viernes, 24 de agosto de 2012

La cerámica, huella digital de la humanidad

 

                                                                                                               

De todos los restos imperecederos que el hombre ha dejado tras de sí en su paso por anteriores culturas, es la cerámica la que ofrece la medida mas exacta de su progreso, y el mejor índice de la continuidad cultural. El hacinamiento de tiestos que se acumulan en sitios habitados antiguamente por el hombre, se puede analizar siguiendo la técnica usada por los geólogos al estudiar los períodos geológicos sucesivos por los que ha pasado la Tierra, llamados secuencia estratigráfica, el principio general de que lo que aconteció primero, fue hecho primero, depositado primero, y por consiguiente debe encontrarse en el fondo.
De esta manera, en torno a los asientos de los pueblos fabricantes de vasijas de barro, se acumulan gradualmente depósitos de tiestos, trastos rotos mezclados con otros despojos. Como estos depósitos se encuentran casi invariablemente expuestos a la intemperie, los productos de materia orgánica han desaparecido por completo. En efecto, con excepción de los depósitos muy abrigados, en climas demasiado secos, se han podido encontrar únicamente objetos indestructibles como la piedra, conchas, huesos, y lo que es mas importante para la historia cronológica, objetos de barro.
Estos depósitos están ubicados siempre cerca de sitios habitados, y algunas veces llegaron a formar capas de varios metros de espesor. Un corte longitudinal de uno de esos lugares revela una historia fiel de la cerámica de la población cerca de la cual se fue acumulando. Estos fragmentos de vasijas de barro presentan secuencias estratigráficas relativas pero fidedignas, pero no proporcionan por sí solas una cronología absoluta. Entre las culturas de los indios Pueblo del sudoeste de los Estados Unidos, sea perfeccionado mucho la técnica de fechar los tipos de cerámica con auxilio de los depósitos de desperdicios estratificados. Existe además otro factor que hace posible la datación absoluta con un grado extraordinario de exactitud; las vigas del techo de las casas comunales antiguas. La edad exacta de estas vigas puede determinarse por el estudio de sus correspondientes anillos de crecimiento, siguiendo el método desarrollado por el Dr A.S. Douglas de la Universidad de Arizona. Una vez fijado el límite de tiempo de las poblaciones, se ha podido determinar dentro de esos límites las edades relativas de los diferentes artefactos de cerámica encontrados allí.
En el área Maya los depósitos estratificados que presentan secuencia cerámica, varían mas que en la región Pueblo de los Estados Unidos. Además de éstos, sean encontrado estratificaciones de fragmentos de cerámica bajo pisos sucesivos de las plazas, en unidades arquitectónicas superpuestas y en tumbas construidas unas sobre otras. Todas estas fuentes diversas se han encontrado en Uaxactún y han suministrado una cronología relativa para los tipos de cerámica del área Maya Central. Esta cronología nos da un marco para la región de Petén. Recientemente se ha publicado una secuencia para Copán, y materiales adicionales se han obtenido de excavaciones en Palenque y Piedras Negras.
El sello  característico de la Época Clásica en el área Maya Central, es la evolución de la cerámica policroma. En casi todas las ciudades de Mesoamérica se decoraban las vasijas con baño exterior anaranjado, con pinturas en rojo, señaladas con una línea incisa. En las primeras vasijas policromas se sustituyeron los dibujos incisos por decoraciones pintadas en negro o blanco. Los dibujos primitivos eran sencillos y en su mayor parte geométricos. En la región de la altiplanicie mexicana, la cerámica de la Época Clásica fue sobre todo monocroma, pero en la región Maya Central se desarrolló la cerámica mas elaborada, pintada con los dibujos mas complicados del Nuevo Mundo. La cerámica policroma mas primitiva (Tzakol antigua) se decoraba con estilo geométrico. Mas tarde (face Tepeu), se pintaron dibujos naturalistas, algunos de ellos de carácter narrativo. Los dibujos de la cerámica copiaban sin duda alguna los manuscritos Mayas, en cuya ejecución deben haber pasado buena parte del tiempo los sacerdotes.
En la cerámica encontramos una mejor labor de dibujo que en los tres códices que se han conservado, pero no debemos olvidar que las inscripciones jeroglíficas en la cerámica fueron pintadas por hábiles artesanos, aunque poco instruidos. Esto indica que la pintura jeroglífica fue, tanto durante la Época Clásica como en la época de la Conquista, un monopolio de los sacerdotes, pues su especialidad requería de una larga preparación.
Finalmente consignar que los españoles causaron menos cambios en la cerámica de Yucatán que los toltecas. No se introdujo el esmalte, ni la rueda de alfarero sustituyó al k´abal. Las formas de las vasijas también han permanecido asombrosamente constantes. El lapso que abarca de 1350 a 1950, fue el mas conservador en la historia de la cerámica de Yucatán.
 
Extractado de: “La Civilización Maya”, de Sylvanus G. Morley
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