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domingo, 1 de febrero de 2026

 

Arqueólogos desentierran en la casa de George Washington 35 botellas del siglo XVIII con el contenido intacto


Un equipo de arqueólogos ha descubierto 35 botellas selladas del siglo XVIII con cerezas y bayas perfectamente conservadas en el sótano de Mount Vernon, la histórica residencia de George Washington.


Cuando el equipo de arqueología de Mount Vernon se adentró en los sótanos de la mansión de George Washington, esperaba encontrar vestigios arquitectónicos, quizá utensilios rotos o restos de muros olvidados. Lo que nadie podía prever era el descubrimiento de 35 botellas de vidrio del siglo XVIII, 29 de ellas completamente intactas y con un contenido tan sorprendente como excepcional: cerezas y bayas perfectamente conservadas desde hace más de 250 años. El hallazgo, anunciado oficialmente por la Mount Vernon Ladies’ Association, está siendo considerado por los expertos como uno de los descubrimientos arqueobotánicos más relevantes de la historia de América del Norte.

Las botellas fueron encontradas en cinco pozos de almacenamiento durante las obras del ambicioso Proyecto de Revitalización de la Mansión, una iniciativa de 40 millones de dólares que tiene como objetivo preparar la residencia del primer presidente de los Estados Unidos para el 250º aniversario del país, que se celebrará este año. Pero entre los trabajos de mejora estructural y drenaje, los arqueólogos se toparon con algo que nadie esperaba: recipientes de cristal sellados, cubiertos por capas de tierra y ocultos bajo un suelo de ladrillo colocado en la década de 1770. Estas botellas no habían visto la luz del sol desde los años previos a la Revolución Americana.

Conservación milagrosa en el corazón de Mount Vernon

El contenido de las botellas, extraído cuidadosamente y ahora almacenado bajo refrigeración, ha revelado un estado de conservación extraordinario. En su interior, los científicos han identificado decenas de huesos de cereza, tallos perfectamente recortados y pulpa aún reconocible. Todo indica que las frutas fueron lavadas meticulosamente antes de ser embotelladas y selladas, siguiendo técnicas de conservación tan precisas que incluso hoy, tras más de dos siglos, no se han detectado contaminaciones microbianas graves en el líquido remanente.

Este detalle ha llevado a los expertos a valorar enormemente las habilidades culinarias de quienes prepararon estos alimentos. Y aquí emerge otro protagonista del relato: la cocinera esclavizada conocida como Doll, que llegó a Mount Vernon en 1759 junto con Martha Washington y que, según documentos históricos, tenía experiencia en la preparación de frutas embotelladas. Una carta escrita por Martha años más tarde incluso sugiere que Doll conocía bien el proceso, insinuando que pudo haber supervisado la creación de estas conservas. Hoy, más de dos siglos después, su destreza sigue sorprendiendo a genetistas, arqueólogos y microbiólogos.

Frutas embotelladas hace más de dos siglos aparecen en la residencia de George Washington
Frutas embotelladas hace más de dos siglos aparecen en la residencia de George Washington. Fuente: Wikimedia

El hallazgo ha generado una oleada de interés no solo entre arqueólogos, sino también entre genetistas de plantas y expertos en alimentación histórica. Investigadores del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ya han comenzado a analizar el material biológico para identificar las variedades de cereza utilizadas, muchas de las cuales podrían estar extintas o muy transformadas respecto a sus descendientes actuales.

La hipótesis principal es que se trata de cerezas ácidas, con una mayor concentración de ácido que habría ayudado a conservarlas de forma natural. Algunos tallos parecen haber sido cortados con tijeras, una señal de recolección meticulosa que refuerza la teoría de una elaboración altamente especializada. Incluso se están examinando los huesos para evaluar si alguno podría ser viable para la germinación, lo que abriría la posibilidad de rescatar una variedad genética del siglo XVIII. Aunque las primeras pruebas muestran que muchos están demasiado degradados por la humedad, el solo intento ya abre una puerta fascinante: cultivar hoy árboles cuyas “raíces” se hunden literalmente en los inicios de la historia de Estados Unidos.

¿Qué función tenían estas botellas?

