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lunes, 24 de noviembre de 2025

 

Una ventana al pasado de la vida en el interior del país

Felipe Bellocq, estudiante de la maestría en Patrimonio Documental de la FIC, trabaja en la recuperación de películas rodadas por el cineasta Carlos Alonso durante la década del 30 del siglo pasado.

Fotografía de fotografía en sepia: Carlos Alonso junto a su hija Laura de pie sobre un bote, en un río. Alonso señala con el brazo extendido hacia la derecha del cuadro. Lleva camisa, pantalón largo, corbata y sobrero. A su lado, la joven lleva el pelo recogido, pollera y camisa clara.

“El gran film del Uruguay: preservación y activación de la Colección Carlos Alonso como patrimonio audiovisual” es el título del trabajo de Felipe Bellocq, estudiante del posgrado en Patrimonio Documental: Historia y Gestión de la Facultad de Información y Comunicación (FIC). Recientemente Bellocq presentó un adelanto de su trabajo final de maestría ya que fue seleccionado, junto a otros dos trabajos realizados por estudiantes de grado y de posgrado de nuestra Facultad, para exponer en las 32° Jornadas de Jóvenes Investigadores de la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo (AUGM). 

Por este motivo conversamos con el investigador sobre su trabajo, que se encuentra en proceso de realización y que incluye un documental con material digitalizado del archivo del cineasta Carlos Alonso (1886-1953) que por primera vez podrá ser visionado públicamente. 

En la década del 30, Alonso filmó acompañado por sus dos hijas adolescentes en todos los departamentos del país. En 40 latas de cintas de nitrato y otras tantas de acetato, el archivo del cineasta es considerado por los investigadores como el registro documental más antiguo, numeroso y extenso del Uruguay y su gente. 

Las cintas estaban alojadas en el Archivo Nacional de la Imagen y la Palabra (ANIP) del SODRE. En 2019, con un fondo de la Universidad de California, el colectivo Cine Casero, que Bellocq integra, comenzó la primera etapa de trabajo sobre los nitratos de la colección. “La situación con la que nos encontramos cuando comenzamos a trabajar era bastante precaria desde varios puntos de vista”, señaló el investigador a la Unidad de Comunicación de la FIC. “La preservación audiovisual y el patrimonio audiovisual en Uruguay es un tema que todavía no está resuelto al 100%, que tiene muchas carencias, tanto a nivel de los procesos de trabajo (sobre todo históricos, en el sentido de que era una colección, por ejemplo, que no contaba con una documentación rigurosa asociada respecto a su historia archivística) como también a nivel de infraestructura, recursos humanos y políticas claras de gestión”.

Los materiales estaban en una situación de alta vulnerabilidad; primero hubo que delimitar qué había, se hizo una inspección de todos los elementos con énfasis en el estado de preservación de las latas de nitrato, para lo cual fue fundamental la colaboración de varias instituciones, contó Bellocq. Entre ellas, el ANIP, Cinemateca Uruguaya (donde está la bóveda especializada para la conservación de nitratos), el Laboratorio Tecnologías Innovadoras para la Preservación Audiovisual de la FIC y el Archivo Dina Pintos de la Universidad Católica del Uruguay.

¿Qué hay en las latas?

Felipe Bellocq (FB) - Hoy en día podemos decir que lo que hay en las latas es el registro audiovisual más antiguo, numeroso y abarcativo en términos territoriales de todo el país, lo cual es algo no menor. Son documentales que hizo Alonso en esta gira que lo llevó por todo el interior del Uruguay, filmando, como él decía, las bellezas de nuestro país, así como el progreso en cada localidad. Entonces encontramos registros cotidianos de esas comunidades, sus principales instituciones públicas, sus principales emprendimientos, algunos aspectos también geográficos o naturales, dinámicas de trabajo… Es como ver una ventana hacia la vida en el pasado en el interior de nuestro Uruguay. 

¿Es posible destacar algún fragmento de la colección?

FB- A título personal se me hace difícil destacar algún fragmento o alguna imagen por sobre otra, además de que todavía no hemos podido ver el 100% de las imágenes en movimiento porque no se culminó la digitalización. Quizás sí se destaca la diversidad de cosas que están registradas, creo que es de lo más interesante, además de que tiene una factura técnica excelente. El fotógrafo consignado es Emilio Peruzzi, que era de los fotógrafos más prolíficos de esa época y con una calidad exquisita.

