Mostrando entradas con la etiqueta educación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta educación. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de diciembre de 2025

 Escuela Especial N° 84 celebrará nominación “Concepción 'China' Zorrilla de San Martín”



 

La Administración Nacional de Educación Pública, a través de la Dirección General de Educación Inicial y Primaria, realizará la ceremonia de nominación de la Escuela Especial N° 84 de Maldonado, con el nombre “Concepción 'China' Zorrilla de San Martín”, el próximo jueves 11 de diciembre, a las 10:00 horas, en el centro educativo (San Martín s/n).

 

Concepción Matilde Zorrilla de San Martín y Muñoz del Campo (Montevideo, 14 de marzo de 1922-Montevideo, 17 de setiembre de 2014), conocida como China Zorrilla, fue una actriz y directora uruguaya que desarrolló una prolífica carrera internacional.

 

Además de actriz y directora fue guionista, productora, traductora y adaptadora y una de las personalidades artísticas más populares del Río de la Plata.

 

Su trayectoria fue altamente valorada en el Uruguay. Cuando falleció, el gobierno uruguayo decretó duelo nacional. Sus restos fueron velados en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo de Montevideo y el cortejo fúnebre pasó frente al Teatro Solís.​ El sepelio tuvo lugar en el panteón de la familia Zorrilla de San Martín del Cementerio Central de Montevideo.

 

La Escuela N° 84 para Personas Sordas y con Alteraciones de Lenguaje fue fundada en 1973, en el Club de Leones (Barrio Jaurena). El centro educativo, que funcionaba en dos salones cedidos por Club, surgió a partir de la inquietud de los padres de los alumnos sordos. Se trata de la primera escuela de sordos del interior del país.

 

En la actualidad, el centro educativo cuenta con maestros capacitados en el área, personal sordo, un instructor que transmite su lengua y cultura a los alumnos y que brinda talleres de Lengua de Señas Uruguaya a los padres, profesor de Educación Física y profesor de Tecnología.


lunes, 24 de noviembre de 2025

 Política pública

Más de 5.800 niños aprenden a tocar instrumentos musicales en todo el país

El programa Un Niño, Un Instrumento funciona en casi todo el territorio nacional. La experiencia del barrio Casavalle, en Montevideo, de la que participan 1.800 escolares, es el ejemplo de una política que atraviesa una etapa de consolidación. La propuesta no requiere experiencia previa, ni poseer un instrumento, y se sostiene en tres pilares: trabajo, disciplina y voluntad.

Niño toca el violín

“Solo hace falta tener iniciativa”, explicó Ariel Britos, director del programa Un Niño, Un Instrumento, iniciativa que comenzó a gestarse en Uruguay hace unos 30 años, primero con un núcleo pequeño de estudiantes. Actualmente, la propuesta propicia experiencias en casi todo el territorio y continúa en expansión. 

El proyecto es impulsado por el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) y el Servicio Oficial de Difusión, Representaciones y Espectáculos (Sodre), a través de la fundación Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles del Uruguay. Mantiene convenios con la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), el Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU), intendencias y municipios, entre otros actores públicos y privados, además de organismos internacionales. 

Britos concibe este trabajo como una tarea de acción social a través de la música, similar a lo que en su momento fue la implantación del Plan Ceibal. Manifestó que el programa atraviesa una etapa de consolidación y pleno desarrollo.  

Su presencia en el territorio

Si bien es un proyecto para todas las comunidades, desde la organización se seleccionan algunos puntos territoriales en los cuales hacerse presentes. Son lugares en los que sus comunidades no han accedido a la oportunidad de participar de políticas similares vinculadas al acceso a la cultura y las artes. “En estos escenarios es donde se descubre la avidez que hay y el potencial que tiene el país”, sostuvo su responsable. 

En el barrio Casavalle, en Montevideo, la iniciativa es muy activa, con la participación de 1.800 niños. Pero esta experiencia también se desarrolla en otros barrios de la capital como La Teja, Centro y Piedras Blancas, así como en las inmediaciones de Camino Maldonado, por ejemplo. 

A nivel nacional, suma 5.800 participantes en forma activa, con 170 docentes, de quienes Britos elogió su compromiso. 

La modalidad de aprendizaje suele ser fuera del horario curricular, pero varía según el lugar y el rol que desempeñen los participantes. Por ejemplo, en Casavalle una parte de la experiencia se desarrolla en el turno escolar y otra fuera de él, ya que muchos participantes integran la orquesta sinfónica.

El titular del programa destacó la constancia para participar, así como tres pilares del aprendizaje musical: el trabajo, la disciplina y la voluntad, elementos vigentes tanto en la música como en la vida, remarcó. 

Los instrumentos 

La gente no necesita nada para participar del programa. No tiene que tener conocimiento, solamente iniciativa. El instrumento lo proporcionamos nosotros”, explicó. 

Quienes concurren a clases pueden hacer uso de todos aquellos que suenan en una orquesta sinfónica. Esto incluye: los de la categoría de las cuerdas, como violines, violas, violoncelo y contrabajos; los de vientos, de madera, como flautas, oboes, clarinetes y fagots; los de metales, como trompetas, trombones, tubas y cornos, y los de percusión sinfónica, como timbales, bombos y platos, entre otros. 


El futuro

Si bien el fin último del programa no es que los niños que participan sean profesionales de la música, son muchos los ejemplos de personas que en estos años hicieron esa elección. A nivel internacional, hay varios ejemplos. Uno de ellos es el de un niño que comenzó a estudiar corno francés en el departamento de Florida, y hoy es primer corno de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Viena

En tanto, Britos confirmó que la Orquesta Sinfónica del Sodre (Ossodre) está integrada, en su mayoría, por personas que se formaron en el Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles del Uruguay, así como otros planteles profesionales del medio. “Cada vez salen más y mejores”, concluyó. 



sábado, 12 de marzo de 2016

La educación prohibida


La Educación Prohibida es una película documental que se propone cuestionar las lógicas de la escolarización moderna y la forma de entender la educación, visibilizando experiencias educativas diferentes, no convencionales que plantean la necesidad de un nuevo paradigma 

sábado, 20 de diciembre de 2014


En busca del sentido educativo perdido


Pablo Romero
Docente de Filosofía
y de Informática

 
En estos días se presentó públicamente el informe del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed) [1], que -entre otras cuestiones claves- deja al descubierto que Uruguay es el país de la región con menor porcentaje de jóvenes -de entre 18 y 20 años- en tener aprobado los doce años de educación formal.  A su vez, el estudio remarca el hecho de que: “Hay ausencia de tareas que requieran reflexión crítica, comprensión y argumentación". Y añade: “esto es consistente con el reclamo de los estudiantes de falta de significatividad (…)”.Resumiendo: una cifra importante de adolescentes uruguayos no logran terminar los estudios secundarios y existe un marcado declive en el terreno del pensamiento crítico, situación acentuada tanto por el  tipo de tareas que proponen los docentes, como por la falta de sentido educativo que enuncian los alumnos. Falta de reflexión y de sentido. Al respecto, hace poco escribí una nota (titulada ”Humanizar la educación”) ver [HUM BRAL http://humbral.blogspot.com/2014/10/opinion.html], donde planteo justamente que esa carencia es uno de los ejes que deben atenderse en lo inmediato, fortaleciendo el área humanística desde los últimos años escolares y particularmente en el ciclo básico, en el marco de la imperiosa necesidad que tenemos de revertir esta situación.

