viernes, 8 de junio de 2012


  • Don Juan Carlos Blanco Valiente, recuerda a su hermano, Ricardo, luego de 34 años de silencio y ausencia.




Aldo Roque Difilippo

 Juan Carlos Blanco Valiente (87 años) recordó a su hermano como un hombre sencillo, con convicciones políticas fuertes que lo llevaron a proteger a sus seres queridos aún a riesgo de su vida. “Vos de lo que pasa acá no me preguntés nada” le dijo Ricardo cuando Juan Carlos lo fue a visitar al Cuartel de Mercedes, en una de sus detenciones. Después Juan Carlos lo visitaría en San José, y posteriormente cuando lo detuvieron en Montevideo ya no supo nada más de él.

Don Juan Carlos, junto a su hija,
María Elena, y su esposa Alba Cáceres.

Pasaron 34 años para que Juan Carlos tuviera noticias de su hermano, pero esta vez fue al abrir el diario, para enterarse que en el Batallón 14 habían encontrado sus restos, en una tumba clandestina. Nadie lo llamó para avisarle, ni familiares, ni integrantes de la Comisión Memoria y Justicia, o del Gobierno; siendo que es el único hermano vivo.
A los 87 años, y luego de  34 de ausencia, Juan Carlos recibió semejante noticia por la prensa, enterándose que los restos de su hermano regresarían al terruño natal.
En su casa, junto a su esposa Alba Cáceres (87años) con la que llevan 67 años de casado, y su hija María Elena, recibió a HUM BRAL para rememorar aquellos lejanos años de la niñez y adolescencia de Ricardo.

Panadería, fútbol y Escuela
   “Él era un niño y yo un jovencito cuando me llevaba cartas a una novia que tenía”.  “¡A mi no era! Mirá como se descubren las cosas” comentó a su lado doña Alba, su esposa de toda la vida. “Dame, que te llevo la carta” le decía Ricardo, para volver corriendo con la respuesta.
Con apenas 10 años, Ricardo comenzó a trabajar en una Panadería, sin dejar de ir a la Escuela. “Que estaba frente al Cuartel” (N° 7).  Ya adolescente  “jugó al fútbol en Independiente. Jugaba bastante bien, era entreala. Jugó poco tiempo porque después entró a la fábrica de dulce de Lapido, donde llegó a estar entre  4 y 5 años. Allí lo querían mucho, era muy dado, de hacerse querer enseguida por la gente. En esa época andaría por los 18 años”.
Después Ricardo ingresó a trabajar en la UTE, pero desde muy joven ya había comenzado a incursionar en actividades políticas, dentro del Partido Colorado, en la lista 15-40, ya que “todos  (en su familia) militábamos en ese sector”, recuerda Juan Carlos.
Aunque de familia colorada  Ricardo trabó amistad con “un hombre” del cual  Juan Carlos no recuerda su nombre, que lo terminó cambiando de partido. Ese hombre “era del Partido Comunista” e “iba todos los días a mi casa. Mi madre le tenía un odio”, porque “le llevaba libros”.
Juan Carlos recuerda a su hermano como “muy amistoso”, y pese a Ricardo nunca logró convencerlo de que abandonara el Partido Colorado, se veían diariamente por el afecto que los unía. “Quería convencerme” recuerda Juan Carlos entre risas, “y yo le decía que en algunas de las cosas compartía con él y en otras no estaba de acuerdo. Yo compartía con él ese espíritu de querer que la gente viviera mejor”. Acotando  “siempre estuve convencido que mi hermano luchó por mejorar las condiciones de la gente”.

Un hombre del Cuartel
   Previa a su estadía en Montevideo, Ricardo fue detenido por los militares en Mercedes. Estuvo preso en el ex Cuartel “Gral. Luna” (Batallón de Infantería N° 5), donde actualmente está enclavada la Terminal de Ómnibus. Allí “fuimos a visitarlo” recuerda Juan Carlos. “En el Cuartel, cuando le tocaba el turno, lo llevaban a una casilla y a través de un vidrio podía hablar con él. Pero cuando le preguntaba por cómo estaba pasando, me decía que no le preguntara esas cosas, ni de sus actividades. Nunca quiso hablar de ello. Y en San José fue igual”. Intentando obviamente que no quedaran involucrados en esa situación. Aunque a la casa de Juan Carlos, ubicada en el barrio Cerro de Mercedes, por esa época solía llegar “un hombre del cuartel”, vecino del barrio a pedirle presupuesto por algunos trabajos de plomería, recuerda María Elena, la hija de Juan Carlos. “Que necesitaban hacer una conexión en la casa, y le pidió cosas de cañería”. Después “nos dimos cuenta que podría ser para comparar la letra” con algún documento confiscado. “Era “El Catalán”, “La Gallina” Castromán” quien “venía a preguntarnos por datos de material para cañería” por “un trabajo que nunca trajo”.

Última visita
   El 11 de enero, 15 días antes que lo detuvieran en  Montevideo, Ricardo Blanco llegó a Mercedes al cumpleaños  de 15 de su hija Cristina. “Yo fui a ese cumpleaños” recuerda Juan Carlos “pero conocía a muy poca gente porque había amigos de él, de la señora, de la hija”. Apuntando “alguien le avisó (a Ricardo) que venían a detenerlo, y se fue de golpe en una bicicleta que había allí. Cuando llegaron ellos ya se había ido, pero después lo detuvieron quizá en la casa de Medina, que trabajó mucho en la UTE. Era muy amigo de él, creo que lo detuvieron después que Medina le prestó otra bicicleta”.
La escasa información que Juan Carlos tuvo de su hermano fue a través de  Carlos Aguilera, quien trabajó con Ricardo en el almacén que montó en Montevideo, y que fueron detenidos en el mismo operativo (ver HUM BRAL: http://humbral.blogspot.com/2012/05/carlos-aguilera-ledebo-la-vida-ricardo.html ), “y otro hombre  que estuvieron presos con él. Nos dijeron después que ellos estaban vivos porque mi hermano cargó con todas las culpas”.

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Más información sobre este tema:
Edición especial de HUM BRAL, Ricardo Blanco, al rescate de la dignidad:

Carlos Aguilera: “Le debo la vida a Ricardo Blanco”.
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