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martes, 20 de enero de 2026


 UNIVERSO GALAIN

Programa  SEGUNDA MIRADA, conducido por Gabriela Ibarra

martes, 30 de diciembre de 2025

 

Muere la española que ganó fama mundial por su fallida restauración del fresco del Ecce Homo

Cecilia Giménez y su restauración del Ecce Homo.

Fuente de la imagen,Album/Fabián Simón via Alamy

Pie de foto,Cecilia Giménez y su restauración del Ecce Homo.
    • Autor,Claire Keenan
  • Tiempo de lectura: 3 min

La feligresa española que ganó fama en todo el mundo por su fallida restauración de un valioso fresco de Jesucristo falleció a los 94 años.

Cecilia Giménez, una anciana de la localidad de Borja, en el noreste de España, se hizo famosa en todo el mundo hace 13 años tras restaurar la centenaria pintura del Ecce Homo en la iglesia de su pueblo.

La restauración de Giménez se hizo viral y recibió el apodo de "Ecce Mono" debido a que, tras los retoques que le dio, la cabeza de Cristo se parecía a la de un mono peludo.

El alcalde de Borja, Eduardo Arilla, confirmó el fallecimiento de la mujer de 94 años en una publicación de Facebook, en la que la reconoció como una "gran amante de la pintura desde joven".

Ecce Homo de Cecilia Giménez

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,Así quedó la restauración de Cecilia Giménez, que atrajo la atención de medios de todo el mundo.

Destino turístico

El edil rindió homenaje a la "famosa restauración del Ecce Homo" que Giménez realizó en agosto de 2012 explicando que, "debido al mal estado de conservación que presentaba, Cecilia, con la mejor de las intenciones, decidió repintar la obra".

El Ecce Homo ("He aquí el hombre" en latín), del pintor del siglo XIX Elías García Martínez, se conserva desde hace más de 100 años en el Santuario de la Misericordia de Borja, cerca de Zaragoza.

En 2012 Giménez, quien entonces tenía 81 años, declaró a la BBC que los miembros de la iglesia "siempre habían reparado todo aquí" y que tenía permiso del párroco para hacer la restauración.

Giménez dijo en aquel momento que cualquiera que entrara en la iglesia habría visto que ella estaba repintando la obra original.


El impacto de la restauración dio lugar al meme del "Ecce Mono" y convirtió rápidamente a la tranquila localidad de Borja en un destino turístico.

El pueblo, que antes recibía solo 5.000 visitantes al año, recibió más de 40.000 turistas en 2013 y recaudó más de 50.000 euros para obras benéficas.

Las autoridades afirman que actualmente entre 15.000 y 20.000 turistas visitan Borja cada año para ver el famoso retrato, que ahora se encuentra protegido por una vitrina de cristal.

Tras recuperarse de las críticas, con el apoyo de los vecinos y de personas de todo el mundo, Giménez llegó a organizar una exposición con 28 de sus propias pinturas. El alcalde de Borja elogió su generosidad y sus años de dedicación a la iglesia.

"Descansa en paz, Cecilia, siempre te recordaremos", escribió el alcalde Arilla en Facebook.

Borja, España - 17 Abril 2025: Ecce Homo en el en el Santuario de la Misericordia de Borja.

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,El Ecce Homo en el en el Santuario de la Misericordia de Borja


(*) extraído de: https://www.bbc.com/


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https://humbral.blogspot.com/search?q=ecce+homo

sábado, 20 de diciembre de 2025

 

Juan Correa: El verdulero del barrio que arranca sus entrañas para pintar y escribir



El artista y poeta mercedario, recientemente distinguido por el Ministerio de Educación y Cultura, nos abre las puertas de su "santuario", “El Altillo del Loko” para hablar sobre la intensidad, el compromiso social y la necesidad imperiosa de encontrarnos en un mundo individualista.








Sobre un almacén de barrio Cerro está “El Altillo del Loko” un recinto cargado de pinturas, frases, colores y libros, donde Juan Antonio Correa convoca a amigos de diferentes latitudes a cantar, recitar poemas o simplemente a encontrarse en una charla.

