viernes, 27 de mayo de 2011

EDITORIAL

Hablar de cultura no es asunto menor



Aldo Roque Difilippo

Desde hace algunos años ha desaparecido la sección “Cultura” de las diferentes publicaciones, un hecho que a primera vista podría resultar curioso -y que merece una reflexión- ya que evidencia un cambio de tendencia en la forma de hacer periodismo.
Si usted se toma el trabajo de revisar diarios, revistas o semanarios que se editan en nuestro país o en el extranjero, notará que el cambio de diseño ha llevado a unificar la información como si se estuviera escribiendo para un único lector. Apurado, con poco tiempo, con necesidad de informarse pero  con pocas ganas de profundizar; deseoso de devorar titulares para hacerse una composición de lo que está pasando pero no adentrarse en los temas y mucho menos intentar meditarlos, comprenderlos o cuestionarlos.
Si la página de “Cultura” todavía sobrevive en alguna  publicación, es posible que esté unida a “Espectáculos”, donde la información que  se edita  pasa más por lo que está sucediendo  que por el contenido. Quizá pueda encontrar allí alguna crítica teatral o cinematográfica, pero la valoración pasa más  por el hecho consumado que por la profundización o la reflexión  de esa puesta en escena, película, espectáculo musical o lo que fuere.
En las páginas de los diarios y revistas que todavía mantienen el rótulo de “Cultura” literalmente han desaparecido las notas y artículos que inviten al análisis, a la contraposición de ideas o conceptos estéticos, y ya casi nadie escribe o habla de literatura, filosofía, pintura, música, danza; más allá de la crónica puntual de  informar que  mañana fulano expondrá en tal lado, o el concertista zutano se presentará en tal  sala.
Quizá en Uruguay la excepción a la regla siga siendo el Suplemento Cultural que semanalmente edita el diario El País. Pero a diario en éste y en el resto de la oferta de propuestas impresas el periodismo cultural desapareció; y ni que hablar que directamente no existe ni en televisión ni en  radio.
Aquellos temas que podrían rozar “lo cultural” pasan más por el periodismo de actualidad o de declaraciones, es decir tal artista presentará algo y allá el jefe de redacción manda a un periodista que  pregunta cuatro o cinco obviedades para  llenar los 30 segundos de aire, o los dos mil caracteres que el editor dispuso para la  nota.
Desde la irrupción de  Internet en nuestras vidas el lenguaje escrito se ha vuelto más conciso, más llano. El diccionario de cualquier periodista se ha reducido considerablemente, y los giros idiomáticos, por imposición del mercado o de las circunstancias, han ido pasando por un cernidor que todo lo unifica. Que podrá resultar ágil para un lector medio, pero que le quita atractivo y sabor a la lectura.
Hacer periodismo cultural no es hablar de banalidades, de temas para señoras o jubilados que quieren distraerse y pasar el tiempo. No es esquivar la realidad, sino enfrentarla desde una perspectiva que está en igual dimensión que la política, porque forma parte de ella. No es lo mismo un hecho cualquiera desde la visión  y la concepción de un asiático, que de un rioplatense, pero tampoco la comprensión y el impacto de esa  noticia será la misma si el individuo no está capacitado para  recibirla. Un lector  sin preparación seguramente dimensionará de otra forma  una información sobre un terremoto, si lo comparamos con otro con un  bagaje cultural medio, que seguramente le permitirá ubicar geográfica, demográfica y culturalmente el mismo hecho.
Hacer periodismo cultural es hacer periodismo, porque es hablar de política, de economía, de geografía, de historia, y en definitiva, de las actividades del hombre y su interacción social. Es volver a la esencia de la comunicación, donde un hecho vale si se lo enmarca en un contexto; y más allá de exponer los qué, cómo, dónde, y cuándo ocurrió tal cosa, pretende –y a veces lo consigue-  explicar “por qué” sucede.
Quizá una de las razones de este cambio de postura, es que la prensa escrita viene copiando modelos y modismos del periodismo televisivo, donde la imagen prevalece sobre el discurso, y fundamentalmente donde el impacto de esos 30 segundos que ocupa un tema debe ser inmediato para evitar el zapping del televidente. Pero muchas veces los periodistas  de medios escritos, perdemos la referencia que  el lenguaje televisivo  está mucho más emparentado al espectáculo que al periodismo, que muchas veces –con las excepciones y salvedades de todos los casos-  prevalece el efecto que causará determinado tema y no el tema en si. Piénsese en la información policial  -quizá el más claro ejemplo- donde la noticia se dirige al  hecho directo y doloroso del accidente, del robo, o la rapiña, y no a la profundización de las causas, al seguimiento del tema, a la contraposición de ideas o de datos estadísticos que puedan explicar  determinado hecho.
Hablar de cultura en estos tiempos no es referirnos  a lindos poemas al amor o a la belleza, no es el pasatismo de quien no sabe que hacer con su tiempo libre y se inscribe en un curso de manualidades. Es hablar de  la esencia misma de nuestra sociedad, de los hechos que nos conmueven por su belleza, o por su dramatismo; es hablar de las complejidades y contradicciones de Ser Humano, y de la sociedad creada a su imagen y semejanza (compleja y contradictoria) de la que formamos parte.
Quino, siempe Quino

