Obras literarias uruguayas recibirán apoyo para su proyección internacional
La séptima edición del programa Ida, iniciativa conjunta del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) y Uruguay XXI, financiará la traducción de nueve obras de autores nacionales y la producción de dos audiolibros, con el objetivo de consolidar la presencia de la literatura uruguaya en el exterior.
Su objetivo es fortalecer la circulación mundial de la literatura uruguaya mediante el apoyo a editoriales extranjeras interesadas en publicar autores nacionales en otros idiomas, así como a editoriales y autores nacionales que busquen promocionar sus obras o producir audiolibros.
En la edición de 2025, se recibieron 32 postulaciones, de las cuales se seleccionaron 11: nueve serán traducidas al inglés, al italiano, al portugués y al francés, y dos recibirán ayuda para su desarrollo en formato de audiolibro. La inversión será de unos 18.000 dólares, informó la cartera en su sitio web.
Obras seleccionadas para traducción completa
El museo de los esfuerzos inútiles, de Cristina Peri Rossi. Antígona Editores Refratários, Portugal.
Carnada, de Eugenia Ladra. Daunt Books Publishing, Reino Unido.
Nada es una verdad tan grande, de Pedro Peña. Dei Merangoli Ed., Italia.
Gastronomía de olvido, de Regina Ramos. Edizioni Arcoiris, Italia.
Espinos blancos, fiestas privadas, de Mercedes Estramil. L’Atinoir, Francia.
Desastres naturales, de Tamara Silva Bernaschina. Charco Press, Reino Unido.
El monte de las furias, de Fernanda Trías. Editora Instante, Brasil.
Mi amiga de al lado, de Lucía Franco. Besa Muci, Italia.
Carta a un escritor latinoamericano y otros insultos, de Leo Maslíah. Metilene Edizioni, Italia.
Creaciones elegidas para producción de audiolibros
Historia de un amor no correspondido. Feminismo e izquierda en los 80, de Ana Laura de Giorgi. Sujetos editores, Uruguay.
Antología fantástica, de Valentina Codevilla et al. Grupo Planeta Uruguay.
martes, 24 de febrero de 2026
Rebobinar y Pavo Real, dos proyectos interdisciplinarios con participación de estudiantes de la FIC
En diciembre de 2025 se realizó la presentación final de los proyectos interdisciplinarios desarrollados en el marco del Programa Impulso Interdisciplinario del Espacio Interdisciplinario de la Universidad de la República. Entre ellos, Rebobinar y Pavo Real, dos iniciativas con participación de estudiantes de nuestra Facultad.
Rebobinar, desarrollado por las estudiantes Tania Rabinovich (Historia), Romina Álvarez (Archivología) y Victoria Burgueño (Comunicación), se orientó a la recuperación y conservación de materiales audiovisuales almacenados en formato VHS del Centro Cultural Nacional de Tacuarembó.
En tanto Pavo Real, llevado adelante por las estudiantes Florencia Coitiño (Arte Digital y Electrónico), Lucía Lanza (Biología Humana) y Agustina Mignaco (Comunicación), buscó divulgar contenidos vinculados a los Recursos Educativos Abiertos (REA) mediante el uso de lenguajes y recursos propios de la cultura digital.
Ambos proyectos nacieron de la Maratón Interdisciplinaria que se realizó en febrero de 2025.
Este evento reunió cinco Minicursos Interdisciplinarios, Intensivos e Integrados (M3I) para estudiantes de grado, para los que las y los participantes debieron generar prototipos de intervención sobre problemáticas de su entorno cotidiano y social.
A partir de esta experiencia y acompañados por docentes de la Maratón, los equipos trabajaron para transformar los proyectos iniciales en desarrollos viables y abiertos a la mejora a partir de la retroalimentación de las personas usuarias.
Un fanzine colaborativo para difundir los REA
En el caso de Pavo Real se buscó difundir los REA a partir de un fanzine colaborativo. El primer número incluyó una sección dedicada a explicar “qué son los REA, cómo usarlos, cómo hacerlos, su filosofía y por qué es importante que existan”, contaron las estudiantes a la Unidad de Comunicación.
Esta decisión surgió del testeo entre pares, parte del proceso de trabajo previo a lanzar la propuesta pública. “Durante la etapa de testeo del fanzine, identificamos los siguientes desafíos: falta de conocimiento acerca de qué son los REA, dificultad para comunicar qué son y poca proactividad en el uso. Dar lugar a la creatividad e innovación es difícil”, señalaron las estudiantes.
¿Por qué dar difusión a los REA? Porque “nos otorgan la posibilidad de democratizar el conocimiento, volviéndolo mucho más accesible a todo el mundo”, señalan en un pasaje del fanzine. “Resuelven el problema de derechos de autor ya que te dan el permiso de circular el material libremente”.
Consultadas sobre qué balance hacen del trabajo realizado, destacaron el aprendizaje que cada una consiguió a partir del diálogo interdisciplinar. Cotiño resaltó, además, la oportunidad de alimentar su porfolio personal.
