viernes, 25 de mayo de 2012

EDITORIAL



Del libro y la


lectura




Aldo Roque Difilippo



Cada 26 de mayo se celebra en Uruguay el “Día del Libro” recordando la Inauguración de  la primera Biblioteca Pública Nacional.
La creación de esta biblioteca fue propuesta por el Presbítero Dámaso Antonio Larrañaga quien donó casi todos sus libros de uso personal para conformar la misma. El  proyecto fue presentado al Cabildo y aceptado enseguida. Al recibir la comunicación el Gral. José Gervasio Artigas  apoyó fervorosamente la propuesta.
La biblioteca fue fundada en el año 1816, con un acervo de 5000 volúmenes provenientes no solo de las donaciones de Larrañaga sino también de José Raimundo Guerra, Pérez Castellano y del  Convento San Francisco.
Hablar de la importancia del libro es más que redundante, y para una revista digital parecería contradictorio, pero no lo es. Más allá de los formatos tecnológicos el libro sigue y seguirá siendo factor determinante en el proceso educativo de cualquier sociedad.
“Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora”, dice un proverbio Indú.
“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”, opinaba Emily Dickinson.
Jorge Luis Borges fue más lejos: “De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”.
Sea por lo que fuere, con el pretexto o la excusa que quiera inventarse a partir de hoy regálese un libro, viejo, arrugado, manoseado, tachoneado, no importa. Digital, virtual, para leerlo en su computadora, en su iPad o en su novísima Tablet; tampoco importa, porque coincidiendo completamente con el escritor Mempo Giardinelli: “Un pueblo que no lee está condenado a la extinción”.



Milton Schinca
Boulevar Sarandí, está de luto

A los 85 años falleció  el escritor Milton Schinca. En la tarde del pasado martes 22 la noticia comenzó a circular, surgiendo voces por diferentes medios en reconocimiento a su trayectoria teatral, y de escritor. Además de los recuerdos a las entrañables crónicas  de Boulevar  Sarandí, nacida en un programa radial y después convertida en libro.
Estaba por cumplir ochenta y seis años y dejó detrás veintidós obras de teatro, una interesantísima novela sobre los últimos años del Gral. José Artigas en tierras paraguayas (“Hombre a la orilla del mundo”, 1988), diez libros de poesía, seis libros de crónicas (incluidos los cinco tomos de la fundamental Boulevard Sarandí) e innumerables audiciones radiales, en particular en radio Sarandí.
De sus experiencias radiales nació Boulevard Sarandí. Trabajó como comunicador en emisoras radiales como CX-18 Sport (en 1956), CX-36 Radio Centenario (en 1962), CX-12 Radio Oriental (en 1966), CX-8 Sarandí (de 1976 a 1992) y CX 30 Radio Nacional (en 1996).
A partir de su trabajo en numerosas audiciones dio forma a Boulevard Sarandí, una serie de cinco libros que recogen de forma amena la "memoria anecdótica" de Montevideo
Pero si bien esos libros son su trabajo más popular, su obra en el teatro es más extensa y recorre todavía más décadas. Se vinculó públicamente a las tablas en 1956, cuando se estrenó una adaptación de un capítulo del Quijote, con el título de Sancho Panza, Gobernador de Barataria. Desde allí y por lo menos hasta el año 2008, presentó quince obras, muchas de las cuales fueron representadas en Argentina, Brasil, España, Italia, México, Chile y Ecuador. Entre ellas se destacan Delmira, Boulevard Sarandí (Roberto de las Carreras), Bernardina de Rivera, Guay, Uruguay! (premio Florencio de 1971), y muchas otras. Entre 1961 y 1997 publicó sus diez libros de poesía, comenzando por De la Aventura (editorial Alfa, 1961), Cambiar la vida, Poemas Sex y otros, hasta Libro de Eis (Arca, 1985) y Escenarios (Banda Oriental, 1997). Aunque su obra de crónica histórica parezca opacar sus demás trabajos, se puede destacar que, en un ejemplo de inquietud, además ejerció la crítica teatral, incursionó en el periodismo escrito y oral, dictó cursos sobre escritura literaria y psicología de la creación, concibió y dirigió dos colecciones de fascículos de divulgación política e histórica.

A modo de homenaje y recuerdo sus crónicas de Boulevar Sarandí en una edición disponible en la web, y que compartimos con nuestros lectores.


Emilio Pettoruti ya es el argentino más caro en subastas: pagaron casi 795 mil Dólares


La obra “Concierto” superó a otro cuadro del mismo artista. Pettoruti lo pintó en 1941, en su época madura. Es el cuadro argentino record: el más caro en una subasta.

