viernes, 28 de octubre de 2011

Editorial


I
Siete mil millones de esclavos

                                                                                                                   

  Ángel Juárez Masares

Que el planeta está cubierto por una gama de grises imposible de identificar, no es novedad para nadie. La distorsión existente en la distribución de la riqueza, estrechamente ligada a las posibilidades de desarrollo de los hombres y las regiones donde les tocó vivir, tampoco es asunto que ignoremos. Que el color de la piel de los individuos los condiciona tanto como cuando la esclavitud estaba legalizada, tampoco es novedad. Hoy día quizá no se pueda traficar abiertamente con personas, pero nadie duda que su condición o raza los transforma en mano de obra barata, es decir: otra forma de esclavitud.
La Fórmula Uno del consumismo de la que ninguno queda fuera por más que lo niegue -porque quien lo hace deja de existir- ¿no es acaso esclavitud?
La permanencia en esa carrera nos obliga a trabajar más para aumentar los ingresos y poder comprar… no importa qué, pero comprar. Pero lamentablemente el día tiene sólo 24 horas, de manera que cuando cae la noche y regresamos de las plantaciones de algodón, sólo nos queda resto para –encerrados en la cabaña del Tío Tom- comer un potaje de harina, tomate y queso (llamado pizza), sentarnos un rato frente a la máquina expendedora de tentaciones (ahora con pantalla plana y alta definición), e irnos a dormir, porque mañana habrá que empezar de nuevo a obtener los recursos necesarios para consumir. En todo caso esa noche quizá tengamos fuerza aún para copular con una hembra, porque el mundo necesita reponer los esclavos que se van muriendo.
Avanzando un poco más en la espiral que distorsiona el efímero paso del mono desnudo por el planeta (como solía denominar Desmond Morris a la especie humana), las grandes potencias luchan por el petróleo enarbolando banderas de libertad en las que ya nadie cree, quedando en definitiva, esclavos de sus propias necesidades de consumo.
Muchos grises podríamos abordar de profundizar en el tema, pero eso nos convertiría en esclavos de las cosas obvias. Sabemos que lo antes dicho no es más que la reiteración de un tema que suele estar diariamente en la agenda del hombre, aunque poco o nada se haga para conseguir evitar la debacle. Nadie puede bajarse de un Fórmula Uno en plena carrera y seguir con vida.






II

 
Opciones de salida de dudosa  aplicación

Sabemos también que  el agua se ha convertido en el principal obstáculo para aumentar la producción, especialmente en algunas áreas como la región andina, Sudamérica y los países subsaharianos.
De acuerdo con los cálculos de la FAO, en 2050 la producción de alimentos tendrá que ser un 70% mayor para poder mantener el ritmo de crecimiento de la población.
El nuevo Director de la FAO, el brasileño José Graziano, afirma que pese a la presión sobre los recursos naturales que supone el creciente número de seres humanos sobre la Tierra, es posible terminar con el hambre con cuatro acciones principales: aplicación de modernas técnicas en la agricultura (muchas ya disponibles), crear una red de seguridad social para la población más vulnerable, recuperar para la agricultura los productos locales, y cambiar los patrones de consumo de los países ricos.
"Si pudiéramos cambiar los patrones de consumo de los países desarrollados, habría comida para todos", comenta. "Desperdiciamos mucha comida en la actualidad, no solo en la producción, sino también en transporte y consumo".
Según Graziano, titulado en Agronomía, Economía Rural y Sociología, mientras en los países ricos desperdician comida, 1.000 millones de personas pasan hambre.
Por su parte el biólogo estadounidense Edward Wilson examina las perspectivas de sobrevivencia de un mundo que, dentro de muy poco, enfrentará el desafío de sostener a siete mil millones de habitantes.
“Es absolutamente crucial controlar desde muy cerca el crecimiento de la población humana.
De hecho, ya estamos superando las expectativas de Naciones Unidas, con unos 9.000 millones calculados para 2043. Deberíamos tratar de frenarnos en los 10.000 millones. Eso sería factible, y las tendencias van en esa dirección, con una baja de las tasas de fertilidad en todos los continentes.
Pero habría que poner más esfuerzos en alejarnos del sometimiento de la mujer, de los nacimientos no deseados y de un crecimiento de la población generalizado.
Sin embargo, aún más importante, deberíamos estar tratando de manera creativa con el asunto del creciente consumo per capita en el mundo”.
En virtud de lo expuesto. ¿Sería desatinado pensar que la superpoblación y el consumismo  nos llevarán algún día a la supresión de los sentimientos que forman parte de la condición humana? ¿Deberá el hombre convertirse en una máquina de calcular cuándo debe dejar fluir sus sentimientos? Los planes de control de natalidad puestos en práctica actualmente… ¿tienen en realidad algo que ver con la sobrevivencia?... ¿son el inicio de un plan global de deshumanización, o ambas cosas van de la mano?


