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sábado, 12 de marzo de 2016

ALFREDO ZITARROSA - PEPE CORVINA (ENRIQUE ESTRAZULAS y HECTOR NUMA MORAES)

sábado, 30 de enero de 2016


Un hombre entre los hombres

Hace 26 años de aquel 17 de enero en que murió Alfredo Zitarrosa. También en la orilla de enfrente dejó sus huellas y su recuerdo el cantor de la voz oscura, “voz de otro”, como alguien de allí mismo le dijera una vez. De algunas de esas huellas trata esta nota.

Ombú
“En México intenté componer canciones, ‘Pájaro de rodillas’ y ‘Casa vacía’, pero se quedaron por el camino”, le dijo Alfredo a la periodista Amelia Hernández, que lo entrevistó para el diario El Nacional de Caracas, en 1983 y en Buenos Aires. Ese mismo año, el cantor envió a su amigo Eleodoro Villada, guitarrista cordobés que lo acompañó en varias oportunidades, la letra de “Casa vacía” (véase recuadro). Villada la musicalizó y nació una estremecedora canción, que seguramente pocos uruguayos han tenido el privilegio de escuchar.
Eleodoro Villada Bustamante nació en Segunda Usina, provincia de Córdoba, en agosto de 1942, sexto hijo entre nueve hermanos, varones y mujeres, casi todos cantores. De su vida y su relación con Zitarrosa trata esta entrevista.
Cuéntenos de su origen como músico y cantor.
—Desde chico lo que más me gusta es la música, hacer canciones es mi mejor forma de expresión. Fue todo muy natural, mi padre era un hombre sencillo pero inteligente, él nos enseñó a vivir, viviendo. Y era un cantor con todas las letras, un artista. Me mandó a estudiar guitarra con un gran concertista, Carlos Valdés, que me enseñó a tocar con todos los dedos, con las cuerdas al aire, como se debe. Cuando tenía 18 años nos mudamos a Caseros, en la provincia de Buenos Aires, y seguí ahí mis estudios con María Angélica Funes, una amiga fuera de serie. Por los setenta, arraigado en Buenos Aires, conseguí trabajo en Radio Municipal. Cuando llegaron los milicos renuncié, en el 80, antes de darle una piña a algún ignorante con uniforme.
¿Cómo compone?
—Las canciones tienen algo de poesía. Me gustan los agudos y los graves de las notas y las letras. Es apasionante que coincidan. Aunque sea una canción alegre debe tener emoción, si no, es plantita seca.
Con fecha del 20 de febrero en Madrid, Zitarrosa le escribe: “Querido Eleodoro: Para mí fue un gran privilegio tener a mi lado a un hombre con tu sensibilidad y tus recuerdos. En público y en privado lo dije, lo escribí y lo demostré. En tu guitarra hay varias milongas que nunca tocaste pero que yo escuché, con los oídos, los ojos y el corazón del pasado, esos ojos y oídos que reclama Amanda para sí misma; ese mismo corazón donde anidan miedos, esperanzas, recuerdos, certezas…”. Qué privilegio el suyo, recibir tanto cariño de Zitarrosa.
—Alfredo tenía un gran respeto por sus guitarristas, y les daba el lugar que se ganaban. Nos mostraba el camino de lo que él quería, para lograr lo que luego salía. Nos daba libertad de creación, y de esa manera, creo, cada uno de nosotros sentía que estaba en el lugar que tenía que estar. Esa fue mi experiencia con Alfredo y su canto, más allá de la amistad profunda que sabía brindar. Una sensibilidad fuera de serie, un gran amigo aun en la pelea.
En 1983 le dedicó la letra de “Casa vacía”, que usted musicalizó. ¿También la grabó? Casiana Torres y Leonardo Pastore hicieron hermosas versiones del tema.
—Para mí fue un privilegio que Alfredo me entregara esa letra. Antes de conocerlo, yo ya tenía una gran admiración por su obra, por sus dichos. Tengo una grabación tomada en vivo que se la voy a enviar. En las dos grabaciones que usted nombra tuve también el privilegio de que Casiana Torres y Leonardo Pastore me convocaran para acompañarlos en la guitarra.
Cuentan que, en situaciones con Zitarrosa, usted una vez lloró al escuchar un candombe tocado por Vicente Correa, y que también lo hizo luego, en un recital, al punto que dejó de tocar.
—Un día fui con Guillermo Benassan, que era el director del Grupo Argentino de Teatro para Todos (Gatt), al departamento de Alfredo, en Palermo, para ver si lo convencíamos de que tocara en el teatro. Nos recibió muy amable, con el termo y el mate, infaltables. Le pareció que era una buena idea, pero dijo que estaba sin guitarristas. Entonces Benassan me dio un codazo, y en un acto de total inconsciencia dije: “No se preocupe, yo puedo armarle un grupo de guitarristas que lo acompañe, conozco su repertorio”. Alfredo hizo una pausa, chupó el mate, y me dijo: “¿Cómo se llama usted?” Con la impresión de que me estaba metiendo en un baile que no sabía bailar, contesté: “Eleodoro… Quise salvar el problema pero veo que no soy lo que usted necesita”. A los dos días me llamó y me citó para el día siguiente. Cuando llegué, me encontré con un negro grandote sentado, guitarra en mano. Alfredo le dijo: “Vicente, tocá un candombe para que escuche Eleodoro”. Y Vicente, que era nada menos que Vicente Correa, se largó con un candombe que me hizo llorar…