EN EL DIA DEL LIBRO

Lo que nos habrá de quitar la lectura digital



Ángel Juárez Masares

Si bien en nuestro país la apertura de la Biblioteca Nacional (ver recuadro) se toma como fecha propicia para celebrar el Día del Libro, quizá no sea descabellado reflexionar sobre el tema desde el punto de vista de cada lector.
Si todos lanzamos una mirada a nuestra infancia, encontraremos que hubo en ella alguna circunstancia especial relacionada con un libro o un episodio vinculado a él que nos “marcó”. En lo personal recuerdo claramente la blanquísima túnica y la alba cabellera de mi maestra de primer grado, la Señora Rosa Gastelumendi (Rosita), dibujando vocales perfectas en un pizarrón colocado bajo los paraísos de la Escuela No 39 (hoy España).
Esas cinco letras fueron la combinación que permitiría ingresar a los fantásticos mundos que habitaban en los libros.
Jamás olvidé la lectura colectiva de “Platero y yo”, que hacíamos bajo esos mismos paraísos, y que más adelante impulsara el interés por las aventuras de “Sandokán”, el Tigre de Malasia, donde fuimos conociendo la geografía y costumbres de lejanas tierras, magistralmente pintadas por Emilio Salgari.
Cada uno de nosotros recuerda los primeros pasos hacia la lectura; la tapa dura de nuestro libro preferido, y de aquel que de puro viejo y usado mostraba hilos sueltos y pequeñas láminas brillantes de la cola que pugnaba por mantener las hojas unidas.
Luego llegaron la obligaciones propias del paso de los años, y los libros continuaron formando parte de nuestras vidas de estudiantes como fuente de conocimiento: más tarde -quizá ya Profesionales- como medio de consulta, y la con la edad adulta como solaz y compañía.
Hoy día, instalada la era de la digitalización, quienes pasamos los cincuenta posiblemente generemos cierta resistencia a la lectura “en monitor” de nuestras obras preferidas. Necesitamos el libro como elemento vivo, queremos sentir su peso, su olor, la aspereza o la suavidad de sus tapas. Saber que irá con nosotros al banco de la plaza, que comulgará con el árbol que le dio vida cuando lo abramos sentados junto al río; que será uno más velando por ese amigo enfermo al borde de una cama de hospital.
Que dará un poco de esperanza y un aire de libertad al otro que paga alguna culpa tras las rejas.
Quienes pasamos los cincuenta necesitamos verlos en filas en los estantes, pacientes, esperando por la mano que hurgue entre sus páginas buscando ese dato que justifique su existencia.
Sin embargo esta visión cuasi lírica que podamos tener del libro, no nos debe impedir ver la realidad, que pasa invariablemente por habituarnos a la lectura digital que –por otra parte- se supone nos facilitará la accesibilidad.
Mientras tanto, los amantes del formato papel lo seguiremos disfrutando con los cinco sentidos, antes que la tecnología nos decomise cuatro.

“Mercedes tiene uno de los mejores cementerios del país”
Resignificar el valor patrimonial del Cementerio para valorizarlo y convertirlo en un atractivo turístico cultural



Aldo Roque Difilippo


“Mercedes tiene uno de los mejores cementerios del país” expresó el Prof.  Alejandro Mesa. “Uno de los atractivos turísticos más importantes que  tienen en la ciudad, que aun hoy está un poco tras un velo”. Algo que “la comunidad tiene que empezar a revisar para comenzar a tomar parte de el”.
El Prof. Mesa integra el grupo “Guardianes del Patrimonio” que viene trabajando en el Cementerio a Perpetuidad  de Paysandú. El pasado miércoles, junto a otros integrantes de este grupo, Mesa brindó una charla en Casa de la Cultura de Mercedes titulada “Cómo incluir los Cementerios  Patrimoniales en la educación de niños y jóvenes”. En la oportunidad  dialogó con HUM BRAL sobre el trabajo realizado en Paysandú, y las posibilidades  de investigación y difusión del arte funerario que se abren, de conformarse en  Mercedes un grupo similar al que funciona en ese departamento.


Ustedes desde hace algunos años vienen realizando un trabajo de difusión y de investigación con niños y jóvenes en el Cementerio a Perpetuidad de Paysandú. ¿Cómo ha sido esa experiencia?
-Un Cementerio puede ser un lugar atípico para trabajar el patrimonio, de acuerdo a lo que tenemos en el imaginario colectivo en cuanto a construcción de cultural. La muerte presenta un problema o un prejuicio al momento de trabajar, sobre todo con niños y jóvenes. Ahí nos enfrentamos un primer problema, qué contenidos podemos trasmitir en un lugar como un Cementerio, qué valores nos puede es estar trasmitiendo.
Nosotros tratamos de transitar un camino diferente del abordaje museístico. Antiguamente los museos estaban planteados desde la metodología de los circuitos guiados Tu ibas y recibías la guía de alguien que te decía tal objeto es tal cosa y representa tal otra; y quizá no te daba lugar a la discusión.
Lo que primero que empezamos a revisar fueron los contenidos de esas obras que presentaba el Cementerio de Perpetuidad, a partir de los propios usuarios. Aquí aparece la práctica de la mediación, un término Vygotskyano (*) para aquellos que conocen de la  sicología del aprendizaje. Lev Vygotsky planteaba esto justamente, que el aprendizaje es una mediación, no es algo que se transfiera de una persona a otra sino que en esa transferencia se construye un nuevo contenido, y eso es también resignificación de los contenidos.  Hemos trabajo muchísimo en la gestión, planteando visitas que pueden ser cacerías de símbolos, donde los mismos estudiantes, a través de hojas de rutas que les planteamos, puedan resolver problemas: preguntas, interpretaciones de determinados símbolos, o también cuestiones que tienen que ver con los contenidos que pueden expresar estas obras funerarias. Es una de las tantas actividades que planteamos. Otra es adentrarnos al mundo de las leyendas, siendo que es un universo no muy explorado en el patrimonio. A partir de ellas trabajamos en la producción de textos. Teniendo en cuenta la base de realidad que tienen, para resignificar lo que es la historia.


