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sábado, 13 de diciembre de 2014

La maquinaria y el lenguaje



Por Hugo Muleiro *



Las industrias que producen información y entretenimiento son maquinarias procesadoras del lenguaje. Lo toman, lo vuelven su posesión y disponen de él en una dinámica que es inevitable, lo cual no resta interés al examen de los aspectos más críticos para, si hubiera con qué, introducir prácticas superadoras. En el caso específico del periodismo informativo, son tan conocidos como numerosos los imperativos que tensionan la generación de discursos y que a menudo empujan a errores, reduccionismos, tergiversaciones.

La celeridad que demanda generar y exponer noticias, exacerbada por la competición mercantil, explica buena parte de un problema que puede ser examinado prescindiendo de cualquier forma de purismo lingüístico, soltando el lastre del fanatismo por la norma y abriendo la posibilidad de una acción informativa que, con suerte, aporte frescura, renovación, talento.

Sin embargo, esa suerte suele ser esquiva. Una mirada rápida a usos extendidos de términos y fórmulas demuestra una gama de yerros que van y vuelven entre emisores y receptores, y que se instala con tanta solidez que hasta parece extraño pensar en ello. El periodismo informativo amasa especificidades lingüísticas, como lo hace cualquier otra actividad u oficio, y adopta además las de otros ámbitos. Por citar algún caso, el anuncio frecuente de la Cámara de Diputados o de Senadores dando “media sanción” a un proyecto de ley, en sentido literal dice que se sancionó la mitad de la iniciativa, y no que la aprobó una “mitad” del Congreso. El relator o comentarista deportivo suele decir que el jugador “se ganó la amarilla”, como si la amonestación representara ganancia y no perjuicio. En estas dinámicas hay también giros que parecen deslumbrar, junto con modas o esnobismos. Hoy parece difícil debatir sobre comunicación sin dejar de decir “nuevo paradigma”, independientemente de que el enunciado preste o no utilidad a lo que se quiera expresar. Y no podrá hablarse de un desafío para una actividad determinada si no se dice que él “nos interpela”.

Serán en algunos casos palabras o fórmulas que se puedan cuestionar aunque no causen daño significativo, o no pasarán de mera curiosidad, o habrá aquellos que podrán ser atribuidos al impulso de presumir modernidad o inventiva en el empleo del lenguaje. Pero hay también muchos casos en que las modalidades del discurso saltan de la categoría de detalle relativamente inocuo a la de instrumento incisivo, diseñado y usado para difundir una postura política y una ideología (o, como también parece obligación decir actualmente, para “construir sentido”).

Un ejemplo tratado incluso a niveles presidenciales es el de “gasto social”, fórmula muy usada en despachos informativos. Lo que parece remitir a un renglón más del presupuesto ubica en la impopular categoría de “gasto” al compromiso de los estados con sus poblaciones. Por eso en su momento el presidente Luiz Lula da Silva reclamó pasar a la denominación “inversión social”. Correspondería también un cambio con lo que buena parte del flujo informativo proveniente de los centros del poder mundial llama “austeridad” económica, que en los hechos es baja de salarios, menos servicios de educación, salud y justicia.

En estos días se pudo ver que varios medios argentinos apelaron a la palabra “ilegales” para referir a los inmigrantes que en Estados Unidos están involucrados en alguna falta meramente administrativa. A propósito de la reforma parcial que anunció el presidente Barack Obama, recurrieron a ese término lapidario, que cuelga el cartel de “ilegal” a la persona que incurre en alguna irregularidad migratoria y negándole su condición natural de sujeto pleno de derechos, que como se sabe no se extingue al pasar frontera alguna. Atrasan estos medios, y específicamente Clarín y La Nación, respecto de organizaciones periodísticas con las que tienen vínculos y que hasta pueden ser objeto de su admiración, como la agencia estadounidense de noticias The Associated Press. Esta empresa, aun con sus tomas de posición política y su defensa evidente de los intereses de Estados Unidos, decidió en abril de 2013 erradicar de sus textos la palabra ilegal para los inmigrantes porque “ningún ser humano es ilegal”, como dijo su directora ejecutiva, Kathleen Carroll.


* Escritor y periodista, presidente de Comunicadores de la Argentina (Comuna).

Fuente: www.pagina12.com.ar



sábado, 12 de abril de 2014

En octubre aparecerá 23ª edición del Diccionario de la lengua española


Entre las nuevas entradas del Drae se encuentran palabras que los hispanohablantes usamos desde hace mucho tiempo, como audioguía, hipervínculo o precuela.

Álvarez de Miranda: lexicografía responsable.
La Real Academia Española (RAE) cerró el viernes 14 de marzo la 23ª edición del Diccionario de la lengua española, que se publicará en octubre de este año con motivo de la conmemoración del tercer centenario de la institución. Esta nueva obra panhispánica es fruto de la colaboración de las veintidós corporaciones integradas en la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale).