“El haber formado parte de este proyecto motivó en mí una parte creativa que había dejado de lado”, señaló Lanza por su parte. Desde la experiencia de Mignaco, estudiante de Comunicación, haber participado del proyecto la ayudó un paso más en la comprensión de la comunicación digital. “Esperamos que el proyecto continúe por mucho tiempo, porque es una herramienta nueva que permite aprender sin obstáculos, ampliar las posibilidades de acceso al conocimiento y fortalecer los vínculos entre quienes formamos parte del proceso. Ese recorrido, atravesado por la formación académica y la experiencia práctica, nos permitió comprender el valor de una comunicación pensada desde lo humano, apoyada en la tecnología y orientada al encuentro”, afirmó.
A partir de este proyecto, Lanza y Mignaco fueron becadas por la Unesco para incorporarse a la Cátedra de Educación Abierta. Esta incorporación permitirá dar continuidad a Pavo Real y potenciar su desarrollo dentro de la red internacional UNOE (Unesco Network on Open Education), de la que la Udelar forma parte, fortaleciendo su proyección académica y su aporte al campo de la educación abierta.
Recuperar y difundir patrimonio audiovisual del interior del país
El proyecto Rebobinar consiste en la selección, acondicionamiento, digitalización y difusión a la ciudadanía de contenido audiovisual en formato VHS alojado en el Centro Cultural Nacional de Tacuarembó.
El material seleccionado, parte del acervo del Centro Cultural, documenta eventos considerados importantes para el departamento, indicó Tania Rabinovich, estudiante de Historia y una de las responsables de la iniciativa.
“Nos centramos en la Patria Gaucha, una serie de videos encargados por la Intendencia de Tacuarembó a productoras locales para cubrir el festival, y en el archivo de noticias del canal local TeleGardel, que operó entre 1995 y 2005, que cubren la cotidianidad del departamento, así como eventos interesantes como las celebraciones por el nuevo milenio en el 2000. También digitalizamos material sobre eventos locales recurrentes como es el caso de Miss Comercio, un concurso de belleza en el que las participantes iban en representación de un comercio local”, detalló Rabinovich.
¿Se abrió alguna proyección de trabajo a partir de esta iniciativa? “Hay Rebobinar para rato. La Intendencia explicitó la iniciativa de seguir con el trabajo y desde el Laboratorio también hay interés en continuar el proyecto, por lo que en los meses que vienen estaremos buscando su financiación. Dada la limitación en tiempo y recursos de esta primera etapa del proyecto, hubo que priorizar y acotar la selección de material de forma bastante drástica. Catalogamos unos 300 VHS y digitalizamos 11 sobre un acervo de casi 900. Durante la etapa de categorización del material encontramos otras temáticas de relevancia cultural como lo son la música o el fútbol, que tuvimos que dejar de lado. Queda mucho trabajo por delante y contenido muy interesante por recuperar”.
Un gigante del Pleistoceno en Soriano:
hallan restos de un Glossotherium en la Cañada Paraguaya
Integrantes del Museo Lacán Guazú de Dolores lograron el rescate de la
pelvis de un perezoso terrestre que habitó la zona hace miles de años. Eduardo Poloni, presidente de la institución,
detalló la compleja logística bajo el agua para extraer la pieza y el minucioso
proceso de laboratorio que permitirá su futura exhibición
Integrantes del Museo Lacán Guazú, de Dolores, extrajeron restos fósiles de un Glossotherium, un perezoso terrestre del período
Pleistoceno, en la Cañada Paraguaya, afluente del Río San Salvador. El hallazgo
de la pieza, correspondiente a una pelvis, fue realizado el 3 de enero por
Eduardo Poloni y Álvaro Achigar.
Debido a la ubicación del fósil, y al nivel del curso de agua, el operativo de
rescate incluyó el sellado de la parte superior de la estructura ósea y el
apuntalamiento con tablas en la base para su retiro. El espécimen se encuentra
bajo resguardo temporalsiendo
trasladado al Museo Lacán Guazú para su estudio y posterior exhibición.
Eduardo Poloni,
presidente del Museo Lacán Guazúen
diálogo con@gesorbrindó detalles del trabajo realizado, y de
las etapas que seguirán para la preservación de esta pieza arqueológicay posterior exhibición.
¿En queconsistió eltrabajopara sacar a la superficie los restos de este
animal prehistórico?
-“Nosotros tenemos un grupo de aficionados a
la paleontología que hace años que intentamos rescatar fósiles de lo que es la
megafauna. La megafauna se le llamaa esas
bestias, mamíferos que vivieron hasta durante los últimos dos o tres millones
de años, hasta su extinción hace muy poco, en términos geológicos, hace ocho
mil, diez mil años.
Es una zona muy rica en esos fósiles, desde
hace muchísimos años hay aficionados que se han dedicado a esto. Y bueno,
nosotros tenemos un grupo que salimos especialmente a recorrer cañadas de lo
que es la zona de la cuenca de San Salvador, porque en las cañadas es donde
afloran.Se ven en las barrancas, es donde aparecen los huesos en
el nivel geológico que corresponde a esa época.
