraba señoritas  que  no habían sobrepasado las tres décadas.
"Gardel creaba distintas condiciones sonoras y  servía al texto literario adecuándose a su más entrañable sentido” expresa el prestigioso musicólogo nacional Lauro Ayestarán. “De ahí su rica y variada paleta. Y ya está  dicha la palabra: creaba. En su campo, en su cuadro de disponibilidades era un creador y acaso no imponga la emoción y la admiración como el acto verdaderamente imponente de la invención creadora".
Su voz está  indefectiblemente unida al Tango, pese a que cultivó otros géneros musicales, como lo sintetiza Guido Castillo: "el tango encontró su voz en Carlos Gardel, y la voz de Carlos Gardel encontró su música en el tango".
Se conocen los 9 elencos que participarán de la XIII Bienal de Teatros del Interior


* Será en setiembre próximo en Paysandú y surgieron de los encuentros regionales realizados en Colonia, Mercedes y Melo


Dieron a conocer los 9 elencos teatrales que pasaron a formar parte de la  XIII Bienal de Teatros del Interior  que se realizará en Paysandú en setiembre próximo. Como informáramos los elencos seleccionados surgieron del XIII Encuentro Regional de Teatro, realizado en tres sedes (Colonia, Mercedes y Melo), donde participaron 25 elencos.
El jurado integrado por Gloria Demassi (primera actriz de la Comedia Nacional), Daniel Ovidio (actor, director teatral) y Juan Antonio Saraví (actor, director de la Comedia Nacional) fueron los encargados de elegir los nueve elencos que pasaron a formar parte de la programación de la XIII Bienal de Teatros del Interior de Paysandú.
Los elencos seleccionados son:

1-IMAGINATEATRO (Paysandú) “Ararat” Autor: Santiago Sanguinetti. Dirección: Darío La Paz. (Presentada en Regional Mercedes).
2-SIN FOGÓN  (Río Negro) “Luisa se estrella contra su casa” Autor: Ariel Farace. Dirección: Roberto Buschiazzo.(Presentada en Regional Mercedes).
 3-PILARES (Canelones) “Amor de Don Perlimplin con Belisa en su jardín” Autor: Federico García Lorca. Dirección: Nelson Castillo. (Presentada en Regional Melo).
4-DEL PATRIMONIO (Colonia) “Blancas” Autor: Lorena Rochón.  Dirección: Eduardo Grosso. (Presentada en Regional Colonia).
5-ESLABÓN (Canelones) “La Extraña Fascinación de una Mujer Frágil”  Autor: Nelson Castillo y Carlos Sorriba, sobre “La Pobre Gente” y “El Desalojo” de Florencio Sánchez. Dirección: Carlos Sorriba. (Presentada en Regional Melo).
6-CIRCULO DE TEATRO (Soriano) “La cruzada de los niños” Versión de Roberto Buschiazzo del cuento de Marcel Schwob. Dirección: Roberto Buschiazzo. (Presentada en Regional Mercedes). 7-QUERUBIN (San José) “Gente en obra” Creación Colectiva. Dirección: Sofía Hernández. (Presentada en Regional Colonia).
8-LA FAROLA (Colonia) “Me pelo por vivir” Autor: Bruno Gea. Dirección: Sergio Lazo. (Presentada en Regional Mercedes).
9-INAUANÁ (Artigas) “La verdadera historia de la Piedra Pintada” Autor: Miguel Silveira. Dirección: Miguel Silveira. (Presentada en Regional Melo).

Los Encuentros regionales de teatro son organizados por la Asociación de Teatros del Interior (ATI), el Instituto Nacional de Artes Escénicas (INAE) del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), y la Comisión del Fondo Nacional de Teatro (COFONTE), en colaboración con las intendencias de cada lugar y los elencos locales.

Piedad por las estatuas




Ángel Juárez Masares

El reencuentro con una obra de Luis Bausero (*), perdido en un fárrago de libros, carpetas, y papeles nos provocó dos sensaciones. Recordar una “restauración perpetrada” hace ya algunos años por un Intendente, y el deseo de compartir algunos tramos de esta interesante obra  de Bausero.
Hace algunos años gobernaba el departamento de Salto Ernesto Malaquina, quien viendo que  en algunas plazas de su ciudad tenía varios conjuntos escultóricos algo descuidados emprendió la tarea de “restaurarlos”. Se trataba de un conjunto escultórico conformado por ángeles y faunos en diferentes actitudes, y el entonces Intendente Malaquina no tuvo mejor idea que hacer “limpiar la pátina” de las esculturas de mármol con un contundente tratamiento a base de lija y aguarrás, y luego aplicar varias capas de  esmalte sintético de color blanco brillante, lo que transformó aquellas obras de arte en objetos dignos de adornar el jacuzzi de un millonario de mal gusto.