Jamás Berni o Pettoruti vieron un mango de lo que sus obras movieron”, dijo hace dos años el pintor Helmut Ditsch en una entrevista en la que exhibió el contrato de venta de El Mar II por 865 mil dólares, supuestamente la obra más cara de la historia de la pintura argentina.
Su máxima volvió a cargarse de sentido, cuando Concierto, de Emilio Pettoruti (1892-1971) se remató en la Casa Christie´s de Nueva York durante la subasta de arte latinoamericano y se convirtió de buenas a primeras en el cuadro argentino más caro que se haya vendido en una subasta.
El lote 7 de la venta 2563 se vendió en 794.500 dólares y superó ampliamente las expectativas de la casa de subastas, que había cotizado el valor de la obra entre 300 y 500 mil dólares Concierto es un óleo sobre tela, de 116,2 x 89,2 centímetros y tiene una reconocible inspiración cubista, con la que el pintor nunca terminó de romper. En el centro de la escena se reconocen una botella (presumiblemente de champagne), una frutera y unas partituras que completan la obra y le dan sentido al título. En la base del cuadro y también en el centro se lee la firma del autor y el año del cuadro “Pettoruti–1941”. En el reverso aparecen el título de la obra, y, otra vez el nombre del autor y la fecha (CONCIERTO, Pettoruti- 1941).
No fue el único argentino de la subasta, también se vendieron obras de Xul Solar, Jorge de la Vega, Julio Le Parc, Antonio Seguí, Raúl Lozza, Rómulo Maccio, Liliana Porter, Florencio Molina Campos y hasta un Antonio Berni.
La venta superó el récord anterior que también ostentaba Pettoruti, cuando en 2008 se vendió en la misma casa de subastas su obra Cantor por 782.500 dólares. Aquella vez, el cuadro del artista platense ilustraba el catálogo del remate. Esta vez, ese privilegio lo ostentaba el brasileño Candido Portinari con su obra Navio negreiro , vendido en US$ 1.142.500. Ni entonces ni ahora las ventas de Pettoruti alcanzaron la cifra de Desocupados , de Antonio Berni, que en 1995 se vendió de forma privada en 800 mil dólares y, que hasta la irrupción de Ditsch era el más caro de los argentinos.
El cuadro pertenece a la época más madura de Pettoruti, en la que aparecieron algunos objetos icónicos de su obra: los arlequines, los músicos y los bodegones. Atrás había quedado el tiempo de su experimentación formal y cubista, explica el catálogo. “Igual que la monumental Intimidad (1941) y Sol argentino (1941), Concierto describe el brillo duro de la luz reflejada todavía en la mesa”, agrega. Y tal como refleja el crítico Edward Sullivan en el libro de la subasta, el brillo de la luz sirve no sólo para iluminar, sino que se convierte en un elemento concreto de la imagen y mejora la calidez de la escena. “En Concierto , la luz cristalizada arroja sombras en la geometría y el conjunto típico de los objetos”, advierte Sullivan en el catálogo.
La obra sólo se exhibió tres veces: en el Museo de San Francisco, en 1942; en el Salón Peuser, de Buenos Aires, en 1948; y en la Asociación Gente de Arte, de Avellaneda, un año después.
La subasta de arte latinoamericano alcanzó ventas por un total de 27.731.875 dólares y Pettoruti, un nuevo récord. Tuvo muchos reconocimientos en vida, pero nunca tantos billetes.