¿Cuál es el valor de rescatar estos materiales y traerlos a la memoria?

FB- Creo que es un acto de justicia, no sólo patrimonial, sino hacia toda la sociedad. Si pensamos en el imaginario visual del Uruguay del pasado, las imágenes representan por lo general a Montevideo, entonces ya desde el punto de vista descentralizador es maravilloso lograr traer todas estas imágenes, en la mayoría de los casos desconocidas e inéditas y que, sobre todo, las propias localidades y sus habitantes no las han podido apreciar.

Estos materiales se filmaron entre 1933 y 1938, a nivel mundial se estima que el 80% de todo lo firmado en nitrato, que es el material con que se filmaba en esa época, se perdió. Entonces que Uruguay cuente con estos documentos es realmente un privilegio, y entiendo que poder trabajar con ellos y ponerlos en el acceso de todos también es un deber que debemos afrontar.

Es muy importante poner el archivo en valor y accesible para la sociedad; pensar el archivo no como algo estático o que está guardado simplemente aunque que le mejoremos las condiciones para su salvaguarda, sino como una herramienta para formar vínculos, para formar puentes hacia nuestra propia identidad, que nos despierte preguntas sobre quiénes fuimos, quiénes somos o hacia dónde vamos. Allí, creo, está el poder del archivo y de los materiales patrimoniales hoy en día. 

Proyecto documental

De las 40 latas de nitrato de la Colección Carlos Alonso ya se digitalizaron siete. “Y estamos próximos a comenzar a digitalizar varias más”, señaló Bellocq. Se trata de un trabajo “codo a codo” con el Laboratorio Tecnologías Innovadoras para la Preservación Audiovisual y apuntó que la digitalización no garantiza la preservación de los materiales en términos del patrimonio audiovisual. Por el contrario, implica algunos desafíos en este aspecto, pero facilita el acceso y permite respaldar también el material. Además, explicó que se está trabajando en la investigación histórica y de contexto de los archivos y del realizador, proceso que ya había sido iniciado por Cine Casero. “Sin duda que es importante hacer un control físico de la colección, pero también estas medidas nos ayudan a tener un control intelectual”, sostuvo. También se está avanzando en la inspección de las latas de acetatos, que si bien en su mayoría contienen duplicados, aportan imágenes nuevas. 

Parte del material digitalizado será utilizado para la realización de un documental, que será un aspecto central de la tesis de maestría en Patrimonio Documental de Bellocq. “Sus características principales son el uso casi en exclusiva de este material de archivo, con una sonorización, porque todo el material de la colección Alonso es silente. Gran parte del trabajo de nuestro largometraje va a ser el diseño sonoro de las secuencias que seleccionemos y que montemos con una narrativa creativa por encima”, comentó.

Bellocq está desarrollando este proyecto junto a la la egresada de la FIC Patricia Olveira, productora cinematográfica de Halo Cine.

Un adelanto fue presentado por Bellocq en las 32° Jornadas de Jóvenes Investigadores de la AUGM que se realizaron en la Universidad de Tucumán (Argentina) del 5 al 7 de noviembre. “Fue una experiencia súper enriquecedora desde el punto de vista académico, pero también humano. Siempre las oportunidades para confraternizar con otros investigadores tienen eso de generar puentes y lazos que quizás también en un mañana puedan llegar a despertar nuevos proyectos o colaboraciones”, afirmó. 

Más información sobre “El Gran Filme del Uruguay”: https://meap.library.ucla.edu/projects/carlos-alonso-collection/

 

Fotos: imágenes cedidas por Felipe Bellocq.


lunes, 10 de noviembre de 2025

 

ACAU celebra a Mario Handler en su 90 aniversario

La Agencia del Cine y el Audiovisual del Uruguay (ACAU) celebra los 90 años de Mario Handler, uno de los principales referentes del cine documental nacional, y uno de los nombres más relevantes del llamado Nuevo Cine Latinoamericano.