¿Y la otra vez?
—Estábamos tocando “P’al que se va”, y vi que dos mujeres del público lloraban de una forma fuera de lo común, eso me distrajo y dejé de tocar. Vicente Correa me dio un codazo para despertarme, entonces pude seguir tocando. Cuando terminamos nos retirábamos en fila india –como corresponde– y Alfredo que estaba detrás de mí preguntó: “¿Qué pasó con ‘P’al que se va?’”. Le dije lo de las mujeres que lloraban. “Ah, si fue por eso está muy bien”, dijo él. Esas mujeres fueron después a saludar al camarín, eran dos uruguayas exiliadas en Brasil. En ese momento lloramos todos.
Para usted Zitarrosa era un ángel, tenía algo de diablo y cantaba como los dioses.
—Él era un alma doliente, eso se remonta a su niñez. “Tomando del amor la voz prestada”, creo que en esa frase se resume todo ese dolor que Alfredo entregaba en sus canciones. Era un hombre limpio, puro, más allá de las impurezas. Recuerdo una vez que estaba muy enojado, por un tema que ya ni recuerdo. Él, para hacerme ver que yo estaba muy intransigente en la discusión, me escribe: “Mirá, Eleodoro, aunque uno cante de esmoquin, tiene que ser de a caballo”. Eso lo pinta de cuerpo entero, esa calidad para regalarme frases que luego fueron parte importante de mi léxico. También decía: “Crear no siempre es creer; cuando ambas cosas se juntan, recién saltan las lágrimas”. Alfredo era un hombre distinto, iluminado, de esos que cambian las cosas sin proponérselo.
Usted además compuso una canción en su honor, y eso tiene una historia…
—En 1991 presentamos un casete con músicas mías y letras del poeta argentino Guillermo Yantorno. Para la presentación en un teatro de Buenos Aires, cuando hicimos el primer ensayo, yo tenía la sensación de que Alfredo estaba vigilando a ver cómo salía la cosa. Le dije al poeta si no le parecía mal que, aunque no estaba en el casete, en la presentación cantara “El violín de Becho”, y él estuvo de acuerdo. Cuando lo canté durante la presentación, expliqué que era un homenaje a mi amigo recientemente desaparecido, y fue algo mágico: “El violín de Becho” pasó a ser la estrella del recital. La gente aplaudió tanto que me corrieron las lágrimas…Cuando terminó el recital, se escuchaban voces pidiendo otra de Zitarrosa. Algunas personas desde la platea me llamaron, querían saber de Zitarrosa, de cuándo había tocado con él y todo eso. Cuando estábamos hablando, la gente del teatro empezó a apagar las luces, nos dijeron que debíamos desalojar la sala. Me puse mal, les dije a los apagadores que no me sacaran ese momento que era magia pura. Pero los tipos tenían orden de desalojar, y lo hicieron. Después, en la vereda, la gente seguía preguntando sobre Alfredo. Cuando más tarde llegué a mi casa, salió a borbotones “El cantor” (recuadro 2), que fue finalista entre 1.500 canciones en el Festival Nacional de la Canción, en 1993.
Zitarrosa, en 1980, escribe en el Excélsior de México dos artículos que titula “Mis compañeros”, nombra a los 33 guitarristas que lo habían acompañado hasta ese momento, y dice: “Habría que escribir muchas notas como ésta para decir sólo algo de cada una de esas guitarras, algunas auténticamente memorables”.
—Compartir escenario con esos uruguayos fue lo máximo. El sonido de esos arreglos que alguna vez creí imposibles dejó una marca de fuego, que me hizo cambiar el enfoque que yo tenía de la música popular. Basta de novenas y oncenas, sólo el acorde natural, para vestir esas canciones que el pueblo quiere.
Una última reflexión.
—La experiencia de ese tiempo con Alfredo le dio a mi vida un viraje de 180 grados, tanto en la música como en el solo hecho de vivir. Estar cerca de él fue un aprendizaje constante. Créame, fue la persona más importante que me tocó conocer. Recuerdo que en 1976, antes de irse a España, él tenía que juntar plata para el viaje y cantó en lugares insólitos. Iba a cantar en una boite de Campana, un pueblo de la provincia de Buenos Aires, y a mí no me gustó nada que cantara ahí, todo el mundo sabe para qué son esos boliches. Se lo dije y me contestó: es lo que hay. Más tarde volví a la carga, en los camarines, entonces me miró muy serio y me dijo: “Hacé tu trabajo”. No hablé más. Cuando salimos al ruedo, largamos con “El violín de Becho”. Con los primeros acordes el lugar era otro, parecía un templo. Así pude entender que es uno quien hace las cosas para que las cosas cambien. Ese fue Alfredo Zitarrosa. Un hombre entre los hombres
El cantor