En Paysandú están interviniendo en una superficie estática como es el Cementerio a Perpetuidad. ¿Qué trabajos se podrían realizar en el Cementerio de Mercedes, que está en actividad? Porque sería una intervención sobre un bien privado en algunos casos.
-Eso va a depender en alguna medida de cómo la comunidad considera a su Cementerio. Depende de la cuota de sacralización o de solemnidad que haya. Y hablo en el sentido rígido del término solemnidad, en ese sentido inflexible donde no nos permitimos cosas y donde en realidad podríamos disfrutarlo desde otro punto de vista.

Que no implica una falta de respeto.
-Hacerlo no es una falta de respeto, sino resignificar. Hacer visitas con los escolares a los Cementerios es replantearnos temas básicos en torno a la muerte como concepción cultural, y eso es muy importante tenerlo en cuenta. Es también no negar ese tema, en una cultura posmoderna que niega a ultranza la muerte. Tratar de reflexionar con el mejor espíritu posible. A partir del juego uno puede internalizar cosas maravillosas que de repente tomándolos con seriedad se tornan hasta fastidiosas.


También se habla que este tipo de actividad puede ser un factor impulsor del turismo.

Prof. Mesa junto a otros integrantes
del grupo sanducero durante la
charla en Mercedes.
-En mi visión particular, Mercedes tiene uno de los mejores cementerios del país, desde el punto de vista del arte funerario italianizante, con toda la variedad y diversidad de simbología. Por lo tanto en la región lo hace potencialmente uno de los atractivos turísticos más importantes, que sin embargo aun hoy está un poco tras un velo.
No estamos diciendo que se den instancias donde por ejemplo haya una persona que va a sufrir a un ser querido y que a la vez hayan turistas que disfruten el lugar; hablando del sentido más apropiado del término disfrutar. Lo que estamos planteando es que se puedan dar instancias, o que se delimiten áreas específicas del cementerio, que se declaren de interés patrimonial, proponiendo  guías temáticas o trabajos con escolares.

-        -        -        -        -

(*) Lev Vygotsky (1896-1934) psicólogo judío, uno de los más destacados teóricos de la psicología del desarrollo, fundador de la Psicología histórico-cultural y claro precursor de la neuropsicología soviética.
Historias de la cárcel

Un ratito de libertad, de mentira, pero libertad al fin


Ángel Juárez Masares

-¡La pelota se va alta y afuera por un costado de la cancha… throwing para el equipo de Danubio!- dijo el relator desde la radio.
Mi Amigo estiró la mano para tomar el mate; buscó un cigarro en el bolsillo de su camisa “de tartán”, y se quedó mirando el agua que desaparecía de la calabaza mientras sorbía.
-Aquella no era una pelota- musitó con la bombilla casi entre los labios.
Yo estaba acostumbrado a sus silencios. Los respetaba, y los apreciaba. Entre esas pausas uno podía priorizar un sentido; concentrarse en el olor profundo y casi empalagoso de la viruta de pino que alfombraba buena parte del galpón.
O escuchar los niños que jugaban a los fondos de la casa vecina, dónde la más chica oficiaba ahora de maestra, y no era precisamente de las más “buenas”.
Mi Amigo me devolvió el mate y clavó su vista en un punto más allá de mi cabeza. Cualquiera diría en la pared opuesta, donde un lote de tablas de álamo esperaba por una cepillada, pero no. Yo sabía que no estaba mirando las maderas.
-Era un planeta.
En el terreno del fondo uno de los niños no quiso quedar en penitencia, y un “no juego más” dio por terminada la clase.
-Algunos días allá (en el Penal de Libertad) nos dejaban armar un partido. A veces éramos quince contra catorce, pero lo que importaba era ganar. Descalzos, con los harapos de los pantalones arremangados por encima de la rodilla; los que pateaban para el arco de la garita con camisas, los otros con casaca de costillas.
Aquello no era un partido de fútbol, y lo que menos tenía era de “amistoso”, porque cada uno ponía en la carrera hasta el último resto de energía, y los “defensas” todos emulaban al “Peta” Ubiñas poniendo los huevos y el riñón en cada trancazo.
Mi Amigo hace una pausa para pasar la lengua por un cigarro extremadamente fino que acaba de armar. Otro resabio de la cárcel, donde un paquete de tabaco debía durar casi eternamente porque nunca se sabía cuándo habría otro.
-Y no era porque fuéramos malos compañeros. Era porque ganar significaba volver al celdario con eso…con un triunfo…con la sensación de haber dejado de ser un “pichi” por un rato, por lo menos para quienes estábamos dentro de la cancha. Por eso todos jugábamos a muerte. Por eso no importaba la rodilla que sangraba, ni el dolor que vendría en la noche a meterse en cada pedazo del poco músculo que nos quedaba.
Pero el partido también tenía otro beneficio, porque había un momento en que alguien la agarraba picando y la mandaba lejos…por encima del alambrado alto y con tres filas de púas. Entonces no era una pelota…era un planeta…todos hacíamos silencio mientras lo veíamos elevarse. Subía y subía, y parecía que no iba a caer nunca, por eso te digo que era un planeta. Describía una parábola perfecta y comenzaba a descender, y mientras lo hacía volvía a ser pelota. Una pelota rasposa, recosida, y media desinflada que ni picaba entre los cardos y quedaba allí oculta. Algunos suponíamos que de vergüenza por ser pelota de preso.
Mi Amigo ahora pone las manos sobre las rodillas y mira el piso.
Los niños han regresado al fondo del terreno y cantan algo.
-Entonces había que ir a la garita y gritar: ¡soldado, me autoriza a ir a buscar la pelota que está fuera del predio!
El soldado autorizaba, y entonces el que le tocaba ir tenía algunos minutos de libertad, de mentira, pero libertad al fin. Estar fuera de la alambrada, entre los cardos y las chilcas. Por supuesto la pelota “se perdía”, y había que ir de un lado a otro buscándola mientras los de “adentro” gritaban todos juntos: ¡ahí no…más a la derecha…más….no…te pasaste!..-
Desde la radio un comentarista le pide al delantero que le cuente el gol que hizo, pero a ninguno de nosotros nos importa.
Ojalá que no hayan devuelto la pelota que se fue a la tribuna. Que haya caído en medio de otra prisión, y que mañana la pateen “pa´fuera” para que alguien tenga un ratito de libertad, de mentira, pero libertad al fin.