La datación de los pozos sugiere que las botellas fueron enterradas poco antes de que Washington dejara Mount Vernon en 1775 para liderar el Ejército Continental. Se cree que las frutas no fueron conservadas con fines decorativos ni simbólicos, sino como provisiones para el consumo en los meses siguientes. Esta práctica era habitual en las plantaciones del siglo XVIII, donde la producción de frutas estaba organizada de forma casi industrial y los excedentes se conservaban en botes de cristal o cerámica, a menudo en sótanos donde la temperatura era más estable.

Pero las condiciones específicas de Mount Vernon, con su denso suelo arcilloso y escasa circulación de aire, crearon sin quererlo una cápsula del tiempo. Las botellas, algunas aún con fragmentos de sus corchos originales y posiblemente sumergidas en agua de manantial o infiltrada con el tiempo, lograron mantener sellado su contenido durante siglos.

Durante las obras de restauración, los arqueólogos dieron con botellas intactas que guardaban cerezas y bayas de hace más de 250 años
Durante las obras de restauración, los arqueólogos dieron con botellas intactas que guardaban cerezas y bayas de hace más de 250 años. Foto: Mount Vernon Ladies’ Association

El legado de quienes no figuran en los libros

Quizá el aspecto más poderoso de este hallazgo no radique solo en lo que se encontró, sino en lo que nos obliga a recordar: que detrás de estas botellas hay historias invisibles de personas esclavizadas que trabajaban en condiciones inhumanas y que, sin embargo, dejaron una huella profunda —y ahora tangible— en la historia de la alimentación en América. Los jardines, huertos y cocinas de Mount Vernon eran sostenidos por más de 300 personas esclavizadas, muchas de las cuales no aparecen en los registros oficiales, pero cuya labor hizo posible este tipo de elaboraciones culinarias.

Las frutas no solo representan una proeza técnica, sino también el resultado de una organización doméstica compleja, donde la producción de alimentos era tan precisa como cualquier industria moderna. Este hallazgo, inesperadamente, pone en valor el conocimiento agroalimentario de estas personas y abre nuevas líneas de investigación sobre las tradiciones culinarias afroamericanas que contribuyeron al nacimiento de lo que hoy llamamos cocina estadounidense.


La restauración de Mount Vernon, prevista para culminar este año con motivo del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, tiene ahora un nuevo motivo de orgullo. Estas botellas, testigos silenciosos de un mundo que parecía perdido, han reavivado el interés por los orígenes no solo políticos, sino también cotidianos de la nación. En palabras de los propios responsables del proyecto, es como si las botellas hubieran esperado todo este tiempo para reaparecer justo en el momento en que el país se prepara para conmemorar su nacimiento.

Y aunque aún quedan análisis científicos por realizar y muchos misterios por desvelar, algo es seguro: nunca más veremos una botella de cerezas con los mismos ojos.


(*) extraído de https://muyinteresante.okdiario.com/

miércoles, 8 de octubre de 2025

 

Exposición y acto sobre el "Combate de Perseverano"


Se realizó un acto y una exposición sobre el "Combate de Perseverano", registrado el 7 de octubre de 1875, enfrentamiento en el marco de la "Revolución Tricolor".


La actividad tuvo lugar en la escuela rural N° 16 de Perseverano, en presencia de autoridades departamentales encabezadas por el Intendente de Soriano, Guillermo Besozzi, junto a escolares y público en general.


En la oportunidad la directora de la escuela agradeció la oportunidad de poner en valor a esa zona.








Por su parte el experto en arqueología militar, Marcelo Díaz Buschiazzo expuso sobre el hecho histórico, brindando detalles poco conocidos del mismo, junto a un pormenorizado relato de cómo se dió el combate entre fuerzas revolucionarias comandadas por el Cnel. Julio Arrué y las tropas del ejército del gobierno bajo las órdenes del Cnel. Carlos Gaudencio.


También, se descubrió una gigantografía alusiva a este hecho histórico y se mostró material bélico hallado en el campo de batalla.


Además el vecino Uruguay Guerrero presentó la "Marcha a Perseverano", escrita y compuesta por él.
Luego de la instancia en la escuela, se hizo una recorrida por la zona donde se produjo el combate.

jueves, 4 de septiembre de 2025

 

Soriano jugó un papel importante en el proceso emancipador del país


En este año que se celebra el bicentenario de la Declaratoria de la Independencia. En el departamento de Soriano se vienen realizando diferentes actividades resaltando el papel que
jugaron los actores locales en ese proceso que derivó en la conformación del Uruguay que conocemos hoy.




