Donatello, y la fuerza de las
formas
Donato di Betto Bardi
(Donatello) Nació en Florencia en el mes de diciembre de 1386, y falleció en
1466. Escultor italiano. Junto con Alberti, Brunelleschi y Masaccio, fue uno de
los creadores del estilo renacentista y uno de los artistas más grandes del
Renacimiento. Su formación junto a Ghiberti le dejó un importante legado
técnico pero casi ningún vestigio estilístico, ya que desde sus comienzos
desarrolló un estilo propio basado en la fuerza emocional, y en un singular
sentido del movimiento.
Su revolucionaria
concepción de la escultura resulta evidente ya en las grandes estatuas para
nichos destinadas a Orsanmichele y la catedral de Florencia. La gravedad y el
realismo de estas monumentales figuras de mármol contrastan vivamente con la
gracia y el decorativismo del gótico internacional, el estilo vigente en Europa
hasta entonces. Donatello comenzó esta serie en 1411 con el San Marcos y la
concluyó en 1436 con el llamado Zuccone. A esta serie pertenece también el San
Jorge, su primera obra famosa, de la que Vasari afirmó: «Posee el maravilloso
don de moverse dentro de la piedra».
Tras asociarse con su
aprendiz Michelozzo, Donatello emprendió a partir de 1427 la realización en
Pisa de la tumba del cardenal Brancacci, en la que esculpió en relieve el tema
de la Asunción
de la Virgen. Poco
después, la tumba de Baldasare Coscia para el baptisterio de Florencia permitió
al artista dar sus primeros pasos en el difícil arte de la fundición en bronce.
El viaje a Roma que realizó
el escultor hacia 1430-1432 condicionó de manera decisiva toda su producción
posterior, ya que le brindó la oportunidad de conocer en directo el arte de la Antigüedad. A su
regreso a Florencia comenzó la famosa Cantoría para la catedral, en la que recreó
libremente algunos de los motivos clásicos admirados en Roma. Poco posterior es
su escultura exenta más famosa, el David en bronce, comparable en ciertos
aspectos al San Jorge de su etapa anterior.
En 1443, el artista se
estableció en Padua, seguramente después de haber recibido el encargo de
esculpir la estatua ecuestre del Gattamelata, la primera de tamaño natural
desde la
Antigüedad. Realizada al estilo del Marco Aurelio romano,
posee la fuerza expresiva característica de sus estatuas anteriores, una fuerza
que se transmite también al caballo, representado con brío y vitalidad.
En la misma ciudad obró el
retablo mayor del santuario de San Antonio, en el cual combinó siete estatuas y
cuatro relieves, en una disposición que fue modificada en el siglo XVI. En
estos relieves, que representan los milagros de San Antonio, son por igual
magistrales el sentido dramático y la organización del espacio. Donatello
volvió en 1454 a
Florencia, donde esculpió sus obras de mayor fuerza emocional en las que
trabajó las posibilidades expresivas de la deformación. A este período
corresponden Judit y Holofernes y la sublime María Magdalena, en madera. Aunque
no tuvo un heredero directo, Donatello influyó de forma decisiva en la
escultura florentina hasta comienzos del siglo XVI.
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