Porque “reporta en trabajo para la cultura”
La Sociedad Uruguaya de Actores promueve la profesionalización del sector
 
* La Ley de Seguridad Social para el actor existe desde 2009 pero casi no se aplica.


Aldo Roque Difilippo


El Presidente de la Sociedad Uruguaya de Actores (SUA) destacó el Encuentro Regional de Teatros realizado el pasado fin de semana en Mercedes, al tiempo que  explicó las propuestas gremiales para el sector.  Sergio Mautone, Presidente de SUA  en diálogo con HUM BRAL comentó este Encuentro Regional de Teatros organizado por la Asociación de Teatros del Interior (ATI) que este año llegó a su 13° edición, algo que evidencia “la continuidad del movimiento teatral en el interior. Un esfuerzo loable que hay que apuntalar y apoyar”. Comentó que “uno de los debes más grandes  que tiene el Uruguay” es “la ausencia de políticas culturales en su sentido más amplio. Borrar las fronteras entre capital e interior”. Acotando “debemos tener la posibilidad de hacer circular nuestros espectáculos, independientemente  del lugar de donde procedan” tomando en cuenta solamente “la calidad que como tales tienen”.

Proyección nacional

Mautone comentó que desde SUA “estamos, contra viento y marea, trabajando para profesionalizar” al actor. Donde “algunos objetivos se han alcanzado y otros todavía restan”. Recordando que el año 2009 se aprobó la  Ley de Seguridad Social, y “estamos trabajando para que se difunda, e imponga, porque más allá de su enunciación teórica, necesitamos que también se convierta en una cuestión pragmática, y que todos los artistas en el Uruguay estén regulados y sometidos a ella”. Agregando “estamos tratando también, y esto con una perspectiva a largo plazo,  crear condiciones y bases para que Uruguay discuta una Ley de Teatro” algo que catalogó como “una de las carencias” actuales del país.
La industria cinematográfica en nuestro país ha tenido cierto desarrollo en los últimos años “sobre todo a partir del ICAU”  (Instituto del Cine y Audiovisual en Uruguay) con quien “intentamos regular nuestra relación de trabajo a través de la redacción de un convenio colectivo, que aspiramos  sea discutido en el ámbito del Ministerio de Trabajo. A nivel de televisión integramos una coalición con una sociedad civil para la creación de una ley de medios, y nuestra participación allí tiene que ver  sobre todo en la sección audiovisual, que es otra de las grandes carencias que tienen nuestras pantallas”.
Estas propuestas, explicó Mautone procuran tener “una proyección nacional” ya que  “es un país muy chico, perfectamente transitable” por lo que “no hay razón por la cual las convocatorias a firmar se limiten a la capital, sino que perfectamente pueden ser en cualquier lado”. Acotando “además se está filmando en el interior, y eso también implica que se conocen actores en los distintos departamentos y se van incorporando a las distintas producciones cinematográficas, y eso de alguna manera alimenta una base de datos que reporta en trabajo para la cultura”.

De cómo dos decretos reales provocaron la reacción de los señores feudales por un lado, y de los caballeros opositores al Rey Joseph “el feo” por el otro



Ángel Juárez Masares

Cuando en las calles de la gran aldea aún sonaban los vítores por el triunfo de los Caballeros Rayados sobre sus adversarios de allende el río como mar, otros Caballeros (igual de rayados pero no tan populares) lamentábanse por la orden impartida por el Rey Joseph “El Feo” de aumentar los impuestos a los señores dueños de grandes extensiones de tierras comarcanas.
Tenían estos señores la particularidad de vivir eternamente llorando, virtud heredada de sus antepasados, y trasmitida genéticamente a sus sucesores.
Lo hacían si las cosechas de mijo y otros cereales eran abundantes, aduciendo que pocos maravedíes les pagaban por ellas. También lloraban si la sequía había menguado la cantidad de grano, solicitando entonces que el Rey los ayudara con monedas de las arcas del pueblo.
Lloraban si el ganado estaba gordo porque el precio de la arroba de carne no era suficiente, y lloraban si la peste había diezmado sus rebaños, solicitando entonces que el Rey los ayudara con monedas de las arcas del pueblo.
Ahora las bondades naturales de las tierras del reino habían elevado su precio y los feudos valían fortunas, pero los señores igual lloraban.
Fue entonces cuando el Rey Joseph “El Feo” dijo:
-Sed justos y repartid con el pueblo vuestras riquezas, porque es el pueblo quien acude en vuestra ayuda cuando caéis en desgracia.
Pero nones. Los señores feudales querían todo para sí, y para eso contaban con la complicidad de los Caballeros que buscaban menoscabar el poder del soberano.
-¡Qué falta de respeto! ¡Qué atropello a la razón!- gritaba un Caballero de la Orden de las Capas Blancas (uno de cuyos descendientes escribiría siglos después letras de tangos).
-¡Quieren vernos en lacalle (error de tipeo: debió decir la calle) gritaba el joven Noble Louis Lasenda Kou (quien también había heredado tierras además de la virtud del llanto).
Otros Caballeros se habían pasado tiempo clamando para que el Rey Joseph “El Feo” pusiera en patíbulo a los bandidos conocidos como “rap y ñeros”, que asolaban las aldeas y quitaban las monedas que las viejitas iban a buscar al BPS (Bolsa Para Seniles).
Dispuso entonces el Rey que varios grupos de la Guardia Real patrullaran las aldeas capturando a los bandidos, pero hete aquí que surgieron las voces airadas de los Caballeros de la Orden de las Capas Rojas.
-¡No respetan los Derechos Sumarios! ¡Si te revisan los bolsillos para ver si algo te robaste no te va a gustar! (vociferaba uno cuyos descendientes formarían unos siglos después una banda de rock).
Y así transcurría la vida en el reino, donde con tal de estar “en la contra” muchos Caballeros actuaban como una gata muy famosa que ahora no me acuerdo cómo se llamaba (pero que sin duda muchos aldeanos lo recordarán).