 
 
Una recorrida por
la Cárcel de Mercedes


* Todo semeja estar más roto, desgastado, raído, oxidado; porque cada vez son más jóvenes los personajes que deambulan por los corredores o  espían detrás de una reja.


Aldo Roque Difilippo


Ingresar a la Cárcel departamental es siempre una experiencia removedora, y siempre parece que lo hacemos por primera vez. Más allá del ambiente opresivo, las paredes descascaradas, cierto olor a cebolla recocida, parece como si todo se fuera degradando constantemente. No es la primera vez que entramos, pero lo parece porque todo semeja estar más roto, desgastado, raído, oxidado; porque cada vez son más jóvenes los personajes que deambulan por los corredores o  espían detrás de una reja o una vieja frazada  que  oficia de cortina.

La jornada “La Comunidad, la Cárcel y las Personas” organizada por Naciones Unidas y el Ministerio del Interior produjo una situación singular al habilitar una suerte de “pase libre” para los asistentes que desearan ver personalmente lo que se había debatido. Autoridades policiales, de instituciones sociales, del Patronato de Encausados y periodistas entramos a la Cárcel Departamental a dialogar con los reclusos y a ver las instalaciones. Esta vez no hubo cacheo en la puerta, no hubo restricciones para grabadores o cámaras fotográficas. Apenas solamente un mínimo de seguridad, invitando a dejar los bolsos en la mesa de entrada.
Y allá fuimos, cámara fotográfica encendida al cuello, y grabador en el bolsillo, pronto para utilizarlo.

Chico e indolente
El panorama en el interior no es muy diferente al que conocíamos, salvo que parece como si lentamente se desmoronara: un par de celdas de aislamiento donde sobresalen manos y un rostro que rápidamente se esconde. Un patio angosto y largo que suele recibir a los familiares en los días de visita; y allá arriba la caseta donde un policía vigila los movimientos. Una estructura de techo de chapa y a la que le faltan varios vidrios de lo que fue uno de sus laterales. Hueco burdamente taponeado por una “media sombra” que flamea, y que imagino indolente para el pobre “miliquito” que deba soportar una madrugada fría haciendo guardia.
En la primera sección que entramos está “la Escuela”, una pieza enrejada con no más de 10 bancas donde suelen concurrir profesores y maestros a dictar clases a los reclusos. Al lado “la oficina del Director”, tan descascarada y vieja como el resto del recinto. Pegado el taller de carpintería donde Julio y dos compañeros más que no me dan su nombre hacen algunos trabajos que les permite obtener algún dinero, y sobre todo la esperanza de estar más cerca de la libertad, ya que ahí adentro el trabajo no solo dignifica sino que acorta la sentencia. Contigua está la pieza donde se producen las visitas conyugales, y un poco más allá otro recinto donde dejan sus pertenencias los policías que custodian el establecimiento. Estas cuatro reparticiones con dimensiones casi idénticas, casi tan chicas y agobiantes como los calabozos en donde hay 8 y hasta 15 reclusos durmiendo sobre “polifones” empozados y con restos de humedad.







