Mostrando entradas con la etiqueta Opinión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Opinión. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de noviembre de 2015

Grimorio del Búho”, nuevo 
poemario del argentino Guillermo Bawden



Por Luis Benítez

La pujante editorial Llanto de Mudo, de la Córdoba americana, publicó este año el poemario titulado “Grimorio del Búho” (122 pp., ISBN 978-987-3778-44-5), del autor Guillermo L. Bawden.
Vigoroso en símbolos, este nuevo poemario del autor cordobés se erige como un tótem dotado de numerosas máscaras –aquellas que en diferentes culturas, tiempos y lugares empleó el hombre para explicarse el universo y su misma condición- unidas y atravesadas por el eje central del conflicto desencadenado por la caída de esos símbolos (y valores) a escala de lo contemporáneo. Bawden establece así un arriesgado contrapunto entre lo mitológico que ya no es y la necesidad –tan humana- de poseer una imagen del mundo aceptable para el desengaño tan característico del hombre actual. Este nudo gordiano aparentemente imposible de resolver, al menos en términos de lo verosímil, es sorteado por el autor merced a juegos polisémicos donde la oscilación constante entre creer y no creer establece un vértigo desde donde, como ráfagas, resulta factible entrever otros juegos, los de lo Real, siquiera momentáneamente, aunque de modo contundente en las instancias más afortunada
s de estas páginas.
“Grimorio del Búho” no es una ventana abierta –la misma materia de la que trata lo hace imposible- sino ligeramente entreabierta, desde donde espiar un universo sospechosamente parecido a este donde vivimos, una construcción alternativa que se acerca todo lo posible al modelo original. Ello atempera el horror de la visión, al tiempo que da las claves para su desciframiento.
Bawden nació en la ciudad de Córdoba, Argentina, en 1977. Es escritor, pintor y locutor radial; autor de los siguientes libros: Letra Muerta (Ed. Llantodemudo/Fan, 2012), Cuando mueran los peces (Ed. Textos de Cartón, 2012; Ed. Llantodemudo, 2013) y París Journal (Ed. Llantodemudo, 2013). Fue cofundador y editor de Le Primitive Diplomatique (2001-2004) y de Tinta de negros Ediciones (2009-2011). Colabora con la revista cordobesa Desterradxs. Dirige la colección de poesía "Bonzo" para la editorial Llanto de Mudo. Actualmente publica por entregas La marea de bronce en www.revistapalp.wordipress.com


ASI ESCRIBE GUILLERMO BAWDEN



Ego Video (fragmento)

La nube de desperdicios vuela sobre el tercer planeta, el azul. Todo debe extinguirse. Primero fueron los monstruos marinos, le siguieron los dinosaurios, enormes barcos de carne y hueso flotando por el mundo que aún se besaba en cada una de sus costas.
Después fueron las aves gigantescas las que cayeron del cielo a pudrirse en la tierra, enormes mamíferos colmaron el planeta. Más tarde, puntas de hueso, lanzas arrojadizas con puntas de sílex, cazadores, recolectores y posteriores agricultores. Luz de las estrellas, en casi un día y una noche, pirámides y templos escalonados hacia el cielo, nuestro primer desafío a los dioses cuando estos aún habitaban en selvas, ríos y desiertos, antes de que marcharan al cielo a cobijarse entre las estrellas y el polvo de la memoria de la tribu de los bípedos.
La enfermedad llegó demasiado pronto.
Tiranías hidráulicas. Ejércitos ingentes que regaron de sangre llanuras y montes. Sangre que manchó enormes muros de deliciosas ciudades cuya bruma aún humedece nuestras camas por la noche.
Reyes, emperadores, hombres capaces de conquistar el mundo. So-doma y Gomorra nos enseñaron los placeres de la carne y el terrible temor que lo divino siente por nuestras entrepiernas Porque dios teme y aniquila los focos urbanos de la humanidad hecha carne. Faraones, Rey de reyes, hombres maquillados como mujeres cubriendo al mundo de dos centímetros de sangre. Caen Nínive y Babilonia, Menfis y Jerusalem. Ur ya era una ruina para entonces.

(…)
Juliano intenta recuperar las odaliscas y los días de Baco pero la ciudad eterna se cubre de oscuridad. Nuevos señores se yerguen sobre el miedo a la muerte. Las ruinas viven hoy entre los códigos de preciosos edificios. Vagan hordas rubias en los fértiles campos del vino, los hijos del martillo, los que beberán y comerán hasta saciarse cuando mueran en combate, refinan su barbarie y abandonan el banquete celestial para convertirse en piadosos y anchos caballeros.
En el este, los Ángeles del desierto han escuchado a su profeta y se levantan para recorrer el mundo. Algebras cimitarras y astrolabios, sus ciudades de estrechas calles y grandes bazares resguardan a los viejos verborrágicos del ágora. El odio entre monoteístas es mil veces superior al odio entre los huérfanos de miles de dioses, sin embargo se juntan en la dorada Hispalis, se traducen y se leen ávidos de conseguir nuevas armas. Jerusalem se llena de sangre una vez más. París reclama la bruma escarlata de Babilonia y la consigue, vemos hacia atrás con amor goliardo.
Los campos se llenan, la vida no se endurece porque no se puede endurecer la roca. Sobre el Caribe la sangre se mezcla. Los cuchillos de jade abren torsos espolvoreándolos con chocolate, mil especies de maíz mantienen un imperio en las nubes.
Muerte de Plata, diablos en las galerías de la gigantesca mina. Extraños sonidos en la oscuridad.
En Albión encuentran la salida a tan poco provechosa posición, el alma insular dominara con aroma a mar y mercancía de humo.
La gran Bestia ha nacido juntando en su cabeza todos los cuernos de las bestias que ya han muerto.



sábado, 9 de mayo de 2015


"La Historia no es “turística”

En una dura carta dirigida al MEC del investigador Roberto Sari Torres refutó la promoción que se le ha dado a los hallazgos arqueológicos del río San Salvador. “Se ha venido contando una novela” en torno a Gaboto, afirmó, en la carta dirigida a la Ministra María Julia Muñoz.