Y quisiera agregar algunas reflexiones que complementan lo planteado en esa nota: al menos desde mediados de los 90’, el sistema educativo apunta básicamente -desde su concepción de fondo- al mercado laboral, descuidando, a la par, la formación humanística (y con ella a sus cometidos universalistas y dotadores de sentido, que atiende sobre todo a la formación ciudadana de cuño intelectual). Y no hablo estrictamente de los contenidos curriculares de cada disciplina cuando me refiero a que el sistema educativo medio apunta sobre todo al mercado laboral, sino –por ejemplo- al objetivo de las constantes flexibilizaciones en la evaluación (que apuntan a que los chicos terminen al menos un ciclo elemental de formación y puedan insertarse en el ámbito laboral) y, en muchos casos, a las propias prácticas docentes, que van en el mismo sentido, en tanto se ha derrumbado hace tiempo el pensar que primeramente se está formando a ciudadanos que harán de nuestra sociedad un espacio mejor. Ya no se forma pensando que esos chicos puedan llegar a ser futuros universitarios, futuros profesionales. La masificación de los estudios secundarios aniquiló la concepción de pensar este nivel de formación como el de un espacio de formación pre-universitaria, como el espacio clave de los futuros ciudadanos de impronta humanística y científica de nuestra comunidad.  Y el precio a pagar por tal viraje está resultando extremadamente alto. El discurso instalado es el de la importancia de "al menos prepararlos para la vida cotidiana y/o el trabajo". En tal sentido, lo que finalmente parece verse es que cada vez se exige menos, se flexibiliza y se contextualiza más la educación que se imparte. Y los resultados, aún en busca de ese objetivo, son contraproducentes. A su vez, a esta orientación que ha tomado secundaria, se le agrega otra “exigencia social”, igual de nefasta: el pedido de que se dicten contenidos que sean "atractivos" para los alumnos, contenidos “divertidos”, lo que suele ir acompañado de esa otra idea de que no todos son "genios" ni van a llegar a la universidad, por lo cual habría que preocuparse por “atraparlos” con temas de su “interés inmediato” y prepararlos para laburar cuanto antes. En los hechos, esta forma de razonar ha resultado ser un desastre y ya forma parte de una resignación naturalizada, que se fue dando en el propio cuerpo docente, incluso en muchos de los que se plantan desde posiciones críticas a esta visión educativa. Y el resultado es el que muy bien plantea el informe: "Hay ausencia de tareas que requieran reflexión crítica, comprensión y argumentación". Diría que lo que hay es unas cuantas generaciones consecutivas que han ido perdiendo esas cualidades, vitales para toda democracia madura, para el mejoramiento de toda sociedad.


El discurso por hacer una educación "divertida", sin mucha carga “intelectualosa inútil”, en una sociedad con amplias franjas con un caudal cultural muy bajo, termina causando estragos, particularmente en los alumnos de liceos de menor nivel socio-económico, lo que termina por reproducir la desigualdad, por disminuir las posibilidades de estos chicos frente a aquellos que preparan a sus hijos en instituciones (sean privadas o públicas pero con un alumnado apuntalado por un nivel familiar de mayor formación intelectual) donde efectivamente se apunta a que la amplia mayoría continúe sus estudios a nivel terciario, sin tener que apartarse prontamente para ingresar al mercado laboral (y cuando efectivamente lo hacen, ingresan con otras posibilidades, habiendo además formado su "cabecita" de mejor manera).
Por esto mismo, cuando reclamamos que en los liceos públicos preparen a los chicos con cosas "divertidas", con cosas que no los "aburran", con contenidos que les puedan ser "útil" en lo inmediato, no nos damos cuenta del error que estamos cometiendo, de la medida en la que estamos colaborando en reproducir esa desigualdad y en hipotecar parte de un posible mejor futuro para esos chicos.
A su vez, estos discursos suelen venir de gente con formación, que generalmente busca para sus hijos otros objetivos. Por lo tanto, cabría preguntar: ¿usted quiere que su hijo se "divierta" en el liceo y lo preparen para "laburar" en lo que sea o que -aunque por momentos le resulte "aburrido" y le implique un esfuerzo, como lo supone casi todo los buenos logros que alcanzamos en la vida- lo formen con solidez intelectual, para que sea un sujeto reflexivo y continúe estudios terciarios? Lo que desee para su hijo, sería bueno que lo deseara para todos. ¿O hay que asumir que muchos no van a llegar, por sus contextos desfavorables y que, como "no les da la cabeza", hay que desearles menos en cuanto a sus objetivos a la hora de transitar por el sistema educativo? Si llegan o no, va más allá del esfuerzo que el sistema educativo de secundaria debe hacer al respecto, pero su objetivo debe dejar de ser principalmente el de formar para el ámbito laboral. Esa finalidad, en todo caso, la deben tener como primordial otras instituciones de educación media, sea la UTU o alguna otra, pero Secundaria debe recuperar su papel de formación intelectual calificada, con un perfil científico/humanístico en armonía, en equilibrio (hoy ese déficit está más acentuado en la formación en el área de las disciplinas reflexivas, particularmente en el ciclo básico, producto de todo ese discurso hegemónico que vengo planteando).

En este marco, la tarea docente parece haber quedado vinculada a la acepción de la educación como un espacio de homogeneización social, en buena medida subordinada a los parámetros de la actividad económica/laboral. Mientras en el proyecto modernista la escuela funcionó como un elemento civilizador de corte universalista, las reformas educativas de los 90’ apostaron a lo local, al espacio más propio de los sujetos involucrados en el hecho educativo, en tanto las palabras claves del nuevo orden educativo pasaron a ser competitividad, eficiencia y eficacia. Reduccionismo a contenidos focalizados (que reproducen las características particulares y no universales en la formación intelectual, lo cual a la larga juega a favor de la reproducción de la desigualdad)  y un lenguaje en clave empresarial, que suelen pregonar –palabras más, palabras menos- la amplia mayoría de los técnicos expertos en educacion. El recetar que hay que formar para competir en el mercado laboral y así insertar al país en el primer mundo, se ha convertido en el slogan recurrente. Los resultados de esa mirada, que incluso la propia izquierda -que en su momento fue tan crítica con esa agenda educativa de los 90'- ha venido cultivando (el machacar de Mujica con formar en oficios y en ciencias técnicas y el atacar permanentemente la formación humanística y universitaria, es sintomática de esto que estoy  señalando), son los que hoy padecemos. Si no formamos debidamente la capacidad crítica de los jóvenes, difícilmente pasemos de tener la capacidad de competir únicamente dentro de una cancha de fútbol. Incluso, quienes somos docentes universitarios, sabemos muy bien respecto del bajo nivel con que llegan –aún en ese nivel educativo- los alumnos en materia de pensamiento reflexivo y capacidad argumentativa. El problema no es menor.