El miedo

“Acá la cosa está tranquila” nos dice un recluso. Aunque después nos enteramos que proviene del Comcar y que aquella realidad con ésta es notoriamente diferente. Otro se queja “acá pasamos hambre. Es poca la comida”. Otro pide que antes de irnos le dejemos $ 20 “al guardia, que él después me los da”. El guardia es mas joven que los jovencísimos presos, aunque todos aparentan mucho más con sus tatuajes, algunos de torsos desnudos, o bajo un gorro de visera que les oculta la mirada. Se respira miedo dentro de los pabellones. Algunos no salen de sus celdas y ni responden al saludo. A otros se les ve el miedo en la sonrisa, en gestos ampulosos, y hasta las actitudes desafiantes de algunos son muestras del miedo que nosotros también intentamos disimular. Uno nos invita a pasar para fotografiar “la cocina” de su celda. Una baja y mugrosa plataforma de hormigón, donde antes contuvo un colchón, sobre la cual se amontonan botellas plásticas, una olla sin asas, un par de termos y otros recipientes indefinidos y sucios.
Contra la puerta han pegado un recorte de diario donde se lee “El mandadero está tras las rejas. Ahora investigan contactos y destinatarios de la droga”. Suponemos que “el mandadero”  sea uno de los que habla con nosotros, pero no preguntamos porque poco importa en este ambiente.

Nos vamos, y desde otra celda otro recluso, tan joven como todos disimula su miedo gritándonos: “Sacame una foto con la patrona”, abrazando a un travesti desdentado, de pantalones ajustados y cabello largo y trenzado, burdamente teñido de rubio.
Disimulamos nuestro miedo con una sonrisa y una excusa; y nos vamos. El que cierra la reja del portón y coloca el candado está uniformado pero es tan o más joven que el que nos gritó, o el que nos mostró su cocina, o aquel otro que orgulloso muestra su barco hecho con rollitos de papel. Ya ha hecho y vendido varios barcos, a fuerza de pura imaginación e ingenio. No se lo pregunto pero lo intuyo que a todos los ha bautizado con el mismo nombre: Libertad.



 
Falta espacio
Julio junto a dos compañeros más trabajan en “la carpintería”, una pieza de no más de 3 metros cuadrados, con un par de precarios bancos de carpintero y una “combinada” de cuya sierra circular y garlopa salen las maderas con las que construyen mesas, sillas, y diversos elementos decorativos. Hace dos años que montaron el taller, cuando Julio “cayó por segunda vez”. Todo lo que producen lo venden “y a veces nos atrasamos o no producimos en cantidad por falta de espacio”, se queja. “Podríamos producir en cantidad pero necesitamos espacio. Por ejemplo hay encargadas 40 mesas plegables para “Los Colores” (un Club de Fútbol local). Está la plata, está todo, pero es imposible hacerlas acá. Hacés máximo 5 por semana, y qué ganamos. Porque somos 3 personas y nosotros nos mantenemos, compramos todo, incluso en la celda lo que tenemos lo hemos comprado con el trabajo. Lo único que pedimos es un espacio, porque acá no vamos a rehabilitar a nadie encerrado. Está bien, estamos pagando una condena pero si nos dan posibilidades de salir con un emprendimiento, con algo”…  y se queda pensando.
Un preso nos muestra fotos de los
trabajos realizados en la carpintería.
“Desde que estoy pagando esta condena estamos con el taller. Arrancamos sin nada, con ese motorcito nada más”, señalando el motor de no más de 2 Caballos de Fuerza de “la combinada”.  Y  “con los rollitos de papel que hacía él”, señalando a su compañero. “Hacía casitas, y barcos de papel. Después hicimos jarrones en enduido, portarretratos, maceteros para colgar, espejos, cuadros tallados o en enduido, en madera rústica. Lo fundamental es el espacio porque juegos de este” dice mostrándonos la fotografía de un juego de butacas de madera y esterilla “hemos vendido varios, pero para poder ganar algo, tres personas o cuatro, precisamos otro lugar para trabajar y no molestarnos”.

LIBERTAD, un barco hecho con rollitos de papel, y que sirve para escapar del encierro.