Se llama Formación Dolores porque se describió
ese tipo de nivel geológico en la zona de Dolores.
O sea que nosotros hace años que estamos en
esto, y este fue el último hallazgo que hicimos en la Cañada Paraguaya, que es
una cañada afluente de San Salvador”.
¿A qué distancia está de Dolores?
-“A unos 20 kilómetros, más o menos”.
Para ponerlo en contexto, ¿está cerca o muy lejos del hallazgo
de los restos del griptodonte que se dió años atrás?
-“Está muy lejos. La cola de griptodonte que tenemos en el Museo,
que es una de las pocas colas enteras que hay en el país, fue un hallazgo que hicimos en la Cañada de
Nieto.
En general son todas cañadas afluentes de San
Salvador, no es toda la cuenca de San Salvador”.
¿Estos
restos estaban bajo la superficie del agua? ¿Estaban semienterrados? ¿Cómo los
encontraron?
-“Como están realmente bajas las cañadas, lo
que sobresalía era apenas una parte de un hueso, que incluso debe estar hace
mucho tiempo así, porque tenía lama, estaba medio verdecito, pero era una
pequeña parte de ese hueso que salía. Entonces, a partir de ahí, estaba bien a
nivel actual del agua.O sea que en
general, con el nivel de la cañada normal, nunca lo hubiéramos visto.
Bueno, empezamos a cavar.El hueso seguía, seguía y seguía.Fuimos varios días hasta descubrirlo todo.
Esun hueso realmente grande”.
Estamos hablando de un animal prehistórico que
pesaba una tonelada y media, más o menos.
-“Más o menos, sí.Estamos hablando de la pelvis, la cadera
entera, de un Glossotherium, que
era un perezozo de los medianos. Había perezozos enormes. Nosotros tenemos
restos del Megatherium , que
es el perezozo más grande que había en el museo.
Este es un perezozo mediano. Los adultos deben andar en 1.500 kilos.
Y bueno; después de descubrirlo todo, el hueso que es
muy grande, tiene un metro y medio, más o menos, para protegerlo lo enyesamos todo
por arriba. No lo pudimos enyesar del
lado de abajo, porque estababajo el agua.
Entonces lo tuvimos que fortalecer de otra
manera.Lo envolvimos todo, y después
que estaba todo enyesado tuvimos que ver la manera de cómo lo íbamos a sacar.Ahí inventamos una técnica, que ya debe estar
inventada, que es meterle por abajo tablas.Cavando por debajo, dentro del agua.Le pusimos tablas por debajo, le hicimos como una camilla de tablas, que después tuvimos que hacerla más firme, con otras
tablas atravesadas. Cuando tuvimos esa camilla, y todo el hueso encima de la tabla, lo fuimos sacando. Éramos seis para sacarlo, por
la cañada, del otro lado de la barranca, que hay una pendiente.O sea, es una barranca con pendiente.Tuvimos que hacerle como escaleras, con palas.Toda una logística que nos llevó
aproximadamente un mes, desde el hallazgo, que fue por allá por el 6 o 7 de
enero, hasta el martes pasado, que fue cuando ya teníamos todo dispuesto para
ir a sacarlo.
Una vez que lograron estabilizar el hueso y
poderlo sacar, lo trasladaron a Dolores”.
¿Cuál es el trabajo posterior que se va a
realizar?
-“Ahora es el trabajo de preparación del
fósil, porque tenemos que descubrirlo. Sabemos que en alguna parte está partido.
En eso ya tenemos experiencia,y es lo
que en general nos lleva más tiempo.
Después tenemos que ver dónde lo vamos exponer, porque es un hueso muy grande. Supongo que la
preparación del hueso nos va a llevar varios meses”.
En el lugar, ¿encontraron vestigios de que
podía haber habido otros restos óseos que se pudieran haber ido degradando con
el tiempo? ¿Hay alguna presunción de eso?
-“No. En todas las zonas que excavamos, el
único hueso que encontramos fue ese; pero 20 centímetros para allá, o hacia debajo
de la barranca puede haber otros huesos.
Estos huesos, que encontramos, porque corresponden a varios huesos, son toda la pelvis, toda la cadera, por
llamarlo de alguna manera.Es muy grande,
por eso nos va a llevar unos cuantos meses de charla y de trabajo en el
laboratorio, que es lo que nos gusta hacer”.
Un trabajo más lento, pero que es el proceso
más interesante también para los que están en el tema.
-“Sí, claro.
Nosotros tenemos mucha experiencia, porque hemos
preparado varios fósiles. Nosotros decimos el laboratorio, pero es el fondo de
la casa de nuestro amigo, de Álvaro Achigar, que junto conmigo encontró el hueso. Ahí el laboratorio”.
¿Cuántas personas están habitualmente
participando de este tipo de trabajo?
-“En general somos pocos, somos tres o cuatro los que salimos.
En Dolores hay más aficionados, pero el grupo
nuestro son tres o cuatro. En Dolores hay muchos aficionados a la paleontología.