Moraleja:
              Recibirá de golpes el galeote si impulsa velozmente su navío, y también recibirá de golpes si algún día, de sus brazos el cansancio mengua el brío.

Saludos, felicitaciones y otras muestras de cariño

Resumimos aquí algunas repercusiones de la edición anterior de nuestra revista. La mayoría son vía facebook, a los que se les suman numerosas expresiones de apoyo y cariño de quienes a diario nos encontramos por la calle. A todos muchas gracias.
Nacho Buffa muy buena la edición de esta semana, la carta de Adolfo Pérez Esquivel a Obama no tiene desperdicio!!! Felicitaciones!!

Alfredo Saez El gozo semanal del tributo del prolijo Humbral que deja la puerta sin porterias censoras al intelecto para ingresar o para salir. Para profudizar cogniciones, para madurar el control dialéctico de las convicciones leyentes.

Cecilia Olivet Giglio Está buenísimo el Hum Bral!


Sobre el homenaje a Wilson Armas

Carmen Araújo ME EMOCIONA VERLO A WILSON, QUE BUENO QUE ESTO SE DA EN VIDA.

Jessal Lopez No se podía esperar otra cosa, como pocos, Wilson es demasiado grande para ser un humano

Carlos W Igenes Me adhiero al homenaje que le ofrecerán a WILSON. Felicitaciones extensivas a su familia.


Enrique Lécaille Merecido homenaje... Una trayectoria impresionante, con incursión en varios campos de la actividad pública... ¡Y qué señor! Culto y muy respetuoso, con una memoria extraordinaria, aun a sus 92 años. Con Wilson cualquier conversación se vuelve muy amena...

Cristina Galeano Felicitaciones al querido Wilson!, esta semana Humbral està sensacional. La carta de Perez Esquivel es EXTRAORDINARIA! por favor no dejen de leerla.

La nueva narrativa argentina: Reportaje a Pablo Dema

“Cada nuevo texto es un desafío”


Por Luis Benítez
(Especial para Hum Bral)




Nacido en General Cabrera en 1979 y residente desde 1998 en la ciudad de Río Cuarto, ambas localidades de la provincia de Córdoba, en la Argentina, Pablo Dema acredita la autoría del libro de relatos Hoteles (2010), una novela titulada De piedra o de fuego, publicada en 2009, y una colección de cuentos que integra su volumen Si nada permanece, editado en 2007, posterior a su debut autoral con el libro de relatos Fotos (2005).

 ¿Cuál es el impulso que lo lleva a escribir?
-Siempre me costó pensar en lo que escribo en términos de libros u obras completas y cerradas. Más bien se trata del deseo, el impulso y la necesidad de escribir algo que al principio es muy vago e indefinido. En ese sentido, siempre me pareció atinada la idea de hallar un correlato objetivo de algo impreciso que es del orden de lo subjetivo: intuiciones, sentimientos, sensaciones, experiencias. Escribir tiene que ver con visualizar, clarificar y comunicar eso que gana mi atención y requiere que me concentre en ello. La escritura traduce y hace asequible algo que, tengo la sensación, está dentro, llamando, reclamando. Entonces no pienso en un libro, luego en otro y en el siguiente, en general no es así. Lo que sucede es que las narraciones que voy escribiendo en determinados períodos tienen un aire de familia y, tal vez, vinculaciones temáticas que me permiten agruparlas en un volumen de cuentos, siempre bajo un solo título general. Esa es mi regla hasta ahora: un grupo de relatos bajo un solo título. Una vez que hay un conjunto y existe la posibilidad de publicar, intento encontrar las conexiones entre las piezas del conjunto, incluso trato de propiciar en los lectores determinadas asociaciones a través de la elección del título para darle unidad al volumen.