El Uruguay está celebrando el bi centenario de los hechos históricos de 1825. Hechos que formaron las características políticas y culturales de nuestra actual sociedad y en el cual Soriano tuvo un protagonismo importante. Porque mientras en la Florida se declaraba la independencia, por estas tierras se peleaba, cuerpo a cuerpo con las tropas brasileras. En Villa Soriano, en Dolores, en Mercedes, en hechos protagonizados por vecinos de la zona.

A dos siglos de los hechos que gestaron el Uruguay como proyecto colectivo, el Director Nacional de Educación, Gabriel Quirici, propone una mirada crítica y esperanzada sobre nuestra historia. Desde la revolución rural y popular que desafió las élites, hasta el espíritu republicano que aún nos distingue en la región, Quirici reivindica la diversidad territorial, la participación de los pueblos y el desafío de transmitir esos valores a las nuevas generaciones.


También el profesor Santiago Zefferino reflexionó, en una charla dirigida a escolares mercedarios, haciendo hincapié en la importancia que tuvieron en aquellos acontecimientos, los pobladores y personajes de Soriano. Enfatizando que si bien la historia recuerda los grandes hechos ocurridos especialmente en Montevideo, en esta parte del país ocurrieron hechos que fueron determinantes para que finalmente se pudiera declarar su independencia.

ESCUCHAR EL INFORME COMPLETO


Publicado originalmente en  https://mediospublicos.uy/ 



lunes, 10 de julio de 2017

Cuatro semanas  bélicas sobre Dolores:  
febrero 1904



Roberto Sari Torres


1°- Los insurgentes  blancos toman por la  fuerza la ciudad. La guardia   militar  colorada huye  hacia  Mercedes.  Dolores se  adorna y se viste de  planco (flores y ropas blancas en las  vestimentas).
2°- Luego  los colorados  retoman la ciudad  y la guerrilla enemiga  huye al Sur,  y en Dolores reaparece, dominante  el color  colorado (flores, gallardetes, vestimenta, etc.).
3°- Los combatientes saravistas  se  refuerzas  y a la semana retornan a  desalojar  a los hombres del  gobierno de Batlle.  La guarnición  atacada huye  a Mercedes,  que, “mascando”  una seguidilla  de  sucesos  adversos,  no  podía  resignarse  a tal situación.  Con el inicio de la última semana de aquel  viejo febrero,  los colorados  desalojan  a los ocupantes guerrilleros  hasta el otro lado del Arroyo Espinillo, donde en sus  pastizales caen las últimas gotas   de sangre  derramada en ataques  y retiradas  durante aquel mes del  caliente   verano urguayo del “cuatro”.
Entones culminaba la  construcción del Reloj  Municipal frente a la Plaza Constitución por calle Sotura. Pero  su construcción sirvió de perímetro para  calabocear  a algún dirigente blanco, mientras  la borrasca de la guerra civil  cruzaba por las calles  y  baldíos citadinos del pueblo de 103 años.
Pasados  los días turbulentos, el  22 de setiembre de 1904 se inaugura el elegante prisma,  bien revocado, con el ojo del tiempo  de su reloj, que  iluminada  su  esfera  amarrillea mirando  al suroeste, a la estatua   ubicada en el centro  de la Plaza Constitución: “La China de la libertad”, cuyo  broncíneo  cuerpo y espada en  alto,  mirando  al Sur  Oeste, homenajea  al primer encuentro de armas ante los invasores  luso-basileros “dueños” tiránicos de la  Banda Oriental,  contra quienes  los  “33 Orientales” con  Lavalleja al mando, hicieron  la cruzada libertadora sosteniendo el primer hecho triunfal  de sus  armas,  en la bélica “Acción de Dolores”   sostenida sobre la ruta 96, a  4 kilómetros  y medio del centro de Dolores, repecho donde  en  ocasiones en sus  mástiles  suelen ondear las  banderas nacionales saludando el hecho.