Hay colecciones de fósiles muy importantes, no solamente en el Museo
Laganguazú.
Hay otro museo, el Museo Saavedra, que era un veterano que
falleció, que tiene fósiles muy, muy importantes, casi únicos en el Uruguay.
Tiene la cabeza entera de un oso, del Arctotherium , que era un oso que vivía en la época de la megafauna. Creo que hay
dos cráneos enteros en el país, y uno está en Dolores.
Nosotros tenemosla
cola del Gliptodonte. Caparazones de Gliptodonte hay muchas. UstedesenMercedes tienen una que está preciosa. En
Montevideo hay muchas, en Colonia hay muchas, pero colas no. Nosotros en el Museo Lacán Guazú tenemos
una cola entera, que nos llevó también como dos meses sacarla de la barranca,enyesarla y después nos llevó como un año toda la
preparación”.
Usted
decía que el Museo Lacán Guazú tiene una
colección importante, ¿qué trabajo se
realiza para la difusión de todo este material?
-“Tenemos muy buena relación con una de las Cátedras
de Paleontología, con jóvenespalentólogos del Museo Historia
Natural.
Cuando nosotros encontramos la cola de Gliptodonte
y empezamos a sacarla, vinieron dos paleontólogos, uno del Museo de Historia Natural y un paleontólogo argentino joven que nos dieron
una muy buena mano para la extracción de la cola. Y después esa cola fue
estudiada por otro paleontólogo joven que se dedica a los Gliptodones que, como era la única cola entera que había en el
país, nos pidió que le hiciéramos una tomografía.Se la hicimos gracias a la Mutualista CAMS,
que nos cedió un espacio para hacerla y mandarle a la Facultad de Ciencias ese
material, que es un aporte interesantísimo a la ciencia, especialmente a los
gurises jóvenes que están estudiando estos animales”.
Hay que tener en cuenta que Dolores, VillaSoriano, Mercedes y otras zonas son terreno propicio
para encontrar este tipo de materiales.
-“Claro. Ustedes tienen ahí en el Mauá una
colección enorme que debe ser la colección más grande que hay en el país.
Nosotros en Dolores estamos tratando de colaborar
con la ciencia.
En Dolores, para mí, la macana es que las colecciones están todas
desparramadas.En algún momento capaz
podamos hacer un inventario único de
todo lo que hay en Dolores, porque hay mucha gente que tiene fósiles muy
interesantes”.
Seguro, porque de ese trabajo también puede
surgir el hecho de que los paleontólogos puedan determinar si hubo en ese
periodo alguna fauna característica en esta región.
-“Más o menos ya se sabe la fauna que había.
Ante cada hallazgo nosotros siempre informamos, tanto a la Cátedra
de Paleontología como al Museo de Historia Natural. Ellos saben de nuestro
trabajo y casi siempre se están dando una vuelta para ver la colección.
Nosotros tenemos una colección muy grande en
el Museo, pero en lo que está expuesto debe ser el 5%”.
Sí, como todo Museo.
-“Sí, como todos, porque es imposible.Tenemos todo inventariado, ycualquiera puede acceder a verlo”.
Ahora se viene el trabajo más grande que es
poder recuperar esa pieza, y estudiarla.
-“Sí. . Lo más importante ahora es empezar a
prepararla, porque hay partes que ya
vimos que están un poco rotas.Tenemos
que armarla, armarle bien la estructura, consolidarla. Pero ya tenemos bastante
experiencia con otros fósiles. Y está, es la parte más linda. Nos juntamos, charlamos y vamos haciendo eso.
Creo que es un fósil que nos va a llevar muchos meses”.
NOTA:
Glossotherium (del griego "bestia lengua") es un
género extinto de perezosos gigantes de América del Sur de la familia
Mylodontidae. Poseían gran tamaño y hábitos terrestres.
Su extinción ocurrió hace 15 000 años, cuando el clima
cambiante, junto con la posible caza humana fueron reduciendo el número de
individuos hasta su desaparición. El último registro de un animal con vida es
de 8000 años de antigüedad, a unos 160 km de Buenos Aires (Argentina), donde ha
sido descubierto el fósil más reciente.
jueves, 12 de febrero de 2026
Cortázar:
"El mejor escritor para contar el alma"
El 12 de febrero de 1984 moría en París aquejado de
leucemia Julio Cortázar, abanderado entre los autores argentinos contemporáneos
y uno de los más innovadores de su época.
Algunos lo han calificado de revolucionario
intelectual, por su literatura desobediente a toda línea cronológica y de
continuos saltos entre realidad y fantasía. Una prosa con la que Cortázar
permite ver el mundo a través de un cristal muy particular.
Por todo ello es que en 2014, año en que se celebran
también los 100 años de su nacimiento, el autor y maestro del relato corto
sigue contando con fieles tanto en viejas como nuevas generaciones.
En BBC Mundo invitamos a todos los lectores a recordar
las obras y frases del autor que más les marcaron. Les proponemos navegar entre
sus impresiones.