Mario Handler nació en Montevideo, el 10 de noviembre de 1935. Hijo de padres húngaros  instalados en Uruguay, tuvo una infancia y adolescencia tranquila en la que en aquella época se decía la Suiza de América.  Estudió ingeniería, pero nunca terminó la carrera porque desde muy joven empezó a trabajar como fotógrafo y cineasta para medios locales.  

Foto: Archivo familiar 2025

En los años 50, participó activamente en los concursos de cine amateur organizados por los cineclubes, donde realizó sus primeros cortometrajes. En 1960 entró a trabajar en el Instituto de  Cinematografía de la Universidad de la República (ICUR), realizando películas de corte social, como Juegos y rondas tradicionales del Uruguay.

Foto: Archivo familiar 1965

En 1963 viajó a Europa y estudió cine en las universidades de Utrech y Praga durante dos años. En esta última ciudad filmó el cortometraje En Praga que causó gran sensación entre los  estudiantes y profesores.  

De regreso en Uruguay, filmó con equipos del ICUR Carlos, cine-retrato de un caminante en Montevideo, película que lo dio a conocer en toda Latinoamérica. A partir de ese momento,  comenzó una época de prolífica producción: Llamadas (1966), Cañeros (1966), Elecciones (1967), Me gustan los estudiantes (1968), Liber Arce, liberarse (1969), El problema de la carne (1969). Algunas de esas imágenes se han convertido, con los años, en parte del archivo colectivo  del país, repetidas innumerables veces cada vez que toca enseñar las manifestaciones callejeras  de la época.

Sobre “Carlos, cine-retrato de un caminante en Montevideo”, dijo: “Estaba muy enojado con el país que no funcionaba, enojado por la corrupción, entonces empecé a buscar y encontré a Carlos y la verdad es que me enamoré del personaje. Pero entonces sí, ahí uno quiere ir más allá, vamos a ponerlo de esa manera. Yo quiero penetrar y para eso necesito conflictuar, ¿por qué no? Escandalizar no me preocupa. Estaba muy hinchado de las películas turísticas sobre nuestras playas, que está comprobado que no sirven para nada.” (**)

En 1969, fundó la Cinemateca del Tercer Mundo (C3M), junto a otros realizadores como Mario Jacob, Walter Achugar, Rosalba Oxandabarat, Walter Tournier, Gabriel Peluffo o Eduardo Terra.  Allí exhibían y producían películas comprometidas, de denuncia social y política, sobre la  complicada situación del país y del continente. En 1972, la C3M fue desmantelada por los  militares y Handler huyó a Venezuela, donde permaneció hasta 1999.  

En Venezuela su fama se incrementó. Empezó a ser estudiado en universidades europeas y  norteamericanas y frecuentaba a directores extranjeros como Wernor Herzog, Roman Polanski,  Raúl Ruiz o Costa-Gravas. Allí se dedicó de lleno a la labor audiovisual: producía películas para la televisión, filmaba por encargo, importaba y vendía equipos técnicos, impartía clases en la  universidad. Además, seguía filmando documentales comprometidos, como Dos puertos y un  cerro (1976), Tiempo colonial (1977), o María Lionza, un culto de Venezuela (1979), y también  su único largometraje de ficción, Mestizo (1989). En 1981 fue becado a Alemania por la fundación  Guggenheim y allí conoció a Karin, con quien está casado desde entonces.  

FOTO: Archivo familiar 1965

Regresó a Uruguay en 1999 y empezó a dictar clases de cine en la Universidad de la República.  Interesado por la crisis económica y social, decidió filmar durante dos años a un grupo de  personas en un barrio marginal de Montevideo. De esa experiencia nació Aparte (2002),  largometraje envuelto en escándalos que no le impidieron tener un éxito sin precedentes,  superando en taquilla a la célebre Matrix. La controversia fue tal que llegó a discutirse en el  Parlamento y Handler fue llevado a juicio, del que salió sin cargos. La película ganó premios en numerosos festivales de cine nacionales e internacionales.