Armonías

Pero el  reencuentro con la obra del profesor Bausero, motivó el deseo de compartir con los lectores de HUM BRAL algunos pasajes de la misma.
El autor asegura que “la riqueza arqueológica, sobre todo cuando puede traducirse en riqueza monetaria, ha tentado siempre al hombre. Así las tumbas donde los vivos han depositado riquezas para acompañar a sus muertos (fácilmente negociables) han sido en todas las edades la meta de buscadores de tesoros.
La apertura de una tumba hecha con criterio científico lleva mucho tiempo en estudios y preparación, pero al depredador no le interesa fijar datos, posesión de los enseres, etc. debe proceder como lo que es, un vulgar ladrón que apresura su faena para no ser descubierto”.
En uno de los capítulos destinados a “restauración”, Bausero hace referencia a un escrito de Renato Bonelli(**), quien en una publicación del Instituto de Historia del Arte de la Universidad de Pisa (1953) dice: “La reconstrucción completa de un monumento no está en ninguna circunstancia permitida –por lo menos teóricamente- ni aún cuando se disponga de todos los trozos que componían la estructura, y de los planos precisos del estado anterior a su ruina, porque la reconstrucción no podrá recrear perfectamente y en todos sus matices el proceso de edificación. En efecto, si es verdad que en una arquitectura las armonías que de ella emanan nacen de las relaciones de masa, espacio, y peso, y estaban ya resueltas en la fantasía del arquitecto y por consiguiente en la idea del proyecto, es verdad que la creación no se detiene en esa etapa, sino que prosigue en la expresión de su construcción, vivificando la técnica para fijar la imagen y animando y encarnando la fase constructiva. Elementos indispensables para dar vida a aquellas armonías son –precisamente- el ojo y la mano misma del artista que ha sabido asociar esos trozos de un modo único, de manera que nadie está en grado de repetir”.

El tiempo y la obra

Vinculado de alguna manera con la anécdota relatada más arriba, Luis Bausero dice: “la pátina de las obras de arte, y en especial de las esculturas, ha merecido en todas las épocas la atención de los amantes y cultores de las bellas artes. Vitruvio, Plinio, Plutarco, y Pausanias, nos trasmiten la importancia que el problema tenía en la antigüedad clásica; Vasari en el Renacimiento, Heuzy, Cason, Reeman, y Kirbey en los tiempos actuales, examinan el problema desde diversos puntos de la técnica, la filología, y la estética.
La pátina puede encontrarse en la obra de arte por un trabajo adventicio, es decir, querido por el artista para su obra reciente, o ser resultado de un proceso patológico sufrido por la materia; el “aerugo nobilis” de Horacio. En el primer caso, ni estética, ni históricamente debe tocarse, en el segundo, ella documenta el traspaso del tiempo a través de la obra de arte; es documento histórico y debe ser respetado.
No se trata de la conservación pura y lisa de la pátina por la pátina, ya que ella sin su relación con la obra no tendría razón de ser.
La pátina patológica –por ejemplo- está tan ligada a la vida misma de la obra de arte; su alianza y dependencia con ella es tan cabal, que el problema se confunde con el objeto mismo”.
En otro segmento de su libro, Bausero recuerda la apertura de las tumbas de Lavalleja, Rivera, y Suárez, señalando “la insolvencia con que se procedió en los dos casos. Primero fue la tumba de Lavalleja, y luego la de Rivera y Suárez (Ambos en la misma sepultura)”.
El profesor asegura que “los sepulcros de estos tres prohombres eran preciosos veneros donde se podía extraer valiosa documentación; fueron destruidos para siempre en el breve lapso que duró la ceremonia de reducción de restos”.
Finalmente nos quedaremos con una última reflexión de Luis Bausero: “toda restauración plantea infinitos problemas, y sobre todo enfrenta dos circunstancias; lo artístico (que incluye lo histórico) y lo utilitario. Hacer sobresalir el aspecto artístico puramente formal en desmedro de lo utilitario, o viceversa, es reducir a una abstracción teórica, lo que esencialmente, real y viviente”.