El abatir del tornado  (F3) del 15 de  abril de 2016  destruyó el centro de Dolores, abatiendo todo a su paso. El prisma del reloj  municipal aparentemente quedó intacto y la “China de la Libertad” sólo perdió  la mano  armada y la espada que la sostenía apuntando al cielo,  en medio  de su  bravía resistencia  contra el abrazo mortal de  un ciclón  aniquilador.  Aferrada firmemente   por  la mano  quebrada  cayó la espada  al suelo y  pocos días  después  la mano   ramada de la  libertad de la Patria,  volvió a apuntar al cenit de nuestros destinos.
Así aquel candente  Febrero del “4” aquí  en Dolores, hacía  presumir el carácter que  los demás demandarían a un año insurgente, en un país que aún arrastraba el lastre sombrío  y sanguiento del Siglo XIX.
Este fragmento bélico  escenificando en la Dolores del  río San Salvador, en las  fuerzas   coloradas  militaba  una mujer soldado del escuadrón de  cívicos como “la china Sargento”, convertida por las páginas  de la prensa  en una celebridad.
“La patria no es un grupo de mercaderes, que han  hecho de las prerrogativas  ciudadanas, nubes que el viento lleva”, decía Aparicio Saravia…  Tenía  razón, era   verdad.
Florencio Sánchez, guerrillero blanco también decía: que la revolución sólo  sirvió para agrandar los cementerios…   y también  tenía razón, era   verdad  y ni que decir del dolor humano,  familiar  y  social que  quedaba  tras el último suspiro de un guerrillero  y su  sangre tiñiendo el pastizal.
Por donación  vecinal  el Municipio doloreño inaugura festivamente  el referencial torreón del reloj. Así  se inició en la primavera de 1904 (setiembre) la cuenta   “a  la vista” de un nuevo tiempo, lleno de  esperanzadora y duradera paz  civil;  sin retumbar  de cargas de caballerías y tronar  de cañones y fusiles, ni gemir de heridos, ni penas,  ni  más llanto   de mujeres y niños.

Con los años , al pasar el carrillón del reloj  municipal sonaba señalando el paso pachorriento de las horas urbanas,  alejándose cada vez más de los funestos días del naciente siglo XX, ya maloliente a  muertos, pobrecitos, por nada más que un lugar  en los cementerios viejos a decir  de Florencio Sánchez, el dramaturgo  guerrillero saravista que  sostenía que en Uruguay  sólo existían dos partidos políticos, el de los que están debajo de la pata de los que están arriba, y el de estos,  dueños de todo.
El evocársele hoy, aquel ayer  no parece tener  otra dimensión más que no sea el retrato de un suceso de otra  y vieja realidad de los años enterrados en el  “nunca me enteré ni lo vi en ninguna página”. Más  de  un siglo es un espesor  respetable para que algo se  filtre fácilmente  ¿No? ¿Sigue  en pie lo de Aparicio: que hay quienes solo ven a la Patria como una   mercancía capaz de venderse   o  comprarse  al mejor postor.  O  el concepto de Florencio  Sánchez, del existir solamente  partidos  de los que están arriba poniéndole  la pata encima a los que están abajo (los más pobres sin dudas).
La interrogante queda en pie. En tanto tras el combatir de 1904 y los simbólicos hitos  de la Plaza Constitución: “La china” y el reloj  municipal, la cuenta de tiempos mejores, de paz y justicia y todo lo que se requiere para alcanzar lo mejor y más justo,  aún tienen que cerrar sus  balances inconclusos: las puertas rotas ausentes  reparadas tras el paso brutal de tempestades de siglos,  de la impredecible   humanidad.

Tal ha sido la historia de  cuatro semanas  de guerra civil que para que  no se hunda en el olvido eterno, cada tanto  en mi  sube un  momento a la memoria para prontamente volver   a las penumbras donde se irán perdiendo los perfiles y los datos, inevitablemente.