Apuntes de Pintura

El Greco, y la búsqueda
de la perfección



Ángel Juárez Masares

Algunos aconteceres de esta semana nos llevaron hurgar en la vida de “El Greco”, ese hombre que pintó otros hombres de pequeñas cabezas y cuerpos estirados. Cuerpos de formas larvales y color ceniciento sobre fondos borrascosos.
Doménico Thetocopuli que era un ser reservado y propenso al recogimiento y que, pese a utilizar frecuentemente a Toledo como fondo de sus escenas místicas, no dejaría de firmar en griego, recordando así su nacimiento cretense.
Su patronímico es Theotokopoulus (hijo de Dios), en cuanto a su nombre Kuriakos (que pertenece al Señor), el Greco lo transformó a la moda latina en Doménico. En España conservó su sobrenombre italiano adquirido tras su paso por Venecia, y no fue llamado el “Griego”, sino el “Greco”.
No hay certeza si Doménico nació en 1537, como lo asegura Willumsem, o hacia 1547-48 como lo supone la mayoría de los escritores españoles. Se sabe que murió muy viejo, quizá alrededor de los ochenta años.
Si se tiene en cuenta el genio pictórico del Greco, tan pleno de bizantinismo, puede asegurarse que en verdad poco tenía para aprender  cuando hizo el viaje a Venecia, pues conocía perfectamente la técnica del pintor de íconos. Por el “Libro del pintor”, de Athos, sabemos que ésta era una obra colectiva, y todo lleva a pensar que Doménico aprendió sucesivamente a impregnar de yeso los tableros de madera, y una vez secos y pulidos, a extender sobre ellos el fondo de oro. Llenar las siluetas con el tono básico, diseñar con carbonilla el cuadro, a volver a trazar el diseño sobre la preparación de tiza, a colorear los ropajes de pliegues rígidos y secos, y por fin –vuelto mas hábil- a pintar las manos y los rostros.
Sin embargo la gran presencia que anima al Greco desde Venecia hasta Toledo es el Tintoretto, iniciador del barroquismo y precursor de la mas expresiva pintura moderna. Se sabe que éste modelaba figuras de cera o de tierra a las que vestía de sedas poniéndolas en cajas de madera, a las cuales colocaba ingeniosamente la iluminación interior. Este procedimiento lo hará suyo el Greco; en Toledo se rodeará de pequeños personajes que suspenderá de las vigas de su taller para crear las mas raras perspectivas, los escorzos nunca vistos, y todas esas actitudes contorneadas y singulares en que triunfa el arte barroco.
Se ha comprobado que el Greco hizo copias directas del Tintoretto, como en “La curación del ciego”, y mas tarde en España para el “San Sebastián” de la catedral de Palencia. Dos retratos del período italiano llevan también profundamente inscripta la marca del Tintoretto.
Naturalmente no puede uno asomarse a la obra del Greco sin lanzar una mirada al “Entierro del Conde de Orgaz”, la obra que consagró su reputación.
Dice en “la historia de Toledo”, que “los extranjeros acudían a contemplar esta obra maestra con la mas extrema admiración, y los mismos toledanos no dejaban de volver a verla, descubriendo en ella cada vez una nueva maravilla, o interesándose en estudiar las cabezas de los caballeros y otros personajes del cortejo, la mayoría retratos de personajes ilustres”.
Greco se volvió entonces en Toledo, semejante a esos maestros de Italia cuya presencia bastaba para atraer a los más célebres visitantes a Perusa, Urbino, o Padua. En esa época su altivez y orgullo no conocían límites, y pronto se le tachará de locura, aunque todo parece indicar que en realidad había adquirido una idea de la altura de su arte como nadie lo hiciera antes. Cuentan que La Inquisición creyó turbarlo reprochándole hacer alas demasiado grandes a sus ángeles; mas él tuvo el buen sentido de responder que; “o no se hacían alas, o se las hacía a la medida del cuerpo”.



Aldo Roque Difilippo


El dilema del artista a frente a la obra es “un diálogo de sordos”, tal el calificativo utilizado por Gustavo Alamón, quien definió su  obra “no para agradar” sino como un gran signo de interrogación; porque “cada  cuadro es un pregunta que yo hago, una pregunta dolorosa. Pregunta  que sale de lo más profundo de nuestro ser”.
Alamón  presentó en Mercedes una colección de óleos en una exposición junto a dibujos de su amigo Fernando Cabezudo. Constituyéndose para Mercedes en un evento poco usual ya que se trata de dos de los grandes  de la plástica nacional.
En la presentación de la muestra Gustavo Alamón se refirió a los dilemas del artista frente a la obra y a otros aspectos del  arte creativo que significa  abordar una actividad artística.
A continuación transcribimos lo medular de esta interesante disertación.

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“Cuando planteé el problema del dialogo de sordos estaba planteando  un  problema artístico que tiene mucha vigencia. Porque  el artista plástico trabaja en soledad, la calma del taller” para  “hacer funcionar el lado derecho del cerebro que es el de la creación”.
(…) “La obra de arte  es el producto  de angustias existenciales, de cosas que nosotros tenemos en nuestro interior y no sabemos  de qué forma expresar. Cosas que son auténticamente angustiantes, que además, como el arte es un lenguaje de trasmitir, capaz que lo que justamente lo que nos falta es la palabra para poder contundentes”.
(…) “Cuando pinto estas cosas no es para gustar, ni para agradar. Todo el mundo me podría decir eso yo no lo pondría en mi casa, porque eso ya me lo han dicho varios; y para mi  eso es uno de los más grandes alicientes para seguir trabajando.
A esos personajes los pongo como un mensaje, un sentimiento de rechazo, porque es el hombre mediocre, el hombre cifra, el súper numerario de la vida, que vive indiferente del mundo. Es decir el hombre que está totalmente deshumanizado, que muchas veces lo han deshumanizado. Vemos, en la historia del Siglo XX tropeles de gente que cometieron atroces  crímenes de  lesa humanidad y que fueron trasformados en robots para poder ejecutar todo ese tipo de cosas”.