De algún modo, estamos frente al viejo dilema que ya a mediados del siglo pasado se dio en nuestro país en instancias de la creación del IPA (Instituto de Profesores Artigas) y lo que supuso en cuanto a separar la formación docente para secundaria del ámbito universitario, o sea, la histórica instancia del marco del "debate" entre Grompone y Vaz Ferreira sobre los fines y cometidos de la educación secundaria, que a larga generó un dramático tajo en nuestro sistema educativo. La masificación (bienvenida, pero problemática para el sistema medio, que no ha podido responder de la mejor manera ) y el apuntar al mercado laboral antes que a la formación intelectual y la continuación de estudios superiores (más allá, insisto, de que efectivamente se concreten por parte del alumno) ha terminado por instalar un sistema educativo con unas carencias enormes en cuanto a su capacidad de elevar el capital cultural de nuestros alumnos, sumado a un contexto de época que en nada ayuda. Retomar la especificación señalada líneas arribas, el sentido educativo que Secundaria nunca debió haber perdido, se vuelve imperioso y es el objetivo que debemos plantearnos tanto educadores como autoridades educativas vinculadas a este nivel formativo.

Resumiendo e insistiendo: el sistema educativo necesita fortalecer fuertemente la formación humanística, hacer hincapié en las disciplinas dotadoras de sentido, que fortalezcan la capacidad de reflexión y la capacidad argumentativa de nuestros jóvenes, comenzando decididamente desde los últimos años escolares y teniendo particular presencia en los años del ciclo básico de nuestra educación media, que es donde su carencia -en el marco de una batalla de ideas que se ha perdido frente la concepción de una educación meramente técnica y dirigida a la formación para el mercado laboral (concepción complementaria y necesaria, pero que desde hace décadas es abrumadora y perjudicialmente hegemónica)- está generando resultados desoladores.




[1] El informe completo del  Ineed puede leerse en el siguiente enlace: 
http://ieeuy2014.ineed.edu.uy/ 




sábado, 6 de diciembre de 2014

La destitución de maestros durante la dictadura uruguaya




“Soriano fue uno de los departamentos que más sufrió la destitución de maestros en la dictadura”, concluye una investigación periodística.


El Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) lanzará el miércoles 10 de diciembre un libro que presenta la investigación sobre el proceso de destitución de maestros durante la dictadura cívico militar.
"La túnica en el perchero. Investigación sobre la destitución de maestros durante la dictadura uruguaya",  se trata de una investigación realizada por los periodistas,  profesor Matías Rótulo (*) y licenciada Victoria Alfaro.
La presentación se realizará en la Torre Ejecutiva en Montevideo a las 17:30 horas. Algunos de los testimonios que recoge el libro pertenecen a maestros de Soriano que se vieron afectados por la destitución arbitraria, sistemática y sin garantías del debido proceso. El libro también evalúa las consecuencias socio-pedagógicas de estas acciones y cuenta con el prólogo del maestro Miguel Soler. La investigación fue realizada  por la licenciada en comunicación y periodista Victoria Alfaro y por el periodista y profesor Matías Rótulo quien conversó con HUM BRAL.


¿Por qué un libro de este tipo?
-Porque el Estado se lo debía, como se debe tantas otras investigaciones sobre el pasado reciente, en particular sobre la dictadura. Así como hubo personas asesinadas y desaparecidas, la dictadura asesinó ideas, desapareció pensamientos, y sacar a un maestro o profesor de un aula es apagar historias, presentes y futuros. Imagínese usted, siendo un niño de seis, ocho, o doce años que un buen día venga un nuevo maestro o maestra a su clase y que además los rumores sean “la maestra fue presa”. Porque si bien no se hablaba del tema, todo se comentaba por lo bajo en las comunidades educativas, en los barrios, y muchos de los que eran niños en esa época que entrevistamos para esta investigación nos plantearon esa situación. Recuerdo un testimonio que indicaba que ese niño con ocho años, que no entendía mucho de lo que pasaba en el país, se quedó (en principio) con la idea de que su maestra hizo algo malo, porque la asociación inmediata es “si vas preso es porque sos malo”. Cuando se habla de educación se habla del futuro, y ahora vemos cómo las acciones emprendidas en la educación, en este caso de los setenta, repercuten hoy, porque el futuro correspondiente a aquella época es el presente de hoy.


¿Cómo surgió la idea de la investigación?
-Victoria y yo trabajábamos en el diario La República y una tarde de 2008 llamé al hoy subsecretario de educación Oscar Gómez (por entonces consejero de Primaria) y me comentó de la recuperación de unos documentos de la dictadura. Sin saber bien lo que era, al otro día voy al despacho y me muestra lo que se encontró: una carpeta llena de legajos, entre los que había dos cartas escritas por Elena Quinteros.

¿Y Cómo aparecieron?
-Alguien, no se sabe quién, llegó hasta el Consejo de Primaria, entregó un paquete y se fue. Gómez trató de averiguar pero hasta ahora es una incógnita. Fijate que alguien se jugó la vida escondiendo en su casa o en alguna parte del Consejo esos documentos. La orden había sido destruirlos, y ese héroe anónimo pensó en su momento que aquello podría ser importante y los guardó. Pasaron algunos años y con Victoria siempre nos quedó la idea de hacer algo. En 2012 pedimos permiso al CEIP para verlos y les explicamos que por nuestra cuenta queríamos investigar. De inmediato el CEIP se puso a nuestras órdenes y nos autorizó verlos, pero también nos propuso que presentáramos un proyecto de investigación y al poco tiempo nos dijo que querían hacerse cargo de la investigación. A partir de ahí empezó el proceso de investigación, en primera instancia con la colaboración de la consejera Mirtha Frondoy y las funcionarias que colaboran con ella, quien tiene a su cargo los documentos. Se convocó a la FUM y a la ATD de Primaria y nosotros empezamos un largo camino de trabajo. Quiero destacar que esta investigación es  un esfuerzo del Estado, no solamente del CEIP, sino de todo el Estado por seguir conociendo la verdad.
 