(*) fotos: Aldo Roque Difilippo

viernes, 2 de junio de 2017

Mitos fundacionales de la Masonería en entredicho

PABLO MELGAR 
 
El cielo está encapotado y Devrig Molles camina por las calles de Montevideo. Se siente como en casa. "Me hace acordar a Bretaña, la gente es sencilla y amable", afirma mientras recorre la plaza Matriz. Observa la fuente y esboza una sonrisa.
Un rato después entra al Palacio Estevez. Mira las vitrinas y se encuentra con los símbolos del grado 33 masónico que pertenecieron a Manuel Oribe y vuelve a sonreír. Pregunta por José Batlle y Ordóñez y alguien le dice que no era masón pero que se enfrentó a la Iglesia Católica. Ya no sonríe.
Molles es un doctor en Historia por la Université de Strasbourg y maestro en Historia y Ciencias Sociales por la Université de Haute Bretagne.
Nació en la Bretaña francesa y desde 2009 es el director científico del Archivo de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones. Desde ese lugar investigó en profundidad hasta los orígenes de la propia institución masónica.
El resultado de tales estudios fue un libro denominado La invención masónica, publicado en 2015 por la editorial de la Universidad de La Plata. Ese trabajo conmovió las bases de la mitología de la Masonería porque demostró que los masones modernos no tienen un vínculo probado con las logias de albañiles del medioevo o con los Caballeros Templarios, como maneja su literatura.
"Esto rompe con los mitos, algunos masones pueden pensar que van a tener una pérdida, pero hablamos de mitos. Esto no es literatura, es historia que se funda en la síntesis de los mejores especialistas del mundo", dijo Molles entrevistado el miércoles por El País.
La tesis del historiador francés fue presentada anoche en una conferencia que tuvo lugar en el Palacio Estevez, sede del museo de la Presidencia, convocada por las autoridades de la Gran Logia de la Masonería del Uruguay y la Silver River Lodge N° 876 en el Registro de la gran Logia Unida de Inglaterra, en ocasión de la celebración de los 300 años de creación de la Gran Logia de Inglaterra.
Su libro ya suscitó reacciones en el ambiente masónico internacional. "Por un lado hay entusiasmo, y por otro, una condena horrorizada pero impotente. Se trata de los mitos que ayudaron a la creación de la Masonería. Los fundadores salieron de la Royal Society, una de las primeras instituciones científicas modernas que nació en 1660", afirmó el experto.
Aclaró que los integrantes de la Royal Society eran científicos que habían padecido luchas religiosas en forma personal o familiar. Los eruditos desempolvan manuscritos antiguos olvidados muchos años atrás.
Molles explicó que el pastor anglicano James Anderson y Théophile Désaguliers, científico francés, discípulo de Isaac Newton, crearon las bases de una nueva organización.
"Revitalizan las formas y le dan un mito fundador. Piensan que hay que formar un espacio social de reconciliación que incluya a los hombres de distintas religiones, opiniones y nacionalidades", dijo Molles.
Para el experto, el mito fundador fue pensado por Désaguliers quien recurrió a la historia bíblica de la construcción de la Torre de Babel.
"Plantea que la Masonería viene desde el origen de la humanidad, los descendientes de Caín comienzan a levantar la torre, Dios se fastidia y condena a los hombres a tener múltiples lenguajes y la humanidad se dispersa. Desde ese momento una cofradía tuvo la función de guardar el secreto del núcleo técnico científico que une a la humanidad, se trata básicamente de la geometría. Son los masones, que circulando por los diversos estados, han conseguido el progreso de esta ciencia en el mundo", dijo Molles.
El experto reveló que está demostrado que Anderson manejaba documentación que perteneció a su padre sobre las logias operativas, los gremios de constructores, que luego adoptó la Masonería. Años después el grupo captaría a importantes figuras políticas, militares y religiosas de Europa y América. "Fueron la primera sociedad civil de la historia", sentenció.
Aclaró que "no hay una conspiración masónica internacional". Además, dijo que la Masonería no es una sociedad secreta sino "una red de sociabilidad democrática donde se aprende a coexistir". Aseguró que los masones latinos son "más laicistas y republicanos" que sus pares anglosajones.


(*)  extraído de  diario El  País.