Rayuela,
otra forma de leer
"No me gusta una frase, solo el hecho de que fue
el mejor escritor para contar el alma", le dice a BBC Mundo el lector Jair
García.
Y de entre todas las obras de Cortázar,
"Rayuela" es la más emblemática en este sentido. Una invitación a
recorrer el relato del mismo modo espontáneo en que los niños oscilan entre
recuadro y recuadro del conocido juego infantil.
"A mis 20 años, Julio me enseñó a ver la vida
desde distintos puntos de vista", dice Aníbal Isidoro, "a comprender
que somos un alma que ama más allá de las fronteras. Que la vida es un mar en
donde somos náufragos. Hay quienes se aferran a un tronco de conceptos
establecidos y hay quienes nadan hacia un horizonte lleno de ideas
nuevas".
Alicia Beatriz González Martino cita como favorito el
capítulo 99 de Rayuela: "Creer que lo que llaman materia, creer en lo que
llaman espíritu, ver el destino humano como un problema económico o como un
puro absurdo. La lista es larga, la elección múltiple".
"El problema de la realidad tiene que plantearse
en términos colectivos, no en la mesa de algunos elegidos. Hombres que han dado
el salto fuera del tiempo".
Sus
frases más recordadas
Sin duda la frase más recordada por nuestros lectores
es: "Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para
encontrarnos".
Y es que frases de amor y desamor imperan entre las
favoritas que nos mandaron.
Irma
Espinosa evoca la línea "vení a dormir conmigo: no haremos el amor, el nos
hará".
"Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días,
ni de mi momento. Pero que te quise, y que te quiero, aunque estemos destinados
a no ser", cita Romina Rodríguez.
Jose Armando Kiyan recuerda: "Me miras, de cerca
me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada
vez más cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y
los cíclopes se miran, respirando confundidos".
Paola Medina remata con un "me basta mirarte para
saber que con vos me voy a empapar el alma".
"Mi diagnóstico es sencillo, sé que no tengo
remedio"
Esta es quizás una de las frases más conocidas de
Cortázar y que también repiten los lectores, junto con otras reflexiones del
autor.
Samuel Avalos nos mandó aquella que dice: "Nada
está perdido si se tiene por fin el valor de proclamar que todo está perdido y
que hay que empezar de nuevo".
"Cada vez iré sintiendo menos y recordando más,
pero qué es el recuerdo sino el idioma de los sentimientos", nos recuerda
Carlos Gabriel Tedeschi.
Denise Lozano resucita la línea: "Y allá en el
fondo está la muerte, si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no
importa".
"Temblaba el troc, se vencían las
marioplumas"
Además de por su irreverente literatura, Cortázar es
recordado por el Gíglico, el lenguaje inventado con el que el autor demostró al
mundo que con una acertada prosa no hacen falta palabras con sentido.
Si algo destaca en Rayuela es el uso de este lenguaje
capaz de retratar las más irreverentes emociones.
Muchos de nuestros lectores recuerdan por ello el
famoso capítulo 68, donde una escena erótica gana con el uso de palabras como
nóvalo, extrayuxtaba o esterfurosa.
"Le recordamos con mucho cariño", concluye
Juan Antonio Aguilera.
"Todo él es increíble", opina Yussif Gaviria,
"un cuento en especial 'Después del almuerzo', deja mucho en qué pensar...
Me encanta".
Así concluimos este recuerdo conjunto hilado con
palabras recordadas por nuestros lectores.
Cortázar, en protesta contra el gobierno argentino,
optó por la nacionalidad francesa y murió en el exilio. Hoy sus restos reposan
en el cementerio del barrio parisino de Montparnasse junto a los de grandes
como Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir y Charles Baudelaire.
Cumplidos 30 años de su muerte y a pesar de la
distancia de su memoria corpórea, muchos lectores lo rememoran cercano como si
de un familiar se tratara.
Quizás porque como insinúa Jaír García, fue el mejor
escritor para contar el alma y por tanto invitado por todos para quedarse a
vivir por siempre en la suya.
"Creo que ningún escritor tiene derecho a dificultar deliberadamente la lectura al lector: porque esto se llama pedantería o insuficiencia. Es el caso del que no tiene nada que decir y entonces lo dice en un lenguaje muy complicado, para disimular que no está diciendo absolutamente nada."