¿Qué se pretende con esta investigación?
-Saber más de nosotros mismos. Yo soy profesor de literatura y este tema me toca de cerca. Seas o no docente te tiene que tocar porque tal vez fuiste estudiante, o tu padre lo fue y tenés que saber que hubo una época en la cual se controlaba lo que se decía en una clase, los programas eran estudiados no con un fin pedagógico-didáctico sino con la mirada puesta en el peligro de lo que se decía. Se sacaba a los docentes por pensar tal o cual cosa, se los mataba. Hemos detectado cómo se utilizaba a los estudiantes de primaria y secundaria como espías conscientes o inconscientes de lo que hacían. Usaron niños y adolescentes para sus fines sangrientos. ¡Y eso es sólo una parte de esta historia de terror! Todo eso impactó en la comunidad educativa, en la sociedad. Hay algunas investigaciones previas que nosotros mencionamos en nuestra investigación, pero lo que se pretende es abrir una puerta para que se siga investigando. Algunos maestros todavía están sufriendo las acciones cometidas contra ellos. Nosotros investigamos a los maestros destituidos, pero hay más archivos sobre docentes de Secundaria y UTU que sería bueno revisar.

¿Qué pasó con los maestros de Soriano?
-Fueron –los maestros de Soriano- de los que más sufrieron la persecución. Había una fuerte militancia sindical en Soriano y con Tacuarembó eran pilares de lucha política y sindical. Los listados de nombres de destituidos se engrosan con la mención a los docentes de estos departamentos. Tuvimos mucha colaboración de los docentes (no solamente de Primaria) de Soriano. En Mercedes, una maestra que se tuvo que ir a la mitad de su clase, dijo que estaba enferma y la abandonó porque alguien le avisó que venían por ella. Me lo contaba y lloraba, porque una clase (y te lo digo como docente) es un espacio humano construido entre cada uno de los integrantes, es como irte de tu casa, el pedagogo acompaña, y tener que irte es dejar de acompañarlos. Es un dolor que sólo un docente puede entender.  Ahora que estamos a final de las clases, uno quiere irse de vacaciones, pero también sufre por dejar de compartir con los estudiantes un proceso de varios meses. Imaginate si te separan de ellos a la fuerza e injustamente, sin que te puedas defender, pero además, si sabés que después viene o la cárcel, o la muerte, o el exilio, o vaya a saber uno qué cosa. Los militares entraban a las Escuelas, revisaban todo, e interpretaban a su manera lo que encontraban: si vos tenían un libro de cubismo lo asociaban con Cuba e ibas a tener un problema. Las carteleras no podían tener el color rojo, porque rojo era el color del comunismo. Así de básicas pero de alto impacto eran las acciones ejercidas en la educación.  

El libro tiene el prólogo de Miguel Soler…
-Sí, es el mayor de los honores. Yo estudié a Soler en el IPA, y lo conozco personalmente. Para mí es mi maestro y nunca lo tuve en una clase. Un hombre sabio y humilde. Al final del prólogo, Soler expresa: “La educación democrática solo será la que soñaron los perseguidos que hoy evocamos y homenajeamos cuando todos nos sintamos convocados a construirla. En la fraternidad”, y ese es el espíritu del libro: homenajear pero también denunciar. Es nuestra responsabilidad como nación.
 
¿Hay también testimonios de militares?
-Si, logramos contactar a algunos militares y policías y a algunos docentes que operaron con la dictadura.

¿Y los cargos altos de Primaria?
-Acá hay que separar algunas cosas: no por tener una función de inspector o director te ibas a salvar. Algunos aguantaron hasta lo que pudieron. También hubo funcionarios no docentes a favor y en contra. También hubo políticos, periodistas, intelectuales, obreros a favor y en contra… Podrías ser buen maestro o mal maestro, mal funcionario o buen funcionario, auxiliar de servicio, secretario o inspector… la cosa era lo que pensabas, lo que decías o lo que enseñaba. Yo creo que en un centro educativo todos enseñamos: los docentes, los auxiliares de servicio, los funcionarios administrativos, y cuando se metían a una escuela revisaban todo y a todos.

¿Pero hubo docentes que colaboraron con el régimen?
-Lamentablemente sí. En un caso descubrimos que había sido destituida una maestra y al otro día reintegrada. Seguimos su caso, la encontré, la llamé y me dijo que había sido destituida injustamente y me confesó su apoyo a la dictadura. Ella tenía a alguien cercano en el ejército. Luego me cortó el teléfono. Quiero igual ser enfático con esto: el haber sobrevivido a la dictadura no implica una aceptación del trabajador al gobierno autoritario de la época. De la misma forma, los maestros no fueron solamente destituidos por su filiación a la izquierda o porque estuvieran militando en el sindicato. Muchos –la gran mayoría de los uruguayos-, tuvieron que morderse la lengua, esconder sus ideas. Una maestra nos dijo que no se podía enseñar el tema de la libertad en la clase, y buscaba las formas, se iba al Prado a estudiar a los pájaros con sus alumnos, y ahí les decía: “ven cómo vuelan libres…”.




(*)  Matías Rótulo es asiduo  colaborador de HUM BRAL.
Las fotografías que  acompañan esta entrevista  corresponden a las carpetas halladas.
La foto de la lista estaba entre los documentos, ahí se señala al maestro de Tacuarembó Saúl Correa por integran una lista del Partido Socialista y por eso fue destituido. 




sábado, 11 de octubre de 2014

Opinión

En épocas de contiendas electorales, donde se cruzan propuestas varias sobre temas centrales, como el de la educación, quisiera compartirles esta breve nota que he escrito, esperando que a alguno le resulte de interés y se pueda plantear un diálogo, un debate, un intercambio de ideas, al respecto. Ya que los actores políticos difícilmente nos tomen en cuenta, es fundamental que los actores sociales tomemos la posta del debate.