El cuentito medieval

                                                                                                                             
El día de la minúscula rebelión de  los habitantes de la pequeña y lejana comarca

Ángel Juárez Masares

Obra en un Acto de autor anónimo, encontrada por un siervo encargado del ático donde solían guardarse los elementos de limpieza de un coqueto y antiguo palacio, que erguíase al borde del gran Lago Negro.

Personajes:
Alex Unvago: Hombre de edad mediana encargado de redactar los bandos del reino (conocido por su costumbre de disfrazarse de soldado).

Olivié: médico devenido en administrador de los asuntos feudales (por la compatibilidad entre ambas funciones…obvio)

Ganso Del Castello: escriba privado del Señor feudal (conocido entre sus pares como “Elbo Cina”).

Joseph Louis: Señor caído en desgracia por haber pretendido sentarse en el sillón de Palacio, al que le asignaron la tarea de atraer visitantes a la comarca (asunto más difícil que cepillarse los dientes con una escoba)

Ferdinand De Vor: Encargado del tesoro del reino (llamado “El Cotorra”, porque aseguran que se llevó más de un palito para su nido).

Abdul Alí: Moro convertido, experto en construir escaleras.

Madame Lurdés: Noble Dama a cargo de la cultura de los habitantes del reino (aunque aseguraba  que no pudo hacerlo porque “el puevlo era muy vurro”)

Guillerme Del Campo: Señor feudal de la pequeña y lejana comarca de la insignia del Zor-ete, de quien se decía era experto en” hacerse el oso”.


ACTO UNICO

Al levantarse el telón, está Alex Unvago sentado a una rústica mesa. Lee algo que ha terminado de escribir.

Alex Unvago: En los años que llevo promoviendo y exaltando como es de merecimiento las bondades y virtudes de mi Señor, jamás me he preocupado por destacar mis propias bondades y virtudes. Ahora  que mis actos me han dado la razón, he resuelto dejar para la posteridad un completo compendio de los mismos, con la seguridad que en los tiempos futuros no habrá escriba que pueda igualar mi brillante talento.

Entra Ganso Del Castello portando varios rollos de pergaminos que deposita groseramente sobre la mesa. Alex, protegerá su tintero.
Alex Unvago: ¡Qué haces torpe mozalbete! ¡Osas interrumpir mi trabajo de tan vil manera!

Ganso Del Castello: ¡Trabajo dices!.. ¿Cuándo has trabajado tu?... Si te has pasado todos estos años subiéndote a caballos que no te pertenecen.

Alex Unvago: ¡Nada más falaz podríais haber dicho, Ganso! Tú eres el que se ha subido a caballos ajenos, pero sobre todo a los del Señor. Seguro porque son tan pequeños como tu.

La discusión se interrumpe cuando ingresan en escena hablando animadamente, Guillerme Del Campo y Madame Lurdés.

Guillerme Del campo: En resumen, mi querida consejera… ¿Cuál es la conclusión a la que has llegado acerca del nivel cultural de nuestros aldeanos?

Madame Lurdés: Creo mi Señor, que educarlos sería contraproducente para nuestros intereses. Seguro que lo primero que harían sería inventar un sindicato.

Guillerme Del Campo: ¿Tan peligrosa es la educación pública…. a esos extremos?

Madame Lurdés:  Y vaya  usted a saber qué ocurrirá cuando se inventen las ceibalitas, pero por fortuna para eso habrá que esperar algunos siglos todavía.

Alex Unvago y Ganso Del Castello permanecen escuchando en silencio. Desde fuera llegan cánticos del pueblo.

Coro: ¡Se siente, se siente, el pueblo está presente!
            ¡el pueblo unido, jamás será vencido!

Madame Lurdés: ¿Ha escuchado mi Señor?... creo que el socialismo llegó a las puertas de Palacio.

Guillerme Del Campo: ¡Basta!... ¡no entrevere los tiempos Madame Lurdés!... esos cánticos son producto de la imaginación. Recuerde que la historia sólo existe si alguien la escribe.
Alex Unvago: (Se levanta y esgrime sus manuscritos) “¡Yo lo estoy haciendo mi Señor! ¡Para que vuestro triunfal paso por Palacio trascienda los siglos de los siglos!