Un trabajador del arte
    
“En ese dialogo de sordos es donde cada uno utiliza su cabeza y su corazón para  poder decir esas cosas que nos angustian. Un compromiso hermoso que asumimos cuando dedicamos nuestra vida al arte. Porque el arte como decía Malraux gusta. Deshacer
(André), implica un gran coraje. ¡Porque hay que hacer obras de arte!, no hacer pintura. Intentar hacer obras de artes.
Somos concientes que la obra de arte se concreta cuando el autor ha muerto, y cuando pasó una perspectiva bastante grande. Por eso a veces me da vergüenza cuando me dicen que soy artista. Yo soy un trabajador del arte, pero  artista lo va a dictaminar el tiempo. No hay nadie que pueda decir que en este momento seamos eso.
Nosotros sabemos que el arte no trasforma la sociedad, no cambia las situaciones políticas ni humanas de la gente. Si el arte tiene una virtud es que es algo hecho con el corazón y la mente, y al hacerse de esa forma estamos trasmitiendo cosas que sentimos muy profundamente. Al sentirlas, así, conmovemos.
Lo que  podemos ayudar es a pensar. El acto de pensar genera además la necesidad de pensar en el resto, porque  las obras, no son otra cosa que un gran interrogante. Cada  cuadro es un pregunta que yo hago, una pregunta dolorosa. Pregunta  que sale de lo más profundo de nuestro ser. Pregunto y  pido al espectador que me responda. No a mi, que  se responda a  sí mismo.  Este hombre deshumanizado, un ser que anda en la calle  prácticamente como inocuo,  sin ninguna intención de producir nada, que no es  más que una cifra en los cálculos de la población, que no tiene absolutamente nada en su vida interior, que ha perdido todas esas cosas y al no poseer todas esas cosas  que nos diferencian del  animal; eso es en definitiva una cosa aterradora. Lo  vemos en la historia reciente, y en la historia desde que nací hasta este momento”.

Encontrar una esquina
   (...) “Los que fuimos docentes y ejercimos con vocación y ganas de servicios, aplicamos un concepto que es muy viejo. Me remoto a 4 siglos antes de Cristo cuando un pensador chino, Confucio, decía en una de sus sentencias: yo a mis discípulos les enseño cómo encontrar una esquina para que ellos después busquen las otras tres. Es darle el conocimiento de investigación, de análisis, de entrar en profundidad en lo que quieren conocer para luego que cada uno pueda encontrarlo usando la cabeza. Ir encontrando las respuestas a las interrogantes  que se le pueden plantear. Ese, en gran medida, es el mecanismo que el arte propone. El arte no es capaz de cambiar nada, pero  sí es capaz de hacer pensar. Ese el propósito  que lleva cada uno a plantear en nuestras obras ese gran interrogante que cada uno se pregunte a si mismo todo lo que ese interrogante sugiere.
Por eso para hablar de arte no se puede dejar de hablar de todo, porque el arte sin lugar a dudas es la vida misma. Uno esta trasformando en una tela todas nuestras experiencias dolorosas, pero también las buenas que   conforman nuestra existencia, y también nuestra sabiduría.
Al menos eso intento trasmitirles a mis alumnos”.
Tratar de entender
   (…) “El gran problema es tratar de entender lo que es el arte. La mayoría de la gente cree que es pintar un paisaje, un bodegón, un retrato excelentemente pintado. Eso es una artesanía. Yo puedo hacer todo ese tipo de cosas en un grado de excelencia  y me transformo en un gran artesano”.
(…) “Como creo que el arte lo que procura es transformar las cosas de la naturaleza. Las cosas que le ocurren a los seres humanos en  grandes  símbolos que pueden decir con claridad, o  al menos obligar a investigar  en la mente de cada uno lo que representa ese símbolo.
Es complejo, porque cuando vemos los dibujos  de los caballos de Cabezudo, o las viejas lindas y horribles que pinta, porque  hasta con perversidad lo manifiesta, él está marcando símbolos.
Fernando Cabezudo y Gustavo Alamón.
(…) “La enseñanza de la pintura exige un esfuerzo de tratar de aprender copiando, pero eso crea un problema muy serio que mutila la imaginación. Y la imaginación se frustra. Después volver a reflotarla es muy difícil. Cuesta mucho trabajo. Y este procedimiento abre el marote de tal forma que uno empieza a concebir el hecho plástico como  un hecho grandioso, hasta mágico, lleno de misterio; y el misterio es algo que tiene que estar en la obra porque trae  el espíritu de investigación, de conocer las cosas. Es ahí donde uno puede lanzar los mensajes  que entiende que tiene que decir”.
La UDELAR otorgará a
Vargas Llosa el título de Doctor Honoris Causa