El investigador Roberto Sari Torres cuestionó la forma en se vienen promocionando los hallazgos arqueológicos del río San Salvador, afirmando que desde 2011 “se ha venido contando una novela” en torno a Gaboto.
La Intendencia de Soriano presentó los resultados de la primera etapa de las investigaciones del Proyecto Arqueológico “Paisaje Cultural San Salvador”. En la oportunidad estará presente el Dr. José María López Mazz, destacando la Intendencia de Soriano en un comunicado de prensa que “como conclusión más trascendente en este tema, está la comprobación de la presencia de Sebastián Gaboto en ese lugar en 1527, lo que permite establecer que San Salvador fue el primer asentamiento español en la región del río de la Plata”.

Un cuento antojadizo”

El investigador Roberto Sari Torres cuestiona estas afirmaciones indicando que “lo de la “geopolítica” de Gaboto es un cuento antojadizo y no más, y que como historia no vale nada porque no es verdad”. En una carta enviada a la Ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, Roberto Sari Torres refuta estas afirmaciones promocionadas por la Intendencia de Soriano, indicando que en ese terreno donde se hallaron las piezas arqueológicas no pudo haberse erigido el fuerte de Juan Sebastián Gaboto, aunque reconoce “el valor de lo hallado allí mismo”.
No eran chambones ni ignorantes agricultores. Bien sabían qué suelo de qué lugar era apto para sembrar el trigo euroasiático que traían en las naves. Lo sabían porque en su memoria genética había más de 1500 años de experiencia agrícola”, expresa Torres.
A continuación reproducimos la carta enviada al Ministerio de Educación y Cultura, donde Roberto Sari Torres esgrime sus argumentos y refuta la teoría que se ha venido afirmando.



No eran chambones ni ignorantes”

La Historia no es “turística” sólo cuando se descubre la verdad. En esta, de los fuertes de 1527 y 1574. Ellos siempre han sido un gran patrimonio nacional que la larga antigüedad de lo centralista que es “la muy fiel y .reconquistadora ciudad de San Felipe y Santiago” (de Montevideo) nunca le dio importancia, ni le prestó oídos y mucho menos se le aflojó la mano o el cinto para poner unos pocos “patacones” para alguna obra de investigación y difusión de nuestra más antigua historia.

Desde 2011 se ha venido contando una “novela” sobre el Fuerte de Antón de Grajeda (y no de Gaboto). La página periodística que agrego es la expresión de una teoría ceriada por la vieja leyenda que se inició en el Siglo XVII; una teoría sin ningún anclaje con lo objetivo, lo incuestionablemente lógico y el realismo que debió tener un acto fundacional como el de 1527 en tierras desconocidas por parte de hombres de gran pericia vital e instintiva.
Desde antes de 1527, en el agua y la costa de San Salvador yacen muchos esqueletos humanos; los que comenzaron a encontrarse desde principios de los años cuarenta, por parte de la maestra de “la Concordia” María Julia Caballero, la que también fue maestra del suscrito. Éstos y otros objetos caídos al fondo del río, son removidos constantemente aguas abajo por la presión tractiva cotidiana con cauce normal (1,5 metros cobre el cero) por el torrente de más de 200 crecientes: 3,50 a 7,m64 metros, que han tenido lugar en los 487 años transcurridos.

Los objetos encontrados en el cauce del río es indicativo de la actividad humana que, alrededor y sobre su hidrovía, ha tenido lugar durante 5 siglos sudamenricanos, y no hay manera de respaldar histórica y geográficamente, lo de que Gaboto levantó un fuerte en la desembocadura baja e inundable del río San Salvador por razones geopolíticas para mejor controlar el río Uruguay. Esto parece la tésis de un extraviado e insensato argumento; muy parecido al de un cura que hace 3.5 siglos dijo que Gaboto levantó un “fuerte” ahí para defenderse de la invasión de los indios. Tal es el origen de la indundada “historia”. Gaboto solo tenía una orden real: navegar por el estrecho de Magallanes y llegar hasta las islas de las especies. Eso era todo; pero fue atrapado por la leyenda del “Dorado” y la ambición de un sueño poderoso de oro y riqueza fácil. No es seria entonces la teoría geopolítica para sostener un gran error. Para eso eran lugares propicios la península de Colonia y la punta de Nueva Palmira. Lo de la “geopolítica” de Gaboto es un cuento antojadizo y no más y que como historia no vale nada porque no es verdad.

Otro grave error voluntarista es sostener que “San Salvador” (de Grajeda -Mayo 1527) y “Santi Espíritus” (Gaboto – junio de 1527) fueron enclaves fundamentales de España por acá; de lo más raro, porque ni el Rey Carlos V sabía otra cosa más que no fuera el que Gaboto volviera a España con las “naos” cargadas de especies y no con “geopolíticas” fluviales y “enclaves” arrasados por los Charrúas y los Timbúes, además de muchos muertos y “naos” hundidas. Así que los dos fuertes no eran causa del reino español sino unas decisiones antojadizas del gran navegante veneciano, y no otra cosa rara. El desacato le costó la destitución, aunque después el Rey lo repuso en el cargo de “Piloto mayor del reino”, pero igualmente se marchó a Inglaterra.
Es de reconocer el valor de los objetos hallados en el fondo de la desembocadura del San Salvador, y hay mucho más en los últimos 23 kilómetros del cauce (punta Península Ramospé a punta Amarillo). Repido, mi reconocimiento al valor de lo hallado allí mismo. Pero no son el soporte de ningún “San Salvador” de Grajeda. Éste estuvo 21 o 22 kilómetros aguas arriba, al lado de Dolores porque: 1- todo lo que cae a un río como este, que se precipita de una naciente de 160 metros sobre el cero, y recorriendo 135 kilómetros es arrastrado aguas abajo. 2- en la boca el monte original tenía más de dos leguas de ancho; territorio inundable persistente por efecto del régimen del río Uruguay, con barrancas bajas y expuesto al azote del viento SO (pampero) al que ninguna carabela anclada resistiría el embate. No pudo ser este entonces el “puerto de Naos” y no eran ningunos chambones aquellos marinos. 3-No eran chambones ni ignorantes agricultores. Bien sabían qué suelo de qué lugar era apto para sembrar el trigo euroasiático que traían en las naves. Lo sabían porque en su memoria genética había más de 1500 años de experiencia agrícola. Por eso la tierra de la boca sansalvadoreña no pudo ser la primera chacra triquera del Fortín de 1527; de esta región triguera del Uruguay y de Sudamérica y desde donde en enero de 1530 partió hacia España la primera exportación de trigo, ahora sansalvadoreño.

