sábado, 2 de noviembre de 2013

De cuando el humilde indagó en antiguos pergaminos la historia de brujas y hechiceras, y de la conclusión a que llegó en esas industrias




Escriba Medieval


Amados y consecuentes Cofrades: por estos días llegáronse a mi ventana varias palomas –dirigidas por el gallardo y siempre fiel palomo “Ad-Inet”, portando noticias de cierto aquelarre que al parecer celebróse en una lejana y gran comarca.
Como en esta pequeña e ignota región ha comenzado a llover, el ánimo se presta para indagar sobre tal suceso y –acudido que he a antiguos pergaminos- puedo relataros lo siguiente.
No es verdad que las brujas sean viejas, feas, desdentadas, verrugosas, con sombreros de alta copa, y revuelvan marmitas con pócimas asquerosas todo el tiempo, que si bien las hay de tal tenor, en realidad son las mas inofensivas.  Las realmente peligrosas –según se desprende de las scripturas consultadas- son las otras, las bellas de piel tersa y largo cabello ornado de flores que transitan altaneras por las calles de la aldea a plena luz, y fablan con voz suave y sin distinción de clases con Nobles Caballeros de gallarda postura y con siervos y lacayos.
Según mis conocimientos destos asuntos y sobre los cuales se explayan además los papiros y pergaminos desplegados ante mí, en estas comarcas donde habito a las brujas las llamamos  maleficae. Os advierto que el uso del latín es muy común en este año del Señor de 1513.
En otras lenguas, aunque con diferentes connotaciones, los británicos las llaman witch, los italianos strega, en Germania Hexe y en la Galias sorcière. Agrego questa última palabra, deriva del latín vulgar sortiarius (que literalmente significa « hablador de suertes o parlachín de suertes») y del latín clásico sors, sortis (que primero señalaba un procedimiento de clarividencia, y luego significaba destino o suerte).
En cuanto a la palabra española «bruja» -nobles y pacientes integrantes desta Cofradía- creo que  su etimología es dudosa, mas aventuro que posiblemente sea  prerromana, del mismo origen que el portugués y gallego bruxa y el catalán bruixa. La primera aparición documentada de la palabra, en su forma bruxa, data de finales del siglo XIII. En 1396 se encuentra la palabra broxa, en aragonés, en las Ordinaciones y paramientos de Barbastro. El Escriba Carmelo Lisón Tolosana considera que el origen de la palabra puede encontrarse en el área pirenaica. En Gascuña y Béarn era también corriente el uso de una palabra etimológicamente relacionada, brouche. Debe tenerse en cuenta que en esta época el Languedoc y la Corona de Aragón eran áreas culturalmente muy relacionadas. El término inglés witch tiene un origen más controvertido, aunque posiblemente deriva del radical wik de raíces tanto celta como germánico, mas mi deteriorada memoria impídeme asegurar tales asuntos.
Bueno es recordaros además, queridos contertulios, que muchas veces las gentes confunden bruja con hechicera, que son dos cosas diferentes, pues las primeras desarrollan sus actividades en un ámbito predominantemente rural, mientras las hechiceras actúan con preferencia en la ciudad. ¿Cuál es la diferencia?, os preguntaréis vosotros, ante lo cual os digo que se basa en la relación que mantienen una y otra con el poder oculto y maligno, con el poder demoníaco.  La hechicera invoca y acude al mal para realizar sus conjuros, mientras que la bruja hace un pacto con Satán, renuncia a su fe y rinde culto al diablo.
Cúmpleme aquí fablaros de otro personaje quizá conocido por vuesas mercedes, pues trátase de “La Celestina”. Considerada un "híbrido" entre bruja y hechicera, la Celestina vive "rodeada de ungüentos ponzoñosos y de fórmulas mágicas cuyo poder reside en la fuerza de la palabra", pero "puede además disparar el terrible dardo del maleficio, opera con poderes nocturnos, conjura y hasta llega a someter al mismísimo Satán".
Transcribo para vosotros un conjuro de los tantos que utiliza para invocar Íncubos y Súcubos: “Yo, Celestina, tu más conocida cliéntula, te conjuro por la virtud é fuerça destas vermejas letras; por la sangre de aquella nocturna aue con que están escriptas; por la grauedad de aquestos nombres e signos, que en este papel se contienen; por la áspera ponçoña de las
bíuoras, de que este azeyte fué hecho, con el cual vnto este hilado: vengas sin tardança á obedescer mi voluntad...
Si no lo hazes con presto movimiento, ternásme por capital enemiga; heriré con luz tus cárceles tristes é escuras; acusaré cruelmente tus continuas mentiras; apremiaré con mis ásperas palabras tu horrible nombre. E otra é otra vez te conjuro. E assí confiando en mi mucho poder, me parto para allá con mi hilado, donde creo te lleuo ya embuelto.”
Según el Escriba Carmelo Lisón, "el conjuro revela el carácter bastardo de Celestina, alcahueta mestiza, resultado de un cruzamiento entre bruja y hechicera. Aunque se confiese cliente del demonio sabe bien su «arte», conoce y sabe leer los agüeros y activa a voluntad el poder intrínseco a líquidos, hilados y palabras. Además, para asegurarse el éxito, pacta con Satán pero, nótese, en pacto arrogante y altivo, exigente y amenazante, en pacto entre iguales, esto es, entre dos agentes teúrgicos tan poderosos como malvados".
Finalmente, os recuerdo que al comienzo desta época que vivo, Clodoveo I, rey de los francos del año 481 al año 511, promulgó la llamada Lex Salica condenando a las brujas a pagar fuertes multas. Y en lo que respecta a Carlomagno, su código de leyes establecido entre los años 780 a 782, contemplaba la prisión para los adeptos a la brujería.
Paralelamente a estas represiones, se desarrolló toda una literatura de inquisición (cerca de dos mil escritos) denunciando los poderes maléficos de las brujas; y entre esos títulos figuran, entre muchos otros: Le Marteau des sorcières, primer libro de bolsillo; De la démonomanie des sorciers de Jean Bodin; Discours exécrable des sorciers de Henry Boguet.
Pero es en 1326 –hace solo 187 años-  a través de una bula pontificia del papa Juan XXII, que podemos decir realmente comienza una exacerbada persecución a las brujas, la que se extendió hasta 1480 y aún hoy, en pleno 1513 la caza de brujas aún continúa, aunque sea de
solapada manera.
Deste modo he querido comentaros sobre las brujas que tanto han  dado que fablar a lo largo de la historia, y agrego que en verdad no es dellas  ni de sus conjuros de donde procede la maldad, pues la condición humana es su portadora aun en el hombre mas beato.




Moraleja:


No existe brujería ni conjuro, ni pócima maligna, ni pacto con satán que al hombre afecte, el peligro de verdad es la ignorancia, ante las cosas que su mente no comprende.
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