Sobre “Aparte” dijo: “Estoy aquí yo y mi cámara. Esa experiencia me gustó mucho, lo que fue angustiante fueron los ataques posteriores. Me acusaron de que les había pagado, de que abusé de la confianza que me dieron para ir a la Colonia Berro, a las cárceles. El tema para mi se convirtió en estudiar y filmar la marginación cultural de los jóvenes.” (**)

En 2007, estrenó Decile a Mario que no vuelva, un documental sobre las secuelas de la dictadura que volvió a ocasionar polémica. Cuatro años después, regresó a la arena política con El voto que el alma pronuncia, sobre las elecciones de 2010, y en 2015 se retiró con su última película, Columnas quebradas, sobre los sindicatos uruguayos.  

Mario Handler es uno de los directores de cine más reconocidos de Uruguay y Latinoamérica.  Su obra ha sido largamente estudiada por académicos de todo el mundo, como una muestra fiel  del llamado Nuevo Cine Latinoamericano, y figura en los programas de universidades españolas,  alemanas, italianas, inglesas y estadounidenses.  

FOTO: Archivo familiar 1965

En 2007, una encuesta de críticos cinematográficos situó a sus películas Aparte, Elecciones y Carlos, cine-retrato de un «caminante» en Montevideo entre las diez más importantes de la historia del cine uruguayo. En 2012, Casa de América en Madrid lo recibió para una retrospectiva de su obra, en 2014 fue homenajeado en el Festival de Cine de La Habana y en 2016 recibió el premio a la trayectoria de la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay, por su dilatada e importante carrera. El premio mayor del festival de cine AtlantiDoc lleva su nombre. Desde 2022, vive en Madrid junto a su esposa.  

“Si no filmáramos el presente, no habría un pasado en el futuro.” (**)


El indescifrable

Por Ronald Melzer (*)

Mario Handler ha vivido, vive y vivirá en permanente tensión. El intelectual y el intuitivo. El científico y el humanista. El último enciclopedista y el primer usuario de internet. el técnico y el hombre de letras. El cineclubista y el hacedor. El uruguayo y el judío. El izquierdista indomable y el crítico de todas las izquierdas. el revolucionario y el demócrata. El militante y el sibarita. El político y el cineasta. El documentalista y el reportero. El director y el montajista. El fotógrafo y el libretista. El archivista y el renovador. El hijo letrado de la generación del 45 y emblema cinematográfico de la generación del 60. El amigo de Alsina Thevent, Onetti, Benedetti, Gardel Batlle y Ordoñez y Artigas y el indomable adverso de todos ellos. El hombre exiliado y el hombre en casa. El europeo y el latinoamericano. El europeísta y el latinoamericanista. El creador fiel a sus ideas y el autocrítico que sueña con cambiarlas. El individualista y el hombre de equipos. El hermano y el solitario. El hijo y el padre. El montevideano y el ciudadano del mundo. El ansioso y el anacoreta. El investigador y el investigado. El purista y el converso. El constructor y el autodestructivo. El que se siente fuera del mundo y dentro de él. El fundador de su propio mito y el alimentador de serpientes. Muchos de esos personajes, todos ellos parte de una entidad única y acaso indescifrable llamada Mario Handler, habitaron su obra. La obra de quien siempre quiso participar a la vez que miraba desde otra parte. La obra de quien se sentía (cómodo) en los márgenes, pero luchaba por convertirse en centro. La obra, pues, fruto de la tensión que lo define. Su fruto más visible y perdurable.

__________________

(*) Ronald “Ronny” Melzer (Montevideo, 1956-2013) fue un crítico y productor de cine, periodista deportivo, árbitro de fútbol y contador público uruguayo.? Fundó y dirigió durante 28 años, hasta su fallecimiento, Video Imagen Club (VIC), influyente videoclub especializado en cine clásico.

(**) Las citas de Mario Handler como el texto “El indescifrable” de Ronald Melzer, se tomaron del librillo promocional “Un Cineasta interminable. 80, 6 años de cine” (2016), editado para el estreno de “Columnas quebradas” en 2016.


ACAU agradece especialmente a Florencia Handler y Álvaro Lema Mosca por el aporte de textos y archivo de fotos familiares.

martes, 28 de octubre de 2025

 El AGU desarrolló un nuevo escáner de películas

El 27 de octubre, Día del Patrimonio Audiovisual, el Archivo General de la Universidad de la República (AGU) pondrá a disposición pública, un escáner de películas desarrollado por el ingeniero Ignacio Seimanas junto al informático Mariano Reperger, ambos integrantes del AGU. El Portal de la Udelar dialogó con los profesionales del Archivo para conocer más
acerca del nuevo escáner.