El trigo entonces -y no otras cosas- es la “brújula” que guió y a Grajeda a estas laderas occidentales de la Dolores de hoy, y este autor así lo ha señalado en planos y en páginas de los libros de 1998 (“Génesis de un pueblo...”) y de 2012 (“San Salvador, el país de los charrúas”).
4-En febrero de 1574, previo a fundar “ciudad zaratina” sobre el mismo perímetro del de “tierra firme” de 1527, tiene lugar el histórico “Combate de San Salvador”, entre los Charrúas y las fuerzas del Capitán de Ortíz, Juan de Garay, donde seis caciques pierden la vida: Zapicán muere a mano de Juan Maniañvo, a Tabobá y a Abayubá los mató Antonio Leiva; a Anagualpo y a Yandinoca los mata Juan Vizcaíno; a Mangalona lo mata Osuna. El combate no pude ser en la espesura del gran monte indígena, sino en el pastizal de las laderas y llanuras alrededor del fortín de 1527.
5-El geógrafo Capitán Andrés Oyarbide, monitorea estas costas en el año 1800. Con la ayuda de un baqueano charrúa, tal vez uno de los Britos de El Espinillo, identifica y baliza en mapa con un punto la ubicación de los históricos fuertes, incluyendo sus nombres. Con eso se cae “el verso” del cronista del “Telégrafo Mercantil” de Buenos Aires. Teniendo a la vista el mapa y siendo su autor geógrafo y experto marino, como era Oyarbide, al momento de la verdad no hay dudas para optar por el rastro exacto donde se levantaron los emblemáticos fortines de la Banda Oriental; los que -reitero- fueron construidos de palos a pique y tapia de barro oreado al sol, a 2 kilómetros al Oeste, aguas abajo del puerto de Dolores.
Sólo acá hay una teoría del autor combatiendo por la verdad y el reclamo de un trato justo para confrontar con otras “verdades” que al parecer del Ministerio de Educación y Cultura (MEC)le presta con presteza su marco institucional y demás apoyos.
Al parecer “el culturismo” para consumo y carátula de pasatismos y turismo, hasta hoy, ha sido la llave para alcanzar apoyos mediáticos e institucionales a través del MEC, para cualquier cosa que pueda venderse como y para turismo. ¿Pero y el bien cultural del arte mismo y la cientificidad de la investigación y la creación literaria histórica y otras, no deberían tener del MEC, y la cultura nacional un trato más razonable; y los recursos para reconocernos mejor a nosotros mismos?”

Roberto Sari Torres

...............

Dato
Roberto Sari Torres (Dolores, Uruguay, 1944) es autor de varios libros. Desde hace varios años viene profundizando en la investigación histórica. De esas investigaciones se pudo establecer el lugar exacto de fundación de la ciudad de Dolores. Es asiduo colaborador de HUM BRAL, especialmente en temas históricos.








sábado, 3 de enero de 2015

La culpa es de Duchamp



Gracias al francés, los artistas ya no quieren agarrar el pincel ni el cincel sino que se devanan los sesos para encontrar una idea


Luis Roux

“Otra costumbre que tiene la tribu son los poetas. A un hombre se le ocurre ordenar seis o siete palabras, por lo general enigmáticas. No puede contenerse y las dice a gritos, de pie, en el centro de un círculo que forman, tendidos en la tierra, los hechiceros y la plebe. Si el poema no excita, no pasa nada; si las palabras del poeta los sobrecogen, todos se apartan de él, en silencio, bajo el mandato de un horror sagrado. Sienten que lo ha tocado el espíritu; nadie hablará con él ni lo mirará, ni siquiera su madre. Ya no es un hombre sino un dios, y cualquiera puede matarlo. El poeta, si puede, busca refugio en los arenales del norte”.
Es un fragmento de El informe de Brodie, un cuento de Jorge Luis Borges sobre un misionero británico que recibió el hospedaje de una tribu muy salvaje, pero que tenía la concepción de la raíz divina del arte, como siglos antes lo había intuido Platón.
Es una manera muy extrema de tratar con el artista, pero no está en duda su condición de tal. Logró conmover con una expresión estética, arbitraria, personal, y sabe que su única opción de sobrevivir será arrancar para los arenales.
Con los siglos el concepto de arte se ha ido enriqueciendo hasta prácticamente borrar las fronteras con otras categorías tales como el comercio, la estafa, el narcisismo, la ignorancia, las buenas o malas intenciones, la estupidez, la destreza para hacer llorar o reír. El arte las incluye cómodamente a todas.
El siglo XX trajo el concepto de moda al arte. Nacía el arte moderno. Se suele atribuir a Marcel Duchamp (1887-1968) la culpa de una expansión maligna del arte, cuyas metástasis abarcan prácticamente todo el universo estético. Algo así como que arte es todo aquello que se hace con la intención de serlo. No tiene ninguna importancia la técnica ni el talento. A menudo no existen ninguno de los dos. El arte es la idea, pura como el agua de lluvia. “El arte es concepto”, se dice que dijo el francés.
Su obra más famosa es un urinario, que parece recién arrancado del baño de al lado. Lo mandó a una exposición en Nueva York, en 1917, junto con el dinero de la inscripción, firmado con un seudónimo y titulado La fuente.
Se puede argüir que tal vez hubiera sido preferible que hubiera mandado un bidet, en vez de un urinario, ya que el símbolo hubiera sido más inclusivo, algo así como “dedicado a todos y todas”, con instrucciones para que se expusiera conectado al agua corriente y con la canilla abierta, con su chorro múltiple y sutil sobre la losa blanca y dejar que el mensaje fluyera en la imaginación del buen público.
Admito que si no fuera por la ansiedad de incluirlo en esta columna lo hubiera guardado para presentarlo al Premio Nacional de Artes Visuales, con buenas chances de obtener los 350 mil pesos, bajo el título Homenaje a Marcel Duchamp.
Tal vez baste con mandar esta columna, como declaración de buenas intenciones. De hecho, el último premio se lo dieron a una artista que bordó la banda presidencial tal como la había bordado la monja que siempre la borda, salvo que en miniatura. La autora, María Agustina Fernández Raggio,  tomó clases con la artesana original y grabó un video de las clases. Le quedó igualita, o sea: igual y más chica.
Pero da lo mismo si la bordó ella o la volvió a bordar la monja. Lo que importa es la idea. Los jurados se dieron cuenta enseguida. Dijeron: “Che, qué buena idea”, y se pusieron a cantar el himno (o el Ave María, las versiones difieren).
Reconozco que es fácil reírse de estas cosas. Sé que sus autores, Duchamp incluido, debieron pasar una serie de pruebas durísimas antes de encontrar la luz. Largas jornadas intentando copiar la manzana y la jarra, sacándole punta al lápiz; kilómetros de telas enchastradas de aceite de colores; aventuras interminables interrogando materias indóciles como el vidrio y el cartón, hasta que, abrumados por la frustración o el tedio, se liberaron y gritaron: ¡Eureka! 