¿Qué nos dice de sus primeros libros?
-En Fotos (2005), la fotografía recorre de diversas maneras el libro: ya sea mediante la recreación del contexto en el que fue sacada la fotografía del cadáver del Che Guevara en Bolivia o a través de la reflexión de un hombre acerca de las fotos de una amante que lo ha abandonado. El segundo libro de cuentos que publiqué toma su título de un poema de José Emilio Pacheco: “¿Cómo atajar la sombra que nos hiere y nos cava/ si nada permanece,/si todo nos fue dado/ como tributo o dualidad del polvo?”. Ese pasaje funciona como epígrafe de uno de los cuentos, pero yo escogí la frase Si nada permanece (2007) para titular el libro. La decisión tuvo que ver con que el cuento en el que coloqué el epígrafe es el más representativo del libro, el que tiene más peso y el que mejor expresa el clima general de lo que he hecho y hago hasta ahora. La expresión “si nada permanece” está truncada, se trata de un condicional pero le falta la proposición que le dé sentido. ¡Pero es tan desoladoramente potente y sugestiva! Si nada permanece, entonces… qué hacer, cómo vivir, para qué, si ya existe la conciencia de la pérdida irremediable de todo. Dicho así suena tremendo, patético e insoportable. Por supuesto que los cuentos no enuncian directamente estas cosas, pero creo que de algún modo presuponen ese malestar en los personajes. Y aquí es cuando aparece la cuestión de la necesidad en relación con la escritura. Porque realmente no parece posible que hoy, desde Argentina, se pueda salir adelante recayendo en este tipo de tópicos que, de Dostoievsky a Sartre o Camus, ha tenido tantos desarrollos importantes.

Usted también es autor de una novela...
-Luego de Si nada permanece publiqué una novela: De piedra o de fuego (2009). Esta vez trabajé a partir de un hecho real, un robo a un banco ocurrido en la ciudad en la que vivo en el año 1987. Sin embargo, pese a que la novela se conecta con ese hecho, no difiere mucho de los temas y problemas que abordo en los otros cuentos anteriores. Sólo que aquí los dilemas cotidianos de los personajes están sobredimensionados, subrayados por la inminencia de un corte abrupto y completamente imposible de explicar: el asesinato a sangre fría de los empleados del banco. Hay tres grandes libros que están flotando en el trasfondo de esta novelita, uno es el de Capote, obviamente, otro es el extraordinario Operación Masacre, de Rodolfo Walsh, y el tercero es Plata quemada, de Ricardo Piglia. En esta novela me interesó subrayar, tomando elementos de estos tres textos mencionados, el anonadamiento ante la insensatez de la violencia que, súbitamente, trunca vidas y deja huellas que perduran por década. El contraste entre la fugacidad del hecho y la perduración de las consecuencias es lo que intento poner de relieve. La pregunta “¿por qué?” que queda suspendida en el aire para siempre porque no hay sentido, no hay razón, no hay lógica en ciertas acciones humanas.

Y el año pasado “reincidió” con los cuentos...
-Por último, en 2010 salió Hoteles, otro conjunto de cuentos. La unidad aquí está dada por ese ambiente común de las historias que son los lugares de paso, los cuales subrayan el extrañamiento que de por sí implica estar vivos y funciona bien como metáfora de la fugacidad. Hoy estamos en este cuarto, mañana en otro, nos mudamos, nos perdemos, desaparecemos… pero vienen otros detrás y así. Me cuesta objetivarme y describir una evolución en lo que he hecho. Realmente no la percibo, al menos no todavía. Siempre pienso que luego de publicado un libro ya tengo más oficio, ya el siguiente me va a costar menos, pero la verdad que no es así. Cada nuevo texto es un desafío que nunca sé si podré sortear. He perdido muchas cosas, he desechado muchos proyectos por falta de herramientas para solucionar ciertos escollos.
Historia del “agua tónica Paso de los Toros”

Ángel Juárez Masares


Muchas veces ocurre que algunos productos conocidos internacionalmente tienen su origen en lugares geográficamente insignificantes -con respecto a su repercusión posterior- y en algunos casos de manera insólita y casual.
Tal es el caso del “Agua Tónica Paso de los Toros”, que nació en la ciudad homónima el siglo pasado.
Su creador, Don Rómulo Mangini, era un comerciante que en 1927 adquirió a Don Santiago Tabachi la fábrica de soda y gaseosa que instaló un año después en el local de la calle Treinta y Tres, en el local del ex comercio de Russo y Pessano.
En 1925 amplió sus actividades con la instalación de una fábrica de jabón. Al año siguiente inició la fabricación de bebidas sin alcohol, de naranja y limón, apareciendo luego el producto que la daría justa fama. Se trataba de la bebida conocida como Agua Tónica, que en esa época era importada de Inglaterra y en la que se destacaba la marca “Bull Dog”.
El origen del “Agua Tónica Paso de los Toros” tiene una historia muy particular. Desde principios de siglo residía en el pueblo un inglés llamado Jorge Jones, amante de la buena vida y un exquisito bebedor.
En las cotidianas tertulias del Club 25 de Agosto, a las que eran asiduos concurrentes Mr. Jones y Don Rómulo Mangini, cuentan que una noche el inglés –sentado frente a una “Bull Dog”- le preguntó a Mangini por qué no fabricaba ese tipo de bebida. La lógica respuesta de Mangini fue que no conocía la fórmula, ante lo cual Mr. Jones le dijo que él sabía cuales era los elementos que componían la bebida, pero ignoraba las proporciones.
De esta conversación resultó que a los pocos días Mangini le dio a probar al buen catador que era Mr. Jones, la primera muestra de una posible Agua Tónica. No era la requerida.
Sin embargo las muestras se fueron sucediendo durante un tiempo, hasta que un día el inglés dio su categórico fallo: “esta sí es la auténtica Agua Tónica inglesa”.
Don Rómulo Mangini inició así la fabricación a pequeña escala de la nueva bebida, que bautizó como “Príncipe de Gales”, con la inscripción escrita en inglés y una corona encima. El nuevo producto tuvo una inmediata aceptación en el medio y poblaciones vecinas, y su producción aumentó rápidamente, convirtiéndose en el principal rubro del establecimiento, lo que llevó a Mangini a cesar la fabricación de jabón y concentrarse en la línea de bebidas sin alcohol. Como homenaje al pueblo donde había triunfado cambió su nombre foráneo por “Paso de los Toros”.
Así nació este producto que hoy ha llevado el nombre de la ciudad fuera de fronteras. Cabe agregar que el crecimiento vertiginoso de las ventas, obligó a Mangini a buscar capitales que no podía obtener en el medio, formándose con inversores duraznenses la Sociedad Anónima “Paso de los Toros”.
Con moderna maquinaria y Don Rómulo al frente del directorio llegaron a trabajar en la Empresa alrededor de cuarenta operarios, y casi cien mujeres durante la zafra de la naranja.
Al mismo tiempo se instaló una planta productora en Montevideo, en la Avda. Millán.
Tras el fallecimiento de Don Rómulo Mangini, la planta de Paso de los Toros se cerró, perdiéndose una importante fuente de trabajo para la ciudad.
Lo que pretendemos que no se pierda es la historia pintoresca de aquel desafío del inglés de fino paladar, y la tozudez de Don Rómulo Mangini para encontrar las medidas exactas de esa bebida que hoy vemos en los exhibidores del supermercado, y de la que quizá muy pocos conozcan su génesis.



