sábado, 11 de julio de 2015

¿Quién pide para comer corned beef?


Por Nicolás Tabárez



Desde ese momento, el corned beef estuvo intrínsecamente relacionado a la ciudad, con la fábrica de la Lemco funcionando como motor económico. Tal es el vínculo que el estadio de fútbol más importante de la ciudad se llama Parque Liebig's.

Esta relación se mantuvo más allá de cambios de propietarios y de nombres de marcas. En 1924, la Lemco fue vendida a capitales ingleses, lo que significó que el frigorífico establecido en Fray Bentos pasara a llamarse Anglo.

Lo que no cambió fue la producción, que se continuó enviando al resto del mundo en toneladas, incluyéndose además la exportación de carne fresca gracias a la innovación que representaban los barcos frigoríficos. En su momento de esplendor, la fábrica producía 500 toneladas de extracto de carne, que se sacaba del país en barriles para ser envasado en Europa. La Lemco también tuvo operaciones en otros puntos de Sudamérica, como Argentina y Paraguay, así como en África. Pero su planta principal para la fabricación de la invención de Liebig era la uruguaya.

De hecho, durante las dos guerras mundiales, el corned beef fraybentino fue el alimento de los soldados británicos en los distintos frentes de combate. Esas latas de carne llegaban también a la población civil y se convirtieron en el sustituto de la carne en esos momentos de privación y escasez, posicionándose como un producto de consumo para la clase media además de la clase baja que ya lo consumía desde antes por su bajo costo.

Su influencia fue tal que en Inglaterra se continuó consumiendo con frecuencia una vez terminada la guerra, integrándose definitivamente a la gastronomía local sin distinguir ya entre clases sociales.
"Crecí comiendo corned beef", dijo el príncipe Carlos de Inglaterra en una visita a Uruguay en 1999, mostrando que el producto llegó a todos los estratos sociales.

Incluso, la marca Fray Bentos, que estaba estampada en las latas que se distribuían durante la guerra, continúa estando presente en las góndolas de los supermercados ingleses por intermedio de la marca escocesa de alimentos Baxter's, que comercializa bajo ese nombre productos en conserva relacionados con la carne.

La fabricación de estos productos no se realiza en Fray Bentos, aunque en la capital de Río Negro se sigue produciendo corned beef por intermedio de la compañía brasileña Marfrig, propietaria del Frigorífico Tacuarembó. Esta carne en conserva se exporta, mientras que en los comercios locales se puede encontrar corned beef producido en Brasil.

Patrimonio cultural industrial

El antiguo Frigorífico Anglo, que este domingo ingresó a la lista de la Unesco de sitios patrimoniales (en la que ya se encontraba el casco histórico de Colonia del Sacramento), está abandonado desde 1979. Ese año cerró luego de haber sido por ocho años el Frigorífico Nacional, tras pasar de los ingleses al gobierno uruguayo.

Las causas que llevaron a la partida de los ingleses fueron varias, entre ellas la compleja situación económica que atravesaba Inglaterra y el hecho de que la producción de la planta de Fray Bentos (concretamente afectada por la polución del Río Uruguay) fuera el punto de origen de un brote de fiebre tifoidea en la ciudad escocesa de Aberdeen en 1964.

La vieja fábrica es hoy el Museo de la Revolución Industrial, que junto a los edificios que la rodean (en los que residían los empleados, estudiaban sus hijos y en los que todos los trabajadores y sus familias realizaban actividades recreativas) integran el paisaje cultural industrial que la Unesco ha reconocido.

Es por ese motivo que hoy en Fray Bentos se realizarán varios actos y celebraciones. Puede ser una buena excusa para hacer un plato basado en corned beef y disfrutar de este sabor con historia.



Receta


Pasteles de carne y remolacha

Ingredientes:
800g de papas hervidas; 2 cucharadas de aceite; 400g de corned beef picado; 350g de remolachas; sal y pimienta

Pisar las papas y mezclarlas con el corned beef y las remolachas. Agregar sal y pimienta a gusto. Armar la masa resultante como tortitas. Dejarlas reposar una hora en la heladera. Calentar el aceite en una sartén a fuego fuerte. Una vez caliente, colocar las tortas en la sartén y bajar la intensidad de la llama. Cocinar las tortas de 3 a 5 minutos de cada lado, antes de servir.

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