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sábado, 6 de mayo de 2017

El misterio de la mujer detrás de las "fotos perdidas" de Barcelona


Una mujer rezandoDerechos de autor de la imagenMILAGROS CATURLA
Image captionLa imagen de una mujer rezando permitió hallar a la autora de "las fotos perdidas de Barcelona".
Son imágenes de una Barcelona que ya no existe. Fotografías en blanco y negro que retratan una ciudad, la de principios de los 60, que algunos aún guardan en la memoria, pero que muchos no conocieron.
Las llaman "las fotografías perdidas de Barcelona" y hasta hace apenas dos meses el nombre de su autora era un misterio.
La historia del "rescate" y difusión de cerca de 200 negativos y del hallazgo de la identidad de Milagros Carturla -una fotógrafa amateur olvidada durante décadas- es la de una cadena de casualidades enlazadas gracias a la pasión por la fotografía de personas lejanas entre sí en el tiempo y en el espacio.
En 2001, Tom Sponheim, un turista estadounidense, fijó su atención sobre un montón de sobres viejos llenos de negativos en Els Encants, un mercado de pulgas de la capital catalana.
Miró la película al trasluz y comprobó que estaba bien expuesta. La vendedora le pidió el equivalente a US$2,5 y él, aficionado a la fotografía desde que era estudiante de secundaria, le pagó un dólar más.
Una monja guía a un grupo de niñas vestidas de blanco para su primera comunión.Derechos de autor de la imagenMILAGROS CATURLA
Image captionLas fotos fueron tomadas para un concurso organizado en 1961 por el diario La Vanguardia.
No sabía el contenido de los negativos que estaba comprando, pero el precio de un café le pareció poco para unos sobres que, como mínimo, contenían una colección de recuerdos ajenos.

En busca de recuerdos

"Las fotos de mi propia familia se perdieron cuando se mudaron de California al estado de Washington. Yo siempre sentí que nunca encontraría las de la mía, pero quizá encontraría las fotos de la familia de otra persona", le cuenta Sponheim a BBC Mundo desde Seattle.
"Durante el viaje pensé un par de veces: ¿Por qué me gasté US$3,5 en unos negativos que llevo conmigo a todos lados? Cuando llegué a casa escaneé los negativos. Uno al azar", relata.
La primera imagen que amplió mostraba a dos mujeres mayores sentadas en un banco hablando entre ellas. Por detrás, una niña da la impresión de que escucha la conversación con sumo interés.
"Al ver esa foto pensé que si la hubiera hecho yo me habría sentido muy orgulloso. Te preguntas de qué hablaban, qué motivó el interés de la niña, qué escuchó. Entonces escaneé más y más. Me encontré la foto de los tres sacerdotes caminando cerca de la catedral. Es una fotografía muy clásica, con las reglas de iluminación y la regla de los tercios en la composición", cuenta.
Tres monjes caminan por Barcelona.Derechos de autor de la imagenMILAGROS CATURLA
Image captionLa colección muestras detalles cotidianos de la ciudad en tiempos del franquismo.
Sponheim se dio cuenta de que los negativos que había traído desde Barcelona no eran las fotografías de un álbum de familia, sino una serie de instantáneas tomadas por alguien, quizá aficionado, pero acostumbrado a mirar a través de una cámara.
Decidió sacarlas a la luz y creó la página de Facebook "Las fotografías perdidas de Barcelona".
A través de esta red social, Sponheim fue publicando las fotografías que compró años atrás en Barcelona y pidió pistas sobre los lugares y las personas que aparecen en ellas.

El misterio de la autora

En pocos meses tenía miles de seguidores, atraídos por la mirada de un autor desconocido que mostraba con aparente espontaneidad detalles cotidianos de un país que vivía bajo el gobierno de facto del general Francisco Franco.
"Quizá ahora me suena un poco presuntuoso pensar que mis fotos eran 'las fotos perdidas de Barcelona', como si fueran las únicas. Pero en aquel momento me pareció bien", asegura.
Tom Sponheim con los negativos de las fotos.Derechos de autor de la imagenCORTESÍA DE TOM SPONHEIM
Image captionTom Sponheim compró los negativos en el mercado de pulgas de Els Encants.
"Hace seis meses, Carles Cols, del diario catalán El Periódico, me contactó para escribir una historia sobre eso. Desde entonces, esto ha sido un no parar. Empezamos a localizar dónde fueron tomadas las fotos y a usar Google Streetview para encontrar esas ubicaciones hoy y ver la diferencia. Y también comenzaron a llegar los nombres de algunos de los personajes que aparecen en ellas: algunas de las monjas en una procesión, de las niñas…", apunta.
El misterio sobre los personajes y los lugares retratados iba esclareciéndose. Pero el nombre de Milagros Caturla seguía siendo desconocido.
En ese punto entra en la historia Begoña Fernández, también fotógrafa amateur y, como Sponheim, aficionada a comprar negativos en mercados de segunda mano.
"Le escribí a Tom, que está en Seattle, le dije que yo también estaba buscando datos sobre mis fotos y le pregunté que si quería que le ayudara desde aquí, que podía echarle una mano. Y así empecé", afirma Fernández en diálogo con BBC Mundo.