Extraído de: http://www.elobservador.com.uy/

sábado, 20 de diciembre de 2014


En busca del sentido educativo perdido


Pablo Romero
Docente de Filosofía
y de Informática

 
En estos días se presentó públicamente el informe del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed) [1], que -entre otras cuestiones claves- deja al descubierto que Uruguay es el país de la región con menor porcentaje de jóvenes -de entre 18 y 20 años- en tener aprobado los doce años de educación formal.  A su vez, el estudio remarca el hecho de que: “Hay ausencia de tareas que requieran reflexión crítica, comprensión y argumentación". Y añade: “esto es consistente con el reclamo de los estudiantes de falta de significatividad (…)”.Resumiendo: una cifra importante de adolescentes uruguayos no logran terminar los estudios secundarios y existe un marcado declive en el terreno del pensamiento crítico, situación acentuada tanto por el  tipo de tareas que proponen los docentes, como por la falta de sentido educativo que enuncian los alumnos. Falta de reflexión y de sentido. Al respecto, hace poco escribí una nota (titulada ”Humanizar la educación”) ver [HUM BRAL http://humbral.blogspot.com/2014/10/opinion.html], donde planteo justamente que esa carencia es uno de los ejes que deben atenderse en lo inmediato, fortaleciendo el área humanística desde los últimos años escolares y particularmente en el ciclo básico, en el marco de la imperiosa necesidad que tenemos de revertir esta situación.

Y quisiera agregar algunas reflexiones que complementan lo planteado en esa nota: al menos desde mediados de los 90’, el sistema educativo apunta básicamente -desde su concepción de fondo- al mercado laboral, descuidando, a la par, la formación humanística (y con ella a sus cometidos universalistas y dotadores de sentido, que atiende sobre todo a la formación ciudadana de cuño intelectual). Y no hablo estrictamente de los contenidos curriculares de cada disciplina cuando me refiero a que el sistema educativo medio apunta sobre todo al mercado laboral, sino –por ejemplo- al objetivo de las constantes flexibilizaciones en la evaluación (que apuntan a que los chicos terminen al menos un ciclo elemental de formación y puedan insertarse en el ámbito laboral) y, en muchos casos, a las propias prácticas docentes, que van en el mismo sentido, en tanto se ha derrumbado hace tiempo el pensar que primeramente se está formando a ciudadanos que harán de nuestra sociedad un espacio mejor. Ya no se forma pensando que esos chicos puedan llegar a ser futuros universitarios, futuros profesionales. La masificación de los estudios secundarios aniquiló la concepción de pensar este nivel de formación como el de un espacio de formación pre-universitaria, como el espacio clave de los futuros ciudadanos de impronta humanística y científica de nuestra comunidad.  Y el precio a pagar por tal viraje está resultando extremadamente alto. El discurso instalado es el de la importancia de "al menos prepararlos para la vida cotidiana y/o el trabajo". En tal sentido, lo que finalmente parece verse es que cada vez se exige menos, se flexibiliza y se contextualiza más la educación que se imparte. Y los resultados, aún en busca de ese objetivo, son contraproducentes. A su vez, a esta orientación que ha tomado secundaria, se le agrega otra “exigencia social”, igual de nefasta: el pedido de que se dicten contenidos que sean "atractivos" para los alumnos, contenidos “divertidos”, lo que suele ir acompañado de esa otra idea de que no todos son "genios" ni van a llegar a la universidad, por lo cual habría que preocuparse por “atraparlos” con temas de su “interés inmediato” y prepararlos para laburar cuanto antes. En los hechos, esta forma de razonar ha resultado ser un desastre y ya forma parte de una resignación naturalizada, que se fue dando en el propio cuerpo docente, incluso en muchos de los que se plantan desde posiciones críticas a esta visión educativa. Y el resultado es el que muy bien plantea el informe: "Hay ausencia de tareas que requieran reflexión crítica, comprensión y argumentación". Diría que lo que hay es unas cuantas generaciones consecutivas que han ido perdiendo esas cualidades, vitales para toda democracia madura, para el mejoramiento de toda sociedad.


