viernes, 10 de agosto de 2012

De la vieja aduana  
a la moderna
Estación Fluvial






Aldo Roque Difilippo

Profesionales de distintos organismos informaron sobre el avance de la obra  de recuperación del ex Hotel Olivera de Villa Soriano. La arquitecta Patricia Rabosto de Comisión de Patrimonio, el arquitecto Gustavo Olveira del programa BID del Ministerio de Turismo, el Arquitecto Guillermo Levratto, supervisor de obra, y la licenciada Andrea Schunk delegada del Ministerio de Turismo en Soriano informaron del avance de esta obra que convertirá el histórico edificio del ex Hotel Olivera, la histórica Aduana, en el centro de la Estación Fluvial de Villa Soriano. Un proyecto del cual intervienen los ministerios de  Transporte y Obras Públicas, Turismo, Educación y Cultura, la Intendencia de Soriano, Aduanas, y Prefectura. Siendo financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo.
Los profesionales explicaron los alcances de la  recuperación del viejo edificio, y las nuevas construcciones. El Arq.  Guillermo Levratto supervisor de la obra explicó  actualmente se registra un avance de obra de un 60%, y  que se está dentro de los plazos pautados. Pero lo que lo que “se está generando  es una cáscara, ahora hay que darle contenido”.
La Lic. Andrea Schunk, coordinadora de Unidad de  Turismo Náutico del Ministerio del Turismo, en diálogo con HUM BRAL, recordó que la obra “está concebida en el plan de turismo náutico”. Que fue presentado en el 2009 y que “identificó varios lugares  con un interés estratégico para el desarrollo del turismo náutico. Villa Soriano, junto con Dolores, y Mercedes, son lugares estratégicos por este triángulo náutico” circunscripto por los  ríos Negro, San Salvador, y  Uruguay.

“Es así que acordamos esta inversión, la recuperación del viejo edificio del Hotel Olivera, con la Dirección Nacional de Aduanas, con la propia Intendencia, con Prefectura Nacional Naval, con la Comisión de Patrimonio, con Dirección Nacional de Hidrografía, y el Ministerio (de Turismo) un poco invirtiendo  el dinero que viene a través de  un préstamo con el BID; y se  ha dado una importante coordinación interinstitucional para poder  llevarlo a cabo”.
Agregando que “a través del programa que el Ministerio de Turismo desarrolla  con el BID estamos acompañando a la Intendencia y a los actores locales  en ver como  este edificio, recuperado y con nuevas  funcionalidades, puede aportar  al desarrollo de la localidad”. O sea “qué  implica para Villa Soriano tener  un edificio  frente al muelle, con lo que significa y cómo poder dinamizarlo para poder aprovechar la actividad turística, la incorporación de un centro de información turística, un servicio  de cafetería, de baños públicos, la funcionalidad de la obra polivalente, que la estamos mentando como un lugar de expresión de la comunidad, donde se reúna la Comisión de Turismo local, como un lugar para ver montar una muestra de los distintos aspectos del patrimonio cultural, las islas. Todos esos aspectos los estamos trabajando con los actores vinculados al turismo, y también viendo que el visitante que llegue por tierra o por agua, más allá de encontrar en el edificio la información y una oferta  gastronómica, también pueda encontrar  información sobre qué otros lugares visitar de la localidad, o que otros servicios: la oferta museística, la oferta de casas para alquilar, qué circuitos hacer en la localidad. Que realmente sea un edificio al servicio  de  la gente del lugar y que permita  dinamizar la actividad turística”.


Obra con valor patrimonial
  La obra en la futura Estación Fluvial de Villa Soriano significó  “un proceso muy largo y arduo” en virtud de todas las instituciones que  intervienen, comentó el Arq. Gustavo Olveira del programa BID del Ministerio de Turismo. Además “al intervenir sobre un suelo con valor arqueológico, que tiene posibilidades de que haya algo, requiere todo  un seguimiento de Patrimonio. No solamente el edificio,  sino  también todo el predio, y además porque acá sucedieron muchas cosas  a lo largo de la historia. Vos hacés un agujero y no sabés qué encontrás”. En diálogo con HUM BRAL Oliveira acotó que  “el planteo de cómo van los edificios y demás, tiene que respetar algunos elementos claves  que hacen que la Villa sea lo que es, patrimonio por su propia configuración urbana”. Además de complementar la edificación histórica con lo moderno sin que se mezclen. Esta obra de la futura Estación Fluvial de Villa Soriano, incluye además de la recuperación del histórico edificio del ex Hotel Olivera, la construcción de nuevas edificaciones donde tendrán sus instalaciones la dependencia de la Aduana y la Prefectura. Esta obra constituirá la construcción moderna del proyecto, que complementará la histórica, para la cual se vienen respetando todos los detalles que hacen de este edificio uno de los tantos sitios de Villa Soriano con valor histórico patrimonial.