Entre el trajín cotidiano de la balanza del almacén y la charla con los vecinos, late un universo de metáforas y colores vibrantes. Allí habita, trabaja y crea Juan, un hombre que se define con orgullo como "el verdulero del barrio", aunque su reciente mención en los Premios a Letras Inéditas del MEC y su proyección internacional en países como México, España e Italia, cuenten una historia mucho más profunda.







De la poesía social al impacto de un nombre

Tras años escribiendo poesía de corte social, Correa presenta una obra que marca un quiebre en su trayectoria. "Este es un libro diferente a lo que venía haciendo; habla más sobre el amor hacia una persona", explicó al dialogar con @gesor. El motor de este nuevo poemario fue "el impacto de un nombre": Anne-Marie, un disparador que se convirtió en un nombre propio y que funciona como el hilo conductor de una obra que cierra un círculo perfecto.

El libro contó con el "puntillazo final" del reconocido poeta Gerardo Ciancio, quien ayudó a extirpar y retocar textos para dar forma definitiva a un conjunto de poemas que Juan presentó sin ambiciones de concurso organizado por el Ministerio de Educación y Cultura, sino como una vía para "lograr publicar y que la gente te reconozca", en un mercado editorial como el uruguayo donde el autor suele "bancarse" sus propias impresiones.




Internet como tabla de salvación

La historia de Juan con la literatura no fue lineal. Aunque llegó a la poesía de niño, se sintió "castrado por su entorno" en varias etapas de su vida. Tras dejar el liceo en tercer año —una de las cosas de las que más se arrepiente—, el destino lo puso a trabajar en una librería. "Me pagaron el despido con libros de Baudelaire, Bécquer y Machado", recuerda mientras asegura que aún los conserva como tesoros.

Fue la llegada de internet lo que rompió su aislamiento. Desde el anonimato de Facebook, sus textos viajaron a Ecuador y de allí al resto del mundo, antes incluso de ser conocido en Uruguay. "Internet es una herramienta, todo depende de cómo la usemos y con quién te juntes", reflexiona.



Pintura y escritura: El acto de "arrancarse las entrañas"

Para Correa, no hay división entre el pincel y la pluma. Ambos procesos nacen de la intensidad. "Si no me arranco las entrañas para escribir o pintar, no estoy siendo yo mismo", confiesa. Su pintura, de un fuerte impacto cromático y carácter abstracto, dialoga con una poesía que él define como "hermética" o surrealista, pero siempre cargada de "condimentos sociales".

A pesar de su bajo perfil, Juan ha transformado su espacio, "El Altillo Loko", en un centro de encuentros. Para él, el arte no es una búsqueda de rédito económico, sino una lucha contra la desigualdad y una forma de buscar justicia. "El motor es algo que me nace internamente; sería la persona más feliz del mundo viviendo de esto".



Contra el individualismo: La mística del encuentro

En un mundo que describe como lleno de ego e individualismo, Correa reivindica el contacto humano. "No es mirarnos, sino descubrirnos internamente, llegar a la necesidad espiritual del otro". Por eso, su almacén no es solo un comercio; es un lugar donde se escucha, se abraza y se conversa.

Dijo que prefiere la poesía femenina, por su profundidad, y que recurre constantemente a Alejandra Pizarnik. Mientras el vuelve a su esencia sencilla: el hombre que encuentra poesía en el sonido de la calle durante sus caminatas, o en la soledad de la madrugada. El que recolecta tornillos o palos para armar historias de vida, y el que cree, firmemente, que "estamos llenos de poesía", aunque muchos todavía tengan miedo de darla a conocer.




domingo, 26 de octubre de 2025

 Acervo cultural

Retrato del expresidente Máximo Santos será expuesto al público en futura sala Blanes

El Ministerio de Relaciones Exteriores presentó un retrato del expresidente de la República, Máximo Santos, realizado por el pintor uruguayo Juan Manuel Blanes, que se integra al acervo cultural de la sede de Cancillería. El cuadro fue donado por Raquel Borboni y podrá ser visitado por el público, cuando sea inaugurada la sala Blanes en la sede de la Cancillería.