(*) Patrimonio, restauración, y artes del fuego, publicado por editorial Tradinco en 1998.

(**) Renato Bonelli. Arquitecto italiano (1911-2004) dirigió la recuperación de un sinnúmero de edificaciones y monumentos históricos afectados por la guerra. Tiene en su haber numerosas publicaciones y estudios sobre estos temas

Luis Bausero nació en 1913 en Montevideo. Estudió arqueología clásica y restauración de monumentos en la Universidad de Roma. Fue conservador del Palacio Legislativo; Presidente de la Sociedad  Amigos de la Arqueología, y Director del Museo y Archivo Histórico Municipal (Cabildo) de Montevideo. Responsable del Museo de Arqueología Clásica instalado en el Palacio Taranco, identificó y clasificó sus piezas y organizó sus colecciones. Catedrático de Historia Antigua en la Facultad de Humanidades, y Profesor Emérito de la Universidad de la República. En representación de esa casa de estudios, integró la Comisión de Patrimonio Histórico, Artístico, y Cultural de la Nación durante varios períodos.

250.000 libros

Biblioteca Británica en Internet


La Biblioteca Británica pondrá gratuitamente a disposición de los internautas unos 250.000 libros libres de derechos de autor en el marco de una asociación con Google.
Las obras, que datan de entre 1700 y 1870, fueron digitalizadas por el buscador estadounidense y elegidas por la biblioteca, que tiene uno de los mayores fondos bibliográficos del mundo.
Entre los primeros documentos que podrán consultarse figuran un panfleto feminista sobre la reina de Francia María Antonieta, esposa de Luis XVI, y el "Proyecto de navegación submarina" publicado en 1858 por el español Narciso Monturiol, inventor de uno de los primeros submarinos, el "Ictíneo".
Todas las obras, que están escritas en varias lenguas europeas, podrán consultarse en la web de la Biblioteca Británica (www.bl.uk) y en la librería virtual Google Books.
La selección, que privilegia los documentos que no estaban todavía disponibles en Internet, incluye libros, panfletos y publicaciones periódicas del período que abarca las revoluciones Francesa e Industrial, la Batalla de Trafalgar, la Guerra de Crimea, la invención del ferrocarril y del telégrafo y el fin de la esclavitud, entre otros temas.
Los gastos de digitalización de los 40 millones de páginas totales correrán a cargo de Google, que tiene acuerdos de este tipo con más de 40 bibliotecas en el mundo, como las de las universidades de Harvard y Stanford en Estados Unidos.
"Este material de dominio público es una parte importante de la herencia mundial y estamos orgullosos de trabajar con la Biblioteca Británica para abrirlo a millones de personas en el Reino Unido y el extranjero", declaró el director de Relaciones Exteriores de Google, Peter Barron.


Fuente: AFP

Formas de morir en la edad media


Una reciente investigación sobre accidentes fatales en la Inglaterra del siglo XVI revela la manera curiosa en que moría la gente.
El historiador de la Universidad de Oxford Steven Gunn se puso a desempolvar informes forenses de la época en la que estaba en el trono la Casa de Tudor.
Los reportes revelaron un caso real que pudo ser origen e inspiración para Ofelia, el trágico personaje inventado por el dramaturgo inglés William Shakespeare, que subió a un árbol, cayó a un arroyo cuando una rama se rompió y allí se ahogó.
Pero también se hallaron ejemplos de muertes curiosas, extrañas y, en ocasiones, estúpidas.

1. Se escapan los osos
Los osos eran parte del entretenimiento en esa época en Inglaterra. Había osos amaestrados para el espectáculo. Otros se mantenían para la sangrienta diversión inglesa de entonces en la que ataban un ejemplar a un poste en una fosa y soltaban los perros de caza.
Enrique VIII tenía su propia arena construida en la zona que ahora alberga las oficinas gubernamentales en Londres.
Algunas veces, los osos escapaban.
Una viuda llamada Agnes Rapte murió al ser atacada por el oso de Lord Bergavenny, cuando éste se metió en su casa en 1563. Otra víctima, Agnes Owen, de Herefordshire, condado occidental británico, murió en su cama al ser arrollada por un oso en plena fuga.
Cuando un oso mató a mordidas a un hombre en Oxford en 1565, el animal no fue castigado sino que fue puesto bajo custodia de la realeza. Quizá porque valía 26 chelines y 8 peniques, lo que equivalía a unos seis meses de salario de un obrero.