El discurso por hacer una educación "divertida", sin mucha carga “intelectualosa inútil”, en una sociedad con amplias franjas con un caudal cultural muy bajo, termina causando estragos, particularmente en los alumnos de liceos de menor nivel socio-económico, lo que termina por reproducir la desigualdad, por disminuir las posibilidades de estos chicos frente a aquellos que preparan a sus hijos en instituciones (sean privadas o públicas pero con un alumnado apuntalado por un nivel familiar de mayor formación intelectual) donde efectivamente se apunta a que la amplia mayoría continúe sus estudios a nivel terciario, sin tener que apartarse prontamente para ingresar al mercado laboral (y cuando efectivamente lo hacen, ingresan con otras posibilidades, habiendo además formado su "cabecita" de mejor manera).
Por esto mismo, cuando reclamamos que en los liceos públicos preparen a los chicos con cosas "divertidas", con cosas que no los "aburran", con contenidos que les puedan ser "útil" en lo inmediato, no nos damos cuenta del error que estamos cometiendo, de la medida en la que estamos colaborando en reproducir esa desigualdad y en hipotecar parte de un posible mejor futuro para esos chicos.
A su vez, estos discursos suelen venir de gente con formación, que generalmente busca para sus hijos otros objetivos. Por lo tanto, cabría preguntar: ¿usted quiere que su hijo se "divierta" en el liceo y lo preparen para "laburar" en lo que sea o que -aunque por momentos le resulte "aburrido" y le implique un esfuerzo, como lo supone casi todo los buenos logros que alcanzamos en la vida- lo formen con solidez intelectual, para que sea un sujeto reflexivo y continúe estudios terciarios? Lo que desee para su hijo, sería bueno que lo deseara para todos. ¿O hay que asumir que muchos no van a llegar, por sus contextos desfavorables y que, como "no les da la cabeza", hay que desearles menos en cuanto a sus objetivos a la hora de transitar por el sistema educativo? Si llegan o no, va más allá del esfuerzo que el sistema educativo de secundaria debe hacer al respecto, pero su objetivo debe dejar de ser principalmente el de formar para el ámbito laboral. Esa finalidad, en todo caso, la deben tener como primordial otras instituciones de educación media, sea la UTU o alguna otra, pero Secundaria debe recuperar su papel de formación intelectual calificada, con un perfil científico/humanístico en armonía, en equilibrio (hoy ese déficit está más acentuado en la formación en el área de las disciplinas reflexivas, particularmente en el ciclo básico, producto de todo ese discurso hegemónico que vengo planteando).

En este marco, la tarea docente parece haber quedado vinculada a la acepción de la educación como un espacio de homogeneización social, en buena medida subordinada a los parámetros de la actividad económica/laboral. Mientras en el proyecto modernista la escuela funcionó como un elemento civilizador de corte universalista, las reformas educativas de los 90’ apostaron a lo local, al espacio más propio de los sujetos involucrados en el hecho educativo, en tanto las palabras claves del nuevo orden educativo pasaron a ser competitividad, eficiencia y eficacia. Reduccionismo a contenidos focalizados (que reproducen las características particulares y no universales en la formación intelectual, lo cual a la larga juega a favor de la reproducción de la desigualdad)  y un lenguaje en clave empresarial, que suelen pregonar –palabras más, palabras menos- la amplia mayoría de los técnicos expertos en educacion. El recetar que hay que formar para competir en el mercado laboral y así insertar al país en el primer mundo, se ha convertido en el slogan recurrente. Los resultados de esa mirada, que incluso la propia izquierda -que en su momento fue tan crítica con esa agenda educativa de los 90'- ha venido cultivando (el machacar de Mujica con formar en oficios y en ciencias técnicas y el atacar permanentemente la formación humanística y universitaria, es sintomática de esto que estoy  señalando), son los que hoy padecemos. Si no formamos debidamente la capacidad crítica de los jóvenes, difícilmente pasemos de tener la capacidad de competir únicamente dentro de una cancha de fútbol. Incluso, quienes somos docentes universitarios, sabemos muy bien respecto del bajo nivel con que llegan –aún en ese nivel educativo- los alumnos en materia de pensamiento reflexivo y capacidad argumentativa. El problema no es menor.

De algún modo, estamos frente al viejo dilema que ya a mediados del siglo pasado se dio en nuestro país en instancias de la creación del IPA (Instituto de Profesores Artigas) y lo que supuso en cuanto a separar la formación docente para secundaria del ámbito universitario, o sea, la histórica instancia del marco del "debate" entre Grompone y Vaz Ferreira sobre los fines y cometidos de la educación secundaria, que a larga generó un dramático tajo en nuestro sistema educativo. La masificación (bienvenida, pero problemática para el sistema medio, que no ha podido responder de la mejor manera ) y el apuntar al mercado laboral antes que a la formación intelectual y la continuación de estudios superiores (más allá, insisto, de que efectivamente se concreten por parte del alumno) ha terminado por instalar un sistema educativo con unas carencias enormes en cuanto a su capacidad de elevar el capital cultural de nuestros alumnos, sumado a un contexto de época que en nada ayuda. Retomar la especificación señalada líneas arribas, el sentido educativo que Secundaria nunca debió haber perdido, se vuelve imperioso y es el objetivo que debemos plantearnos tanto educadores como autoridades educativas vinculadas a este nivel formativo.

Resumiendo e insistiendo: el sistema educativo necesita fortalecer fuertemente la formación humanística, hacer hincapié en las disciplinas dotadoras de sentido, que fortalezcan la capacidad de reflexión y la capacidad argumentativa de nuestros jóvenes, comenzando decididamente desde los últimos años escolares y teniendo particular presencia en los años del ciclo básico de nuestra educación media, que es donde su carencia -en el marco de una batalla de ideas que se ha perdido frente la concepción de una educación meramente técnica y dirigida a la formación para el mercado laboral (concepción complementaria y necesaria, pero que desde hace décadas es abrumadora y perjudicialmente hegemónica)- está generando resultados desoladores.