Por 16 votos a favor y solamente uno en contra el Consejo Directivo Central de la Universidad de la República  aprobó que concederá el título de Doctor Honoris Causa a Mario Vargas Llosa, ganador del Premio Nobel de Literatura en 2010.
Quien se opuso fue Facundo Gil, representante de la Federación de Estudiantes (FEU), aunque reconoció la valía de Vargas Llosa como escritor y novelista, expuso que dicho título se debe otorgar teniendo en cuenta el aporte social de la persona.
Algunos de quienes votaron a favor, a pesar de esto, se mostraron en contra del activismo político que practica el autor peruano. Sin embargo, en algunas intervenciones se destacó el otorgamiento como una expresión de apertura, incluso para "quien discrepe con el sentir mayoritario".
El autor de obras como La ciudad y los perros (1963), La fiesta del Chivo (2000) y El sueño del celta (2010), ha recibido el título de Doctor Honoris Causa en más de 30 universidades de varios países. 
Opinión

 La diaria aventura de descubrir la verdad
     


Angel Juárez Masares
  
Dice Elena Poniatowska que “el periodismo -como la droga- es algo difícil de abandonar”, y es muy posible que así sea. Más de 20 años en los medios me dejaron adicto a leer todo lo que se escribe, dice, y se muestra. Entonces leo, escucho, y veo, tantas verdades como mentiras.
A primera hora repaso los diarios profundizando en los temas que despierten interés; en ocasiones hago un esfuerzo para escuchar algún informativo local tratando de saber qué pasa en el entorno, y a la noche recorro los canales de noticias. No me referiré a  los contenidos y al tratamiento de la información, esta vez quiero hablar de los receptores, pues un mínimo de atención a los comentarios de la gente sobre determinado tema, nos brinda una aproximación bastante certera de la personalidad de quien escribe, y en este sentido las redes sociales son una buena herramienta para tener un panorama de cómo las personas procesan las noticias. Se desprende de ello que muchas veces se escucha lo que se quiere oír, y se lee lo que se quiere interpretar sin en llegar al fondo del asunto, o por lo menos a una aproximación medianamente objetiva de los temas.
Es verdad que el tratamiento de la noticia está “contaminado” por  intereses políticos; que la independencia de las grandes Empresas periodísticas no existe, y que “llegar al fondo del asunto” no es tarea menor. La división entre “prensa oficialista”, y “prensa opositora” obliga al lector- televidente-radioescucha a practicar un ejercicio mental depurativo que le permita tener –al menos- esa “aproximación medianamente objetiva de los temas” de la que hablábamos antes.
El asunto de “la coima” por el dragado del Canal Martín García es un ejemplo claro de la manipulación que suelen hacer los propios lectores de la “información” que reciben. En los días posteriores a la difusión de esa noticia, las redes abundaron en comentarios que denotaban un desconocimiento absoluto del asunto. La confusión reinó hasta que “el clásico” entre Peñarol y Nacional desvió la atención y el dragado del Canal Martín García pasó a ser historia.
La maraña de información cruzada, permeada, o dirigida deliberadamente a confundir la opinión pública, está ahí. Tarea de cada ciudadano sería entonces buscar la mayor aproximación a la verdad, y para eso no queda otra alternativa que leer y escuchar desde la campana mas potente al cascabel mas insignificante. Suele ocurrir que el periódico de menor tiraje, o esa “entrevista” radial y televisiva  aporta esas “aproximaciones” que buscamos.
Huelga aclarar que no pretendemos establecer conductas porque cada uno es dueño de hacer uso de su libre albedrío de la misma forma que nosotros ejercemos esa alternativa.
No obstante sería buena cosa tener una visión responsable de los asuntos que tienen que ver con la sociedad, porque de esa actitud dependerá el futuro de los pueblos.
Dice Descartes: “A lo lejos veo una torre, y la veo como redonda; pero si me acerco, descubro que es cuadrada”.
Se puede concluir con cierta certeza, que antes de pretender sacar provecho partidario de los diversos temas que hacen a la sociedad en su conjunto, muchos opinólogos deberían acercarse a la torre…  no sea cosa que resulte ser cuadrada…
EL CUENTITO MEDIEVAL
De como el viejo Escriba descubrió cuándo, el oficio de escribir está bien pago