2. Aléjese del blanco
El tiro al blanco era un peligroso pasatiempo, tanto para los participantes como para los espectadores. Informes forenses registran 56 muertes accidentales de gente que se había parado demasiado cerca del blanco o que escogieron el momento errado para ir a recoger la flechas disparadas.

También hubo casos de mal criterio. Thomas Curteys de Bildeston, Suffolk, estaba practicando tiro al blanco en una linda noche de junio en 1556, cuando, de pronto, se quitó el sombrero e invitó a otro arquero llamado Richard Lyrence a que intentara atinar a la prenda con una flecha. Fácil adivinar qué pasó después.
Los forenses incluso anotaban la profundidad de las heridas. El nada deseable récord lo alcanzó Nicholas Wyborne, quien estaba recostado cerca de un blanco, cuando fue alcanzado por una flecha que caía, la cual se le enterró con una profundidad de 15 centímetros.

3. Disparo accidental
La primera vez que un tribunal forense tuvo que enfrentar el novedoso problema de muerte por disparo accidental fue en el año 1519, cuando una mujer en Welton murió de forma fortuita como resultado del disparo de un arma de fuego.
El responsable fue un empastador de libros francés llamado Peter Frenchman. La víctima, desconocedora de ese ruidoso artefacto, había caminado frente al arma cuando ésta era disparada.
El lugar de las armas en el ordenamiento social parece haber quedado establecido en 1557, cuando el caballo del Duque de Norfolk tropezó en el camino a Tottenham, su arma se disparó y mató a un sirviente. Y, como muestra de las maravillas del progreso científico, hacia 1560 las armas de fuego provocaban más muertes accidentales que las flechas.

4. Con su propia flecha
¿Cómo se dispara uno mismo en la cabeza con su propia flecha?
En 1552, Henry Pert, un noble caballero en Welbeck, tensó su arco al máximo con la idea de disparar directo al cielo.
La flecha se trancó en el arco, y cuando Pert se inclinó para examinar el equipo, la flecha se liberó. El hombre murió al día siguiente. De vergüenza.

5. En Navidad
"John Hypper estaba 'jugando juegos navideños' en la Navidad de 1563 alrededor de las seis de la tarde con otros residentes de Houghton, Hampshire, en la casa del labrador Thomas Purdew de Houghton.
Mientras jugaba quedó en mala posición de forma involuntaria e hirió sus testículos y, debido a su debilidad corporal se descompuso de tal manera que languideció hasta las 3am del 28 de diciembre, cuando murió".

6. Fosa séptica
¿Qué se puede decir de un panadero alcoholizado de Cambridge, quien, mientras orinaba, cayó hacia atrás dentro de una fosa séptica el 2 de junio de 1523?
Murió de forma horrible. Qué manera de irse.