Humanizar la educación



Pablo Romero

La principal reforma que debe realizarse en el sistema educativo, particularmente en el ciclo básico, es la inclusión de espacios curriculares dotadores de sentido (¿el por qué?, ¿el para qué? ) y generadores de reflexión, preámbulo para que se pueda trabajar luego cualquier otro contenido disciplinar, incluyendo el que remite a las hoy consideradas materias "básicas y elementales" como Matemáticas e Idioma Español. Hay que volver a apuntalar fuertemente el lado humanista de la educación, fortalecer el capital cultural desde la formación humanística, que es propedéutica a la formación en otras áreas del saber. Así, por ejemplo, deberían apoyarse fuertemente planteos como los de Filosofía para niños, que se imparten solo en algunas escuelas o colegios privados, llevándolos a la educación pública, universalizando su presencia en los últimos años de la escuela pública. E incorporar horas de Literatura y Filosofía desde el primer año liceal (con abordajes y temáticas adecuados a ese momento vital de la adolescencia) sería realmente apostar a renovar con atino y fuerza el sistema educativo. Desde esos espacios se podrían tocar fibras que son vitales "tocar" a esa edad y que supone una instancia previa -porque son generadoras de un sentido que es elemental comenzar por construir- a que puedan comprender, por ejemplo, porqué es importante el estudiar, el formarse intelectualmente, o porque es deseable reflexionar sobre nuestros actos y sus consecuencias o incluso -algo más concreto- el escribir sin faltas de ortografía. O saber pensar matemáticamente. O comenzar a hallar esos sentidos –que son múltiples y que irán variando con los años- que tanto buscan para su existencia y ponerlos en juego con sus pares.
Seguiremos fallando si no entendemos que el problema está en la falta de sentido reinante y la baja capacidad de reflexión, asociada a una drástica disminución del capital cultural, que aqueja particularmente a los adolescentes del ciclo básico. Pero, sin embargo, son seres "filosofantes" espectaculares, justamente en una edad donde comienza a ser central la búsqueda del sentido y el dejar volar la imaginación. Al contrario de lo que se insiste desde hace años (y desde todas las tiendas políticas y desde cuanto “técnico especializado en educación” ha aparecido en el escenario público), creo que hay que apostar fuertemente al área humanística en el ciclo básico y al fortalecer –insisto- sobre todo esa búsqueda de sentidos que el adolescente de hoy día necesita más que nunca. Necesitan más Filosofía y Literatura y menos supuestos de que la educación tiene que estar en consonancia con el mundo del mercado laboral y las nuevas tecnologías o ser simplemente algo “divertido”, que “atraiga a los chiquilines” (en ese caso, deberíamos simplemente montar un cyber café y listo). En tanto docente de Filosofía y de Informática, mi experiencia de campo me ha permitido verificar el supuesto de que la herramienta tecnológica de poco sirve si no hay un sujeto pensante utilizándola debidamente. Cuando se comprenda cabalmente esto –que probablemente a casi todos nos resulta de sentido común-, se comprenderá también en qué estamos fallando en el sistema educativo y se fortalecerá- quizás- desde el arranque del ciclo liceal (o aún mejor, desde los últimos años escolares)  las áreas humanísticas, hoy en amplia desventaja frente a otros espacios del saber.
Por supuesto, esto no significa crear falsas dicotomías, falacias de falsa oposición que tanto mal ya han hecho al sistema educativo, pero sí supone el planteo de una necesidad curricular que hoy se da justamente a la inversa, en tanto las disciplinas humanísticas son clave para el fortalecimiento del pensamiento en esos primeros años básicos de formación intelectual del sujeto adolescente y, sin embargo, los alumnos suelen tener un mayor contacto posible recién a partir del bachillerato, siendo que una amplia mayoría ni siquiera alcanza ese nivel de estudios. O sea, muchos de nuestros jóvenes ni siquiera pasan por un curso que los ponga decididamente en juego con la rica tradición del pensamiento crítico de su propia cultura. Hay que brindarles esas herramientas reflexivas muchísimo antes, hay que brindarles una impronta humanística muchísimo antes en el sistema educativo. E incluso, brindarles talleres de Argumentación sería central. Siendo chicos que en muchos casos están a dos o tres años de ejercer sus derechos ciudadanos, es preocupante la falta de capacidad discursiva y de cultura del debate de ideas que tienen, reflejo justamente de la ausencia de espacios curriculares que apunten a trabajar directamente sobre esa falencia, que tanto perjudica –a la larga- al mejor desempeño de nuestra democracia.
Y no hay que subestimarlos, sino darles la formación que realmente están necesitando estos adolescentes. Hay que enseñarles a pensar reflexivamente, incluso mucho antes –también insisto en este punto- de que aprendan -cosa que también deben hacer, claro- las reglas ortográficas o manejen fórmulas matemáticas o físicas. Hay que traer a escena del espacio educativo del ciclo básico a las materias que justamente se especializan en formar en el área del pensamiento reflexivo. Hace años comenzamos un proceso justamente inverso y hoy -justo hoy, donde ya de por sí la formación humanística está en declive en todos los sectores de la sociedad- vemos las consecuencias de ese repliegue del área de las disciplinas críticas.
Es central trabajar sobre el capital cultural de alumnos y familiares y recobrar el sentido respecto del saber (que no es, ciertamente, el de hacer cosas "divertidas" para los alumnos o prepararlos únicamente para el campo laboral, porque incluso para “generar” un buen trabajador de lo que sea, es fundamental formar un sujeto pensante y un sujeto cargado de eticidad, que no sea indiferente, que no este vacío de valores y sentidos)
El que las Humanidades están de retiro en casi todo el mundo a nivel de los sistemas educativos de enseñanza media básica, es un problema que refleja no solo el rumbo que el mundo ha tomado (y así estamos, con sociedades contemporáneas deshumanizándose cada vez más) , sino que debería indicarnos claramente la necesidad de recobrar la presencia de las disciplinas dotadoras de sentido en los sistemas educativos que forman a nuestras nuevas generaciones. Lo básico y elemental, digamos.



sábado, 28 de septiembre de 2013

LOS ALUMNOS ESCRIBEN CADA VEZ PEOR Y NO LE DAN IMPORTANCIA




Los educadores creen que los nativos digitales miran todo el tiempo imágenes y se aburren con los libros y los conceptos abstractos.





 Si un alumno de sexto grado que no esté entre los adelantados de su clase tuviera q escrivir esta nota podria llegar a acerlo asi o por lo menos a esa conclusion llego este periodista despues de relebar una serie de opiniones de docentes, funsionarios publicos y academicos de la lengua... Un orror.



Aunque los chicos leen y escriben más –por el uso de Internet, el mail y las redes sociales– tienen cada vez menos contacto con textos de calidad y con las reglas ortográficas, porque van poco a los libros. Así, les cuesta más organizar su escritura. Terminan absorbiendo estructuras ortográficas y sintácticas incorrectas y no se preocupan por las consecuencias de no poder expresarse claramente por escrito. Tampoco toman en cuenta que tener faltas puede restarle oportunidades laborales en el futuro.

“Se nota la falta de lectura, no conocen palabras de uso común”, da su diagnóstico Laura Olmos, una maestra que enseña desde hace 18 años y está a cargo de sexto grado en la escuela pública de Jornada Simple N° 16 Wenceslao Posse, frente al Parque Las Heras. “En el secundario, manda la inmediatez: quieren resolver todo ya, como en un buscador web. Si leen no se detienen a discutir una idea para desarrollar el juicio crítico, ni releen un trabajo antes de entregarlo”, advierte Mariana García, que enseña Lengua y Literatura a unos 120 chicos de tercero, cuarto y quinto año en dos colegios privados de Caballito. Esa dinámica, afirma, “hace que sean menos propensos a detectar sus propios errores”.