Los arquitectos que vienen dirigiendo esta obra explicaron que en los diferentes procesos que se ha atravesado se ha puesto especial énfasis en el valor patrimonial del lugar, y las potencialidades  desde el punto de vista  arqueológico que pudiera tener el lugar. Por ello se han realizado diferentes prospecciones, previo al comienzo de la obra, buscando que las intervenciones alteren lo menos posible el terreno, ante la eventualidad de que futuros estudios pudieran determinar la presencia de materiales de valor arqueológico.

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Mano de obra local


  La refacción del ex Hotel Olivera ocupa a 10 albañiles de “la histórica Villa Soriano”, en un proceso de construcción que “viene bien encaminado”.
El Arq. Guillermo  Levratto indicó que los plazo “vienen acordes al cronograma” y que “el avance parcial de la obra ronda el 60%. Comenzó el lunes 23 de abril  y estaba pactada hacerla en 23 a 25 semanas.  Sumado  al propio proceso de obra que hay que analizar el  rendimiento de la empresa que está ejecutando los trabajos. Cualquier otro inconveniente  por la complejidad que da la intervención en un edificio declarado patrimonio, y también que su estado de deterioro que era bien importante”. Levratto supervisor de la obra de reconstrucción del edificio del ex Hotel Olivera de Villa Soriano en diálogo con HUM BRAL explicó que “el proceso viene bien encaminado, pero lo importante es que se ha dado la participación de los propios vecinos de la localidad”.

¿En el edificio histórico con qué inconvenientes se encontraron?
-Hay cosas bien interesantes. Del viejo edificio hay que hacerse a la idea que es un a intervención del 1800, una  edificación con una tipología bien clásica a la que se le anexaron algunas construcciones que el proyecto las demolió para  generarle la pureza al nuevo edificio. Indudablemente  que su estado a nivel de revoque, terminaciones y pisos, por las inundaciones sufridas, por el paso del tiempo, por su estado de poco  mantenimiento hicieron que algunas cosas se agravaran, y sobre todo lo que ha generado una complejidad en la intervención  respecto a su terminación a nivel de fachada. Que implicaron un  trabajo más profundo que amerita la intervención de la Comisión de Patrimonio para avalar esos trabajos.

¿Qué cantidad de personal está trabajando?
-Se empezó con poco personal, pero la empresa tomó como condición que el personal fuera local y hoy están trabajando alrededor de 10 personas. Que creo  que el volumen de obra en algún momento  llegará a no más de 14, 15 personas.


La Arquitecta Rabosto mostró que se sacaron moldes de algunas estructuras distintivas  para el día de mañana si hay que intervenir el edificio nuevamente se pudiera  tener esa referencia. ¿Como se hizo ese trabajo?
-La propia propuesta detectó que en el edificio había cosas en mal estado. El apenas tocarlas implicó que se desarmaran. Previendo eso   se tomó los  moldes antes de atacarlas. El  propio proceso de declarar algo como patrimonio implica  que  esa secuencia quede escrita, que todo lo que se intervenga quede plasmado, y eso abarca  lo que es la creación de moldes, tanto a nivel de las rosetas, la balaustrada, donde se entiende que el fenómeno de desgaste va a suceder, indudablemente, entonces esta intervención tiene que ser un episodio en la parte de  la vida del edificio.
Lo establecían los pliegos de condiciones para la empresa que tenía que dejar  registrado, dejar lo moldes, algo tangible  que si mañana se rompiera una roseta, bueno hay que reconstituirla  y  se hace a través de un molde que queda en poder de la gestión de la propia obra. Porque la arquitectura no es simplemente  construir y modificar cosas, también es restaurar, es poner en valor, es cuidar…

¿Y cómo se logra eso, con mano de obra local? Porque lo general el albañil de pueblo está acostumbrado a, cuando algo se deteriora, tirar abajo y hacer la pared de vuelta, y no a restaurar.
-Estas obras determinan que no te podés salir de determinados canales. Cualquier operario que trabaje en el marco de esta obra  lo tiene que entender. Eso implica que después tengamos que reconocer cuál es la capacidad del albañil. En la intervención sobre la fachada se trabajaron haciendo muestras con dos o tres albañiles, hasta identificar cuál –sin desmerecer a los otros- era el más capacitado o el mas apto para poder reconstituir las molduras.  Hoy el oficial que está trabajando en la parte de ornamentación, de revoque fino y reconstrucción de las pilastras es local.  Está haciendo un muy buen trabajo. Esta desarrollando una capacidad  que quedará instalada en la propia Villa Soriano, y no es una tarea común como bien decís, pero la intervención sobre un edificio patrimonial no es común. Entonces hay que tener esos cuidados.
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