Fuente: “Historia de Paso de los Toros” de Pedro Armúa Larraud

Un día menos”
un cuento de  Bernardo Kordon en Biblioteca HUM BRAL
Biografía mínima 
Juan Carlos Onetti

El 30 de mayo se cumplen 17 años de la muerte de Juan Carlos Onetti (1908-1994). Su original obra es considerada por algunos críticos como una de las máximas expresiones de la creación narrativa del Siglo XX.
Segundo hijo de un funcionario de aduanas descendiente de emigrados irlandeses  y de una brasileña que pertenecía a una familia de hacendados gaúchos. Abandonó los estudios de derecho, y desde temprana edad frecuentó las redacciones de periódicos y revistas de ambas márgenes del Río de la Plata, viviendo alternativamente en Montevideo y Buenos Aires.
Fue Secretario de Redacción Semanario Marcha, donde firmaba sus críticas  con el  seudónimo de Periquito el Aguador. Asiduo del diario La Prensa y de la revista Vea y Lea, y encargado posteriormente de la sucursal rioplatense de la agencia Reuter, vivió un cuarto de siglo entre ambas capitales, de cuya síntesis surgiría la fantasmal Santa María donde transcurren sus principales ficciones (y algo más tarde Lavanda, resumen o boceto de la Banda Oriental).
Años más tarde recordaría: “En medio de la barahúnda que era el diario en ese entonces, robé el tiempo para escribir una novela, 'Tierra de nadie' (1941) [...] como de costumbre me dieron el segundo premio. Lo cual no me dolió porque yo ya estaba acostumbrado a no ser nunca el primero. La novela trata de un grupo de gentes, que aunque puedan parecer exóticas en Buenos Aires son, en realidad, representativas de una generación: una generación que, a mi juicio, reproduce veinte años después, la Europa de la post-guerra. Los viejos valores morales fueron abandonados por ella y todavía no han aparecido otros que puedan sustituirlos."
Afincado en Montevideo, entre 1955 y 1975 fue director de bibliotecas municipales de Montevideo, y luego integrante de la junta directiva de la Comedia Nacional.
Como muchos uruguayos durante la dictadura militar, partió al exilio, radicándose en Madrid, ciudad en  la que vivió hasta su muerte.
En 1980 obtiene el Premio Cervantes.
Al regreso de la democracia el Presidente Julio María Sanguinetti, lo invita  a asistir a las ceremonias de instalación del nuevo gobierno. Onetti agradece la invitación pero decide permanecer en Madrid.
Muere en una clínica de Madrid,  tras pasar los últimos 5 años de su vida sin salir prácticamente de su cama.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Decálogo más uno, para escritores principiantes

I. No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.
II. No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.
III. No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda.
IV. No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.
V. No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
VI. No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.
VII. No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios.
VIII. No olviden la frase, justamente famosa: 2 más dos son cuatro; pero ¿y si fueran 5?
IX. No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.
X. Mientan siempre.
XI. No olviden que Hemingway escribió: "Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer."

Juan Carlos Onetti

Exhuman restos de Allende para saber si se suicidó o lo ejecutaron

Los restos del ex presidente socialista chileno Salvador Allende fueron exhumados  el lunes pasado en procura de confirmar si se suicidó o fue ejecutado en medio del golpe de Estado que instauró la dictadura de Augusto Pinochet.