El AGU cuenta con un nuevo escáner desarrollado totalmente por investigadores que trabajan en el Archivo. La nueva tecnología se inauguró con la digitalización de una cinta inédita que registra el Seminario de Integración Económica y Social de América Latina, organizado por la  Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) en el Paraninfo de la Universidad de la República en 1965. Este primer trabajo del escáner abre posibilidades para preservar y difundir registros audiovisuales que forman parte de la historia universitaria.

Antecedentes y características del nuevo escáner

Seimanas explicó que el proceso de digitalizar películas es complejo y los aparatos que hay en el mercado para realizar este trabajo son muy caros y por tanto de muy difícil acceso para los archivos o colecciones pequeñas, «además para el volumen de películas que tenemos en el Archivo, que son alrededor de 100, esa inversión no se justifica», apuntó. 

Recordó que tiempo atrás en el AGU habían realizado la adaptación de un aparato antiguo para que sirviera para escanear películas, «funcionó bastante bien, pero era necesario contar con el aparato para poder llevarlo a cabo». 

Por eso tiene en mente desde hace mucho tiempo la idea de encontrar una forma accesible de desarrollar un escáner de películas. El nuevo escáner cumple esta aspiración, lo más costoso de todo el sistema es la cámara. Es un prototipo económico compuesto por varias piezas: una cámara fotográfica de calidad media, que tiene un costo de alrededor de 1000 dólares, una impresora pequeña común de las que utilizan en los comercios para  imprimir tickets, una pieza construida en 3D y un software que controla todo este mecanismo. «Con eso logramos hacer un escáner de una calidad aceptable, adecuado para nuestras necesidades, que permite escanear por ejemplo una película de 16 milímetros en 4K», afirmó. 

El trabajo de los dos especialistas para concretar el nuevo desarrollo comenzó entre marzo y abril e implicó muchísimas pruebas, formular preguntas e innovar. El sistema funciona de forma que la película pasa por una ventanita que tiene la pieza en 3D en la que colocaron una luz led que ilumina desde abajo la película y que cumple el rol de guía. La cámara fotográfica, con un lente macro, está colocada arriba de la pieza 3 D sobre el soporte, un pie de una vieja ampliadora fotográfica que sostiene la cámara a una altura adecuada para encuadrar el fotograma de la película.  «La impresora, que está colocada a continuación, no registra si tiene papel o si tiene película, la engañamos de alguna manera y a través del software le vamos dando instrucciones para que vaya moviendo la cinta», explicaron. Cuando cada fotograma se ubica justo en el medio de la ventana se toma la foto digital y se repite el ciclo para cada cuadro.

Cada segundo de la película está compuesto por 24 fotogramas (imágenes fijas que se muestran en rápida sucesión para crear la ilusión de movimiento). El escáner trabaja a una velocidad de 500 cuadros o fotogramas en 40 minutos, la película que estaban escaneando en el momento de la entrevista, de 15 minutos de duración, insume a esta tecnología una semana, (contada en jornadas de trabajo), para finalizar el proceso. Por otro lado el resultado es valiosísimo, la película que estaban escaneando, es parte del acervo audiovisual del AGU desde hace unos 50 años aproximadamente, trata del aniversario de la Facultad de Medicina, y se desconoce si alguna vez se exhibió al público. 

Desafíos tecnológicos

«Algo que no sabíamos al comienzo era si este sistema, como la impresora está construida para  llevar papel, iba a deteriorar la película», explicó Reperger. Para estudiar esta posibilidad realizaron una prueba con una película que no era del archivo, programaron un ciclo a través del software y pasaron la cinta por el sistema 100 veces para comprobar si impactaba en sus condiciones. «Nos dimos cuenta que hasta las 30 o 40 pasadas la película no sufría ningún deterioro, después de eso empezaba a aparecer alguna raya, pero hay que tener en cuenta que el proceso de escaneo de una película se realiza en una pasada, en dos a lo sumo, si llega a presentarse algún problema», añadió.