Julio
Cortázar
Las Palabras
Conferencia de Julio Cortázar, Madrid (1981)
Si algo sabemos los escritores es que las palabras pueden llegar a cansarse y a enfermarse, como se cansan y se enferman los hombres o los caballos. Hay palabras que a fuerza de ser repetidas, y muchas veces mal empleadas, terminan por agotarse, por perder poco a poco su vitalidad. En vez de brotar de las bocas o de la escritura como lo que fueron alguna vez, flechas de la comunicación, pájaros del pensamiento y de la sensibilidad, las vemos o las oímos caer como piedras opacas, empezamos a no recibir de lleno su mensaje, o a percibir solamente una faceta de su contenido, a sentirlas corno monedas gastadas, a perderlas cada vez más como signos vivos y a servirnos de ellas como pañuelos de bolsillo, como zapatos usados. Los que asistimos a reuniones como ésta sabemos que hay palabras-clave, palabras-cumbre que condensan nuestras ideas, nuestras esperanzas y nuestras decisiones, y que deberían brillar como estrellas mentales cada vez que se las pronuncia. Sabemos muy bien cuales son esas palabras en las que se centran tantas obligaciones y tantos deseos: libertad, dignidad, derechos humanos, pueblo, justicia social, democracia, entre muchas otras. Y ahí están otra vez esta noche, aquí las estamos diciendo porque debemos decirlas, porque ellas aglutinan una inmensa carga positiva sin la cual nuestra vida tal como la entendemos no tendría el menor sentido, ni como individuos ni como pueblos. Aquí están otra vez esas palabras, las estamos diciendo, las estamos escuchando Pero en algunos de nosotros, acaso porque tenemos un contacto más obligado con el idioma que es nuestra herramienta estética de trabajo, se abre paso un sentimiento de inquietud, un temor que sería más fácil callar en el entusiasmo y la fe del momento, pero que no debe ser callado cuando se lo siente con fuerza y con la angustia con que a mí me ocurre sentirlo. Una vez más, como en tantas reuniones, coloquios, mesas redondas, tribunales y comisiones, surgen entre nosotros palabras cuya necesaria repetición es prueba de su importancia; pero a l a vez se diría que esa reiteración las está como limando, desgastando, apagando. Digo: "libertad" digo: "democracia", y de pronto siento que he dicho esas palabras sin haberme planteado una vez más su sentido más hondo, su mensaje más agudo, y siento también que muchos de los que las escuchan las están recibiendo a su vez como algo que amenaza convertirse en un estereotipo, en un clisé sobre el cual todo el mundo está de acuerdo porque ésa es la naturaleza misma del clisé y del estereotipo: anteponer un lugar común a una vivencia, una convención a una reflexión, una piedra opaca a un pájaro vivo. ¿Con qué derecho digo aquí estas cosas? Con el simple derecho de alguien que ve en el habla el punto más alto que haya escalado el hombre buscando saciar su sed de conocimiento y de comunicación, es decir, de avanzar positivamente en la historia como ente social, y de ahondar como individuo en el contacto con sus semejantes. Sin la palabra no habría historia y tampoco habría amor; seriamos, como el resto de los animales, mera sexualidad. El habla nos une como parejas, como sociedades, como pueblos. Hablamos porque somos, pero somos porque hablamos. Y es entonces que en las encrucijadas críticas, en los enfrentamientos de la luz contra la tiniebla, de la razón contra la brutalidad, de la democracia contra el fascismo, el habla asume un valor supremo del que no siempre nos damos plena cuenta. Ese valor, que debería ser nuestra fuerza diurna frente a las acometidas de la fuerza nocturna, ese valor que nos mostraría con una máxima claridad el camino frente a los laberintos y las trampas que nos tiende el enemigo, ese valor del habla lo manejamos a veces como quien pone en marcha su automóvil o sube la escalera de su casa, mecánicamente, casi sin pensar, dándolo por sentado y por valido, descontando que la libertad es la libertad y la justicia es la justicia, así tal cual y sin más, como el cigarrillo que ofrecemos o que nos ofrecen. Hoy, en que tanto en España como en muchos países del mundo se juega una vez más el destino de los pueblos frente al resurgimiento de las pulsiones más negativas de la especie, yo siento que no siempre hacemos el esfuerzo necesario para definirnos inequívocamente en el plano de la comunicación verbal, para sentirnos seguros de las bases profundas de nuestras convicciones y de nuestras conductas sociales y políticas. Y eso puede llevarnos en muchos casos sin conocer a fondo el terreno donde se libra la batalla y donde debemos ganarla. Seguimos dejando que esas palabras que transmiten nuestras consignas, nuestras opciones y nuestras conductas, se desgasten y se fatiguen a fuerza de repetirse dentro de moldes avejentados, de retóricas que inflaman la pasión y la buena voluntad pero que no incitan a la reflexión creadora, al avance en profundidad de la inteligencia, a las tomas de posición que signifiquen un verdadero paso adelante en la búsqueda de nuestro futuro. Todo esto sería acaso menos grave si frente a nosotros no estuvieran aquellos que, tanto en el plano del idioma como en el de los hechos, intentan todo lo posible para imponernos una concepción de vida, del estado, de la sociedad y del individuo basado en el desprecio elitista, en la discriminación por razones raciales y económicas, en la conquista de un poder omnímodo por todos los medios a su alcance, desde la destrucción física de pueblos enteros hasta el sojuzgamiento de aquellos grupos humanos que ellos destinan a la explotación económica y a la alienación individual.