Los restos de Allende (muerto el 11 de setiembre de 1973 tras casi tres años al frente de su gobierno socialista) fueron desenterrados en una fría mañana del pasado lunes en Santiago, por orden del juez Mario Carroza, que desde el 27 de enero busca aclarar judicialmente las causas de su muerte.
El trámite judicial "tiene un profundo sentido moral e histórico para Chile", declaró el director del Servicio Médico Legal (SML), Patricio Bustos, a cargo junto a expertos extranjeros de examinar el cadáver de Allende.
Dos de sus hijas, Isabel y Carmen Paz, llegaron hasta el Cementerio General de Santiago portando claveles rojos y, una vez abierta la tumba, pusieron una bandera chilena sobre el ataúd.
Frente al mausoleo aguardaban políticos, policías y decenas de periodistas. Mientras se concretaba la diligencia, su hija Isabel permaneció en segunda fila tras los peritos y el juez, abrazada a su hija Marcia y visiblemente emocionada.
Cuando apareció el ataúd negro se hizo un largo silencio, solamente interrumpido por el "¡Viva Allende!" lanzado por el dirigente de pescadores Jorge Paredes.
El ataúd fue cargado a un furgón del SML y partió en un cortejo fúnebre con la familia y los acompañantes de comitiva. Antes de cerrar las puertas, la nieta de Allende le lanzó un clavel rojo, flor que los familiares de las víctimas de la dictadura suelen ofrecer a sus desaparecidos y ejecutados. "Este proceso judicial busca establecer la verdad sobre lo ocurrido en ese trágico 11 de setiembre de 1973", dijo Isabel Allende, actual senadora de la República, al leer emocionada una declaración al final de la diligencia que tardó unos 45 minutos.
"Reafirmando lo que hemos dicho a lo largo de estos años, nuestra convicción de que el presidente Allende tomó la decisión de morir como un gesto de coherencia política, (...) no debemos olvidar que su muerte ocurrió en el contexto de bombardeo y asalto al palacio presidencial de La Moneda", agregó.
El director del SML, Patricio Bustos, precisó que ahora se tomará un examen radiológico de las osamentas, se hará una clasificación de antropología y se trabajará en conjunto con odontólogos y forenses balísticos.
El estado de conservación de las osamentas es clave. "Nosotros objetivamente tenemos la dificultad del tiempo transcurrido y el estado de conservación de los restos, pero al mismo tiempo tenemos el avance científico ocurrido en estos años", dijo Bustos. La exhumación no devuelve "la dignidad a estas personas porque nunca se la arrebataron", afirmó el español Francisco Etxeberría, uno de los peritos extranjeros que participará en las pericias a petición de la familia Allende.
Se trata de la segunda autopsia de los restos de Allende. Pocas horas después de la muerte de Allende, los agentes de la dictadura sometieron su cadáver a una autopsia en el Hospital Militar de Santiago y concluyeron que se había suicidado, una versión que la familia del ex mandatario siempre consideró creíble.
En septiembre de 1990, a poco de finalizar la dictadura de Pinochet, el cadáver de Allende fue llevado de su entierro clandestino en un panteón de Viña del Mar (120 km al oeste de Santiago), al Cementerio General. Esa operación se llevó a cabo de noche, de forma casi secreta y presenciada por un puñado de personas. En esa ocasión el cadáver no fue sometido a pericias sino a un reconocimiento ocular.


Asistente personal de  
Pablo Neruda denunció que el
poeta habría sido asesinado



Las circunstancias en que murió el poeta y premio Nobel chileno Pablo Neruda días después del golpe de Estado de Augusto Pinochet en 1973 son objeto de discusión en Chile, tras la denuncia de asesinato que realizó su último asistente personal, y que fuera desestimada por la fundación que administra su obra.
El 23 de septiembre de 1973, dos semanas después del golpe de Estado que derrocó a su amigo Salvador Allende, Neruda murió en una clínica de Santiago, en un desenlace atribuido hasta ahora a complicaciones de un cáncer de próstata, en medio de un fuerte deterioro emocional y del asedio de las fuerzas golpistas.
Manuel Araya, de 65 años, asistente personal, mensajero y chofer del poeta —ganador del premio Nobel en 1971— asegura que fue asesinado para evitar que se convirtiera en el exilio en un relevante opositor al nuevo régimen, una versión que fue publicada el domingo 8 de mayo por la revista Proceso en México.
Según Araya, “el asesino fue Pinochet, que mandó a matar a Neruda para que no se le fuera del país, porque él iba a ser un intelectual que no le convenía tener de opositor”.
En un comunicado emitido el miércoles 11, la Fundación Pablo Neruda señala que “no existe evidencia alguna ni pruebas de ninguna naturaleza que indiquen que Pablo Neruda haya muerto por una causa distinta del cáncer avanzado que lo aquejaba”.
“No parece razonable construir una nueva versión de la muerte del poeta, sólo sobre la base de las opiniones de su chofer, el señor Manuel Araya, quien viene insistiendo en este asunto sin más prueba que su parecer”, se agregó.
La fundación describe que el golpe militar, la muerte de Salvador Allende y la persecución desatada contra otros de sus amigos “agravó su estado de salud, hasta el punto de que, en las difíciles condiciones creadas por la represión de esos días, tuvo que ser trasladado de emergencia desde su casa de Isla Negra a la Clínica Santa María, el 19 de septiembre”.
Araya dice que “lo llevamos a internar por seguridad porque Neruda corría peligro”, agregando que los días previos el poeta estaba “muy bien de salud” aunque “preocupado y nervioso” porque creía que lo iban a matar.
“El 22 de septiembre se le entregó un salvoconducto para que saliera del país y el viaje a México estaba listo para concretarse dos días después”, relata Araya.
Según Araya, horas antes Neruda llamó a su esposa Matilde Urrutia y a él mismo, que estaban en Isla Negra, sobre la costa Pacífica. “Nos comunica que a eso de las 4 de la tarde, estando durmiendo, entró un médico y le pinchó el estómago. Nos pidió que viajáramos a Santiago lo antes posible”, dice.
Ambos viajaron de inmediato a Santiago. Matilde, la tercera mujer del poeta, estuvo con él al momento de su muerte, mientras que Araya dice haber sido detenido y golpeado brutalmente cuando se dirigía a comprar un medicamento para él.
La denuncia se conoce en momentos que se alista la exhumación de los restos del presidente Allende para aclarar las circunstancias de su muerte, atribuidas hasta ahora a un suicidio pero que algunos plantean se trató de un asesinato.
En paralelo avanza la investigación sobre la muerte del ex presidente Eduardo Frei Montalva, quien antecedió a Allende y murió en 1982 en la Clínica Santa María, tras la complicación de una operación de rutina, pero se cree fue envenenado cuando se proyectaba como uno de los principales opositores a la dictadura de Pinochet, que dejó un saldo de más de 3.000 víctimas.


Fuente: AFP