El director de la RAE, José Manuel Blecua, entregó el 17 de marzo a la representante de la editorial Espasa, Ana Rosa Semprún, el contenido del Diccionario en un dispositivo electrónico. Al acto, celebrado en la sala Dámaso Alonso de la institución, asistieron el secretario de la corporación, Darío Villanueva; el académico director del Diccionario desde 2011, Pedro Álvarez de Miranda; el secretario general de la Asale, Humberto López Morales, y la directora técnica de la obra, Elena Zamora.

Durante los próximos meses, hasta agosto, se llevará a cabo el proceso de revisión y corrección de pruebas, de modo que el Drae pueda entrar en la imprenta después del verano. La obra se distribuirá simultáneamente en España y América.

Este diccionario tendrá 2.400 páginas y se editará en un solo tomo cuyas dimensiones serán de 17,5×26 centímetros. También se publicarán una versión en dos volúmenes, destinada a América, y otra especial para coleccionistas.

Este es el Diccionario más modificado de las 23 ediciones de su historia. El número de artículos de la 23ª edición ascenderá a algo más de 93.000, unos 6.000 más que los incluidos en la anterior (2001) y más del doble de los aparecidos en el primer diccionario de uso de la RAE, publicado en 1780. En total, el Diccionario recogerá cerca de 200.000 acepciones —entre ellas 19.000 americanismos— y alrededor de 6.000 artículos nuevos.

Las enmiendas de esta vigesimotercera edición superan las 100.000, sobre un total de 45.300 entradas, y las supresiones de artículos serán aproximadamente 1.350. Estos datos pueden experimentar ligeras variaciones en el proceso final de diseño y maquetación, que comienza ahora.

En ese bloque se incluyen desde cambios menores, como la supresión de una coma, a otros radicales, como la eliminación de palabras caídas en desuso (bajotraer: “abatimiento, humillación, envilecimiento”) o la incorporación de americanismos como jonrón (del inglés home run), muy utilizado en países de América con gran afición al béisbol.

“Queremos que sea el Diccionario de referencia para todo el mundo. Se nos criticaba que en el lenguaje del deporte estaban sobre todo representados los de España y en esta edición hemos introducido términos americanos”, explica Villanueva.

Puede que algunos cambios lexicográficos contenten demandas de colectivos —se eliminan acepciones sexistas del tipo de femenino: “débil, endeble”, masculino: “varonil, enérgico”, huérfano: “Dicho de una persona de menor edad: a quien se le han muerto el padre y la madre o uno de los dos, especialmente el padre”— pero Álvarez de Miranda subraya que desaparecen porque han dejado de ser “definiciones veraces”.

Continuarán términos que irritan por hirientes porque siguen circulando en la lengua, aunque se puntualizan con una marca: mariconada aparecerá identificada con la mencionada etiqueta de “malsonante”. “Hay que procurar no herir la sensibilidad de nadie pero la lexicografía no puede hacer dejación de su responsabilidad, que es consignar lo que en la lengua existe”, señala Álvarez de Miranda. “El lexicógrafo que recoge en un diccionario la palabra maricón no es homófobo. Esa palabra existe”, añade.

Villanueva recurre a una cita de Aristóteles para exponer la visión de la RAE: “La palabra existe para manifestar lo conveniente y lo dañino, así como lo justo y lo injusto”. “Sería absurdo”, añade, “que el Drae sólo recogiese las palabras bonitas. Incluir palabras que no son políticamente correctas en el Diccionario no es una forma de avalarlas. La lengua es de todos, también de quienes son menos sensibles y usan el lenguaje para insultar”.

Para Álvarez de Miranda, la cosa está clara: “La lengua es así, no es de la academia ni de los lexicógrafos. Con quien hay que enfadarse es con nosotros mismos, los hablantes. Un diccionario es bueno si es veraz. Lo otro es matar al mensajero”.

Entre las nuevas entradas del Drae se encuentran audioguía (“dispositivo electrónico portátil de uso individual que, a través de grabaciones, proporciona información en la visita a una exposición, paseos turísticos, etc.”), dron (“aeronave no tripulada”), hipervínculo (“enlace”), pilates (“método gimnástico que aúna el ejercicio corporal con el control mental, basado en la respiración y la relajación”) o precuela (“obra literaria o cinematográfica que cuenta hechos que preceden a los de otra obra ya existente”).

La aparición, entre 2009 y 2011, de un importante grupo de obras académicas (la Nueva gramática de la lengua española, la Ortografía de la lengua española y el Diccionario de americanismos) ha hecho necesario el desarrollo de trabajos de armonización entre los contenidos de estas obras y el Drae. Con ello se consolida la doctrina lingüística común que subyace a toda la producción académica.