Todo pasó tan pronto/ se apagaron las luces/ el cantor que cantaba/
se quedó en la penumbra/ por su vieja tristeza/ se durmió la nostalgia/ el cantor incansable/ de las cosas del alma/ todo pasó muy pronto/ hay un duende en silencio/ escenario vacío/ sin aplausos, sin ecos/ de un montón de butacas/ despobladas de gestos/ se revelan fantasmas/ apurando el recuerdo./ ¿Por qué cayó el telón?/ cuando faltaba un tiempo/ de mejor vivir/ de vivir mejor.

Todo pasó tan pronto/ se apagaron las luces/ su emoción hecha pueblo/ madurando con el tiempo/ su canción se agiganta/ va gritando verdades/ ¿quién detuvo este vuelo?/ Becho toca el violín en la orquesta/ cara de chiquilín sin maestra./ ¿Por qué cayó el telón?/ cuando faltaba tiempo de mejor vivir/ de vivir mejor.

Eleodoro Villada, 1991.
México, setiembre de 1982
Para mi amigo Eleodoro, con sincero afecto
Zitarrosa
Casa vacía
Una casa vacía es el pasado/ donde mi voz resuena agigantada/
desde esta casa a veces he cantado/ tomando del amor la voz prestada./
Pero aquí soy el único habitante/ y mi canto ilusión que te reclama/
desnudo de esta casa resonante/ solitario badajo de campana./

El sol ya nunca alumbra esta casona/ la han cercado los tejos y los pinos/ es una mancha azul desde la loma/ sólo se ve un portón desde el camino./

¿Cómo decirte que aunque en ella vivo/ esta casa es tan sólo una posada/

que el pan aquí ha olvidado que fue trigo/ que aquí se duerme triste y sin almohada?/

En esta casa las paredes lloran/ de soledad los patios están muertos/
no me dejes aquí, búscame ahora/ amada, llámame a sembrar tu huerto.

Extraído de: http://brecha.com.uy/


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sábado, 24 de octubre de 2015

Grabaron "Adagio a mi 


país" y   otras canciones 


prohibidas en 


dictadura



"Canciones prohibidas" es un compilado en el que artistas latinoamericanos versionan parte de los temas que fueron censurados durante el régimen militar de Argentina.



Canciones prohibidas es un proyecto artístico que se originó en Argentina entre varios artistas locales, que se propusieron volver a grabar con su impronta parte de los temas que durante el régimen militar estuvieron incluidos en el documento “Cantables cuyas letras se consideran no aptas para ser difundidas por los servicios de radiodifusión”.

En el primer volumen de este trabajo hay obras de lo más variadas, desde el "Adagio a mi país" de Alfredo Zitarrosa, que versiona el dúo folclórico Tonolec, hasta "Da ya think I'm sexy?" de Rod Stewart, a cargo de Javier y Julián Malosetti.