Los educadores creen que los alumnos de ahora, que nacieron con la PC y son “nativos digitales”, miran todo el tiempo imágenes y se aburren con los libros y los conceptos abstractos. Encima, como la memorización goza de mala reputación y las respuestas están atrás del doble click, la necesidad de recordar reglas y palabras difíciles está apagada. El resultado: también se complica la comprensión de textos.

La directora de Currículum y Enseñanza del Ministerio de Educación porteño, Gabriela Azar, que además está al frente del departamento de Educación de la Universidad Católica Argentina, reconoce la problemática y dice que existe un debate mundial. “Hay una sensación generalizada de que la ortografía pierde lugar porque los chicos escriben cada vez menos con papel y lápiz –explica–. Se trata de una discusión sobre los nuevos formatos de comunicación y la tecnología”. Azar apunta que incluso algunos pedagogos de renombre mundial, como Daniel Cassany y Emilia Ferreiro, piensan que corregir los errores ortográficos no es un eje central para aprender a escribir, una mirada con la que muchos docentes no concuerdan. No obstante, la funcionaria recalca que la escuela tiene la obligación de transmitir esos conocimientos básicos. En la Ciudad, se intentó vincular la tecnología con la ejercitación para revertir los errores. A través del Plan Sarmiento, los chicos tienen netbooks y conexión a Internet con programas educativos específicos. Pero, ¿alcanza?

“Mi papá era obrero y en mi casa todos los días estaba el diario y se compraban libros populares. Eso ya no pasa. Si en el año se lee solamente un libro en el aula, probablemente ese va a ser el único que el chico va a explorar en doce meses”, dice la maestra Olmos. Esa razón hace que cada vez se le deba dedicar más tiempo a la lectura en clase.

“He escuchado infinidad de casos en que los mayores se van a quejar porque al nene le bajaron la nota por las faltas en una prueba de Historia o de Geografía”, explica la la licenciada Patricia Nigro, ex maestra de grado y profesora universitaria de Teoría de la Lengua en la Universidad Austral, dónde además es investigadora.

En ese sentido, a fines de agosto trascendió un caso que ocurrió en Rapelli, en Santiago del Estero. Una docente de sexto grado de la escuela N° 766 fue golpeada por la madre de una alumna y la nena luego de que tuviera que ponerle una nota baja por presentar en clase una cartulina con graves errores ortográficos.

En la puerta de una escuela de Ciudadela, pleno conurbano, un maestro cuenta: “Un chico de quinto me dijo que quería ser escritor, pero que la madre le dice que no se preocupe porque las PC ahora tienen corrector automático”. Olmos cuenta una anécdota en su escuela de Recoleta, donde van chicos de bajos recursos: una nena prefería el diccionari
o online de la Real Academia Española antes que el de papel hasta que se dio cuenta de que no obtenía respuestas cuando tipeaba las palabras con faltas.

Nigro se queja de que existe “un sistema muy permisivo” que se alentó incluso desde el ámbito académico y que se suma a padres que todo el tiempo cuestionan a los educadores. Pesimista, concluye: “Estamos dejando que se deteriore lo mejor de nuestra sociedad, la capacidad de hablar, de escribir y de entendernos”.




Fuente: www.clarin.com

viernes, 20 de septiembre de 2013

Nuevas estadísticas de la UNESCO demuestran que la educación transforma el desarrollo



• Si todos los niños tuvieran el mismo acceso a la enseñanza, el ingreso per cápita aumentaría un 23% en los próximos 40 años.

• Si todas las mujeres cursaran la educación primaria, los matrimonios precoces y la mortalidad infantil podría disminuir a una sexta parte y la mortalidad materna a dos tercios.








La educación posee la capacidad incomparable de reducir la pobreza extrema y potenciar objetivos de desarrollo de más amplio espectro, según datos preliminares del Informe de Seguimiento de la Educación para Todos en el Mundo que ha dado a conocer la UNESCO con miras a los próximos debates de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre los programas de desarrollo posteriores a 2015. Las principales estadísticas publicadas constituyen una prueba adicional de que la inversión en educación, en particular la destinada a las niñas, mitiga la pobreza extrema al garantizar beneficios considerables en materia de salud y productividad, así como en lo tocante a la participación democrática y la autonomía de las mujeres.

Sin embargo, para poner en marcha esta capacidad transformadora de la educación será preciso ampliar los nuevos objetivos de desarrollo para que aseguren no sólo la igualdad de acceso a la instrucción primaria para todos los niños, sino también una enseñanza secundaria de calidad.   

“Las conclusiones dadas a conocer hoy confirman con mayor nitidez que nunca que la educación puede mejorar la vida y la sociedad”, afirmó la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova. “Pero los objetivos internacionales en materia de educación todavía no se han cumplido. Los nuevos datos presentados deberían proporcionarnos un nuevo impulso para completar la tarea que nos hemos propuesto”. 

El nuevo análisis realizado por la UNESCO demuestra que:

La educación dota de autonomía a las mujeres. Es más probable que las niñas y las muchachas instruidas conozcan sus derechos y dispongan de la confianza necesaria para exigirlos.

En el África subsahariana y en Asia meridional y occidental, casi tres millones de muchachas se casan antes de cumplir los 15 años, es decir, sin haber alcanzado lo que en la mayoría de los países sería la edad mínima legal para contraer matrimonio. Si todas las jóvenes pudieran completar la enseñanza primaria, el número de matrimonios precoces se reduciría en casi medio millón. Si todas pudieran completar la escuela secundaria, esta cifra se reduciría en dos millones.
En esas regiones, 3,4 millones de jóvenes tienen su primer hijo antes de cumplir los 17 años. Si todas las muchachas completaran la enseñanza primaria, el número de partos precoces disminuiría en 340.000 y si todas completaran los estudios secundarios, habría dos millones menos de esos nacimientos. 
La educación fomenta la tolerancia. La instrucción escolar contribuye a que la gente comprenda los principios democráticos, fomenta la tolerancia y la confianza que los sostienen y motiva a las personas a participar en las actividades políticas de la sociedad en que viven. Según una encuesta realizada en 18 países del África subsahariana, las personas en edad de votar que habían cursado estudios primarios se manifestaron 1,5 veces más proclives a apoyar la democracia que quienes no habían recibido instrucción primaria y ese grado de apoyo se duplicó entre los votantes que habían completado la enseñanza secundaria. Las conclusiones indican también que quienes han cursado estudios secundarios suelen ser más tolerantes hacia las personas que profesan otra religión o hablan un idioma distinto.