La pista: un concurso

Desde un principio, Fernández pensó que la persona detrás de esas imágenes era una mujer: en los años 60, señala, en pleno franquismo, hubiera sido extraño que un fotógrafo hombre captara con tanta naturalidad el día a día de un colegio de chicas o de una escuela de ballet femenino.
"Encontré un artículo de archivo del diario La Vanguardia que anunciaba un concurso fotográfico en el año 1961 y enumeraba una serie de sitios donde los participantes podían hacer fotos. Uno de los espacios era la escuela Carmen Tronchoni. También figuraba la escuela de ballet y otros lugares que aparecen en las fotos de Tom. Para mí estaba muy claro: la persona que hizo las fotos iba a participar en aquel concurso", cuenta Begoña.
Un grupo de niñas jugando en el patio de un colegio.Derechos de autor de la imagenMILAGROS CATURLA
Image captionBegoña Fernández adivinó que se trataba de una autora por la naturalidad con la que retrataba escenarios femeninos.
Con ese dato en mente, Fernández buscó el listado de ganadores del certamen. Lo encontró en los archivos de la Agrupación de Fotógrafos de Cataluña.
En uno de sus boletines de 1962 aparece una de las "fotos perdidas de Barcelona": una anciana con un rosario en las manos en actitud de rezo. Su título era "Fervor" y había ganado el cuarto premio. La autora era Milagros Caturla.
La autora ya había fallecido, pero Fernández logró contactar con uno de sus sobrinos, Lluís Caturla.
"Me contó que ella no se casó nunca ni tuvo hijos y que los sobrinos eran como sus hijos. Recordaba ir con ella a revelar fotos. Nunca fue fotógrafa profesional", señala.
"Eran de clase media alta. Pero en aquella época la fotografía era una afición cara y tener una cámara y revelar las fotos era costoso. Milagros trabajaba en la diputación de Barcelona y el sobrino cuenta que hacía horas extras y otros trabajos para poder gastar el dinero en la fotografía", agrega Fernández.

La fotografía, un mundo masculino

La obra de Caturla rescatada por Sponheim será expuesta entre el 19 y el 28 de mayo en el festival Revela't de Vilassar de Dalt, un pueblo cercano a Barcelona.
Milagros CaturlaDerechos de autor de la imagenMILAGROS CATURLA
Image captionMilagros Caturla fue una funcionaria aficionada a la fotografía.
Fernández destaca la pertenencia de la autora a lo que se denominó el "grup de dones" ("grupo de mujeres" en catalán) de la Agrupación fotográfica de Cataluña.
"Era un mundo muy masculino entonces. Y para mí era importante sacar a la luz a estas fotógrafas, un trabajo que está llevando a cabo Victoria Bonet que está haciendo una tesis centrada en ese conjunto de fotógrafas. Algunas eran conocidas dentro del mundillo fotográfico de Barcelona, como Gloria Salas. Pero al resto se no las conoce", indica.
Desde que se publicó la identidad de Milagros Caturla, algunos la llamaron "la Vivian Maier catalana".
Su condición de mujer y el reconocimiento tardío de sus fotos "perdidas" propicia el paralelismo con la niñera estadounidense cuya fotografía de calle, olvidada durante décadas, fue redescubierta y reivindicada años después.
"A nivel fotográfico no se les puede comparar. De Maier, hay miles de negativos. De Milagros, quedan en torno a 200 fotos. Uno piensa en Vivian Maier por la historia de una fotógrafa que en su momento no se da importancia a sí misma, pero que está retratando una época determinada de una ciudad. En este caso Barcelona, en el de Maier, Nueva York y Chicago. Pero con lo poco que tenemos de ella no se puede considerar un trabajo fotográfico completo", dice Fernández.
"Milagros sí tiene, sin embargo, para mí, la capacidad de escoger el momento y los personajes. Y eso es interesante", afirma.

http://www.bbc.com 

miércoles, 8 de febrero de 2017










El vino Espira es el más añejo del mundo










Misterio y polémica detrás del vino milenario encontrado en una tumba romana

La botella Espira, que se produjo entre los años 325 y 359, fue hallada durante una excavación donde yacía un noble romano. Su contenido aún hoy desvela a la ciencia. La controversia: ¿abrirlo o no?