[1] El informe completo del  Ineed puede leerse en el siguiente enlace: 
http://ieeuy2014.ineed.edu.uy/ 




sábado, 13 de diciembre de 2014

La maquinaria y el lenguaje



Por Hugo Muleiro *



Las industrias que producen información y entretenimiento son maquinarias procesadoras del lenguaje. Lo toman, lo vuelven su posesión y disponen de él en una dinámica que es inevitable, lo cual no resta interés al examen de los aspectos más críticos para, si hubiera con qué, introducir prácticas superadoras. En el caso específico del periodismo informativo, son tan conocidos como numerosos los imperativos que tensionan la generación de discursos y que a menudo empujan a errores, reduccionismos, tergiversaciones.

La celeridad que demanda generar y exponer noticias, exacerbada por la competición mercantil, explica buena parte de un problema que puede ser examinado prescindiendo de cualquier forma de purismo lingüístico, soltando el lastre del fanatismo por la norma y abriendo la posibilidad de una acción informativa que, con suerte, aporte frescura, renovación, talento.

Sin embargo, esa suerte suele ser esquiva. Una mirada rápida a usos extendidos de términos y fórmulas demuestra una gama de yerros que van y vuelven entre emisores y receptores, y que se instala con tanta solidez que hasta parece extraño pensar en ello. El periodismo informativo amasa especificidades lingüísticas, como lo hace cualquier otra actividad u oficio, y adopta además las de otros ámbitos. Por citar algún caso, el anuncio frecuente de la Cámara de Diputados o de Senadores dando “media sanción” a un proyecto de ley, en sentido literal dice que se sancionó la mitad de la iniciativa, y no que la aprobó una “mitad” del Congreso. El relator o comentarista deportivo suele decir que el jugador “se ganó la amarilla”, como si la amonestación representara ganancia y no perjuicio. En estas dinámicas hay también giros que parecen deslumbrar, junto con modas o esnobismos. Hoy parece difícil debatir sobre comunicación sin dejar de decir “nuevo paradigma”, independientemente de que el enunciado preste o no utilidad a lo que se quiera expresar. Y no podrá hablarse de un desafío para una actividad determinada si no se dice que él “nos interpela”.

Serán en algunos casos palabras o fórmulas que se puedan cuestionar aunque no causen daño significativo, o no pasarán de mera curiosidad, o habrá aquellos que podrán ser atribuidos al impulso de presumir modernidad o inventiva en el empleo del lenguaje. Pero hay también muchos casos en que las modalidades del discurso saltan de la categoría de detalle relativamente inocuo a la de instrumento incisivo, diseñado y usado para difundir una postura política y una ideología (o, como también parece obligación decir actualmente, para “construir sentido”).

Un ejemplo tratado incluso a niveles presidenciales es el de “gasto social”, fórmula muy usada en despachos informativos. Lo que parece remitir a un renglón más del presupuesto ubica en la impopular categoría de “gasto” al compromiso de los estados con sus poblaciones. Por eso en su momento el presidente Luiz Lula da Silva reclamó pasar a la denominación “inversión social”. Correspondería también un cambio con lo que buena parte del flujo informativo proveniente de los centros del poder mundial llama “austeridad” económica, que en los hechos es baja de salarios, menos servicios de educación, salud y justicia.

En estos días se pudo ver que varios medios argentinos apelaron a la palabra “ilegales” para referir a los inmigrantes que en Estados Unidos están involucrados en alguna falta meramente administrativa. A propósito de la reforma parcial que anunció el presidente Barack Obama, recurrieron a ese término lapidario, que cuelga el cartel de “ilegal” a la persona que incurre en alguna irregularidad migratoria y negándole su condición natural de sujeto pleno de derechos, que como se sabe no se extingue al pasar frontera alguna. Atrasan estos medios, y específicamente Clarín y La Nación, respecto de organizaciones periodísticas con las que tienen vínculos y que hasta pueden ser objeto de su admiración, como la agencia estadounidense de noticias The Associated Press. Esta empresa, aun con sus tomas de posición política y su defensa evidente de los intereses de Estados Unidos, decidió en abril de 2013 erradicar de sus textos la palabra ilegal para los inmigrantes porque “ningún ser humano es ilegal”, como dijo su directora ejecutiva, Kathleen Carroll.


* Escritor y periodista, presidente de Comunicadores de la Argentina (Comuna).

Fuente: www.pagina12.com.ar



sábado, 6 de diciembre de 2014

Sorpresas  te da la vida



Podría contar que estoy dando clases en contextos de encierro desde el año 2009, que tengo veintisiete años dando clases de literatura en liceos públicos y privados, pero no: describiré una clase sobre el canto VII de El Gaucho Martín Fierro, más conocido como “pelea con el negro” o “va…ca…yendo gente al baile”.

Había notado que un alumno en particular se había entusiasmado mucho con el tipo de lenguaje utilizado por la poesía gauchesca, tal vez por la similitud con su propia habla. Por eso traté de sacarlo de ese que yo creía era su micromundo estableciendo un paralelismo entre los versos finales de tal canto: “Y dicen que dende entonces,/ cuando es la noche serena,/ suele verse una luz mala/ como de alma que anda en pena” comparándolos con el comienzo de Cien años de soledad, la novela emblema del colombiano Gabriel García Márquez.

En ese momento surgió la primera sorpresa: aquel alumno me interrumpió para decir el nombre del personaje secundario episódico al que yo estaba haciendo referencia elípticamente, “Prudencio Aguilar”, dijo, y enseguida una catarata de sorpresas. “Prudencio era el compadre de José Arcadio Buendía. Un día se pelearon por una cuestión de honor machista, murió Prudencio y desde ese día su alma le penó a José Arcadio”.

Sin poder salir del asombro le pregunté, tímidamente: ¿cuándo la leíste? “A los doce años. No entendí casi nada. Pero después la he leído diez veces”

Mi asombro siguió preguntando, ¿a los doce años? “Si, me la regaló mi finada madre. A ella se la habían regalado, y la había leído, estando presa”.