La igualdad en materia de educación mejora las posibilidades de obtener empleo y propicia el crecimiento económico. Si todos los niños, cualesquiera sean su extracción social y sus circunstancias, dispusieran del mismo acceso a la enseñanza, el aumento de productividad resultante potenciaría el crecimiento económico. En un plazo de 40 años, un país que ofreciera igualdad de oportunidades educativas vería aumentar su ingreso per cápita en un 23%.

La educación forma parte de la solución de los problemas medioambientales. Es más probable que una persona instruida use el agua y la energía de manera eficiente y recicle los desechos domésticos. En 29 países de desarrollo alto o medio, el 25% de la población que no había completado los estudios secundarios manifestó inquietud por la situación del medio ambiente, en comparación con el 37% de quienes había terminado la enseñanza secundaria y el 46% de los que habían recibido educación superior. Esta preocupación se traduce en medidas positivas para el medio ambiente: en Alemania, el 46% de las personas que habían recibido educación superior firmó una petición o participó en una manifestación en conexión con el medio ambiente durante los cinco últimos años, en comparación con el 12% de quienes no habían completado la enseñanza secundaria.

La educación preserva la vida de las madres. En algunos países muchas mujeres fallecen como consecuencia de las complicaciones sobrevenidas durante el embarazo o el parto. La educación puede evitar estas muertes, al ayudar a que las mujeres reconozcan los síntomas de peligro y busquen asistencia médica, y al asegurar que cuentan con personal médico competente durante el parto. Si todas las mujeres hubieran cursado al menos la enseñanza primaria, la mortalidad materna se reduciría en dos tercios, con lo que cada año 189.000 mujeres salvarían la vida.  

Algunas enfermedades infantiles pueden prevenirse, pero para lograrlo es indispensable que las madres reciban alguna instrucción. Hay soluciones sencillas, como el uso de mosquiteros contra el paludismo y el consumo de agua potable, que pueden evitar algunas de las peores dolencias infantiles, pero sólo son eficaces si las madres aprenden cómo aplicarlas. La neumonía, que es la causa más frecuente de mortalidad infantil, podría reducirse en un 14% si las mujeres cursaran un año más de estudios. La tercera causa de mortalidad infantil, la diarrea, podría reducirse en un 8% si todas las mujeres completasen la enseñanza primaria o en un 30%, si todas terminaran la educación secundaria.  

La educación salva la vida de los niños. La educación contribuye a que las mujeres reconozcan los síntomas iniciales de las enfermedades, busquen ayuda y tomen medidas al respecto. Si todas las mujeres de los países pobres completaran los estudios primarios, la mortalidad infantil se reduciría en una sexta parte, con lo que cada año se salvaría a un millón de niños. Si todas terminaran la enseñanza secundaria, la mortalidad infantil disminuiría al 50% y se salvarían tres millones de vidas. 

La educación combate el hambre. El efecto devastador que la desnutrición provoca en los niños se puede prevenir con ayuda de la educación. Si todas las mujeres completaran los estudios secundarios, conocerían qué nutrientes necesitan sus hijos, cuáles son las normas de higiene que deberían aplicar y, además, tendrían más autoridad en el hogar para velar por los cuidados necesarios. Estos cambios salvarían a más de 12 millones de niños del raquitismo, una consecuencia de la desnutrición padecida en la primera infancia.

La directora del Informe de Seguimiento de la EPT en el Mundo, Pauline Rose, declaró: “Los enormes beneficios derivados de una educación de calidad suelen ser invisibles para los donantes y los encargados de formular las políticas, por lo que a menudo la educación queda relegada en los programas internacionales de desarrollo. El análisis que hoy damos a conocer constituye una prueba fehaciente de que esa situación debería cambiar. Si los dirigentes del mundo que se reunirán en Nueva York la semana próxima quieren que los objetivos de desarrollo para después de 2015 puedan cumplirse, deben reconocer la función decisiva que desempeña la educación”.

La publicación de estos datos se realiza en el marco de una campaña en la que se pide a los dirigentes del mundo que den prioridad a la educación equitativa y de calidad en los nuevos programas de desarrollo para el periodo posterior a 2015. El análisis íntegro estará disponible en el Informe de Seguimiento de la EPT en el Mundo que verá la luz en enero de 2014.




Extraído de: http://www.unesco.org


En el siguiente enlace puede leerse  completo el documento:


viernes, 30 de agosto de 2013

La educación que tenemos roba a los jóvenes la conciencia, el tiempo y la vida



Cuando uno escucha a este psiquiatra chileno de 75 años da la sensación de estar frente al Jean-Jacques Rousseau de nuestro tiempo.
Cuenta que estaba bastante dormido hasta que en los años 60 se fue a vivir a EE.UU., allí fue discípulo de Fritz Perls, uno de los grandes terapeutas del siglo XX y formó parte del equipo del Instituto Esalen en California. Allí tuvo grandes experiencias en el mundo terapéutico y en el mundo espiritual. Contactó con el sufismo y se convirtió en uno de los introductores de Eneagrama en occidente. También bebió del budismo tibetano y el zen.

Claudio Naranjo ha dedicado su vida a la investigación y a la docencia en Universidades como Hardvard y Berkeley. Ha fundado el programa SAT, una integración de la terapia Gestalt, el Eneagrama y la Meditación para enriquecer la formación de profesores. En este momento está lanzando un aviso muy contundente: o cambiamos la educación o este mundo se va a pique.

-Dices que para cambiar el mundo hay que cambiar la educación ¿cuál es la problemática de la educación y cuál es tu propuesta?
-La problemática en la educación no es de ninguna manera la que a los educadores les parece que es. Creen que los estudiantes ya no quieren lo que se les ofrece. A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación. Yo pienso que la educación no está al servicio de la evolución humana sino de la producción o más bien de la socialización. Esta educación sirve para domesticar a la gente de generación en generación para que sigan siendo unos corderitos manipulables por los medios de comunicación. Esto es socialmente un gran daño. Se quiere usar la educación como una manera de meter en la cabeza de la gente una manera de ver las cosas que le conviene al sistema, a la burocracia. Nuestra mayor necesidad es la de una educación para evolucionar, para que la gente sea lo que podría ser.
La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación para la conciencia. Tenemos una educación que en cierto modo le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida.
El modelo de desarrollo económico de hoy ha eclipsado el desarrollo de la persona.

-¿Cómo sería una educación para que seamos seres completos?
-La educación enseña a la gente a pasar exámenes, no a pensar por si misma. En un examen no se mide la comprensión, se mide la capacidad de repetir. ¡Es ridículo, se pierde una cantidad tan grande de energía! En lugar de una educación para la información, se necesitaría una educación que se ocupe del aspecto emocional y una educación de la mente profunda. A mi me parece que estamos presos entre una alternativa idiota, que es la educación laica y una educación autoritaria que es la educación religiosa tradicional. Está bien separar Estado e Iglesia pero, por ejemplo en España, han echado por la borda el espíritu como si religión y espíritu fueran la misma cosa. Necesitamos que la educación atienda también a la mente profunda.