Ganso Del Castello: “¡Y yo mi Señor!….hablo aquí de sus lindos caballitos, y lo he pintado sobre su corcel al frente de todas las marchas de Caballería, besando niños pobres, viejas desdentadas, mirando por la ventana cuando  Ferdinand De Vor s “pierde” algunos maravedíes de las arcas de Palacio, y más aún, abrazado a Pietro “El Ralo”, que es más traidor que el Caballero Amodio.

Coro: ¡El que no salta es un feudal!
         ¡el que no salta es un feudal!”

Guillerme Del Campo: ¡Cerrad las ventanas! ¡Tapiadlas! ¡Levad el puente!

Alex Unvago: Puente no tenemos Mi señor.

Guillerme Del campo: ¡Llamad a Abdul Alí, y que construya uno!

Alex Unvago: ¡Imposible mi Señor!...hace tantos años que no “toca madera” que se olvidó… ¿Le sirve Serrat?

Guillerme Del Campo: ¡No…ese aún no ha nacido…y cuando lo haga será comunista!

Ante el escándalo ingresan a escena: Olivié, y Joseph Louis. Se detienen alarmados.

Olivié: ¿Quién está enfermo? (mira a todos buscando síntomas de fiebre) ¡traigan un brujo, yo me olvidé como se cura!

Joseph Louis: ¿Ensuciaron acaso nuestras playas?... ¿Plantaron nabos en nuestra pista de carreras? ¿Abrieron un rumbo en nuestra hermosa barca de pasear visitantes?

Ganso del Casatello: ¡No, zopenco de cuarta!... ¡Playas no tenemos porque se inundaron, y el único nabo sin rumbo eres tú!

Ahora el pueblo ingresa a escena, pero en realidad son sólo seis personajes porque Ferdinand De Vor escatimó las monedas para contratar extras (aunque en su libro de caja figuran sesenta).

Coro: ¡Guillerme, Del Campo, el pueblo, te quiere!
          ¡Te quiere, Guillerme, te quiere, y se nota!
          ¡no importa, lo que hagas, el pueblo, te vota!

Saltan y bailan todos abrazados mientras el telón desciende lentamente. Todos están felices porque como alguien escribirá siglos después: “todo pueblo tiene el gobierno que se merece”.

FIN




EFEMÉRIDES


Gardel en Mercedes


Aldo Roque Difilippo

Hace 78 años, el 27 de octubre de 1933 Carlos Gardel se presentaba por única vez en el "Politeama Colón" de Mercedes (actual Teatro 28 de Febrero), junto a los guitarristas Pettorossi, Riverol, Aguilar y Vivas.
La velada no congregó mucho público. En su breve estadía en Mercedes, Gardel y sus guitarristas se hospedaron en  el  “Nuevo Hotel Comercio”, hecho recordado por Lucio Basso, quien  por esa época trabajaba de mozo. Basso en un reportaje que le realizáramos en 1995 recordó que atendió al cantor y sus guitarristas, quienes se hospedaron en las habitaciones 19 y 20.
Un hecho curioso recordado por Basso es que, a diferencia de otros artistas,  nadie llegó al Hotel para ver al cantor. Posiblemente esa ausencia de euforia en la población mercedaria  radique en que el auge del tango en el Río de la Plata se produciría en las décadas de los 40 y 50. Sumado a que los escasos medios de comunicación de esos años veían con reticencia  esa nueva manifestación cultural.
De todas maneras logramos encontrar rastros materiales del pasaje de Gardel por Mercedes. Uno de ellos  es la carta enviada por Horacio Pettorossi, en representación del cantor, a los hermanos Brossard, la que  reproducimos textualmente.

“Mercedes, Octubre 27 de 1933.
Sres. A y E Brossard.
Muy señores míos: En contestación de su atta. De fecha 27 del corriente, lamento tener que manifestarles que el Sr. Carlos Gardel no podrá concurrir a la gentil invitación de Uds., por hallarse algo indispuesto.
Demás está que el Señor Gardel agradece en todo su sincero valor  la espontánea invitación de que ha sido objetivo, de parte de sus admiradores.
Saludamos a Uds. Atte.
Por Carlos Gardel
Horacio Pettorossi”.