Otro de los desafíos fue lograr que la impresora detuviera la película en el lugar preciso para que la cámara tomara la foto del cuadro completo. Esto lo consiguieron posteriormente a través de un sistema generado por Reperger. Este software permite detectar las perforaciones que presenta la película en los laterales y configurar la orden de en cuál de ellas debe detenerse la cinta para que se tome la foto. Este sistema ha resultado muy efectivo, aunque al final puede suceder que haya cuadros que presentan algún movimiento de defasaje, este es mínimo y se corrige en la postproducción a través de un trabajo de estabilización.

Posibilidades y líneas a seguir

El nuevo sistema abre enormes posibilidades de conservar en mejores condiciones documentos audiovisuales sumamente valiosos. «Para nuestro archivo en particular es fundamental contar con este desarrollo, va a permitir escanear todo nuestro acervo», afirmó Seimanas. Explicó que en la actualidad el AGU no cuenta con todo su acervo digitalizado, «eso es un problema porque las películas, por más que están en buenas condiciones ambientales, se siguen deteriorando». Añadió que contar con el material en formato digital implica que los investigadores e investigadoras puedan verlo y compartirlo sin la manipulación y los equipos que conlleva reproducir las películas en formato analógico. 

Destacó que van a hacer público el nuevo sistema «para que cualquier persona o institución pueda hacer lo que nosotros hicimos». Esta decisión se basa en que la Universidad trabaja con fondos públicos y que una de sus líneas de acción es democratizar el conocimiento. «Además, es una forma de retribución porque para llegar a este desarrollo nos fuimos nutriendo de numerosos proyectos que son de código abierto y por tanto se encuentran accesibles a todas las personas», afirmó. «Pienso que puede llegar a aparecer gente que tenga una lata con películas en su casa, archivos de films viejos de fútbol u otros que pueden tener información interesante, y que no puede ver ni tiene posibilidad de digitalizar y se le están echando a perder y es una lástima», añadió.

Resaltó también que el sistema es muy accesible en lo que se refiere a costos, «la impresora de ticket es muy barata, la pieza en 3D también, lo más caro es la cámara de fotos». 

Señaló que en principio se van a dedicar exclusivamente al acervo del AGU, en especial al material proveniente del Instituto de Cinematografía de la Universidad que existió antes de la dictadura y al material fílmico de este período. No obstante destacó que están dispuestos a colaborar con asesoramiento a quienes quieran replicar el escáner.


(*)  https://udelar.edu.uy/

martes, 21 de octubre de 2025

 Falleció Jackie Rodríguez Stratta, histórico periodista de cine y espectáculos de Canal 10 y Subrayado

Jackie Rodríguez Stratta fue un referente en el periodismo de espectáculos, y especialmente en el de cine. Durante décadas compartió pantalla y redacción en Subrayado. Un compañero entrañable.

Falleció Jackie Rodríguez Stratta, tras varias décadas dedicadas al periodismo de espectáculos, especialmente al cine, donde marcó una época y un estilo inconfundible.



A través de varios ciclos y programas de televisión en Canal 10, Jackie acercó a las familias y a los cinéfilos uruguayos la vida y obra de las máximas estrellas del cine nacional e internacional, con memorables entrevistas a los actores y actrices más encumbrados de Hollywood.

Los entrevistó en persona, aquí y allá, en Montevideo, Buenos Aires o Los Ángeles, y viajó como periodista destacado a los principales festivales de cine de Europa.

Y no solo analizó y fue un crítico a fondo de las películas, cortos y documentales, sino que se dedicó a la divulgación y la enseñanza con talleres sobre cine donde además mostraba los entretelones del llamado “séptimo arte”, compartiendo datos y curiosidades que solo conoce quien vivió desde adentro la creación audiovisual.

Jackie popularizó una frase que con solo escucharla se sabe quién la pronuncia y sobre qué habla: “Y va, en vaaaarias salas”. Así, con la “a” repetida y estirada.

Jackie fue un compañero entrañable en Canal 10 y en Subrayado. Siempre llegaba con una sonrisa y caramelos para endulzar las mañanas, las tardes o las noches, cuando le tocara presentar “los estrenos del fin de semana”.