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Siglo XIX, aportes de la masonería a la transformación de la sociedad mercedaria
 

sábado, 6 de mayo de 2017

El misterio de la mujer detrás de las "fotos perdidas" de Barcelona


Una mujer rezandoDerechos de autor de la imagenMILAGROS CATURLA
Image captionLa imagen de una mujer rezando permitió hallar a la autora de "las fotos perdidas de Barcelona".
Son imágenes de una Barcelona que ya no existe. Fotografías en blanco y negro que retratan una ciudad, la de principios de los 60, que algunos aún guardan en la memoria, pero que muchos no conocieron.
Las llaman "las fotografías perdidas de Barcelona" y hasta hace apenas dos meses el nombre de su autora era un misterio.
La historia del "rescate" y difusión de cerca de 200 negativos y del hallazgo de la identidad de Milagros Carturla -una fotógrafa amateur olvidada durante décadas- es la de una cadena de casualidades enlazadas gracias a la pasión por la fotografía de personas lejanas entre sí en el tiempo y en el espacio.
En 2001, Tom Sponheim, un turista estadounidense, fijó su atención sobre un montón de sobres viejos llenos de negativos en Els Encants, un mercado de pulgas de la capital catalana.
Miró la película al trasluz y comprobó que estaba bien expuesta. La vendedora le pidió el equivalente a US$2,5 y él, aficionado a la fotografía desde que era estudiante de secundaria, le pagó un dólar más.
Una monja guía a un grupo de niñas vestidas de blanco para su primera comunión.Derechos de autor de la imagenMILAGROS CATURLA
Image captionLas fotos fueron tomadas para un concurso organizado en 1961 por el diario La Vanguardia.
No sabía el contenido de los negativos que estaba comprando, pero el precio de un café le pareció poco para unos sobres que, como mínimo, contenían una colección de recuerdos ajenos.

En busca de recuerdos

"Las fotos de mi propia familia se perdieron cuando se mudaron de California al estado de Washington. Yo siempre sentí que nunca encontraría las de la mía, pero quizá encontraría las fotos de la familia de otra persona", le cuenta Sponheim a BBC Mundo desde Seattle.
"Durante el viaje pensé un par de veces: ¿Por qué me gasté US$3,5 en unos negativos que llevo conmigo a todos lados? Cuando llegué a casa escaneé los negativos. Uno al azar", relata.
La primera imagen que amplió mostraba a dos mujeres mayores sentadas en un banco hablando entre ellas. Por detrás, una niña da la impresión de que escucha la conversación con sumo interés.
"Al ver esa foto pensé que si la hubiera hecho yo me habría sentido muy orgulloso. Te preguntas de qué hablaban, qué motivó el interés de la niña, qué escuchó. Entonces escaneé más y más. Me encontré la foto de los tres sacerdotes caminando cerca de la catedral. Es una fotografía muy clásica, con las reglas de iluminación y la regla de los tercios en la composición", cuenta.
Tres monjes caminan por Barcelona.Derechos de autor de la imagenMILAGROS CATURLA
Image captionLa colección muestras detalles cotidianos de la ciudad en tiempos del franquismo.
Sponheim se dio cuenta de que los negativos que había traído desde Barcelona no eran las fotografías de un álbum de familia, sino una serie de instantáneas tomadas por alguien, quizá aficionado, pero acostumbrado a mirar a través de una cámara.
Decidió sacarlas a la luz y creó la página de Facebook "Las fotografías perdidas de Barcelona".
A través de esta red social, Sponheim fue publicando las fotografías que compró años atrás en Barcelona y pidió pistas sobre los lugares y las personas que aparecen en ellas.

El misterio de la autora

En pocos meses tenía miles de seguidores, atraídos por la mirada de un autor desconocido que mostraba con aparente espontaneidad detalles cotidianos de un país que vivía bajo el gobierno de facto del general Francisco Franco.
"Quizá ahora me suena un poco presuntuoso pensar que mis fotos eran 'las fotos perdidas de Barcelona', como si fueran las únicas. Pero en aquel momento me pareció bien", asegura.
Tom Sponheim con los negativos de las fotos.Derechos de autor de la imagenCORTESÍA DE TOM SPONHEIM
Image captionTom Sponheim compró los negativos en el mercado de pulgas de Els Encants.
"Hace seis meses, Carles Cols, del diario catalán El Periódico, me contactó para escribir una historia sobre eso. Desde entonces, esto ha sido un no parar. Empezamos a localizar dónde fueron tomadas las fotos y a usar Google Streetview para encontrar esas ubicaciones hoy y ver la diferencia. Y también comenzaron a llegar los nombres de algunos de los personajes que aparecen en ellas: algunas de las monjas en una procesión, de las niñas…", apunta.
El misterio sobre los personajes y los lugares retratados iba esclareciéndose. Pero el nombre de Milagros Caturla seguía siendo desconocido.
En ese punto entra en la historia Begoña Fernández, también fotógrafa amateur y, como Sponheim, aficionada a comprar negativos en mercados de segunda mano.
"Le escribí a Tom, que está en Seattle, le dije que yo también estaba buscando datos sobre mis fotos y le pregunté que si quería que le ayudara desde aquí, que podía echarle una mano. Y así empecé", afirma Fernández en diálogo con BBC Mundo.