Escriba Medieval

Esta mañana cuando bajé a mi scriptorium, descubrí que varias palomas –al mando del palomo conocido como “Gemail”- esperaban pacientemente en la ventana con sus mensajes en los anillos de sus patas. Teniendo cuidado con unos minúsculos piojillos que suelen alojarse en las misivas -y que luego te comen los pergaminos- quité los aros y acomódelos en una pequeña caja para leerlos luego. Normalmente hago esa tarea a horas tempranas, pero el olor a pan recién horneado que se colaba por esa misma ventana me llevó hacia las calles de la aldea.
Con una hogaza caliente denunciando sin pudor mi gula, caminé rumbo al gran Lago Negro mientras masticaba complacido, observado la gente que iba a sus trabajos.
Considerando detenidamente la construcción moral de un pueblo, di en pensar en cuáles eran las ocupaciones que sostienen a la muchedumbre. Allí estaban los médicos; entre los cuales están los que algunas pestes curan, y quienes se dedican a saber por qué razón mueren algunas personas. Concluí que estos últimos eran los menos capacitados pues faciendo industria en el cadáver, ningún pariente acusaríalos de mala praxis.
Estaban los abogados, cuyo oficio era vivir de los desaguisados de los demás en connivencia con los jueces. Los Curas, que asentaban su vida temporal sobre la espiritual de los fieles; los militares, que hipotecaban la suya a cambio de matar a otros, y los comerciantes, en cuyas arcas entraban maravedíes pero ningún sentimiento. Los nacidos propietarios, que vivían de heredar; y los artistas, que eran los únicos que daban algo a cambio de su trabajo.
Tras esta somera evaluación realizada entre mordisco y mordisco, pensé que aún quedaba una multitud de oficios menores que no tendrá relación con ninguna destas cosas, pero que existirán sin duda. En los pueblos grandes esta ralea será crecida en número, pues necesitan del ruido y el movimiento para vivir –como el pobre del Evangelio- de las migajas que caen de la mesa de los ricos. Sus ocupaciones son tan pequeñas que mas que oficios deberían ser llamados pretextos de existencia. Pero los que los profesan –no obstante- son como las ruedas del carruaje; rotas o separadas del conjunto, paralizan el movimiento.
Estos seres marchan siempre a la cola de las necesidades del pueblo, y suelen desempeñar tareas diferentes según el año, la estación, o la hora del día. En verano “cuidan” los carruajes de las gentes que buscan el frescor a orillas del Lago; venden pequeños recipientes de agua refrescada en los aljibes, o manzanas ensartadas en un palo.
Aún subsisten en la aldea los zapateros de viejo. Facen éstos su nido en los portales, y jamás responden las preguntas, porque tiene la boca llena de clavos.
También están los siervos de Palacio que barren las calles. Arrastran sus escobas por los huecos del camino; van con la testa inclinada y el sombrero sobre los ojos. Pero no os engañéis, ellos todo lo ven, y todo lo escuchan. Son las orejas del Amo y la lengua de palacio. Nada ocurre en la aldea sin que ellos lo sepan, son como arañas tejiendo una gran red sobre el vecindario.
Y así fui desde mi casa de piedras a las piedras del Lago Negro, cuyas aguas escurridas y evaporadas  no habían sido repuestas por la naturaleza dejando el lecho al descubierto.
Torné luego a mi morada andando calle arriba mientras procuraba poner a la escritura como oficio. Mala cosa es tentar a hacerlo, pensé mientras hurgaba en mi saco buscando algún maravedí que proveyera de otro pan a mi alacena. Maravedí tan huidizo como ausente, pero cuya misma ausencia me trajo la respuesta; “ningún oficio reconozco que dé menos de vivir que escribir para el público, pues ni aún exprimiendo el seso para extraerle el verso mas excelso, podría Escriba alguno construir rima que llene su estómago a la noche”.
        

Moraleja:
                No habrá moneda alguna que pague la virtud de la escritura; pero tesoro mayor habrás logrado, toda vez que alguien llegue al final de la lectura.





 Aldo Roque Difilippo


El pasado 18 de mayo se cumplieron 28 años de uno de los acontecimientos que marcaron mojones culturales en la restitución democrática del Uruguay: Los Olimareños cantando en el Estadio Centenario a su regreso del exilio.
Nadie como ellos cantó 'Adios mi barrio', 'De Cojinillo', o 'El Orejano', entre muchas. Sus voces están hechas para esas canciones.


Hace 28 años, el viernes 18 de mayo de 1984 el público se reencontraba con sus ídolos, y cantaron junto a ellos las canciones que durante una décadas habían permanecido latentes en los labios, o apenas susurradas, haciéndole la tercera voz a aquel dúo que las cantaba desde el disco de vinilo. Los Olimareños regresaban al país, y a ese recital de bienvenida no lo pudo opacar la copiosa lluvia. Para una agencia de noticias norteamericana el recital congregó alrededor de 50.000 personas. Otras fuentes manejaron cifras diferentes, pero nadie pudo objetar aquella multitud tanto dentro como fuera del Estadio Centenario. Las localidades se habían agotado el día anterior y se debieron habilitar dos tribunas más. Aún así las localidades resultaron insuficientes, siendo catalogado como el recital del siglo ya que "cinco de cada cien habitantes de esta ciudad (contando ancianos, sordos y niños de pecho) estuvieron trepados a las gradas de cemento, vivándolos, en alguna de las tribunas habilitadas, bajo la lluvia" (1)
Pepe Guerra cantó y tocó aquejado por la emoción y la gripe. Braulio, como su compañero, emocionado, sufrió el shock de estar nuevamente entre los suyos, cantando las canciones que todos coreaban, y aunque el sonido no fue bueno, sumado a la consabida emoción de los músicos y el público, poco importaba.
Los Olimareños, el dúo que cantó como pocos aquellas canciones que se repetían tanto en las Escuelas como en los clubes políticos, en las radios como en todos esos anónimos tocadiscos de cada rincón del país, habían llegado para quedarse. Seguramente porque como lo expresara Pepe Guerra "con la canción uno se va a dormir, se baña y mientras la silba, se enamora, la escuchan los presos. La canción es lo que la gente lleva en el bolsillo, la ropa que se pone todos los días, y algún día dejará de ser la hermanita menor de la cultura" (2).

