viernes, 15 de marzo de 2013


Adiós a quien fue maestro de maestros


Manolo Guardia. El músico uruguayo, vanguardista en su generación, murió a los 75 años



ALEJANDRA VOLPI



"Manolo estuvo adelantado treinta años o más", dice hoy Hugo Fattoruso. Para Federico García Vigil, su compañero de escuela, de viajes y de tantos proyectos "fue uno de los grandes músicos que dio Uruguay".
La obra de Manolo Guardia habla por sí misma, pero también a través de la admiración que despierta en sus colegas.
"Fue mi amigo del alma, nos conocemos desde niños, nos formamos juntos. No sé si dentro de la música popular hubo alguien más importante acá. Fue uno de los grandes, un profesional absolutamente integral, avanzadísimo en su generación, dominador de todos los géneros, compositor y orquestador", destacó García Vigil en diálogo con El País, al enterarse de la triste noticia. El exdirector de la Orquesta Filarmónica formó parte del Quinteto de la Guardia Nueva, agrupación que el pianista fundó a comienzos de 1960 influenciado por Horacio Salgán y Astor Piazzolla, y por el que pasaron también Ariel Martínez, Federico Britos, Edunio Gelpi y Eduardo Mateo.
Guardia murió ayer producto de una larga enfermedad y de complicaciones derivadas de la mala praxis médica que lo dejó casi parapléjico en 1997.
"Siempre tenía dolores en la zona izquierda y decidió someterse a una operación quirúrgica de la columna vertebral, pero ésta resultó un desastre y su carrera se truncó. Hizo un juicio a la institución médica y lo perdió. Y desde entonces la vida de Manolo y su compañera se transformó en un calvario que terminó de esta manera. Estaba en silla de ruedas y con todas las derivaciones de un cuadro complejo", reveló García Vigil a El País.
A pesar de todo, la tenacidad del artista lo llevó a recuperar la movilidad de su mano derecha, y este empuje terminó con la publicación de un disco tan inesperado como bien recibido, titulado justamente Tangos para la mano derecha, que puso en el mercado Ayuí en 2006.
El director del sello, Mauricio Ubal, lo recuerda con mucho cariño: "Nadie se hizo cargo del accidente quirúrgico y eso lo amargó, porque entró a operarse por una cosa menor y terminó postrado. Poco tiempo después, con un sintetizador y un teclado logró plasmar la obra que tenía en su cabeza. Es un disco muy preciado por nosotros y un buen disco. Al menos este trabajo logró devolverle algo de la sonrisa perdida. Y fue Fernando Cabrera quien nos trajo el material".
Manolo Guardia se caracterizaba por tener muy buen sentido del humor, condición que también lo llevó a integrar el ciclo televisivo Telecataplum, despuntado al mismo tiempo su perfil de músico académico y serio con la veta más popular y descontracturada que le afloraba naturalmente.
Fue fundador de la banda All Stars, que era parte del Hot Club Montevideo, y el promotor de Camerata de Tango. Es considerado uno de los primeros que fusionaron el candombe con otros ritmos, especialmente con el jazz, y fue elogiado por trasladar a este lado del Río de la Plata la vanguardia que imponía Piazzolla.
"Con él hicimos una enorme cantidad de viajes, pasamos muchas temporadas en el exterior, algunas por razones artísticas y otras por razones políticas. Tuvo una vida muy injusta, porque él era un fuera de serie. Tendría que ser realmente una bandera del arte nacional", agregó emocionado Federico García Vigil.
Fattoruso, que trabajó como contrabajista en cuartetos y tríos creados por Guardia, no se quedó atrás en sus valoraciones profesionales y humanas: "Manolo fue un gran pianista, un maestro de musicalidad exquisita, vanguardista, clásico y también innovador. Un amigo. Yo en él escuché por primera vez una propuesta musical fusionada. Es uno de mis maestros queridos del alma".
Ayuí tiene en su catálogo desde 2010 El tango de la guardia nueva, un álbum grabado en vivo en la década de 1960 que es un fiel testimonio de su estilo como intérprete y compositor.
Más recientemente vio la luz Candombe!, una edición compartida con Herbert Escayola y Daniel Lencina.
Manolo Guardia nació en Montevideo en 1938. Inició sus estudios de piano a los nueve años en el conservatorio Moro, más tarde los continuó en el conservatorio Kolischer y terminó cursando con Santiago Baranda Reyes. Paralelamente al Quinteto de la Guardia Nueva se unió a George Roos, el tío de Jaime, para crear Candombe de Vanguardia, una etapa germinal en la que surgieron títulos como Yacumensa, Chicalanga, Cheche y Palo y tamboril.
Su labor en Uruguay se vio interrumpida durante el lustro que estuvo exiliado en Venezuela. Y a su regreso se unió a Cuque Sclavo y Eduardo Useta para hacer café concert en el espectáculo Preludio.
Entre 1984 y 1987 compuso obras sinfónicas para la Filarmónica de Montevideo, entre ellas Cuatro piezas en forma de tango (de 1985), Sintonía del Medio Mundo (de 1993), Cameratango (de 1994) y Sweet tom suite (de 1995).

Un álbum elogiado nacido nota por nota

En 2006, el mismo año de su publicación, Tangos para la mano derecha tuvo su presentación en vivo en Sala Zitarrosa, con la participación del Trío Fattoruso y Cuque Sclavo.
Manolo Guardia adoraba a Salgán, al punto de consagrarlo como uno de sus ídolos y eso se refleja en Salgán e imágenes, uno de los surcos del álbum. Le sigue Milonbop, un tributo al período del bebop inspirado por el saxofonista Charlie Parker y el trompetista Dizzy Gillespie. "Acá está toda mi vida, yo iba buscando y encontrando, uniendo trozo sobre trozo. Lo que trabajaba en el teclado luego lo ensamblaba con mi hijo en la computadora", dijo a El País en una entrevista publicada días antes del espectáculo.



Extraído de: www.elpais.com.uy




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