Son 26 los artistas que participaron de este primer disco producido por Fer Isella, que se puede descargar en la web de Canciones Prohibidas. Fabiana Cantilo, la cubana Yusa, Gabo Ferro e Ignacio Montoya Carlotto, el nieto de Estela de Carlotto, son algunos de los que participan.

Este trabajo será volverá un documental, y se puede ver un avance.



Extraído de: http://www.elpais.com.uy/

CancionesProhibidas.com - "Adagio en mi país" de Alfredo Zitarrosa por T...

sábado, 24 de enero de 2015

Proponen construir un monumento a Alfredo Zitarrosa en Montevideo


El edil frenteamplista Dari Mendiondo anunció que presentará en la Junta Departamental una propuesta para erigir una estatua que recuerde al cantautor uruguayo. "Llegó el momento de que Montevideo salde una deuda histórica que tiene con Alfedo Zitarrosa", consideró.

Para el recuerdo
Para el recuerdo


Mendiondo explicó que existe una plaza que lleva el nombre de Alfredo Zitarrosa en Aquiles Lanza y Gonzalo Ramírez, y allí sería un buen sitio para en el marco de una remodelación del espacio público, instalar la estatua.
Señaló que su idea sería convocar a diversos organizaciones sociales, como el PIT-CNT, para que aporten y se logre una "obra compartida" para recordar el músico uruguayo.
Dijo que "es curioso" que en Argentina haya una estatua de Zitarrosa y en Uruguay no haya ninguna.
Finalmente, indicó que el cantautor dejó "una huella imborrable en el canto popular y la cultura uruguaya".

Extraído de: http://www.radiomontecarlo.com.uy/

sábado, 15 de marzo de 2014

El pasado 10 de marzo se cumplieron 78 años del nacimiento de Alfredo Zitarrosa.

Lo recordamos  a través del testimonio de sus familiares, amigos y admiradores.

Alfredo Zitarrosa - Cantando a nombre de mi tierra 1_1.mp4

Alfredo Zitarrosa - Cantando a nombre de mi tierra 1_2.mp4

Alfredo Zitarrosa - Cantando a nombre de mi tierra 1_3.mp4

Alfredo Zitarrosa - Cantando a nombre de mi tierra 1_4.mp4

Alfredo Zitarrosa - Cantando a nombre de mi tierra 1_5.mp4

Alfredo Zitarrosa - Cantando a nombre de mi tierra 1_6.mp4

Alfredo Zitarrosa - Cantando a nombre de mi tierra 2_1.mp4

Alfredo Zitarrosa - Cantando a nombre de mi tierra 2_2.mp4

Alfredo Zitarrosa - Cantando a nombre de mi tierra 2_3.mp4

Alfredo Zitarrosa - Cantando a nombre de mi tierra 2_4.mp4

Alfredo Zitarrosa - Cantando a nombre de mi tierra 2_5.mp4

Alfredo Zitarrosa - Cantando a nombre de mi tierra 2_6.mp4


QUEREMOS TANTO A ALFREDO



Aldo Roque Difilippo


Más que hablar Alfredo Zitarrosa dejemos que hablen sus creaciones. Solía decir:"Yo no soy poeta, quizá en mi canción se pueda hallar una metáfora afortunada, pero no creo que eso sea poesía. Pienso que la canción rinde tributo de amor a la poesía".







ADAGIO EN MI PAÍS: "Resultó ser una canción buena y hoy pienso que es la mejor canción que hice. Aunque aseguro que sí, es cierto que lloraba cuando la escribía (...) Esta canción contiene cuanto quise poner en ella, todo cuanto pude, especialmente mi amor por nuestro pueblo, mi personal conciencia del proceso que estamos viviendo los uruguayos: eventualmente, incluso, eso que hoy se llama 'compromiso' y que, a mi juicio, es nada más -o nada menos- que simple y pura honradez".
 
BARRIO SUR: "... es una vidalita que quiso ser un tango. Fue escrita sobre un texto que arreglé, casi que destripé, pero en este caso, con la aprobación del autor(...). Pero se quedó en vidalita, tal vez por que yo en mi formación, soy del campo. El tango en cambio, es un género ciudadano. Esta vidalita hecha sobre el texto del poeta Enrique Estrázulas, trata de un barrio donde yo viví muchos años...".