Julio Vivas, Guillermo Barbieri, Horacio Pettorossi
y Angel Riverol, la formación guitarrística que
acompañó a Gardel en su actuación en
el Politeama Colón.
Los diarios de la época informaron con cierta indiferencia la actuación del cantor. “La Época”, el vierns 27 de octubre de 1933, informaba en una pequeña columna: “Como se ha venido anunciando en la noche hará presentación ante nuestro público, el mago de la canción criolla, Carlos Gardel, acompañado de sus guitarristas Pettorossi, Barbieri, Riverol y Vivas. Primeramente se pasará la película “La novia de París”, por Lya Mara.
Los precios fijados son los siguientes: Palgo $ 5, Platea $ 1, 1era. fila $ 0,60, 2da. fila $ 0,30, Paraíso 1era $ 0,40, 2da. fila $ 0,30”.
Y comenta el lunes 30 la actuación de la compañía “Félix Blanco”, con una foto a dos columnas de parte de las actrices “estilistas criollas que debutaron el sábado”, lo que de alguna manera pauta las preferencias del público.
Otro hecho significativo es que el diario  “El Radical” nada dijo de la presencia de Gardel en Mercedes.
Distinción como escritor a Yábor 

Foto: Héctor Rodríguez Cacheiro

El pasado domingo 23 de octubre Libro sin Tapas, Redafu y Grupo Nzinga distinguieron  a Yábor por su trabajo de investigación y difusión y el aporte cultural al colectivo Afro en nuestro país y continente.
La actividad se enmarcó en el Día del Patrimonio, en una actividad realizada en el  Mercado Agrícola de Montevideo.
Yábor es amigo y colaborador de HUM BRAL.
EFEMÉRIDES

29/10/1811
La caravana del Éxodo entra en Soriano, cruzando nuestro territorio hasta el 13 de noviembre.
En la fecha, Artigas escribe a la Junta: "El dulce grito de la libertad penetró mi vida... y más de setecientas familias han fiado su protección en mi; el grito de ellas, de los ciudadanos de la campaña toda, empeña mi sensibilidad y aún mi honor, cuando me hacen causa de su laudable compromiso"(...)
Según Alfonso Arias, más de 140  familias sorianenses se integraron al Éxodo. Aproximadamente 1.000 personas.
en Francia


El escritor mexicano Carlos Fuentes fue condecorado en Francia, con el título Doctor Honoris Causa de la Universidad de Montaigne de Burdeos.
La distinción se realizó luego de una jornada de lectura y conferencias realizada por el Centro de Investigación de Ameriber, bajo el nombre “México y sus fronteras de cristal”. La figura de Fuentes fue realzada y elogiada con un discurso pronunciado por la profesora de Literatura Española e Hispanoamericana Contemporánea Elvira Gómez-Vidal como forma de reconocer “su pensamiento y obra novelística”, a través de los cuales “ha influido en los escritores e intelectuales españoles y latinoamericanos contemporáneos”.
Por medio de un comunicado, la casa de estudios defendió su idea de premiar la labor de este talentoso exponente del mundo de las letras y presentó al agasajado como “uno de los más grandes escritores de los siglos XX y XXI”.
“Fuentes desempeña un papel preponderante en la explosión literaria latinoamericana de los años 60 y 70 llamada El Boom, con una obra en la que casa a lo fantástico con la representación de lo real y al pasado precolombino con la actualidad” sostuvieron los impulsores de la distinción.



Extraído de:  www.poemas-del-alma.com
¡Vivan los orienrientales!


La marcha recreando el Éxodo del Pueblo Oriental ingresó esta semana en Soriano, realizando una serie de actividades en las cercanías de Cardona. La intendencia colocó mojones señalando  el derrotero histórico de los patriotas de 1811 y muchos vecinos de Cardona y la zona se sumaron a los festejos donde no faltaron los fogones con cantores y payadores. Tampoco faltaron quienes embanderaron sus casas y vehículos, aunque a algunos la euforia patria pareció sobrepasarlos, como el dueño de esta camioneta que no se percató del grueso error del adhesivo conmemorativo y que recuerda a la “Revolución orienriental”.