La presentación fue realizada el viernes 24 por parte del ministro Mario Lubetkin, quien destacó que está incorporación al acervo de la cartera representa una señal importante para preservar el patrimonio, revalorizar los espacios protocolares y reforzar los aspectos de la cultura en un ministerio que pretende que sea abierto para todos los ciudadanos. 

Como parte de esta política cultural, el canciller también anunció la apertura de salas dentro del Palacio Santos para exposición de artistas nacionales y extranjeros. “La diplomacia pública y cultural son prioridades de nuestra administración”, indicó.

El director de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación, Marcel Suárez, quien también participó en la presentación, remarcó que el retrato de Máximo Santos, presidente constitucional del 

Uruguay entre 1882 y 1886, es la obra de un artista que fue notable a nivel continental, como Juan Manuel Blanes (1830-1901)

Junto con Santos, fueron protagonistas activos de un proceso histórico para la construcción de identidad nacional, subrayó. La obra fue donada a Cancillería por la exfuncionaria Raquel Borboni y será expuesta al público cuando abra sus puertas la sala Blanes.




 




martes, 21 de octubre de 2025

 

sábado, 26 de diciembre de 2015




El 'Cuadrado negro', de Malevich
El 'Cuadrado negro', de Malevich, en la galería Tretyakov de Moscú. / YURI KADOBNOV (AFP)











El ‘Cuadrado negro’ de Malevich escondía un chiste racista



La obra Cuadrado negro es de las piezas centrales de la obra del artista Kazimir Malevich (Kiev 1878-San Petersburgo 1935) y una de las icónicas del siglo XX. Tras analizar con rayos X una de las cuatro versiones de un cuadro que ha cumplido su centenario, los curadores de la galería Tretyakov de Moscú anunciaron dos hallazgos importantes. Debajo de la pintura hay un dibujo cubo-futurista y también una broma racista. Las palabras en ruso leen: "Dos negros peleando en una cueva", que aluden a una obra del escritor y humorista francés Alphonse Allais de 1897. En una rueda de prensa del pasado miércoles, 18 de noviembre, en Moscú, los comisarios anunciaron que esta es solo la primera etapa de la investigación de la obra vanguardista y también la primera vez que se examina con tecnología digital.
El Cuadrado negro es el himno de Malevich al suprematismo, el movimiento artístico de geometría abstracta que encabezó a favor de la supremacía del sentimiento artístico y las figuras geométricas básicas con colores limitados y en contra de todo tipo de representación.  Anteriormente, el artista había experimentado con cubo-futurismo, una mezcla de cubismo y futurismo muy popular en Rusia en 1910-1915, del que un ejemplo se encuentra bajo las capas de pintura de este cuadrado negro con fondo blanco.
La pintura abstracta debajo del 'Cuadrado negro' de Malevich. / ALEXANDER ZEMLIANICHENKO (AP)
La segunda sorpresa son las palabras en la esquina inferior izquierda del lienzo. Los expertos han anunciado que esto sugiere que Malevich estaba en conversación con el grupo de artistas de París llamados Les incohérents, al que pertenecía Alphonse Allais (1857-1905). En 1882, en una presentación a la que asistieron Edouard ManetRichard Wagner y Pierre August Renoir, el poeta Paul Bilhaud mostró un rectángulo negro llamado Combat de nègres dans un tunnel(Combate de negros en un túnel). En 1887, Allais publicó la misma obra bajo el título Combat de nègres dans une cave pendant la nuit(Combate de negros en una cueva de noche) en un álbum humorístico de distintas obras monocromáticas. Estas incluían La primera comunión de niñas anémicas en la nieve (un rectángulo blanco) y Cardenales apopléticos recogiendo tomates en la orilla del Mar Rojo, (un rectángulo rojo).
La inscripción en ruso en la obra bajo rayos X. / ALEXANDER ZEMLIANICHENKO (AP)
Esta investigación se ha dado a conocer en coincidencia con la exposición La marca de Malevich, en la galería Tretyakov, con grabados del artista, y que se puede visitar hasta el 14 de febrero de 2016.