CHAMARRITA DE LOS MILICOS: "...Fue escrita de un tirón en la mesa de un bar de Blvr.Artigas y 18 de Julio, el 27 de enero de 1970. Ese día había nacido mi hija Carla Moriana y yo sentía que le estaba escribiendo al que no pudo ser su abuelo, mi padre adoptivo, Carlos Durán, quien siendo hijo de coronel "colorado", había terminado de "milico" en los años 40. (...)Carlos no era mi padre y yo lo sabía. Era muy viejo para ser mi mejor amigo, pero cuando ya viudo me pidió que no lo abandonara, sentí que más que mi padrastro era mi hermano, y lo acompañé hasta el final, y lo enterré, con ayuda de sus sobrinos auténticos, después de rescatarlo, desnudo, de la morgue del Hospital Militar. Su ataúd sonó como un bramido al dar un tumbo en el fondo del Panteón Policial del Buceo..."

 
DOÑA SOLEDAD: "Habla el candombe de la libertad, allá en vísperas de los años setenta. Y pregunta ¿qué es lo que quieren decir con eso de la libertad? Hoy más que nunca nuestro pueblo sabe, que lo que necesita y lo que va a conquistar, sin duda, es la libertad concreta, aquella que consiste en que cada ser humano, por el sólo hecho de haber nacido, tiene derecho a su vivienda, a su alimento, a su higiene, a su salud, a su educación, ¡a la libertad en todo caso!..."


DIEZ DÉCIMAS DE SALUDO AL PÚBLICO ARGENTINO: "Tuve que hacer unos versos en forma más o menos rápida, para demostrarle al vecino pueblo hermano, todo mi afecto..., y quise que estuvieran prontos para mi actuación en el Teatro Enrique Santos Discépolo. Pero la música, es un ritmo de milonga tradicional, clásica, que en realidad fue "impuesta" ahí para poder cantar esos versos. No hay una relación entre ambas. Una está desprendida de la otra. Por eso, si bien los versos son correctos, la obra como tal no es buena".


DULCE JUANITA: "Yo había comprado un canario cantor Roller, de voz grave, que se llamaba "Parménidez". Un día le regalé una compañera, "Juanita", pero acaso porque era pichón, Parménidez resultó infecundo. Juanita se empeñó en poner huevos que no se abrían. Llegó a hacer seis posturas de cinco huevos. ¡Una barbaridad!. (...)Una noche, al volver de una actuación, la encontré esponjadita, como si tuviera frío. No se me ocurrió que no podía desovar: es una cosa que se arregla fácilmente... Era preciosa Juanita, de color naranja".
(...) "Nunca la canté ni la pienso cantar en público. Incluso cuando la grabé, puse mi voz sobre la música de las guitarras que ya estaba grabada. Al operador del estudio le dije que apagara las luces. Estábamos solos en el estudio. No quería que me viera llorar".


EL LOCO ANTONIO: -José Antonio Dotta- "Mi padre, los fines de semana, los sábados nada más, me llevaba al bar donde él se reunía con amigos. Me compraba un chocolatín y yo me quedaba allí, observando a la gente. Entre los amigos había un señor, que era conocido con el apodo de 'el comunista'. Un hombre vestido de overol, lo recuerdo claramente, de nombre Antonio, a quien también le decían 'el loco Antonio'. Era un pescador. Aunque vestía de overol, se dedicaba a la pesca. Seguro que era el  único comunista del pueblo, de ahí aquello de loco, porque claro, para la gente de aquellos años en el pueblo Santiago Vázquez, a orillas del río Santa Lucía, ambos términos serían equivalentes.
Cuando había bajantes en el río, grandes bajantes, yo veía a Antonio, casi en la desembocadura del río Santa Lucía, a la vera de su rancho mirando 'pa'la canal', allí donde todavía quedaba agua corriendo, donde aún había pesca. Tenía que esperar horas, a veces un día entero, para poder pescar, porque en su precaria embarcación, no podía atravesar aquel cangrejal".


EL OLOR A LEÑA BOBBY: "Lo poco que yo pueda saber de tocar guitarra, que por cierto es bien poco, se lo debo a Bobby (Pimentel). Con él aprendí fundamentalmente el ritmo de zamba, que es lo más fácil. Además a Bobby le apasiona ese género, sobre todo las zambas clásicas argentinas".