-¿Cuándo hablas de espiritualidad y de mente profunda a qué te refieres exactamente?
-Tiene que ver con la conciencia misma. Tiene que ver con aquella parte de la mente de la que depende el sentido de la vida. Se está educando a la gente sin ese sentido. Tampoco es la educación de valores porque la educación de valores es demasiado retórica e intelectual. Los valores deberían ser cultivados a través de un proceso de transformación de la persona y esta transformación está muy lejos de la educación actual.
La educación también tiene que incluir un aspecto terapéutico. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos. Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente.
Lo terapéutico tiene mucho que ver con devolverle a la persona la libertad, la espontaneidad y la capacidad de conocer sus propios deseos. El mundo civilizado es un mundo domesticado y la enseñanza y la crianza son instrumentos de esa domesticación. Tenemos una civilización enferma, los artistas se dieron cuenta hace mucho tiempo y ahora cada vez más los pensadores.

-A la educación parece solo interesarle desarrollar la parte racional de la gente ¿Qué otras cosas podrían desarrollarse?
-Yo pongo énfasis en que somos seres con tres cerebros: tenemos cabeza (cerebro intelectual), corazón (cerebro emocional) y tripas (cerebro visceral o instintivo). La civilización está íntimamente ligada por la toma de poder por el cerebro racional. Con el momento en que los hombres predominaron en el dominio político, unos 6000 años atrás, se instaura esto que llamamos civilización. Y no es solamente el dominio masculino ni el dominio de la razón sino también de la razón instrumental y práctica, que se asocia con la tecnología; es este predominio de la razón instrumental sobre el afecto y sobre la sabiduría instintiva lo que nos tiene tan empobrecidos. La plenitud la puede vivir sólo una persona que tiene sus tres cerebros en orden y coordinados. Desde mi punto de vista necesitamos una educación para seres tri-cerebrados. Una educación que se podría llamar holística o integral. Si vamos a educar a toda la persona, hemos de tener en cuenta que la persona no es solo razón.
Al sistema le conviene que uno no esté tanto en contacto consigo mismo ni que piense por sí mismo. Por mucho que se levante la bandera de la democracia, se le tiene mucho miedo a que la gente tenga voz y tenga conciencia.
La clase política no está dispuesta a apostar por la educación.

-La educación nos sumerge en un mar de conceptos que nos separan de la realidad y nos aprisiona en nuestra propia mente ¿Cómo se puede salir de esa prisión?
-Es una gran pregunta y es una pregunta necesaria en el mundo educacional. La idea de que lo conceptual sea una prisión requiere una cierta experiencia de que la vida es más que eso. Para uno que ya tiene el interés en salir de la prisión de lo intelectual, es muy importante la disciplina de detener la mente, la disciplina del silencio, como se practica en todas las tradiciones espirituales: cristianismo, budismo, yoga, chamanismo… Parar los diálogos internos en todas las tradiciones de desarrollo humano ha sido visto como algo muy importante. La persona necesita alimentarse de otra cosa que conceptos. La educación quiere encerrar a la persona en un lugar donde se la somete a una educación conceptual forzada, como si no hubiera otra cosa en la vida. Es muy importante, por ejemplo, la belleza. La capacidad de reverencia, de asombro, de veneración, de devoción. No tiene que ver necesariamente con una religión o con un sistema de creencias. Es una parte importante de la vida interior que se está perdiendo de la misma manera en que se están perdiendo los espacios bellos de la superficie de la Tierra, a medida que se construye y se urbaniza.

-Precisamente quería preguntarte tu opinión sobre la crisis ecológica que vivimos.
-Es una crisis muy evidente, es la amenaza más tangible de todas. Se puede prever fácilmente que con el calentamiento de la Tierra, con el envenenamiento de los océanos y otros desastres que están pasando, no vamos a poder sobrevivir tantas personas como las que somos ahora.

Estamos viviendo gracias al petróleo y consumimos más recursos de los que la tierra produce. Es una cuenta atrás. Cuando se nos acabe el combustible será un desastre para el mundo tecnológico que tenemos.

La gente a la que llamamos más primitiva como los indígenas tienen una forma de tratar a la naturaleza que no viene del sentido utilitario. En la ecología como en la economía y otras cosas, hemos querido prescindir de la conciencia y funcionar sólo con argumentos racionales y eso nos está llevando al desastre. La crisis ecológica sólo puede pararse con un cambio de corazón, verdadera transformación, que sólo la puede dar un proceso educativo. Por eso no tengo mucha fe ni en las terapias ni en las religiones. Solo una educación holística podría prevenir el deterioro de la mente y del planeta.

-¿Podríamos decir que has encontrado un equilibrio en tu vida a esas alturas?
-Yo diría que cada vez más, aunque no he terminado el viaje. Soy una persona que tiene mucha satisfacción, la satisfacción de estar ayudando al mundo en el que estoy. Vivo feliz, si se puede ser feliz en esa situación trágica en la que estamos todos.

-Desde tu experiencia, tu trayectoria y tu madurez, ¿cómo procesas el hecho de la muerte?
-En todas las tradiciones espirituales se aconseja vivir con la muerte al lado. Hay que hacerse a esa evidencia de que somos mortales y creo que el que toma la muerte en serio no será tan vano. No tienes tanto miedo a cosas pequeñas cuando hay una cosa grande de la cual preocuparte más. Yo creo que la muerte sólo puede superarla uno que en cierto modo muere antes de morir. Uno tiene que morir a la parte mortal, a la parte intrascendente. Los que tienen suficiente tiempo y vocación y que llegan suficientemente lejos en este viaje interior se encuentran tarde o temprano con su verdadero ser. Y ese ser interior o ese ser lo que uno es, es algo que no tiene tiempo y que le da a una persona una cierta paz o un sentido de invulnerabilidad. Estamos muy absortos en nuestra vida cotidiana, en nuestros pensamientos de alegría, tristeza, etc… No estamos en nosotros, no estamos atentos a quien somos. Para eso necesitamos estar muy en sintonía a nuestra experiencia del momento. Esta es la condición humana, estamos viviendo hacia el pasado y el futuro, el aspecto horizontal de nuestra vida. Pero poco atentos a la dimensión vertical de nuestra vida, el aspecto más alto y más profundo, eso es el espíritu y es nuestro ser y la llave para acceder es el aquí y ahora.
A veces vamos en busca del ser y a veces nos confundimos en la búsqueda de otras cosas menos importantes como la gloria…