Extraído de: http://cultura.elpais.com/
CINE Y ARTE: Monet, Renoir, Rodin y Degas capturados por la cámara de cine en 1915

Monet, Renoir, Rodin y Degas en registros fílmicos de 1915. - ENFILME.COM
por Luis Fernando Galván


En 1874, los artistas de vanguardia, entre ellos Claude Monet, Pierre-Auguste Renoir y Camille Pissarro, montaron la primera exposición pública por el grupo que se posteriormente se conocería como “Los impresionistas”. Pintando las escenas de la vida cotidiana –parques, avenidas, cafés, y el campo cerca de París–, los impresionistas emplearon tonos brillantes y pinceladas visibles para capturar los efectos transitorios de la luz y provocar un juego entre la imagen y los campos de visión del espectador. Este nuevo enfoque de la pintura ha sido ampliamente celebrado por su singular belleza y su impacto en el desarrollo del arte moderno. Cuando el arte impresionista se presenta junto a la pintura académica y realista se obtienen un panorama complejo sobre el amplio espectro de las fuerzas artísticas, sociales, políticas y culturales que transformaron París en las décadas de 1860 y 1870.

El Salón de París
Durante siglos, el Salón de París había sido la más importante exposición en Francia, donde la fama, la fortuna, la reputación y la posteridad de un artista era establecida o aniquilada. Un bastión del conservadurismo, así fue catalago por los impresionistas aquel Salón que favoreció temas y convenciones que fueron de suma importancia para las instituciones tradicionales como la Academia de Pintura y Escultura. Los más altos honores eran otorgados a las pinturas que transmitían mensajes moralmente instructivos a través de imágenes tomadas de la mitología, la religión, la literatura clásica y la historia. Estas narraciones vinculadas a los ideales y aspiraciones de la sociedad moderna, con antecedentes en la antigua Grecia y Roma, el Renacimiento y los incidentes históricos que reflejaban el triunfo de lo racional y lo espiritual eran temas dignos de representación. Los pintores académicos de más éxito emplean superficies muy pulidas, composiciones clásicamente equilibradas y tonos apagados para transmitir la claridad intelectual de estos antiguos ideales como una manera de trascender los caprichos de la vida cotidiana. Con frecuencia, se le dio importancia a las imágenes del desnudo, no como carne y sangre, sino como una forma de realización de valores como la pureza, la abnegación y el amor espiritual.

Adolphe-William Bouguereau, Nacimiento de Venus, 1879.

Courbet, Millet y el surgimiento del Realismo
Mientras que muchos académicos utilizaban las alusiones clásicas para perpetuar los valores tradicionales, otros trataron de explorar el mundo natural y la experiencia humana que se vivía en el presente de aquella época. Pintores como Jean-François Millet, Jules Breton y Jules Bastien-Lepage representaron el campo y su población rural con una combinación de sentimentalismo y empatía. Por el contrario, Gustave Courbet, el mayor realista de su tiempo, representa los aspectos comunes, incluso vulgares de la vida con honestidad y franqueza. En la década de 1860, la inmediatez con la que estos artistas retrataron su entorno rústico comenzó a influir en pintores como Claude Monet y Camille Pissarro, dos miembros fundamentales de la primera generación de impresionistas.

Jean-François Millet, El Ángelus, 1859.