Reconocido, querido y respetado por los protagonistas de las películas que analizaba, se lleva un álbum de fotos, entrevistas y recuerdos que solo un grande puede tener.

Hasta siempre Jackie.

El mensaje de su familia.

"Lamentamos comunicar el fallecimiento de nuestro querido padre y abuelo Santiago Luis Rodríguez Stratta", dice el mensaje de la familia de Jackie (su nombre artístico).

El velatorio se llevará a cabo este martes en el edificio de Previsión de Javier Barrios Amorín, en la sala 1, a partir de las 12 horas.

"Agradecemos la muestra de cariño, acompañamiento, y respeto en este difícil momento", finaliza el mensaje de la familia.

(*) extraído de www.subrayado.com.uy

lunes, 27 de marzo de 2017

Cómo el cine se olvidó de Alice Guy, la mujer que hizo (casi) todo antes que nadie

Fue la inventora del videoclip. Fue la realizadora de la primera

 película protagonizada por negros. 

Y se la relegó por ser mujer. Esta es su historia.


Esa inagotable fábrica de sueños, de historias, de emociones y de recaudaciones millonarias que es hoy el cine tiene unos padres. Thomas Edison, el inventor del artilugio que capturaba imágenes en movimiento; los hermanos Lumière, autores de la primera película; George Méliès, el genio de cuyo cerebro surgieron los primeros efectos visuales. Pero el cine también tiene una madre y, como a todas las madres, le debemos mucho más de lo que creemos. Alice Guy existe en los márgenes de los libros de Historia (escritos por los mismos de siempre), a pesar de haber aportado una contribución trascendental a todas las películas que hemos visto en nuestras vidas. ¿Quién es Alice Guy?
Como todas las mujeres profesionales de finales del siglo XIX, Guy se abrió camino como secretaria. El dueño de la compañía fotográfica Gaumont la acogió como su discípula. El 22 de marzo de 1895, hoy una fecha histórica, ambos acudieron a un evento rodeado de misterio: la proyección de Los trabajadores saliendo de la fábrica Lumière. La primera película de la Historia. Mientras los Lumière batallaban con Thomas Edison por reclamar la patente sobre el invento, Alice Guy supo ver el inmenso potencial del cinematógrafo. Al fin y al cabo, esa primera película se limitaba a mostrar imágenes en movimiento de trabajadores saliendo de la fábrica Lumière (el título no engañababa), pero Guy se propuso llevar el cine a otro nivel. Se propuso contar historias.