EL VIOLÍN DE BECHO: "A Becho lo conocí por 1965 en el Bar Outes. El es oriundo de Rocha, de la ciudad de Lascano. 'Becho' es una deformación del italiano "vecchio". (...)Cuando  Becho escuchó por primera vez la canción me dijo: 'es linda'.(...)En una parte la canción dice "Becho tiene un violín que no ama"; se refiere a que el violín que más quería Becho -un Tissa-Videck- lo tuvo que vender o empeñar porque también él, que es un gran artista, un gran instrumentista, un gran músico, no puede vivir de su profesión".


GUITARRA NEGRA: "En lo que tiene que ver con Guitarra Negra, son unos apuntes que yo había hecho acá, donde criticaba todas y cada una de mis canciones que había hecho. Una buena parte de ese texto lo descarté y dejé allí todo aquello que era testimonio de lo que me había contecido como cantor popular en un régimen de corte neofascista. (...)  Además pienso que habría que grabar Guitarra Negra con una cara 2 que fuera Guitarra Blanca. Lo que me toca hacer ahora es captar todo aquello que sea obra de los jóvenes, todo lo que sea útil al proceso que estamos viviendo de reconquista de la democracia..."


LA COYUNDA: "...es una canción de amor; es casi un estilo pero no está exactamente en el molde del estilo. Una coyunda es un tiento de cuero vacuno, bien sobado, que sirve para unir los bueyes al yugo. Por lo tanto, la palabra coyunda está usada en connotación de amarradora, atadura, cosa que sujeta"


MILONGA MADRE: "Le puse Milonga madre porque intenta ser una alusión a los orígenes de la música rioplatense, en el sentido que la milonga es la madre del tango, y a mi criterio, modeló ese ritmo porteño" (se refiere al LP Milonga madre, pero puede aplicarse a la canción)


MILONGA PARA UNA NIÑA: "... está compuesta al estilo tradicional del hombre de campo uruguayo: en décimas, en tonos mayores y en tono de sol. No está inspirada en nadie en especial, aunque algunas situaciones y variados recuerdos, mancomunados, me han hecho componerla así, por alguna manera. La compuse pensando en dos o tres mujeres como ideales del amor; entre una de ellas y yo había cierta atracción pero nada más, nunca fuimos novios"


MIRE AMIGO: "La canción "Mire amigo" es de las que hoy suelen llamarse de tipo testimonial o de  protesta, aunque coincidiendo con Daniel Viglietti, prefiero llamarles de propuesta. Tiene un verso que hace referencia a aquellas elecciones que no sean dignas de confienza. En la época que hice esta canción, yo vivía mi época romántica de anarquista liberal. Es decir, mi anarquismo se consumía en el bar, en lo posible en discusión abierta con los liberales doctrinarios que decían, y sin razón, que todo anarquista termina por ser batllista. Fue la segunda canción que compuse. (...)
En Uruguay la estrené en un acto a beneficio de una escuela pública; en ese acto asistió el entonces Presidente Beltrán".


NENE PATUDO: "Esta canción habla de una colectividad de pescadores, gente proveniente del campo, hombres de a caballo, que han cruzado grandes arenales en busca de una vida mejor, que por cierto todavía no la hallan, y viven en la costa oceánica del departamento de Rocha, en el este de mi tierra.
En esa zona viven unas doscientas familias de pescadores dedicados a la pesca del tiburón, fundamentalmente a cierta variedad de tiburón conocida como 'trompa de cristal', que después se vende como bacalao, por cierto".


NIÑO CHRISTIAN: "Yo canté por primera vez como profesional, en el canal 13 Panamericano de Lina, a instancias de un amigo que era director de una agencia de publicidad y que me indujo a cantar. Se llamaba César Durand, un hombre magnífico, que tenía una enfermedad congénita, un efisema, y que sabía que le quedaba un año de vida. Había asumido su muerte próxima como sólo un ser excepcional lo puede asumir. Tenía cuatro hijos y el más pequeño, tenía un año. Se llamaba Christian, tenía el pelo rubio; era una preciosa criatura. Su madre se llamaba Luz.
En el año 75 fui a cantar a Córdoba, y estando en el hotel, me visitaron seis o siete jóvenes, entre ellos un muchachito de catorce o quince años, con zapatos grandes que evidentemente no eran de él, sin cordones, de ojos azules, pelo rubio y tez bien morena, muy sonriente, que me preguntó: '¿vos te acordás de mi?. Yo soy Christian Durand, el hijo de César'
Yo por supuesto no lo podía reconocer ya que lo había conocido cuando tenía un año. Nos saludamos, nos abrazamos, le di un beso... Su madre Luz era una mujer completamente loca, que después de morir su marido se dedicó a viajar y Christian prácticamente era un huérfano que estaba estudiando en Córdoba.
Vuelvo a Uruguay, y a los dos meses recibo una carta firmada: "los amigos de Christian", en la que me dicen que Christian Había muerto y que le haga una canción... De qué murió, ni cuando, ni cómo, no sé. Probablemente de la misma enfermedad que su padre. Sé que lo enterraron con él en Lima.
'Niño Christian' son de esas canciones que están ahí que no las canto, y que incluso no las podría cantar porque lloraría si lo hiciera. Y no se puede cantar llorando".