La guerra civil (1870-1871)
En julio de 1870, las poderosas fuerzas del nacionalismo empujaron al emperador Napoleón III a entrar en la guerra con Prusia, un miembro de la Confederación Alemana. La guerra resultó desastrosa para los franceses, que sufrieron la derrota en Sedán. En septiembre de 1970, los alemanes sitiaron París. La ciudad sufrió bombardeos, hambre y enfermedad durante cuatro meses hasta su caída a principios de 1871. Poco después del final de la guerra, un grupo de izquierdistas, que se hacían llamar “La Comuna de París”, se rebelaron contra el nuevo gobierno que se había establecido en Versalles. Los Comuneros tomaron el control de la ciudad, buscando establecer una “república social y democrática”. Durante la “Semana Sangrienta”, a finales de mayo de 1871, las tropas del gobierno reprimieron brutalmente la insurrección; un estimado de 20,000 comuneros fueron ejecutados, otros 7,500 encarcelados o deportados. Los acontecimientos del “año terrible”, como Victor Hugo llamó a este periodo, se produjeron en un momento crucial en el desarrollo del impresionismo: muchos de los principales miembros del grupo alcanzaron la madurez artística. Algunos, como Édouard Manet y Edgar Degas, sirvieron en el ejército; otros, como Paul Cézanne y Claude Monet, se refugiaron en otras regiones o naciones. Al regresar a sus estudios, después de la guerra, se convirtieron en parte de la amplia transformación política y social que París experimentó en un intento por reconstruirse y modernizarse.

Gustave Doré, El enigma, 1871.

El impresionismo
A partir de 1874 y hasta 1886, Claude Monet, Pierre-Auguste Renoir, Camille Pissarro, Alfred Sisley, Edgar Degas, entre otros, organizaron ocho exposiciones colectivas independientes del Salón oficial. En la primera de estas exhibiciones un crítico de arte, Louis Leroy’ se mofó de las obras lanzando chistes sobre la pintura de Monet titulada Impresión: Sol naciente (1873), asegurando en tono burlón: “Me quedé impresionado con ese cuadro”. A pesar de ello, los artistas encontraron gracia en el nombre de “Impresionista” y decidieron continuar con sus exploraciones estéticas bajo ese título. Deleitándose en las apariencias del mundo físico, los impresionistas trataron de capturar los efectos atmosféricos transitorios en los entornos rurales, suburbanos y urbanos, y de vez en cuando en las pinturas figurativas y bodegones. Para aproximar sus “impresiones” ópticas de juegos de luz a través de las superficies de la naturaleza, los impresionistas emplearon pinceladas firmes y colores intensos.

Claude Monet, Impresión: Sol naciente, 1873.

Monet, Renoir, Rodin y Degas capturados por la cámara de cine
Antes de su muerte ocurrida en 1917, el pintor y escultor, Edgar Degas  cerca de los 80 años de edad se vio obligado a abandonar su residencia que lo albergó durante muchos años en la calle Victor Massé y se trasladó a el Boulevard de Clichy, donde vivió sus última etapa de la vida caminando lenta y tranquilamente por las calles de París. En 1915, el entonces novedoso invento conocido como cámara de cine, registró a Degas en una caminata cotidiana.

Pero mientras Degas recorría París, otros pintores y escultores franceses dedicaban horas, compromiso y arduo trabajo en la creación artística. A los 74 años de edad, Claude Monet continuaba pintando al aire libre; el registro de 1915 retrata al artista pintando al aire libre en su jardín de Giverny.

Otro de los artistas capturados por la cámara de cine fue Auguste Rodin. El siguiente video recupera cuatro momentos específicos en los que el escultor francés estuvo frente a la cámara. 1) Caminando sobre las escaleras de una obra arquitectónica. 2) En un jardín. 3) En su casa, que después se convertiría en el Museo Rodin. 4) Trabajando al interior de su estudio.

El siguiente “retrato fílmico de artista” muestra a Pierre-Auguste Renoir. El artista de 74 años está sentado frente al caballete aplicando pintura en un lienzo, mientras que su hijo menor, Claude, de 14 años, lo asesora colocándole la paleta de colores y los pinceles para que su padre pueda disponer de ellos. La otra persona que en algunos momentos entra a cuadro para platicar con padre e hijo es Sacha Guitry, el hombre que en 1915 realizó el registro visual de un artista que, a pesar de sus manos debilitadas por su edad, continuó creando hasta el final de su existencia.