Entre los experimentos técnicos que Alice Guy llevó a cabo durante su carrera están
 las primeras películas en color o las primeras películas con sonido, lo cual se tradujo en una serie de vídeos que capturaban actuaciones de los cantantes más populares de la época, interpretando sus canciones en playback. Alice Guy fue, indirectamente, la inventora del videoclip musical. En 1899 rodó La crucifixión, una superproducción sobre la muerte de Cristo que contó con más de 300 extras. La mastodóntica productividad de Alice (rodó más de mil películas en 24 años, e incluso embarazada mantuvo su ritmo de tres rodajes a la semana) le permitió alternar diversos géneros, desde las historias bélicas hasta los romances, los dramas sociales (Making an American Citizen, una película educativa sobre una mujer que decidía plantar cara a los abusos de su marido) o las adaptaciones literarias (La Esmeralda, de 1905, es la primera versión cinematográfica de El jorobado de Notre Dame).Su jefe le permitió juguetear con las cámaras, siempre y cuando fuese en su tiempo libre, porque él estaba convencido de que el cine solo serviría para proyectos científicos o uso doméstico. Un año después de la creación del cine como técnica, ella lo convirtió en arte: The Cabbage Fairy era un cortometraje en el que una mujer plantaba repollos de los que salían niños. The Cabbage Fairy es la primera película de ficción de la Historia. Mientras tanto, el resto de cineastas se dedicaban a filmar escenas cotidianas (la primera película española, por ejemplo, es Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza, y ya se pueden imaginar de qué trata).  La poderosa imaginación de Guy le llevó a recrear fantasías con la convicción de que serían disfrutadas y apreciadas en todo el mundo. Atravesó España (con paradas en Barcelona, Madrid, Sevilla, Granada y Córdoba) filmando bailaores de flamenco, con la secreta esperanza de que Gaumont se abriese mercado en nuestro país. Nacía así la colosal alianza entre el cine como arte y el cine como industria comercial. Y con esta mentalidad, solo había un lugar para Alice Guy: Estados Unidos.
Una de las cimas de su carrera fue A Fool and His MoneySe trata de la primera película protagonizada íntegramente por actores negros, estrenada en un momento en el que todavía existían actores blancos que se pintaban la cara para hacer de negros. Para Guy esta película no fue ninguna subversión: llevaba toda la vida viajando (se crió en Francia, Chile, Suiza e Inglaterra) y conociendo culturas, y en sus historias los repartos interraciales compartían situaciones, canciones y bailes sin darse la menor importancia. Pero A Fool and His Money, una comedia que retrataba la vida de una familia negra de clase media, sí es una obra crucial y significativa. Hace unas semanas, Moonlight se convirtió en la primera película con un reparto íntegramente afroamericano en ganar el Oscar. Han tenido que pasar cien años, pero sin la contribución de Guy quizá la presencia de los negros en el cine se hubiera retrasado más.
Tras casarse con Herbert Blaché, Alice adoptó su apellido pero sin renunciar al suyo: siguió trabajando con el nombre artístico de Alice Guy-Blaché. A lo que estaba obligada a renunciar tras convertirse en una mujer casada fue a su trabajo como secretaria, así que vio la oporunidad de fundar su propio estudio, Solax, junto a su marido en 1910. Gracias a su implacable ritmo de trabajo y talento para contar todo tipo e historias, Solax lideró la industria, siendo el estudio de cine más grande de Estados Unidos durante varios años. Pero detrás de una gran mujer a veces hay un hombre que lo lleva regular.
Herbert Blaché competía con su propia esposa por alcanzar la gloria antes que ella, y cuando la industria del cine se trasladó de Nueva York a Hollywood porque hacía mejor tiempo y se trabajaba más a gusto, Herbert se largó con una aspirante a actriz para buscar mejor suerte. Tras años de presumir de matrimonio a prueba de acreedores y de relación perfecta en casa y en la oficina (los Blaché son quizá la primera power couple del cine), Alice Guy se sintió tan avergonzada que vendió Solax en 1922 y se mudó a Francia. No volvió a hacer ninguna película.
Años después, regresaría a Estados Unidos a intentar reclamar la autoría de su obra sin éxito. En aquella época, las películas no estaban firmadas por su director sino por la compañía que las financiaba. Alice Guy pasó el resto de su vida preocupada por el legado que dejaba atrás y por su lugar en la posteridad. A menudo se ponía en contacto con críticos, historiadores y biógrafos para corregirles datos inexactos. Hizo todo lo que estuvo en su mano por recopilar, utilizando simplemente su memoria, la mayor parte de títulos posible de su filmografía. Ninguno de los otros pioneros del cine trabajaron durante tanto tiempo como ella (24 años en activo), y a ninguno se les ocurrió utilizar ese artefacto prodigioso para contar historias. Y sin embargo los nombres de Lumière o Méliès nos son más familiares que el de Alice Guy. La Historia no ha tenido problemas en pasar de puntillas por este episodio, por muy esencial que sea para contarla.
Su último contacto con la industria que ella se dejó la piel ayudando a crear fue en 1957, cuando la cinemateca francesa le concedió un homenaje. Ningún periodista acudió a cubrir el evento. La cineasta murió en una residencia de ancianos en 1968, a los 94 años. En 2012, Solax celebró su centenario con una recaudación de fondos para restaurar la lápida de su fundadora e incluir el logo de la empresa y una descripción de la importancia de Alice Guy en la historia del cine. Un reconocimiento insuficiente, demasiado discreto comparado con la relevancia artística, técnica y comercial de Alice Guy. No podemos cambiar el exilio histórico al que ha sido condenada durante décadas, pero sí podemos hacer justicia con ella a partir de ahora. Es tan sencillo como contar su historia. Porque además es una fantástica historia: todo empezó con un sueño, un jefe que la subestimaba y unos repollos mágicos. ¿Quién no querría conocer la vida de Alice Guy?

Extraído de:  http://www.revistavanityfair.es