 
El vino con los años mejora. A medida que pasa el tiempo -más si se habla de siglos- el vino abandona su condición de bebida para transformarse en reliquia. Pese a que no esté del todo confirmado el saber popular de la antigüedad y mucho menos la cantidad de años ideal para que tome el punto justo, hay una botella en Alemania que causa fascinación.
Según los estudios arqueológicos, el primer registro disponible de producción de vino se encuentra en varios sitios de Georgia, donde su fabricación data de 6.000 antes de Cristo. Ninguno de esos ejemplares persiste en la actualidad. En cambio, el vino más añejo disponible en el planeta es uno hallado en la ciudad alemana Espira.
La botella lleva el mismo nombre de la ciudad pese a que también se la conoce como Römerwein. En 1867 se encontró el ejemplar en medio de una excavación en una tumba romana ubicada en la región Renania-Palatinado de Alemania. Más precisamente en Espira, la ciudad más antigua de la región.
La botella data tiene más de 1600 años
La botella data tiene más de 1600 años
Antes de la excavación se sospechaba que allí había sido enterrado un noble romano. Lo que no se sabía es que, además, había un cuerpo de una mujer y, mucho menos, que junto a ellos habían sido ubicadas múltiples botellas de vino. De todas ella, solo una resistió el paso del tiempo.
Desde entonces, la Espira atrajo la atención de historiadores e investigadores y alcanzó el estatus de la botella de vino más añeja del mundo. Su procedencia data de entre 325 y 359; más de mil años de antigüedad. La botella de vidrio resistente, que contiene 1,5 litros de vino, se encuentra resguardada en el Museo Histórico del Palatinado en Espira.
El contenido del vino es un misterio y objeto de variadas especulaciones.Algunos análisis sugieren que la mayor parte del agregado de etanol se perdió, pero que aún persiste una pequeña dosis de alcohol etílico en la botella. Según los historiadores, el vino que se produjo se diluyó con una mezcla de varias hierbas.
El Espira causa fascinación en la comunidad científica
El Espira causa fascinación en la comunidad científica
Las botellas de vino se conservaron a partir de una espesa mezcla de aceite de oliva, que se utilizó junto a un sello de cera gruesa para cerrar herméticamente la botella. De ese modo, la protegieron en forma eficaz de la probable influencia exterior.
Los científicos intentaron durante mucho tiempo obtener permiso para analizar en forma pormenorizada el contenido de la botella. Sin embargo, a partir de 2011, la botella permanece sin abrir ya que la interacción del líquido con el ambiente podría dañar su contenido. Por lo tanto, más allá de la curiosidad e insistencia de la ciencia, ningún análisis detallado es posible en este momento.