TEXTOS CONSULTADOS:
Origins of Impressionism, escrito por Gary Tinterow y Henri Loyrette (1995).
Impressionism: Paint and Politics, escrito por John House (2004).
Critical Readings in Impressionism and Post-Impressionism: An Anthology, escrito por Mary Tompkins Lewis (2007).
OTRAS FUENTES CONSULTADAS:
“Monet, Renoir & Rodin Creating Art” en Open Culture.


Extraído de: http://enfilme.com/ 

sábado, 10 de octubre de 2015

Velázquez | Las meninas

Velázquez | Las meninas
Velázquez | Las meninas | Esta magnífica obra de Velázquez, superfamosa, está formada por una serie de personajes distribuidos de una forma peculiar: Vemos a la infanta y sus damitas de compañía (meninas en portugués) entran en el estudio de Velázquez que era el pintor de cámara del rey Felipe IV. Parece estar pensativo o tal vez mirando hacia el espectador.
Pero cabe suponer que está mirando a los reyes Felipe IV y Mariana de Austria, tal como vemos reflejado en el espejo del fondo, por tanto son las personas a las que está retratando.
Tenemos en primer plano y de izquierda a derecha a María Agustina Sarmiento a quien vemos haciendo una reverencia y ofrece un jarrito rojo, en una bandeja plateada, a la infanta Margarita de Austria, la cual está situada en el centro de la composición que acepta el jarrito y nos observa. La otra menina, Isabel de Velasco, también hace una ligera reverencia mirando a la infanta. A continuación está Mari Bárbola, una enana con gran cabeza y de origen alemán, también nos mira y, finalmente, en este primer plano, está Nicolasillo Pertusato, que aunque parece un niño era también un enano, como puede verse bastante travieso, le está dando una patada a un gran mastín que yace tumbado en el suelo.
Velázquez está más atrás, a la izquierda, sujetando un pincel en la mano derecha y la paleta con los demás pinceles en la izquierda, como es normal. Se ha vestido muy elegante y aparentando unos cuarenta años pero ya rondaba los cincuenta y siete. En los “arrepentimientos” observados con rayos X, se aprecia que antes había pintado con facciones de más viejo y el bigote canoso. Vemos la parte posterior del lienzo sobre un caballete situado delante de él.
Detrás de las meninas del lado derecho, vemos a la dama Marcela Ulloa, “guarda menor de damas” y un caballero llamado D. Diego Ruiz de Ancona con el cargo de “guardadamas” y escucha la conversación de la dama. Velázquez los sitúa a ambos en penumbra y más abocetados que las meninas marcando así distancia y espacio.
Al fondo, podemos ver una puerta de madera con cuarterones que se abre a una estancia posterior muy iluminada y José Nieto, aposentador de la corte, está en las escaleras, no sabemos si entra o sale. Lleva un sombrero en la mano y viste una elegante capa negra. La luz es de tal intensidad que hace brillar la escalera, la puerta y la persona de José Nieto.
En la pared vemos colgado un espejo donde el rey y la reina aparecen con un cortinaje rojo. Suponemos que están posando para Velázquez.
La estancia es amplia y de techo alto y hay grandes cuadros por las paredes (identificados en la actualidad). Existen ventanas en la pared derecha y están alternativamente abiertas y cerradas lo que nos acentúa la sensación de profundidad y de atmósfera real. El gran tamaño de las figuras, casi natural, subraya aún más su presencia en un espacio que se hace creíble.
LA TÉCNICA.
Técnicamente el cuadro es insuperable. El conjunto de perspectivas utilizadas es único y produce un efecto “atmosférico” en el ambiente representado, como si el pintor hubiese pintado el aire entre las figuras. Vamos a analizarlo: la primera perspectiva que observas es la lineal, diversas líneas imaginarias o no (línea del techo-pared; cuadros colgados, el suelo) guían nuestra vista hacia el fondo y nos hacen creer en una fuerte tridimensionalidad. Este asombroso efecto se refuerza con un suelo neutro, de moqueta, que avanza hacia nuestra posición y, sobre todo, con unos espacios alternativamente iluminados y en penumbra que subrayan el efecto de alejamiento. La otra perspectiva es la aérea, la difuminación progresiva de los contornos y la degradación de las gamas tonales con el aumento de la distancia y el alejamiento. Como remate, Velázquez pone un agujero iluminado en el centro (la puerta abierta) que da a una estancia donde no vemos el fin, es decir, el cuadro tiene una perspectiva ilimitada. En muchas de sus pinceladas utiliza la técnica del pincel seco que al restregarlo quedan rotos los trazos para dar la sensación correcta de las telas.