LA MEMORIA
    Cuatro años después el dúo se separaba tras grabar "Canciones ciudadanas" para tomar nuevos caminos musicales por separado, luego de tres décadas de cantar a dúo, quedando para la historia del cancionero popular las mejores interpretaciones, y marcando sin dudas un antes y un después. Nacieron como dúo en 1961, editando su primer disco un año después "con una guitarra regalada por Blanca, Morales, el Laucha, Pepe Acevedo, etcétera, etcétera- y a mi -con un bombo de cuerpo de oveja y madera compensada hecho por el Becha y Gabino-" (3). Canciones que fueron repitiéndose de boca en boca, aunque muchas de ellas contrariaran las disposiciones de los gobernantes de turno. "Al poco tiempo empezaron a pedir las canciones en la vinería. Y no solamente uruguayos sino argentinos y brasileños -comenta Pepe Guerra (4)-. En nuestras presentaciones en el interior, en los pueblos chicos, primero la gente se acercaba tímidamente al escenario y nos susurraba: 'La del Che'. Nosotros en el mismo tono le decíamos "Pídalo de allá" y le señalábamos el público. El hombre la pedía medio agachando la cabeza para  no 'quemarse', y casi siempre surgían cuatro o cinco gritos más. Entonces la cantábamos sintiéndonos un poco cómplices de haber creado esa situación y de haber 'quemado' gente en el pueblo.(...) En cierto pueblito, cuyo nombre no viene al caso, con caballos atados afuera, camiones, carretas y bicicletas, estábamos en una piecita afinando las guitarras antes de subir a cantar, cuando aparece el subcomisario del pueblo llenando toda la puerta. Con una sonrisita apretada nos dijo: 'Si no cantan la del Che los meto presos'. Nosotros -un tanto atribulados, pues jamás se nos hubiera ocurrido que justamente de un traje azul con toda su chapa y su sombrero, con sus correas y su revólver y sus distintivos amarillitos en el brazo, viniera ese pedido- le dijimos 'Con mucho gusto'. Pedimos a unos amigos que se pusieran cerca de él cuando la estuviéramos cantando, para ver qué hacía. Vino de la canción el primer Comandante Che Guevara. Tras el aplauso de algunos, se quitó el sombrero, se lo puso bajo el brazo, permaneció en actitud de firme. Pasó un subalterno por su lado, el comisario le tocó el hombro, le dijo unas palabras al oído y se pusieron los dos con el sombrero bajo el brazo, mirando con respeto hacia la canción. Cuando nos bajamos nos dijo que en su casa tenía el cuadro de Artigas y al lado la foto del Che del mismo tamaño".

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Notas:
(1) "Los Olimareños: el recital del siglo", Sábado Show, Nº 584 Montevideo, 16/06/1984
(2) "Pepe Guerra, Catusa Silva y el poder de la canción", revista La Maga, Buenos Aires, 31/05/1995.
(3) comentario de Braulio López en la contratapa del disco "Los Olimareños en 1962", Ayuí, 1971.
(4)     comentario José Luis Guerra 'Pepe' en  contratapa del disco "Los Olimareños", Ayuí, Mayo 1971.
 

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Puntitos de luz


Uno de los temas más interesantes para ustedes fue el regreso a Uruguay ¿No?
-"Y sin ninguna duda. Eso a mi me marcó muy profundamente y pienso que a mucha gente también. ¿Verdad? Porque bueno, yo esperaba si que cuando volviéramos íbamos a tener una respuesta de la gente, afectiva, pero con esa magnitud no la esperaba. Me sorprendió muchísimo".

¿Qué es lo que más impresionó?
-"Me impresionaron varias cosas. Desde que llegamos al aeropuerto. Demoramos como tres horas en venir hasta el Estadio, por la caravana, la gente que nos paraba. ¡Yo que sé! Preguntaban cosas. Fue tremendo. Y después cuando que subimos al escenario que estaba en el medio del Estadio para empezar a cantar, la gente gritaba, gritaba y gritaba, y yo quería escuchar a ver qué era lo que decían y no podía".