Resulta que me he pasado media vida luchando con liceales uruguayos para que se leyeran Cien años de soledad por considerarla como la más contundente y eficiente novela representativa del “realismo mágico” y del “boom” de la literatura latinoamericana, sin lograrlo, y, ahora estoy frente a un alumno privado de libertad que la ha leído ¡diez veces!

Seguimos hablando de otros personajes para que el alumno continuara humillando al docente. “Hay muchos personajes importantes, pero hay uno que es el que más me gusta, el Coronel Aureliano Buendía, que peleó en treinta y dos guerras y las perdió todas”.

Los otros alumnos miraban y escuchaban azorados, y alguno de ellos pidió tiempo para escribir el nombre de la novela y su autor, pues se decidió a leerla “en cuanto pueda”.

Continué abonando la curiosidad que se había despertado en el grupo, centrada en la novela del Premio Nobel colombiano, reconociendo que es necesario leerla una primera vez aunque no se entienda mucho. Que esa dificultad radica en el árbol genealógico de los Buendía y la sucesión reiterada de los mismos nombres de pila de los personajes hombres, Aureliano y José Arcadio. Ahí vuelve a la carga mi alumno lector: “para no quitarles sorpresa a los que van a leerla, no les cuento de Remedio la Bella ni de los pergaminos del gitano Melquíades”.

¿Hace falta que diga el nombre y el apellido de semejante alumno? Existe, doy fe que no se pierde ninguna clase, al menos por su voluntad. Tiene una hija de 10 años que lo trata de “ñery” y de la que me cuenta “maneja la ceibalita táctil a una velocidad asombrosa”. ¡Ah!, y está esperando salir en libertad próximamente.

Terminó la clase, salí al día soleado de primavera, caminé los tres kilómetros hasta la parada de ómnibus, mientras ellos volvían a sus celdas.


Profesor Miguel Millán 
(COMCAR y Canelones).



sábado, 11 de octubre de 2014

Opinión

En épocas de contiendas electorales, donde se cruzan propuestas varias sobre temas centrales, como el de la educación, quisiera compartirles esta breve nota que he escrito, esperando que a alguno le resulte de interés y se pueda plantear un diálogo, un debate, un intercambio de ideas, al respecto. Ya que los actores políticos difícilmente nos tomen en cuenta, es fundamental que los actores sociales tomemos la posta del debate.


Humanizar la educación



Pablo Romero

La principal reforma que debe realizarse en el sistema educativo, particularmente en el ciclo básico, es la inclusión de espacios curriculares dotadores de sentido (¿el por qué?, ¿el para qué? ) y generadores de reflexión, preámbulo para que se pueda trabajar luego cualquier otro contenido disciplinar, incluyendo el que remite a las hoy consideradas materias "básicas y elementales" como Matemáticas e Idioma Español. Hay que volver a apuntalar fuertemente el lado humanista de la educación, fortalecer el capital cultural desde la formación humanística, que es propedéutica a la formación en otras áreas del saber. Así, por ejemplo, deberían apoyarse fuertemente planteos como los de Filosofía para niños, que se imparten solo en algunas escuelas o colegios privados, llevándolos a la educación pública, universalizando su presencia en los últimos años de la escuela pública. E incorporar horas de Literatura y Filosofía desde el primer año liceal (con abordajes y temáticas adecuados a ese momento vital de la adolescencia) sería realmente apostar a renovar con atino y fuerza el sistema educativo. Desde esos espacios se podrían tocar fibras que son vitales "tocar" a esa edad y que supone una instancia previa -porque son generadoras de un sentido que es elemental comenzar por construir- a que puedan comprender, por ejemplo, porqué es importante el estudiar, el formarse intelectualmente, o porque es deseable reflexionar sobre nuestros actos y sus consecuencias o incluso -algo más concreto- el escribir sin faltas de ortografía. O saber pensar matemáticamente. O comenzar a hallar esos sentidos –que son múltiples y que irán variando con los años- que tanto buscan para su existencia y ponerlos en juego con sus pares.
Seguiremos fallando si no entendemos que el problema está en la falta de sentido reinante y la baja capacidad de reflexión, asociada a una drástica disminución del capital cultural, que aqueja particularmente a los adolescentes del ciclo básico. Pero, sin embargo, son seres "filosofantes" espectaculares, justamente en una edad donde comienza a ser central la búsqueda del sentido y el dejar volar la imaginación. Al contrario de lo que se insiste desde hace años (y desde todas las tiendas políticas y desde cuanto “técnico especializado en educación” ha aparecido en el escenario público), creo que hay que apostar fuertemente al área humanística en el ciclo básico y al fortalecer –insisto- sobre todo esa búsqueda de sentidos que el adolescente de hoy día necesita más que nunca. Necesitan más Filosofía y Literatura y menos supuestos de que la educación tiene que estar en consonancia con el mundo del mercado laboral y las nuevas tecnologías o ser simplemente algo “divertido”, que “atraiga a los chiquilines” (en ese caso, deberíamos simplemente montar un cyber café y listo). En tanto docente de Filosofía y de Informática, mi experiencia de campo me ha permitido verificar el supuesto de que la herramienta tecnológica de poco sirve si no hay un sujeto pensante utilizándola debidamente. Cuando se comprenda cabalmente esto –que probablemente a casi todos nos resulta de sentido común-, se comprenderá también en qué estamos fallando en el sistema educativo y se fortalecerá- quizás- desde el arranque del ciclo liceal (o aún mejor, desde los últimos años escolares)  las áreas humanísticas, hoy en amplia desventaja frente a otros espacios del saber.
Por supuesto, esto no significa crear falsas dicotomías, falacias de falsa oposición que tanto mal ya han hecho al sistema educativo, pero sí supone el planteo de una necesidad curricular que hoy se da justamente a la inversa, en tanto las disciplinas humanísticas son clave para el fortalecimiento del pensamiento en esos primeros años básicos de formación intelectual del sujeto adolescente y, sin embargo, los alumnos suelen tener un mayor contacto posible recién a partir del bachillerato, siendo que una amplia mayoría ni siquiera alcanza ese nivel de estudios. O sea, muchos de nuestros jóvenes ni siquiera pasan por un curso que los ponga decididamente en juego con la rica tradición del pensamiento crítico de su propia cultura. Hay que brindarles esas herramientas reflexivas muchísimo antes, hay que brindarles una impronta humanística muchísimo antes en el sistema educativo. E incluso, brindarles talleres de Argumentación sería central. Siendo chicos que en muchos casos están a dos o tres años de ejercer sus derechos ciudadanos, es preocupante la falta de capacidad discursiva y de cultura del debate de ideas que tienen, reflejo justamente de la ausencia de espacios curriculares que apunten a trabajar directamente sobre esa falencia, que tanto perjudica –a la larga- al mejor desempeño de nuestra democracia.
Y no hay que subestimarlos, sino darles la formación que realmente están necesitando estos adolescentes. Hay que enseñarles a pensar reflexivamente, incluso mucho antes –también insisto en este punto- de que aprendan -cosa que también deben hacer, claro- las reglas ortográficas o manejen fórmulas matemáticas o físicas. Hay que traer a escena del espacio educativo del ciclo básico a las materias que justamente se especializan en formar en el área del pensamiento reflexivo. Hace años comenzamos un proceso justamente inverso y hoy -justo hoy, donde ya de por sí la formación humanística está en declive en todos los sectores de la sociedad- vemos las consecuencias de ese repliegue del área de las disciplinas críticas.
Es central trabajar sobre el capital cultural de alumnos y familiares y recobrar el sentido respecto del saber (que no es, ciertamente, el de hacer cosas "divertidas" para los alumnos o prepararlos únicamente para el campo laboral, porque incluso para “generar” un buen trabajador de lo que sea, es fundamental formar un sujeto pensante y un sujeto cargado de eticidad, que no sea indiferente, que no este vacío de valores y sentidos)
El que las Humanidades están de retiro en casi todo el mundo a nivel de los sistemas educativos de enseñanza media básica, es un problema que refleja no solo el rumbo que el mundo ha tomado (y así estamos, con sociedades contemporáneas deshumanizándose cada vez más) , sino que debería indicarnos claramente la necesidad de recobrar la presencia de las disciplinas dotadoras de sentido en los sistemas educativos que forman a nuestras nuevas generaciones. Lo básico y elemental, digamos.