http://www.infobae.com

sábado, 11 de junio de 2016

El inquietante arte de fotografiar a los muertos


Fotografía de varios niños con una hermanita muerta.Image copyrightBIBLIOTECA ESTATAL DE AUSTRALIA DEL SUR
Image captionEra común que las familias tuvieran muchos hijos y que algunos murieran antes de cumplir cinco años. En esta imagen, la niña más pequeña había muerto.
Fotografiar a los seres queridos después de que han muerto es algo que puede parecer morboso en la actualidad. Sin embargo, en la Inglaterra victoriana, esa era una forma de honrar a los difuntos y mitigar la pena causada por el duelo.
Se trata de imágenes que son, al mismo tiempo, inquietantes y extrañamente conmovedoras.
En ellas las familias posan con sus muertos, los niños parecen dormidos y jóvenes damas muertas de tuberculosis se reclinan elegantemente, dando la impresión de que la enfermedad les quitó la vida pero aumentó su belleza.
La vida victoriana estaba envuelta por la muerte. Las epidemias de difteria, tifus y cólera marcaron al país y, a partir de 1861, la enlutada reina Victoria puso el duelo de moda.
La bisutería de memento mori –que literalmente significa "recuerda que debes morir"– se reprodujo de diversas formas, aunque ya existía antes de los tiempos victorianos.
Imagen de una familia con una mujer muerta.Image copyrightBIBLIOTECA ESTATAL DE AUSTRALIA DEL SUR
Image captionLa toma de fotografías con un período largo de exposición derivaba en imágenes en las que los muertos, por su falta de movimiento, aparecían de forma más nítida que los vivos.
Imagen de una tarjeta memento mori.Image copyrightBIBLIOTECA ESTATAL DE AUSTRALIA DEL SUR
Image captionLos estudios fotográficos imprimían las imágenes en tarjetas que le entregaban a los deudos para sus amigos y familiares.
Image copyrightBIBLIOTECA ESTATAL DE AUSTRALIA DEL SUR
Image captionEn ocasiones, los ojos eran retocados en la fotografía luego de tomada para dar la impresión de vida en el muerto. Otra veces, su estado era más evidente.
Pequeños mechones cabellos de los muertos se usaban en anillos y en medallones. Se hacían máscaras mortuorias de cera y las imágenes y símbolos de los muertos eran incluidos en cuadros y esculturas.
A mediados del siglo XIX la fotografía empezó a hacerse cada vez más accesible y popular, lo que derivó en la realización de retratos fotográficos a modo dememento mori.

Un recuerdo accesible

La primera forma exitosa de fotografía, el daguerrotipo, era una pequeña y muy detallada imagen sobre plata pulida. Se trataba de un lujo costoso, pero nada semejante a lo que resultaba contratar a un pintor para hacer un retrato que era hasta ese momento la única forma de preservar la imagen de alguien de forma permanente.
Image copyrightBIBLIOTECA ESTATAL DE AUSTRALIA DEL SUR
Image captionEn este caso, uno de los gemelos murió y el otro sobrevivió. El muerto está rodeado de flores.
Image copyrightBIBLIOTECA ESTATAL DE AUSTRALIA DEL SUR
Image captionDos niñas posan junto a su madre muerta. En la segunda foto, un padre guarda duelo por su pequeño. En la tercera, las mejillas de la mujer de la derecha han sido pintadas mientras que las de su hijo muerto permanecen pálidas.
Image copyrightBIBLIOTECA ESTATAL DE AUSTRALIA DEL SUR
Image captionTodos los miembros del hogar, incluido el gato, se reúnen en torno al niño muerto que está en el suelo como si se hallara dormido.
En la medida en que fue aumentando el número de fotógrafos, el costo de los daguerrotipos bajó. En la década de 1850 se introdujeron métodos menos costosos que incluían el uso de metal delgado, vidrio o papel, en lugar de plata.
Retratar a los muertos se volvió entonces cada vez más popular. Las guarderías victorianas estaban plagadas de sarampión, difteria, fiebre escarlata, rubeola, enfermedades todas ellas capaces de llevar a la muerte.
Ese era con frecuencia el momento en el que las familias pensaban por primera vez en hacerse una fotografía con todos los miembros juntos. Era la última oportunidad de tener un retrato permanente de un hijo querido.

El ocaso de los retratos

A medida que los sistemas sanitarios mejoraron la esperanza de vida de los niños, se redujo la demanda de familias interesadas en fotografiar a sus muertos.
Image copyrightBIBLIOTECA ESTATAL DE AUSTRALIA DEL SUR
Image captionLos ojos del niño fueron pintados en esta imagen, mientras que la niña muerta fue colocada en una posición para dar la apariencia de que se durmió mientras jugaba con sus muñecas favoritas.
Image copyrightBIBLIOTECA ESTATAL DE AUSTRALIA DEL SUR
Image captionLa muerte de un ser querido llevaba con frecuencia a la familia a hacerse el primer retrato juntos.
Image copyrightBIBLIOTECA ESTATAL DE AUSTRALIA DEL SUR
Image captionLa fotografía funeraria no sólo fue popular en Europa. Estas imágenes fueron hechas en Australia y son parte de la colección de Biblioteca Estatal de Australia del Sur.
La llegada de la fotografía instantánea hizo sonar la última campanada para ese arte, en la medida en que la mayor parte de las familias empezarían a tomarse fotografías en vida.
Ahora, esas imágenes de hombres, mujeres y niños estoicamente conteniendo su dolor con la intención de lograr preservar un retrato de un hijo que se fue demasiado pronto, continuado haciendo honor a su nombre. Memento mori: recuerda que debes morir.

http://www.bbc.com/