En esta línea, cabe destacar la regularización en el Drae del tratamiento de las marcas geográficas americanas y la revisión del tratamiento de los extranjerismos.

La versión electrónica del Drae, publicada en 2001 y accesible gratuitamente, ha sido actualizada en cinco ocasiones, entre 2004 y 2012.



Extraído de: www.letralia.com

viernes, 20 de diciembre de 2013

Perú toma medidas para preservar el idioma quechua


El Ministerio de Cultura del Perú anunció este 28 de noviembre que, debido al poco interés de la juventud en hablar la lengua quechua, adoptará medidas para preservar e incrementar el número de 3 millones 360 mil peruanos que actualmente hablan y entienden el idioma de los incas en todo el país.

Vásquez Medina:
tareas diversas.
José Antonio Vásquez Medina, coordinador de la Dirección de Lenguas Indígenas del ministerio, adelantó la implementación de la Ley de Lenguas Originarias 29.735, que se aprobó en 2011, a fin de mantener este patrimonio inmaterial.
“Las tareas que tenemos son diversas y van desde la investigación de lenguas, registros de lenguas y formación de intérpretes para brindar servicios públicos, hasta la recuperación de las lenguas en peligro de desaparición”, indicó.
“El gran desafío es hacer que más personas hablen la lengua originaria en el ámbito urbano”, agregó.
Una de las voces más autorizadas para la promoción del quechua en la Ciudad Imperial es la Academia Mayor de la Lengua Quechua.
Fernando Hermoza, su presidente, subrayó que el reto mayor de esta institución es cómo hacer que el quechua deje ser una lengua oral para convertirse en una lengua escrita, con una propia sintaxis, normas y lingüística.
En ese sentido, hay una experiencia desde la Municipalidad de Cusco, bautizada como “La Hora del Quechua”, en el que a través del teatro, animación de lectura, poesía, relatos y música, se difunde y promueve el uso del idioma quechua.
Silvia Uscamaita Otárola, teniente alcaldesa de la Municipalidad Provincial del Cusco, comenta: “Estamos promoviendo la práctica del idioma en los diversos centros educativos de la zona”.
La idea es capacitar a todo el personal interno de la municipalidad para que puedan atender a la población en su lengua originaria. “Sin embargo, nuestra preocupación está en los niños y jóvenes, a quienes no se les está inculcando el idioma quechua”.
Fuera del ámbito estatal, el Centro Guamán Poma de Ayala y la empresa Microsoft Perú vienen trabajando también en la preservación del idioma de los incas.
Virginia Cáceres, vocera del centro, explica que el principal problema es que esta lengua es básicamente oral, por lo que urge crear una normativa para su uso en el plano escrito.
“Sólo así se podrá garantizar su permanencia”, asegura. Ellos apoyan a la municipalidad en su programa de impulso a esta lengua. En tanto, la empresa acaba de lanzar aplicaciones para tabletas y otros softwares en los que se emplea el quechua.
Según la Academia Mayor de la Lengua Quechua, el 95% de los cusqueños entiende quechua, pero solo el 45% lo habla.




Extraído de: www.letralia.com  

sábado, 19 de octubre de 2013

Usamos unas 10.000 palabras árabes, dice director del Cervantes



El Director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, destacó que la lengua española contiene cerca de 10.000 palabras árabes, recogidas en el diccionario de la Real Academia de la Lengua (RAE).
Así lo informó el pasado 24 de setiembre durante la celebración en el Congreso de los Diputados del Foro Interparlamentario Hispano-Marroquí “Relaciones culturales en el marco de una herencia común”.
De la Concha señaló que existen miles de palabras árabes en el español, mientras que por el contrario son apenas “centenares” las palabras españolas que quedan en el árabe marroquí.
El director del Cervantes destacó la gran influencia del árabe en la literatura española, algo que se puede apreciar en el poeta místico san Juan de la Cruz, cuya madre era de ascendencia marroquí.
De la Concha explicó que la primera vez que se habló español en Marruecos fue a finales del siglo XIV, y subrayó que el español es hablado hoy en día “por un número elevado de marroquíes”, debido en parte a la llegada de marroquíes a España.
En el curso pasado fueron más de 13.000 marroquíes los que se matricularon para aprender español en alguno de los seis centros del Instituto Cervantes en Marruecos, cifra que está registrando un ligero ascenso curso 2013-2014, indicó.
Por parte de Marruecos, el presidente de la Cámara de Consejeros del Reino, Mohamed Cheikh Biadillah, señaló que palabras como aceite, azúcar, tarifa o sardina son árabes, y recalcó las influencias mutuas entre ambas culturas.



Fuente: Europa Press