Esta combinación de perspectiva aérea y lineal es lo que ha fascinado a todos, expertos o no, desde el siglo XVII.
La gama cromática empleada por Velázquez en esta obra es limitada y contenida, predominan los grises y los ocres, no obstante, aplica colores fuertes como el rojo fuego en pequeños detalles de la vestimenta de las niñas como lacitos, pasadores de pelo y adornos florales. De este modo rompe la monotonía de colores y atrae nuestra atención. La calidad de representación de las sedas brillantes con grises y blancos muy luminosos resultan de una belleza deslumbrante.
Hay una leyenda respecto a la cruz de Santiago que lleva pintada Velázquez sobre su vestimenta: Presuntamente se la habría pintado el mismo varios años después de tener terminado el cuadro, por pura vanidad, cuando ésta le fue concedida. Luego se supo de fue nombrado caballero de la Orden de Santiago a título póstumo en 1.660 lo cual significa que alguien se la pintó después de muerto en Las Meninas. Sería, según la tradición el propio rey Felipe IV, quién, agradecido por los numerosos servicios de Velázquez como aposentador real y, sobre todo, como pintor, realizaría la cruz con su regia mano.
COMPOSICIÓN
La perspectiva de esta obra tiene un pequeño error según podemos ver y aquí viene la discusión de quienes opinan que Velázquez no conocía las leyes de la perspectiva aunque tenía un magnífico ojo para errar tan poco. O tal vez utilizó el trasladador de ángulos de madera como utiliza hoy Antonio López y por eso el pequeño error.
Las meninas de Velázquez 1
La línea de horizonte pasa por la mano del caballero situado en la puerta abierta del fondo (José Nieto) y su mano es precisamente el punto de fuga. Las tres líneas inclinadas de la derecha corresponden, una a las líneas de la perspectiva que pasan por la unión de techo y pared y las otras dos pasan por la parte superior e inferior de las ventanas.
Si observamos los ojos de los personajes que miran hacia afuera se ve perfectamente como la mirada de Velázquez es hacia abajo (pues la línea de horizonte está por debajo) y la de la princesa Margarita y la enana Mari Bárbola es hacia arriba. Las cabezas de los reyes están precisamente en la línea de horizonte aproximadamente. ¿Era Velázquez más alto que los reyes o es que estaban sentados?
También vemos las alineaciones de las lámparas y la alineación de la esquina del marco del espejo y la esquina del lienzo sobre el que está pintando Velázquez situadas en el lado izquierdo del cuadro.
Las meninas de Velázquez 2
Un conjunto de triángulos isósceles ubican las figuras por franjas.
Las meninas de Velázquez 3
También podemos interpretarlo como un triángulo que va creciendo de tamaño o sucesivos triángulos más pequeños dentro del grande.
La repetición de los triángulos compositivos implanta, a nivel subliminal, la sensación de grandiosidad, seguridad y equilibrio, valores intrínsecos de esta obra.
Las meninas de Velázquez 4Fig. 4

También encontramos círculos completos e incompletos que organizan las posiciones de las cabezas de las figuras que componen la obra.
Las meninas de Velázquez 5
Recordamos que las sensaciones que trasmiten los círculos son regularidad y equilibrio, además de centrar el tema como se aprecia en la siguiente foto donde determina que el centro son los reyes a quienes realmente está retratando Velázquez según nos quiere decir.
Las meninas de Velázquez 6
Las meninas de Velázquez 7
 Extraído de: http://www.curiosidario.es/