Así que si yo te dijera una imagen auditiva de esa ocasión, y una imagen visual
-"Visual, fue cuando se apagaron todas las luces y la gente prendió los encendedores. Entonces eran como puntitos de luz..."

Como un cielo estrellado en la tierra
-"Exactamente. Puntitos de luz, y eran tantos que era una cosa emotivamente indescifrable pero que te sacudía. Y después auditivamente yo quería escuchar lo que decían y por ahí empecé a decodificar que la gente gritaba: 'El Goyo, el Goyo, el Goyo va a caer con todos los fascistas que están en el poder' Eso lo gritaba todo el Estadio".

Un acto político masivo
-"Si. Bueno, el regreso de Los Olimareños es muy significativo, pero ahí habían banderas coloradas, blancas, del frente, de todo. Y habían cartelitos por allá que decían 'Cerro Chato presente' o yo qué se, Paysandú... era todo..."

El país en todas sus expresiones políticas
-Si, si".


(*) Reportaje a Braulio López realizado por Raquel Daruech en el programa "La sed y el agua",en Canal 5, 10/02/2002.



Becas Formación y Creación Artística (FEFCA)



La Dirección Nacional de Cultura del MEC puso en marcha el Fondo de Estímulo para la Formación y Creación Artística (FEFCA), que consiste en 66 becas distribuidas en dos fondos, que beneficiarán paralelamente a artistas de hasta 35 años y a artistas de cualquier edad de trayectoria establecida.
El proyecto, que no tiene antecedentes de volumen semejante en el ámbito creativo nacional, fue instituido por ley hace dos años con el objetivo de “promover la formación y profesionalización del sector artístico en el país”. Las becas dirigidas a jóvenes distribuirán hasta 10.000 pesos mensuales entre 18 postulantes durante un año. Los beneficiarios deberán presentar un proyecto definido y el aval de una institución reconocida.
Las becas dirigidas a artistas de carrera prolongada otorgarán entre 12.000 y 20.000 pesos por mes a 48 personas durante dos años. En este caso, la beca se otorga por el trabajo ya realizado, y se divide en distintos niveles que contemplan la longitud de la carrera y su proyección en el ámbito nacional e internacional.
En el nivel más alto el jurado estará integrado por personalidades del exterior y en los niveles iniciales fallará un tribunal designado por el MEC, cuya composición aún no ha sido anunciada.
Las categorías explicitan por áreas quiénes están comprendidos en el llamado y de allí surge una concepción amplia del concepto de artista. Así, en Artes Escénicas se puden presentar actores, directores, escenógrafos, vestuaristas, iluminadores y sonidistas. En Audiovisual, directores, guionistas, sonidistas, iluminadores, camarógrafos, animadores gráficos y fotógrafos. Más tradicional, la categoría Letras comprende a poetas, narradores y dramaturgos. Danza, a coreógrafos y bailarines; Artes Visuales, a pintores, escultores, dibujantes, fotógrafos, ceramistas y “otros medios considerados dentro de la misma” y Música, a compositores, intérpretes y directores.
El fondo Eduardo Víctor Haedo, que premia a artistas emergentes, homenajea con su nombre al dirigente blanco que creó la Revista Nacional, que recibió al Che Guevara y a Neruda en su casa de Punta del Este y que integró el Consejo Nacional de Gobierno en los años 60 así como en los 30 fue ministro de Gabriel Terra. El fondo Justino Zavala Muniz, dirigido a artistas consolidados, hace referencia al político batllista que se opuso a la dictadura de Terra, también dramaturgo, periodista e impulsor de la Comedia Nacional.
Hay tiempo para inscribirse hasta el 15 de junio en la Dirección Nacional de Cultura (San José 116), de 13.00 a 17.00. Las bases completas están en www.cultura.mec.gub.uy y se reciben consultas en cultura@mec.gub.uy.

América Latina
Radio Calviá

Con Víctor Heyn (Asunción, Paraguay), Presidente de la Asociación de Paraguayos en Ibiza. Hoy nos enseña música folclórica paraguaya. "Mi dicha lejana", "Nanawa", "India", "Tren lechero", "Galopera", polcas, danzas y el arpa. José Asunción Flores, Manuel Ortiz Guerrero, los Cardozo Ocampo, las guarañas, Félix Pérez Cardozo, el arpa de Martín Portillo, canciones en homenaje a la mujer india paraguaya, Luis Alberto del Paraná y más de la cultura paraguaya en castellano y guaraní.
También con Amalia Márquez (Cuba) y Toni Salas (Cuba), artistas, audio de las Islas Galápagos, poesía de León Felipe. (América Latina por radio Calviá, sábados hora 8 de Uruguay por
www.radiocalvia.com).