Si algo distingue al fascismo y al imperialismo como técnicas de infiltración es precisamente su empleo tendencioso del lenguaje, su manejo de servirse de los mismo conceptos que estamos utilizando aquí esta noche para alterar y viciar su sentido más profundo y proponerlos como consignas de su ideología. Palabras como patria, libertad y civilización saltan como conejos en todos sus discursos, en todos sus artículos periodísticos. Pero para ellos la patria es una plaza fuerte destinada por definición a menospreciar y a amenazar a cualquier otra patria que no esté dispuesta a marchar de su lado en el desfile de los pasos de ganso. Para ellos la libertad es su libertad, la de una minoría entronizada y todopoderosa, sostenida ciegamente por masas altamente masificadas. Para ellos la civilización es el estancamiento en un conformismo permanente, en una obediencia incondicional. Y es entonces que nuestra excesiva confianza en el valor positivo que para nosotros tienen esos términos puede colocarnos en desventaja frente a ese uso diabólico del lenguaje. Por la muy simple razón de que nuestros enemigos han mostrado sus capacidad de insinuar, de introducir paso a paso un vocabulario que se presta como ninguno al engaño, y si por nuestra parte no damos al habla su sentido más auténtico y verdadero, puede llegar el momento en que ya no se vea con la suficiente claridad la diferencia esencial entre nuestros valores políticos y sociales y los de aquellos que presentan sus doctrinas vestidas con prendas parecidas; puede llegar el día en que el uso reiterado de las mismas palabras por unos y por otros no deje ver ya la diferencia esencial de sentido que hay en términos tales como individuo, como justicia social, corno derechos humanos, según que sean dichos por nosotros o por cualquier demagogo del imperialismo o del fascismo. Hubo un tiempo, sin embargo, en que las cosas no fueron así. Basta mirar hacia atrás en la historia para asistir al nacimiento de esas palabras en su forma más pura, para asentir su temblor matinal en los labios de tantos visionarios, de tantos filósofos, de tantos poetas. Y eso, que era expresión de utopía o de ideal en sus bocas y en sus escritos, habría de llenarse de ardiente vida cuando una primera y fabulosa convulsión popular las volvió realidad en el estallido de la Revolución Francesa. Hablar de libertad, de igualdad y de fraternidad dejó entonces de ser una abstracción del deseo para entrar de lleno en la dialéctica cotidiana de la historia vivida. Y a pesar de las contrarrevoluciones, de las traiciones profundas que habrían de encarnarse en figuras como la de Napoleón Bonaparte y de las de tantos otros, esas palabras conservaron su sabor más humano, su mensaje más acuciante que despertó a otros pueblos, que acompañó el nacimiento de las democracias y la liberación de tantos países oprimidos a lo largo del siglo XIX y la primera mitad del nuestro. Esas palabras no estaban ni enfermas ni cansadas, a pesar de que poco a poco los intereses de una burguesía egoísta y despiadada empezaba a recuperarlas para sus propios fines, que eran y son el engaño, el lavado de cerebros ingenuos o ignorantes, el espejismo de las falsas democracias como lo estamos viendo en la mayoría de los países industrializados que continúan decididos a imponer su ley y s
us métodos a la totalidad del planeta. Poco a poco esas palabras se viciaron, se enfermaron a fuerza de ser viciadas por las peores demagogias del lenguaje dominante. Y nosotros, que las amamos porque en ellas alienta nuestra verdad, nuestra esperanza y nuestra lucha, seguimos diciéndolas porque las necesitamos, porque son las que deben expresar y transmitir nuestros valores positivos, nuestras normas de vida y nuestras consignas de combate. Las decimos, si, y es necesario y hermoso que así sea; pero ¿hemos sido capaces de mirarlas de frente, de ahondar en su significado, de despojarlas de la adherencias, de falsedad, de distorsión y de superficialidad con que nos han llegado después de un itinerario histórico que muchas veces las ha entregado y las entrega a los peores usos de la propaganda y la mentira? Un ejemplo entre muchos puede mostrar la cínica deformación del lenguaje por parte de los opresores de los pueblos. A lo largo de la segunda guerra mundial, yo escuchaba desde mi país, la Argentina, las transmisiones radiales por ondas cortas de los aliados y de los nazis. Recuerdo, con asco que el tiempo no ha hecho más que multiplicar, que las noticias difundidas por la radio de Hitler comenzaban cada vez con esta frase: Aquí Alemania, defensora de la cultura». Si, ustedes me han oído bien, sobre todo ustedes los mas jóvenes para quienes esa época es ya apenas una página en el manual de historia. Cada noche la voz repetía la misma frase: .Alemania, defensora de la cultura». La repetía mientras millones de judíos eran exterminados en los campos de concentración, la repetía mientras los teóricos hitleristas proclamaban sus teorías sobre la primacía de los arios puros y su desprecio por todo el resto de la humanidad considerada como inferior.