La pista: un concurso

Desde un principio, Fernández pensó que la persona detrás de esas imágenes era una mujer: en los años 60, señala, en pleno franquismo, hubiera sido extraño que un fotógrafo hombre captara con tanta naturalidad el día a día de un colegio de chicas o de una escuela de ballet femenino.
"Encontré un artículo de archivo del diario La Vanguardia que anunciaba un concurso fotográfico en el año 1961 y enumeraba una serie de sitios donde los participantes podían hacer fotos. Uno de los espacios era la escuela Carmen Tronchoni. También figuraba la escuela de ballet y otros lugares que aparecen en las fotos de Tom. Para mí estaba muy claro: la persona que hizo las fotos iba a participar en aquel concurso", cuenta Begoña.
Un grupo de niñas jugando en el patio de un colegio.Derechos de autor de la imagenMILAGROS CATURLA
Image captionBegoña Fernández adivinó que se trataba de una autora por la naturalidad con la que retrataba escenarios femeninos.
Con ese dato en mente, Fernández buscó el listado de ganadores del certamen. Lo encontró en los archivos de la Agrupación de Fotógrafos de Cataluña.
En uno de sus boletines de 1962 aparece una de las "fotos perdidas de Barcelona": una anciana con un rosario en las manos en actitud de rezo. Su título era "Fervor" y había ganado el cuarto premio. La autora era Milagros Caturla.
La autora ya había fallecido, pero Fernández logró contactar con uno de sus sobrinos, Lluís Caturla.
"Me contó que ella no se casó nunca ni tuvo hijos y que los sobrinos eran como sus hijos. Recordaba ir con ella a revelar fotos. Nunca fue fotógrafa profesional", señala.
"Eran de clase media alta. Pero en aquella época la fotografía era una afición cara y tener una cámara y revelar las fotos era costoso. Milagros trabajaba en la diputación de Barcelona y el sobrino cuenta que hacía horas extras y otros trabajos para poder gastar el dinero en la fotografía", agrega Fernández.

La fotografía, un mundo masculino

La obra de Caturla rescatada por Sponheim será expuesta entre el 19 y el 28 de mayo en el festival Revela't de Vilassar de Dalt, un pueblo cercano a Barcelona.
Milagros CaturlaDerechos de autor de la imagenMILAGROS CATURLA
Image captionMilagros Caturla fue una funcionaria aficionada a la fotografía.
Fernández destaca la pertenencia de la autora a lo que se denominó el "grup de dones" ("grupo de mujeres" en catalán) de la Agrupación fotográfica de Cataluña.
"Era un mundo muy masculino entonces. Y para mí era importante sacar a la luz a estas fotógrafas, un trabajo que está llevando a cabo Victoria Bonet que está haciendo una tesis centrada en ese conjunto de fotógrafas. Algunas eran conocidas dentro del mundillo fotográfico de Barcelona, como Gloria Salas. Pero al resto se no las conoce", indica.
Desde que se publicó la identidad de Milagros Caturla, algunos la llamaron "la Vivian Maier catalana".
Su condición de mujer y el reconocimiento tardío de sus fotos "perdidas" propicia el paralelismo con la niñera estadounidense cuya fotografía de calle, olvidada durante décadas, fue redescubierta y reivindicada años después.
"A nivel fotográfico no se les puede comparar. De Maier, hay miles de negativos. De Milagros, quedan en torno a 200 fotos. Uno piensa en Vivian Maier por la historia de una fotógrafa que en su momento no se da importancia a sí misma, pero que está retratando una época determinada de una ciudad. En este caso Barcelona, en el de Maier, Nueva York y Chicago. Pero con lo poco que tenemos de ella no se puede considerar un trabajo fotográfico completo", dice Fernández.
"Milagros sí tiene, sin embargo, para mí, la capacidad de escoger el momento y los personajes. Y eso es interesante", afirma.

http://www.bbc.com