(Foto: Ruben Cabrera, Periódico Centenario)

¿Orientales o uruguayos?


Por Daniel Vidart (*)

 



Hace muchos años abordamos el asunto de los orientales y los uruguayos en compañía de ese brillante y valiente antropólogo que es Renzo Pi Hugarte.( 20 ) En aquella investigación se procuró hacer luces sobre el escenario y los sentimientos de lo oriental , considerado desde el triple punto de vista histórico , antropológico y sociológico.

De tal modo, ateniéndonos a la clasificación de Darcy Ribeiro, consideramos a los " bravos orientales de la gesta artiguista, y de los tiempos anteriores y posteriores a ese conmovedor episodio, como los resultantes somáticos y culturales de la formación de un Pueblo Nuevo, cuya naturaleza era de carácter triétnico.

Cuando se menta lo" oriental ", característico de la Patria Vieja, no hay que olvidar a los indios charrúas, a los indios guaraníes misioneros, a los negros esclavos, libertos o cimarrones, a los criollos hijos de españoles o portugueses cuya actividad sexual, y en consecuencia reproductora, dio lugar al complejo melting pot de genes que caracteriza a todo mestizaje fisiológico y anatómico de gentes tan distintas en genio y figura. El resultado de esta combinación química y no mezcla física valga el símil- fue un variado y por momentos sorprendente muestrario de tipos humanos de distintos pelajes, distintas pigmentaciones, distintas morfologías corporales y, sobre todo, distintas visiones del mundo que, juntas y a menudo revueltas, construyeron un estilo civilizatorio en el cual los procesos de deculturación, aculturación y transculturación hervían en un caldero donde se cocinaba una humanidad en ciernes.
El surgimiento de lo uruguayo
Lo uruguayo nace luego del aluvión inmigratorio, iniciado con el temprano desembarco de los vascos de Iparralde, anterior a la Guerra Grande, seguido por la masiva entrada de gallegos e italianos, luego de aquella larga contienda , y culminado por el arribo de libaneses, eslavos, armenios y judíos que, junto con otros grupos de suizos, ingleses, franceses, alemanes, húngaros, etc.., llegados en distintas épocas, le dieron una nueva fisonomía demótica y cultural a nuestro país. Se transformará, de tal modo, en un Pueblo Transplantado, según la ya citada terminología de Darcy Ribeiro.( 21 )
Hoy por hoy la recuperación volitiva y/o afectiva de lo oriental representa lo terruñero, la profundidad de lo telúrico, el coraje sereno para afrontar las vicisitudes de la vida y el misterio de la muerte, el talante fatalista y el ánimo sufrido, el espíritu de lucha sea cual fuere la adversidad a vencer, la sabiduría popular, la comunidad fraterna del pago o el barrio, la perpetua demanda de libertad aún al precio del libertinaje, el abnegado cumplimiento de los deberes servidores de la patria -, la miel nostálgica de la tradición, la excelencia y autenticidad del pasado que se evoca como un bien perdido.
Así lo resumió Alcides de María en una expresiva cuarteta: Grandes tiempos patriarcales / de las carretas de bueyes / cuando había menos leyes/ y mejores orientales.
Si esta añeja esencia se pudiera resumir en dos personalidades históricas, yo me inclino por las de Artigas y Saravia.
Lo uruguayo en cambio, se encarna en la entonación cultural cosmopolita, la academia del saber, el advenimiento de la modernidad, la convivencia pacífica, la relativización de los dogmas, el modo de ser ciudadano, la organización del Estado, la difusión policlasista de la enseñanza, los valores del trabajo, el partido político estructurado y jerarquizado, el reclamo de seguridad, la prognosis de un futuro mejor, la defensa e ilustración de los derechos humanos, las virtudes del camino del medio (¿siempre grises ?), el encumbramiento de la sociedad civil. Y las figuras simbólicas que lo representaron en el ayer pueden ser las de José Pedro Varela y José Batlle y Ordóñez.
¿Son válidas estas interpretaciones que se calcan las unas a las otras para fundar e ilustrar, siquiera metafóricamente, los valores de nuestra identidad nacional ? ¿Es posible acuñar estereotipos que valgan para todos los integrantes de un pueblo dividido en clase sociales, portador de diversas subculturas, asentado en distintos horizontes geográficos ? Claro que de tanto repetir estos pareceres, que son opinión y no razón, pálpito y no productos del conocimiento científico, el común de las gentes los internaliza y corrobora con las afirmaciones de una ciega afectividad antes que analizarlos a partir de la duda metódica y del libre examen. ¿Pero qué sería de nuestro pueblo sin los mitos fundacionales y las leyendas acerca de su prosapia acrisolada y sus virtudes etnocéntricas ?
Por encima de la subjetividad que pesa sobre estos atardeceres del ayer y amaneceres de hogaño, se superponen los horizontes proféticos del mañana, la dimensión valerosa de la utopía, el empuje popular del "vamo´arriba", el holocausto de los soñadores rebeldes, la simiente indestructible de los que yacen en tumbas sin nombre, el nuevo acento político y social impuesto a la cosmovisión del ethos y a la organización de la polis por el triunfo electoral del Frente Amplio
Quien quiera elegir, que elija. O que permanezca en la asíntota inferior del espíritu, donde reina una indiferente calma, sin enredarse en definiciones comprometidas con el orgullo y honor nacionales. No obstante, quien consciente o inconscientemente, se convierta en una estatua de sal, se rendirá en las situaciones límite ante las actitudes fundamentalistas que, al entregarse al incubo de los dogmas subliminales, apuestan al ser del individuo genérico y no al deber ser de la auténtica persona. Y esto no solamente significa sucumbir ante las tentaciones de la condición posmodera - o sea el " todo vale " - sino desandar el camino que del homínido condujo al humánido. El homínido que llevamos a cuestas es el individuo cuantitativo, el ente numérico cuya suma conforma la población. El humánido que nos dignifica y a menudo nos pervierte, pues se trata de un ser contingente e imperfecto- es la persona, un ser cualitativo portador de valores, un inventor de símbolos, un fabricante de mentefactos y artefactos, o sea de cultura antropológicamente considerada. Es en la persona donde se adquiere la conciencia de la identidad y la sumatoria de identidades conforma el espíritu de la nación. Esta inasible e invisible superestructura, por su parte, en tanto precipitado histórico, varía con el sucederse de las generaciones y los cambios operados en el contexto sociocultural y económico de cada época, espejo y a la vez imagen del tiempo vivido por los integrantes del género humano en general y de la patria uruguaya en particular.