sábado, 27 de septiembre de 2014

Opinión

ANTE EL LANZAMIENTO DE LA SEGUNDA BIENAL DE ARTE DE MONTEVIDEO




                                                                                                                         Ángel Juárez Masares
                                                                                                                        

“¡Cuidado!...quien se detenga frente a una obra de arte sin llegar a comprenderla será sólo un émulo de los primates del filme “2001 Odisea del Espacio”, parados temerosos frente a un monolito”.




A partir de mañana estará habilitada a la consideración pública la segunda Bienal de Arte de Montevideo, y tal como ocurrió con la primera su curador será el alemán Alfons Hug. En la Muestra –que irá hasta el 22 de noviembre- participarán 43 artistas entre ellos 12 uruguayos.
El lugar elegido como centro para albergar las obras será el hall del Banco de la República en ciudad vieja, pero además se han habilitado para tal fin los siguientes lugares: el anexo del BROU, en calle Zabala, el Museo de Artes Decorativas (ex Palacio Taranco), y la iglesia San Francisco de Asís. 
Esta segunda Bienal tiene como título: 500 años de futuro, y pretende reflexionar sobre el sentido profundo del tiempo en las obras de arte y más ampliamente en el hombre.
En ese sentido, y desde la página web de la Fundación promotora, el curador Alfons Hug señala que “en todos los momentos de la historia el presente ha sido una proyección hacia el futuro. Quizá el pasado y el presente no sean otra cosa que una acumulación de futuros imaginarios que entretanto alcanzaron los 500 años y se encuentran divididos en dos mitades, porque en Sudamérica siempre se tuvo que considerar o incluso vivir la historia de Europa.
Por esta razón los artistas contemporáneos recurren crecientemente a archivos de todo tipo que aluden al pasado: objetos de otras épocas, fotografías en blanco y negro de principios del siglo, películas vintage y found footage de los inicios del cine, entre otros. Ahora que todo ya ha sido fotografiado y filmado, y porque se confía cada vez menos en las promesas del presente, armar archivos parece haberse convertido en uno de los procedimientos más modernos. En estas obras se suprime la habitual concepción lineal del tiempo y el progreso, por lo que, en no pocos casos, el artista contemporáneo llega tarde, procesando temáticas antiquísimas.
El arte es una máquina del tiempo que pertenece tanto a las eras más remotas como al presente y, precisamente, la cercanía inesperada entre lo más antiguo y lo más nuevo es una de las paradojas del arte”.

Creemos oportuno –básicamente por una cuestión de espacio- no ingresar en la histórica discusión sobre qué es Arte, y menos aún en la “cercanía inesperada” de la cual habla el curador alemán, de manera que nos remitiremos a una reflexión sobre el concepto “arte” entre miles que se han escrito (y por tanto aleatoria), perteneciente al controvertido filósofo alemán Immanuel Kant quien en alguna oportunidad escribió: “La calidad en arte no puede ser establecida ni probada por la lógica o el discurso. Sólo la experiencia rige en este campo”. Finalmente insistimos en recordar que el arte es una actividad humana consciente capaz de reproducir cosas, construir formas, o expresar una experiencia, siempre y cuando, el producto de esta reproducción, construcción, o expresión pueda deleitar, emocionar o producir un “sacudón” en el espectador, de lo contrario quien se detenga frente a una obra sin llegar a comprenderla será sólo un émulo de los monos del filme “2001 Odisea del espacio parados temerosos frente a un monolito.-