La palabra cultura, que concentra en su infinito contenido la definición más alta del ser humano, era presentada como un valor que el hitlerismo pretendía defender con sus divisiones blindadas, quemando libros en imnensas piras, condenando las formas más audaces y hermosas del arte moderno, masificando el pensamiento y la sensibilidad de enormes multitudes. Eso sucedía en los años cuarenta, pero la distorsión del lenguaje es todavía peor en nuestros tilas, cuando la sofisticación de los medios de comunicacióxi::Ja vuelve aún más eficaz y peligrosa puesto que aho:tánquea los últimos umbrales de la vida individual, y de§eié los canales de la televisión o las ondas radiales puede invadir y fascinar a quienes no siempre son capaces de reconocer sus verdaderas intenciones. Mi propio país, la Argentina, proporciona hoy otro ejemplo de esta colonización de la inteligencia por deformación de las palabras. En momentos en que diversas comisiones internacionales investigaban las denuncias sobre los::miles y miles de desaparecidos en el país, y daban a.. conocer informes aplastantes donde todas las formas de vióláción de derechos humanas aparecían probadas y.documentadas; la junta militar organizó una propaganda basada en el siguiente slogan: «Los argentinos somos derechos y humanos». Así, esos dos términos indisolublemente ligados desde la Revolución Francesa y en nuestros días por la Declaración de las Naciones Unidas, fueron insidiosamente separados, y la noción de derecho pasó a tomar un sentido totalmente disociado de su significación ética, jurídica y política para convertirse en el elogio demagógico de una supuesta manera de ser de los argentinos. Véase como el mecanismo de ese sofisma se vales de las mismas palabras: como somos derechos y humanos, nadie puede pretender que hemos violado los derechos humanos. Y todo el mundo puede irse a la cama en paz. Pero acaso no haya en estos momentos una utilización mas insidiosa del habla que la utilizada por el imperialismo norteamericano para convencer a su propio pueblo y a los de sus aliados europeos de que es necesario sofocar de cualquier manera la lucha revolucionaria en El Salvador. Para empezar se escamotea el termino «revolución«, a fin de negar el sentido esencial de la larga y dura lucha del pueblo salvadoreño por su libertad -otro término que es cuidadosamente eliminado-; todo se reduce así a lo que se califica de enfrentamientos entre grupos de ultraderecha y de ultraizquierda (estos últimos denominados siempre como «marxistas«), en medio de los cuales la junta de gobierno aparece como agente de moderación y de estabilidad que es necesario proteger a toda costa. La consecuencia de este enfoque verbal totalmente falseado tiene por'abjeto convencer a la población norteamedcara de que frente a toda situación polítieaxprisideráda como inestable en los países vecinos, el debél~de los Estados Unidos es defender la democracia dentro y fuera de sus frcinteras, con lo cual ya tenemos bien instalada la palabra «democta en un contexto con el que naturalmente no tiene nada.que ver. Y así podíamos seguir pasando revista al doble juego de escamoteos y de tergiversaciones verbales que.como se puede comprobar cien veces, golpea a las puertas de nuestro propio discurso político con las armas de la televisión, de la prensa y del cine, para ir generando una confusión mental progresiva, un desgaste de valores, una lenta enfermedad del habla, una fatiga contra la que no siempre luchamos como deberíamos hacerlo. ¿Pero en qué consiste ese deber? Detrás de cada palabra está presente el hombre como historia y como conciencia, y es en la naturaleza del hombre donde se hace necesario ahondar a la hora de asumir, de exponer y de defender nuestra concepción de la democracia y de la justicia social. Ese hombre que pronuncia tales palabras, ¿está bien seguro de que cuando habla de democracia abarca el conjunto de sus semejantes sin la menor restricción de tipo étnico, religioso o idiomático? Ese hombre que habla de libertad, ¿está seguro de que en su vida privada, en el terreno del matrimonio, de la sexualidad, de la paternidad o la maternidad, está dispuesto a vivir sin privilegios atávicos, sin autoridad despótica, sin machismo y sin feminismo entendidos como recíproca sumisión de los sexos? Ese hombre que habla de derechos humanos, ¿está seguro de que sus derechos no benefician cómodamente de una cierta situación social o económica frente a otros hombre que carecen de los medios o la educación necesarios para tener conciencia de ellos y hacerlos valer? Es tiempo de decirlo: las hermosas palabras de nuestra lucha ideológica y política no se enferman y se fatigan por sí mismas, sinoo por el mal uso que les dan nuestros enemigos y que en muchas circunstancias les damos nosotros. Una crítica profunda de nuestra naturaleza, de nuestra manera de pensar, de sentir y de vivir, es la única posibilidad que tenemos de devolverle al habla su sentido más alto, limpiar esas palabras que tanto usamos sin acaso vivirlas desde adentro, sin practicarlas auténticamente desde adentro, sin ser responsables de cada una de ellas desde lo más hondo de nuestro ser. Sólo así esos términos alcanzarán la fuerza que exigimos en ellos, sólo así serán nuestros y solamente nuestros. La tecnología le ha dado al hombre máquinas que lavan las ropas y la vajilla, que le devuelven el brillo y la pureza para su mejor uso. Es hora de pensar que cada uno de nosotros tiene una máquina mental de lavar, y que esa máquina es su inteligencia y su conciencia; con ella podemos y debemos lavar nuestro lenguaje político de tantas adherencias que lo debilitan. Sólo así lograremos que el futuro responda a nuestra esperanza y a nuestra acción, porque la historia es el hombre y se hace a su imagen y a su palabra.