Referencias bibliográficas
(20 ) Daniel Vidart, Renzo Pi Hugarte. El legado de los inmigrantes, t º 2º, Nuestra Tierra, Montevideo, 1969
(21 ) Darcy Ribeiro. Las Américas y la civilización. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1969


(*) Antropólogo, docente, investigador, ensayista y poeta. Uruguay

Extraído de:/www.bitacora.com.uy
Un monumento para Paco


El Ministerio de Transporte y Obras Públicas propiciará la construcción en la ciudad de San José de un monumento de homenaje al reconocido escritor Francisco “Paco” Espínola, oriundo de ese departamento. La obra estará emplazada en la explanada exterior del Club Social San José, frente a la plaza principal de la capital departamental.
El convenio que posibilitará la concreción de este proyecto de proyección cultural fue suscrito el domingo 23 por el Ministro Enrique Pintado y el presidente y secretario de la institución, Rolando Silveira Pérez y Mario Noya, respectivamente. Como contrapartida al apoyo del Ministerio, el Club San José deberá proporcionar gratuitamente la totalidad de sus instalaciones de biblioteca y salones sociales durante quince horas semanales a las instituciones de enseñanza pública y organizaciones de alto contenido social ubicadas en la zona, por un período no menor de cinco años.
Silveira agradeció particularmente el apoyo del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, con el cual se podrá rendir tributo a “Paco” Espínola, el más destacado escritor que ha dado la tierra maragata.

Extraído de : www.mtop.gub.uy