Fuente: BBC Mundo

Francisco Espínola

La pluma armada


Aldo Roque Difilippo


Hace 38 años el país entraba en un cono de sombras: la dictadura, sangrienta y larga pisoteaba las instituciones el 27 de junio de 1973. Un día antes, moría Francisco Espínola (1901–1973), uno de nuestros mayores narradores, y un hombre que defendió sus convicciones políticas, incluso con armas en la mano.
“-Nací en San José de Mayo el 4 de octubre en 1901 – expresa Francisco “Paco” Espínola -. Mis primeros recuerdos son un día –como era en 1904, tendría menos de tres años– me acuerdo de una mañana, que estaba durmiendo, y una prima mía me arrebata de la cama ya que había venido papa de la guerra; que llegó con una herida, creo que con un brazo en cabestrillo, no sé. En Masoller le pegaron dos balazos; es una imagen corroída, pero me acuerdo. Es de lo primero que me acuerdo”.
Francisco Espínola, uno de nuestros mayores narradores cursó estudios primarios y liceales en San José, y luego en Montevideo, inicio, sin completar, preparatorios de medicina. En 1926 publicó Raza Ciega, le siguieron Saltoncito (1930). Sombras sobre la tierra (1933). En 1935 fue tomado prisionero en la acción de Morlan. En 1939 ya era profesor de lenguaje en el Instituto Normal, en 1945 profesor de literatura en Enseñanza Secundaria, y al año siguiente da varios cursos de composición literaria y lingüística en Facultad de Humanidades y Ciencia. En 1950 publicó El rapto y otros cuentos. Luego, Milón o el ser del circo (1954), ensayo sobre estética, Don Juan, el Zorro (1968), y tres fragmentos de novela, que se publicaron en 1984, años después de su muerte ocurrida en Montevideo el 26 de junio de 1973. Un día después de su fallecimiento, cuando el cuerpo de “Paco” era velado las agencias internacionales de noticias informaban: “El presidente Bordaberry apoyado en las fuerzas Armadas dio esta mañana un Golpe de Estado en Uruguay disolviendo por decreto las Cámaras Legislativas”.
“Las dos noticias se esperaban desde varios días antes y las dos se divulgaron con pocas horas de diferencia” –recordó años después Wilfredo Penco-, con algunos amigos habíamos acordado encontrarnos en las primeras horas de la tarde en la sede del Partido Comunista, donde el cuerpo de Espínola iba a ser trasladado después que lo velaran en la Universidad. Como no vivía muy lejos fui caminando, pasado el mediodía, hasta la entonces calle Sierra y pude observar desde temprano cómo aquel enorme local fue desbordado por la multitud”.

Todos somos malos y no podemos reaccionar

La vida de Espínola estuvo marcada por dos pasiones, la Literatura y la Política. “Aquí estoy, en el cuartel del 11 de Infantería, gozando de todas las comunidades que humanamente puede ofrecer esta gente”, escribía Espínola a su amigo Carlos Vaz Ferreira en febrero de 1938, relatando su intervención en Paso Morlan. Hechos revolucionarios que recordaría en su alocución en el homenaje que Junta Departamental de Montevideo le realiza en 1962 al cumplirse 30 años de la publicación de Sombras sobre la tierra.
“Cuando me entere de que me iban a ofrecer este homenaje sin proporción con mis meritos literarios yo pensé, no solo que no lo merecía, sino que no debía aceptarlo.
Dios, y asimismo algunos muy próximos a mi saben si es verdad lo que digo” expresó al comienzo de su alocución. Para luego, con su natural forma de expresión referirse a los motivos que prevalecieron en su novela, y con ellos ir recordando parte de su vida. “Así, cierta noche, tristísimo yo no se por qué, me dirigí hacia uno de los bodegones que yo pinté en Sombras sobre la Tierra. Había algunas personas en el mostrador. Como quería estar solo, enderecé al fondo, donde había una enramada. El tiempo estaba fresco. Nadie me iría a perturbar allí. Sin embargo, de pronto, se abre la puerta de comunicación con el despacho. Y un negro cuyo andar y cuya expresión expresión de la cara dejaban advertir su ebriedad, se me acerca. Pesé en un pedido de dinero para seguir bebiendo, máxime cuando empezó diciéndome:
-Yo tengo que pedirle un gran favor…
-Bueno, apresuré
-Usted tiene que escribir una obra sobre nosotros…
Estupefacto, contuve la mano, que ya buscaba el bolsillo. Y me vinieron ganas de llorar al el seguir diciendo:
-…sobre nosotros, digo, sobre los que somos malos y nos damos cuenta y no podemos reaccionar.
Entonces yo me incorpore, lo hice tomar asiento, me volví a sentar. Entonces ya no quise estar solo. Y bebimos. Y le dije que todos los hombres somos malos, y nos damos cuenta, y no podemos reaccionar. Pero que como ya nos estamos dando cuenta- esto generaliza cada vez mas nuestra época y claro esta, entre nosotros-, es posible que llegue un día en que nos encontremos buenos todos. Y le  dije que estaba escribiendo una obra en la que algo de eso se evidenciaría. Ya el negro fue poniéndose crecientemente contento. Y, yo, cada vez más triste.
El, porque su corazón aceptó que ya estaba todo arreglado. Yo, porque desconfiaba, asimismo crecientemente, no solo de mi filosofía sino, también de mis facultades de escritor”.