P'AL QUE SE VA: "... estaba dedicada en sus orígenes a las personas que desde el campo se trasladaban a la ciudad en busca de trabajo. Fenómeno éste obviamente que no es exclusivo de nuestro país, sino de la inmensa mayoría de los países que integramos la tan llevada y traída 'sociedad de consumo', para no hablar en otros términos. No obstante hoy está dedidicada a los uruguayos que emigraron del Uruguay".


PARA MANOLO: "Yo tengo un gran amigo gallego, casulamente llamado Manuel (Touriño), y por lo tanto conocido entre nosotros, sus amigos, como Manolo. Su oficio es ser bolichero, profesión bastante frecuente entre los gallegos, ¿verdad?. Se trata de un gran cantor, un hombre que no solamente tiene una estupenda voz, sino además una gran sensibilidad. Es además un gran republicano. Me a enseñado algunas canciones folklóricas de su Galicia natal. (...) Yo  compuse esta canción en homenaje a mi amigo Manolo, y la canción por lo tanto incluye algún fragmento de canciones folkloricas gallegas que él me enseñó y que hemos cantado juntos, a dúo y en coro. Desde el punto de vista de su ritmo es una invención, que consiste en mezclar una milonga criolla con unas alegrías andaluzas. Cosas que no tienen nada que ver entre sí, pero los contrarios enfrentados siempre dan un resultado; parece que eso es casi como una ley. Y en este caso al menos lo que se logra es aludir a la gaita gallega".


STEFANIE: "Entiendo que es una canción de amor que alude -quizá no de una manera no muy explícita- pero alude al hecho mismo de que la prostitución en el mundo capitalista, es nada más, en todo caso nada menos, que el resultado de la explotación del hombre por el hombre,no obstante es una canción de amor, al ser humano, no a la prostituta, a aquella mujer con la que uno pudo o no tener una relación sexual, pero sí una relación de afecto nacida a partir del conocimiento de que se trata a un ser humano que también es capaz de amar. Stefanie es una mujer con la que yo hablé en una boite, una noche, y que por razones de su profesión hubiera querido tener conmigo un trato profesional, pero fundamentalmente en la que yo recogí una afirmación suya, que es el primer verso de la canción y que era, que ella estaba ejerciendo la prostitución porque quería casarse con el hombre que amaba en Europa. Una mujer muy bella, hablaba muy mal el protugués, vivía en San Pablo. Ese fue el punto de arranque del tema, lo demás es una invención, que por cierto no está ajena a la realidad; yo hubiera querido meterme en la cama con ella, pero no fue así y en todo caso no importa la canción lo dice como qué si hubiera ocurrido. Creo que de ese modo la canción llega mejor a quien la escucha.Porque es digna de amor una prostituta, más que digna, tal vez sea la más desamada de las mujeres la que ejerce la prostitución; y ser desamado, todos los sabemos, es lo peor que le puede pasar a un ser humano".


RECORDÁNDOTE: "La primera canción que compuse fue "Recordándote", allá por los 60. La compuse para un amigo mío de CX 14, Nelson Rodríguez, inspirándome en el problema que él estaba viviendo. Traté de decir en ella, lo que supuse que él hubiese querido decir. Tiene ritmo de zamba porque en ese momento yo estaba muy influenciado por los ritmos folklóricos argentinos. (...) Este amigo estaba ennoviado con una amiga mía, y la compuse como si fueran a cantar Los Chalchaleros. Cuando la grabé para editarla, la canción ya tenía otro estilo".